El último accidente del Sarmiento -que suma tres víctimas fatales a las 51 muertes que había provocado el mismo tren hace 16 meses, cuando se estrelló contra la estación Once- se pudo haber evitado.
Más allá de las pericias -que vendrán a determinar si es cierto que el maquinista ignoró las tres señales que le indicaban que debía detener la marcha, si los frenos funcionaban, o si fallaron como dice el maquinista- el accidente se pudo prevenir.
¿Cómo?
El Sarmiento -que recorre el trayecto Moreno-Once, Once-Moreno, transportando a quienes vienen del oeste del conurbano a trabajar en la ciudad de Buenos Aires y de la ciudad capital a sus hogares- debería contar hace ya tiempo con un sistema de frenado automático.
De haber funcionado el jueves de la semana pasada, con las tres señales que le indicaron al maquinista que debía frenar -aún cuando el maquinista decidiera ignorar esas advertencias, aún cuando los frenos no le respondieran, en cualquiera de las dos circunstancias- las formaciones se habrían detenido, porque se trata de un sistema de seguridad diseñado para evitar accidentes ante una falla técnica o error humano.
Modernizar el vetusto sistema de señalización del Sarmiento e incorporar el sistema de frenado automático, conocido con ATS por su sigla en inglés (Automatic Train Stop), estuvo en los planes del Poder Ejecutivo.
No se trata de una tecnología inaccesible: ya funciona en el ramal Roca y también en los subtes. De hecho, a finales del año 2006, sobre el final de la presidencia de Néstor Kirchner, el entonces secretario de Transporte, Ricardo Jaime, adjudicó la obra a la empresa alemana Siemens y le giró 52 millones de pesos.
Pero esa obra, que pudo haber salvado tres vidas, nunca comenzó.
Al día siguiente del choque en Castelar entrevisté a Florencio Randazzo, el ministro de Interior que asumió también Transporte después de la tragedia del Sarmiento en la estación Once. Le pregunté por qué no se había iniciado la obra para renovar todo el sistema de señales del Sarmiento (los maquinistas dicen que muchas veces ignoran las advertencias porque el sistema funciona tan mal que ya no son confiables y que detenerse cada vez podría generar aún más demoras en un servicio que ya tiene suficientes).
Respondió Randazzo:
- Cuando asumimos hace un año, nos encontramos con que la obra había sido adjudicada en el año 2006 a (la empresa alemana) Siemens y en enero del 2007 se le habían entregado 52 millones de pesos. Nosotros intimamos a la empresa para que nos certifique cuál era la obra que había hecho. Ahí nos certifica que había hecho el 3.9 de la obra. Entonces lo que hicimos fue a través de una carta documento, intimarlos a que devuelvan el dinero, ya que no podían seguir con la obra según ellos. Entonces devolvieron 52 millones de pesos más 12 millones de pesos de intereses, que fueron depositados en la cuenta de la secretaría de Transporte. Paralelamente a esto llamamos a una licitación internacional para el señalamiento del Sarmiento. Usted tiene que entender que las obras del señalamiento es una de las obras más complejas que hay. Se presentaron tres de las empresas más importantes del mundo. El pliego técnico fue abierto y en pocos días se va a abrir la oferta económica.
- ¿Esta obra incluía el sistema de frenado automático?
- Sí, por supuesto. Por supuesto.
- Entonces, con esta obra, si el maquinista ignora las señales, el tren se frena igual…
Entonces Randazzo dijo que, para no demorar más, están ahora buscando cerrar un acuerdo con una empresa china que pondría a funcionar el sistema de ATS sin necesidad de completar toda la renovación de las señales de Sarmiento, una obra que demandará algo más tiempo.
¿A quién podría culpar la presidenta Cristina Fernández de Kirchner cuando estamos hablando de una obra que fue adjudicada hace siete años pero que no avanzó ni un centímetro?
Como si la década que tanto reivindican como la década ganada ya no le perteneciera, Fernández de Kirchner se refirió al choque el mismo jueves por la noche, en un acto de entrega de créditos para la construcción de viviendas:
"No puedo dejar de mencionar, en primer término, mi solidaridad, mi acompañamiento y también mi dolor para las tres familias (…) También tengo que decirlo: siento un poquito de bronca e impotencia. Porque la verdad que estamos poniéndole todo, no solamente en materia de muchísimos recursos económicos, inversiones, sino también en tiempo, en recursos humanos y que pasen cosas como estás, la verdad que nos duele a todos.
(…) Por eso digo que es un día hoy de broncas, de impotencias, de dolor, pero también de realizaciones y de logros. La vida es así también, nada es perfecto. No tenés días perfectos, ni todo es perfecto de la mañana a la noche, ni del primer día hasta el último, es parte de la vida. El dolor sí por la parte fea que le toca de la vida, hoy, a algunos argentinos, y la alegría por la parte linda de la vida que sí le toca, hoy, a otros argentinos".
Durante la entrevista, Randazzo también admitió nuevas demoras en la obra de soterramiento del Sarmiento, anunciada por el kirchnerismo en cuatro oportunidades (la primera de ellas, en enero del 2008), y cada vez, como si fuese una novedad.
En septiembre del 2011, después de un accidente en un paso a nivel en Flores entre un colectivo y una formación del Sarmiento que dejó un saldo de once muertos, el predecesor de Randazzo como secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, celebró el arribo al país de una máquina tuneladora, con tecnología alemana de última generación, que en un período de 44 meses iba a permitir que el Sarmiento circulara bajo tierra. La máquina, pintada con los colores de nuestra bandera y bautizada Argentina, jamás se puso en marcha.
- Cuando asumí el soterramiento era una obra que estaba iniciada. Se había hecho toda la obra civil y se había hecho toda la obra que permitía que funcionase la tuneladora. En aquel momento estaba garantizado el financiamiento, que se cayó producto de las circunstancias económicas. Ahora el Gobierno está tramitando un nuevo financiamiento con el Gobierno Brasil, a través el Bandes.
- ¿La obra no empezó?
- La obra tiene un gran desarrollo de obra civil, tiene una inversión ya hecha de 600 millones de pesos.
- Pero no empezaron...
- Está la tuneladora y falta comenzar el túnel.
- Pero la tuneladora no se prendió todavía
- No. Son 22 kilómoetros, es una obra muy ambiciosa que resuelve el problema estructural del Sarmiento, que está vinculado fundamentalmente a un tren que está en superficie, que tiene 52 pasos a nivel y entonces divide la ciudad. Si usted me pregunta si hay demoras, sí hay demoras.