
También en el blog: 10 razones para volver a ver Xena, la princesa guerrera
Los malvados guerreros rodean a los campesinos inocentes. Un
grito agudo de guerra se escucha cerca de la zona. Los villanos miran
estremecidos. Una guerrera salta dando una voltereta digna de la final por el oro en gimnasia rítmica en cualquier
competición oficial. Los aceros chocan, la sangre se derrama, un disco vuela
golpeando enemigos y nuestra heroína se alza victoriosa. Por supuesto, estamos
hablando de Xena: la princesa guerrera,
una serie que permaneció en emisión durante seis años (de 1995 a 2001) y que,
sin duda, se convirtió en una de las ficciones de culto dentro del universo
seriéfilo.
Pero detrás de esa coraza que a más de un fan hizo suspirar,
hay una actriz completamente distinta al personaje (como decía en el décimo
especial de Halloween de Los Simpson “No soy Xena, Soy Lucy Lawless” [“Lucy Sinley” en su traducción al castellano]) que tiene también una importante lucha entre manos. Lawless lleva tiempo apoyando la campaña de Greenpeace para Salvar el Ártico,
que está amenazado por las prospecciones de petróleo o la pesca industrial. Tanta es su dedicación que en 2012 ocupó, junto a otros activistas, una plataforma petrolífera de Shell en el Ártico (en Alaska concretamente) que le supuso una pena de arresto, 120
horas de servicio comunitario y 5.210 dólares de multa. Dos guerreras en un
mismo cuerpo que luchan bajo una bandera de principios. Pero lejos de su papel de Xena, la actriz ha aparecido en series como Battlestar Galactica (interpretando a la cylon infiltrada D'anna Biers) y más recientemente en Spartacus, donde ha encarnado a la inteligente y seductora Lucrecia. Dado que Lawless está al otro del mundo, tratando de hacer que sea un lugar mejor, hemos hablado con la actriz vía correo electrónico sobre su faceta más ecológica y su trayectoria profesional encarnando a mujeres guerreras y hábiles manipuladores que han seducido a espectadores en todo el mundo.