Maria O´Donnell

Legislar tiene sus privilegios

Por: | 21 de febrero de 2012

 

   Para atraer a clientes de buen poder adquisitivo, una tarjeta de crédito los invita a formar parte de un grupo selecto bajo el lema: "pertenecer tiene sus privilegios". Aunque la función pública no debiera significar para quien la ejerce ninguna ventaja respecto del resto de los ciudadanos, está claro que en Argentina ocupar una banca en el Senado o en Diputados tiene sus privilegios. 

Privilegios

   El debate de las últimas semanas gira alrededor del incremento salarial que los legisladores se asignaron para el 2012. La cifra varía según los casos, porque los senadores ganan más que los diputados, y quienes provienen de localidades más alejadas obtienen un plus por desarraigo, y no todos canjean sus pasajes por dinero en efectivo. Pero con una suba del 150 por ciento en la dieta para el año que se inicia, el salario de bolsillo promedio de un legislador se ubicó por arriba de los 40 mil pesos (casi 10 mil dólares al mes). Podemos decir que es un trabajo bien remunerado, equivalente al ingreso que percibe un gerente importante en una empresa privada, pero no es allí donde reside el privilegio que me interesa señalar.

    Lo insólito es que el trabajo que no les exige abandonar la actividad privada, de modo que pueden legislar los días de sesión (ser diputados o senadores part time) y el resto del tiempo hacer negocios sin tener ningún tipo de restricciones. Para evitar conflictos de interés entre quien elabora una norma y se puede ver beneficiado o perjudicado por ella, en muchos países se fijan incompatibilidades. Pero en Argentina no existen prohibiciones de ningún tipo para los legisladores. 

   Conozco muchos diputados y muchos senadores que lo son a tiempo completo y que dedican su tiempo fuera del Congreso a recorrer sus territorios con tareas políticas o sociales. Pero también conozco muchos otros que, sin violar ninguna norma ni código de conducta, intervienen en debates sobre la ley de medios y son ellos mismos dueños de medios de comunicación; grandes empresarios aceiteros que han presidido la comisión que se ocupa de asuntos agrícolas, y que elabora normas influyen sobre su compañía; legisladores con acciones en empresas mineras que se ubican estratégicamente en la comisión de minería; abogados que siguen causas en los tribunales y al mismo tiempo intervienen en la designación o la remoción de jueces, y así podría seguir con una gran cantidad de ejemplos que a nadie escandalizan.

   Aunque me parecía demasiado elemental, igual le pregunté al diputado Gerardo Milman, del Frente Amplio Progresista, con dos años de mandato cumplido, si al asumir algún integrante de la Cámara recibe por casualidad información sobre cómo evitar conflictos de interés o si alguien les advierte que no sería conveniente que acepten viajes o regalos importantes de empresas que están interesadas en alguna de las leyes que debate el Congreso. Jamás nadie les habla acerca de los códigos de ética ni de los conflictos de interés. Por otra parte, nadie controla cómo es la convivencia entre la actividad privada y la actividad pública de los legisladores. Diputados y senadores tienen la obligación de presentar sus declaraciones juradas de bienes ante las autoridades de las Cámaras, pero como se trata de un cuerpo que se autoregula, nunca se propuso crear una Oficina Anticorrupción u organismo similar que pudiera velar por el cumplimiento de la las disposiciones básicas de ética pública en el ámbito del Congreso.

   En verdad, casi todo el Congreso está librado a la conciencia o el criterio individual de cada uno. Aunque la carga horaria del trabajo no es muy demandante (el año pasado fue particularmente liviana porque sesionaron siete u ocho veces, aunque también tienen tareas en las comisiones y los despachos), no sufren descuentos por ausencias reiteradas e injustificadas. Tienen al menos dos meses y medio de vacaciones pagas, más otras tantas semanas libres (se suma el receso de dos meses en verano, más dos semanas en vacaciones de invierno, más semanas enteras que se toman cuando hay algún feriado, como ocurre en Semana Santa). Uno podría argumentar que quienes realizan su trabajo a conciencia utilizan ese tiempo para recorrer sus territorios y poder vincular su trabajo en el Congreso a las necesidades de quienes los han votado, pero también es cierto que por eso mismo (para facilitar la vida de quienes sólo pasan unos pocos días a la semana en la ciudad de Buenos Aires) sesionan miércoles o jueves, para permitir que los viernes ya estén todos de regreso en sus provincias. 

   Si un legislador quiere viajar al exterior o recibe una invitación, solicita a las autoridades de la Cámara el permiso, y puede conseguir el dinero para el pasaje y viáticos de 150 dólares diarios. Sería interesante conocer los destinos y las frecuencias de esos viajes, para evaluar qué criterio aplican para autorizar las misiones al exterior, pero es imposible: las autoridades de la Cámara no se sienten en la obligación de revelar esos datos y los mantienen en secreto.

   Para los viajes dentro del país, además del salario (que gracias al último aumento suma un básico, entre la dieta y los gastos de representación, de 33 mil pesos en promedio), los legisladores tienen asignada una cuota de pasajes de cabotaje que pueden utilizar o cambiar por dinero (con los canjes pueden sumar otros 11 mil pesos de bolsillo). Con esos montos, senadores y diputados argentinos aún ganan menos que algunos de sus colegas latinoamericanos. Los legisladores argentinos también reparten una vez al año un número de becas, subsidios y pensiones con discrecionalidad (alcanza con que los beneficiarios cumplan algunos requisitos muy básicos y elementales, como no tener una relación de parentesco sanguíneo con el legislador que otorga el beneficio).

  DominguezAl defender el último aumento, el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez dijo que la reacción de los (algunos) medios había sido muy "hipócrita" porque "el legislador es elegido por el pueblo, por cuatro años (seis en el caso de los senadores) y si no... tenemos que dejar la política para que la haga los ricos y los ladrones". 

 

   La desafortunada frase (¿presupone que los ricos no roban porque ya tienen dinero, y que los pobres se transforman rápido en ladrones?) es además hipócrita, porque deja entender una falsedad: que un legislador, al asumir su banca, abandona la actividad privada y se dedica de lleno a la vida pública. Puede ser cierto en algunos casos, pero no lo es en todos. Haría bien Domínguez en revisar las declaraciones juradas de los diputados que están en su oficina para descubrir que muchos legisladores tienen un buen pasar y aumentan sus fortunas al mismo tiempo que ocupan una banca en el Congreso, gracias al trabajo que desempeñan en forma paralela en la actividad privada. 

    "Todo el mundo se rasga las vestiduras y me parece una vergüenza cómo es tratado el tema, porque hay una desconsideración por lo público", afirmó el presidente de la Cámara Baja.  Además de elevar el salario de los legisladores a montos que Domínguez considera razonables para la función, sería interesante que el Congreso avance en la eliminación los privilegios de los cuales gozan senadores y diputados (es decir, que ellos mismos disfrutan).

 

Hay 11 Comentarios

Muy buenooo!!!!!!!!!!!

Apreciada María. prefiero entender q el dip. Millman es muy pero muy bruto: te adjunto los arts. 256 y 259 del código Penal: ARTICULO 256. - Será reprimido con reclusión o prisión de uno a seis años e inhabilitación especial perpetua, el funcionario público que por sí o por persona interpuesta, recibiere dinero o cualquier otra dádiva o aceptare una promesa directa o indirecta, para hacer, retardar o dejar de hacer algo relativo a sus funciones
ARTICULO 259. - Será reprimido con prisión de un mes a dos años e inhabilitación absoluta de uno a seis años, el funcionario público que admitiere dádivas, que fueran entregadas en consideración a su oficio, mientras permanezca en el ejercicio del cargo. El que presentare u ofreciere la dádiva será reprimido con prisión de un mes a un año.
También la const. es muy clara en su Art. 74.- Los servicios de los senadores y diputados son remunerados por el Tesoro de la Nación, con una dotación que señalará la ley. Es decir, que las dietas de los parlams. deben ser fijados por Ley, la cual puede ser vetada por la Presidenta, como cuando vetó por "ser la quiebra del estado2 la ley del 825 móvil a los jubilados. Beso.

Esto ha sido así desde siempre como bien lo retrató Silvina Bullrich en su novela "Los Salvadores de La Patria" (1965). Lo que duele es que continúe pasando durante el gobierno de Cristina, que nos había hablado de Amor. Querida Cristina, Amor es Servicio, es Empatía, es Solidaridad.

Es que las palabras vergüenza o dignidad, no entra en algunos vocabularios...Esa es la explicación. Pero se debe aclarar que en todos las cámaras de Diputados, Senadores o Representantes, sucede algo parecido. Es por eso que los interesados se pelean por entrar en un numero bien arriba de la lista.www.odiaconmigo.blogspot.com

María es la mejor periodista de Argentina en estos momentos . Lamentablemente, todavía no tiene programa propio en el horario más central .

Estimado Sawedal: el grupo PRISA no es propietario de medios gráficos en Argentina (sí de radios, como Continental, donde trabajo, y donde me he referido a este mismo tema) Igual, en tiempos de internet, la ventaja es que ya no existen fronteras para la difusión de textos, y nos podemos encontrar en esta página.

Tal vez lo impúdico no es el monto de los sueldos, sino el porcentaje de aumento que fue más del 150%. Por lo menos en los recibos de Victoria Donda dá ese incremento. Antes cobraba trece mil y pico y ahora treinta y cuatro mil y pico, en ambos casos netos de descuentos.´
Pero peor aún, es que estos legisladors pueden seguir manteniendo sus actividades anteriores. No se considera incompatible con su función pública. Con lo cual, además de la poca dedicación a la labor legislativa,en determinados casos podrán llegar a ser jueces y partes.
¡Lo que irrita profundamente de nuestro país es la gran injusticia!. Los más preparados : maestros, profesores secundarios y universitarios, profesionale, sobre todo de la medicina, son los que menos ganan comparados con trabajadores que no han llegado siquiera a tener estudios secundarios, como pueden ser camioneros, encargados de edificios y que por el poder de su gremio obtienen Personas casi sin educación secundaria, por pertenecer por su trabajo a gremios poderosos, tienen un nivel salarial que muchas veces son dos y tres veces superiores a las profesiones citadas..Esto lo deberían subsanar los gobernantes, porque en el caso de los médicos estamos hablando de la calidad de la salud. pública. Con médicos tan mal pagos es dudoso que puedan seguir capacitándose como corresponde.

María: Me parece muy bueno este artículo y, ya que estoy, te sugiero otro relacionado: ¿Por qué tengo que leerlo (enterarme de detalles, porque el grueso es "vox populi" (voz popular) en un diario español, en lugar de uno argentino?

¿No resulta hasta irónico que siendo el grupo PRISA dueño de este diario Y TAMBIÉN de medios de difusión de la Argentina, tu nota esté únicamente en el español?

No sé. Pregunto, porque a lo mejor soy demasiado ingenuo.

Es tanta la costumbre de vivir en la burbuja, de autoreferenciarse, y de creerse una casta diferente en el universo argentino, que nuestros legisladores creen firmemente que está bien todo lo que hacen.
Esto también forma parte de la corrupción y corruptela de la clase política. Para algunos son los comienzos, y para otros son los desarrollos de grandes fortunas.
Lo peor de todo lo que nos pasa, es la indiferencia y la inmovilidad de la sociedad. Hasta el menos preparado, el menos educado, el más indolente, se da cuenta que nos están esquilmando, nos están usando, nos están mintiendo.
Todos miramos atónitos cómo se llenan las faltriqueras de maravedíes, y nos conformamos como idiotas mirando con admiración, mientras un hilo de baba se escurre por la comisura...

Hola María, muy buena esta nota, te felicito porque decís algo importantisimo y coincido con vos. También me pregunto y me preocupa qué les pasa a esta gente que no piensan en que son mirados/observados/controlados por toda una sociedad.
Se olvidan que hay una obligación moral/ética que debería regir la conducta humana más alla de las leyes? y esto no escapa a nuestros funcionarios obviamente, porque si bien tienen privilegios bien podrían rechazarlos no?

Un abrazo María!!!!

Maria,saludos.Muy buen post...el cascabel al gato.El saqueo total...es un robo!.Te felicito,con amistad,sc.

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Sobre el autor

Maria O'Donnell. Periodista, licenciada en Ciencia Política, trabajó en dos diarios a lo largo de 15 años, fue corresponsal en Washington, y publicó dos libros políticos de actualidad (El Aparato y Propaganda K) Conduce La Vuelta por las tardes en Radio Continental.

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