Red de Casas del Ministerio de Exteriores

Michael Mail

Era una escuela de Glasgow en los años 70. En mi clase yo había aprendido que Escocia era en sí misma una sociedad mestiza compuesta de escoceses, pictos, británicos, y vikingos. A esa emocionante mezcla se habían añadido los judíos en algún momento del siglo XVIII, llegando inicialmente de uno en uno a estudiar en las famosas universidades de Escocia (a diferencia de la mayoría de las universidades europeas, los estudiantes en Escocia no estaban obligados a prestar juramento religioso) y luego creciendo en número en los siglos XIX y XX mientras que la persecución en Europa del Este hizo la vida judía cada vez más precaria.

Llegaron en grandes naves de pasajeros a los puertos de Leith y Dundee. Algunos viajaron a Edimburgo, la capital, pero muchos más fueron a la central industrial creciente que era Glasgow. Comenzó a surgir una próspera comunidad judía escocesa que construía sinagogas para la oración y cementerios para sus muertos. Las escuelas proporcionaban educación judaica suplementaria para los jóvenes, organizaciones benéficas de bienestar, y sociedades amigas que atendían a los necesitados y los indigentes, además de un orfanato y un hogar para los ancianos. Estas instituciones reflejaban los grandes valores del pueblo judío inculcados a lo largo de los milenios, junto con la preocupación más pragmática de que, como nuevos inmigrantes, no se convirtieran en una carga para un país que aún podría rechazarlos.

Los judíos pronto se convirtieron en la mayor minoría no cristiana, un nuevo clan añadido al mosaico que era Escocia. Por supuesto, la fe religiosa tenía su lugar, pero ese lugar no estaba necesariamente en primer plano. También traían su propia lengua -el yiddish, esa curiosa mezcla de alemán y hebreo, un colorido lenguaje gutural que tenía un cierto parentesco audible con el dialecto escocés, también de diseño híbrido. Había muchas palabras escocesas utilizadas por mi madre - bachle, glaikit, dreich - que sonaba perfectamente en sintonía con el yiddish, y durante mucho tiempo no se sabía cuál era cual. De hecho, hubo incluso por un tiempo un dialecto en yiddish escocés emergente que unía las dos lenguas.

Para sus anfitriones escoceses, muchos de los cuales tenían una profunda fe presbiteriana, había una fascinación inmediata con el Pueblo del Libro que había saltado de las páginas de la Biblia para vivir entre ellos. En efecto, Escocia tenía sus propios mitos fundacionales ligados a las tribus perdidas de Israel que se hacían eco en la Declaración de Abroath, esa declaración seminal de la independencia escocesa en la que la creación de la nación escocesa se sitúa en el Este, con los escoceses viajando a su Tierra Prometida en una comparación directa con los judíos bíblicos que cruzan el Mar Rojo.

Sí, se dieron incidentes de hostilidad y xenofobia como los que todas las minorías sufren inevitablemente. No fue por casualidad que muchos muchachos judíos jóvenes en los años 20 y los 30 tuvieron el boxeo como su deporte preferido, incluyendo mi padre, que llevaba orgulloso una estrella de David en sus shorts.

En una sociedad en la que no había barreras legales al progreso, los hijos e hijas de la comunidad judía escocesa hicieron contribuciones significativas en sus campos, produciendo científicos y médicos, jueces y diputados, ministros del gobierno, artistas y escritores, músicos de éxito y campeones deportistas, agricultores, silvicultores, fabricantes de kilts y destiladores de whisky.

Y había otras migraciones más desesperadas. Escocia se convirtió en hogar y refugio para los niños del “kindertransport” desde las estaciones de tren en Alemania, Austria y Checoslovaquia por los padres ansiosos de protegerlos de la amenaza nazi que envolvía Europa. Lo que originalmente fue una evacuación temporal se convirtió trágicamente en permanente y, para muchos de estos niños, las despedidas desde el andén se convirtieron en la última imagen de sus padres. Luego vinieron los refugiados después de la Segunda Guerra Mundial, supervivientes de un horror cuya realidad sacudió a la comunidad y dio un nuevo impulso a la causa de Israel.

Por supuesto, hay otras características compartidas por estos dos pueblos. Se puede decir que los judíos y los escoceses valoran las opiniones con la expectativa de que todos deban tener una, son cálidos y hospitalarios, tienden a estar animados en compañía, son emprendedores, aprecian la educación y sienten orgullo por su identidad. A pesar de ser naciones pequeñas, ambas han hecho importantes contribuciones al mundo.

La comunidad alcanzó un máximo de alrededor de 16.000 almas y ahora se encuentra algo reducida. En Escocia, encontrarás calles con el nombre de Rabinos, una banda judía de gaiteros, haggis kosher, Whisky Loch Chaim, la Biblia traducida al dialecto escocés, directores judíos y jugadores del Glasgow Rangers o Celtic, no menos de tres versiones judías del tartán y en algún lugar de Los Ángeles encontramos un restaurante llamado 'The Gorbals' que sirve comida fusión judía-escocesa (no es un término con mucho renombre en el mundo culinario).

El artista judío Eduard Bersudsky, cuya escultura cinética “La Torre del Reloj del Milenio” se sienta con orgullo como pieza central en el Museo de Escocia en Edimburgo, una vez se preguntó qué admiraba sobre Escocia. Su respuesta fue simple: «Nadie me pregunta nunca por qué estoy aquí.»

Los judíos vinieron a Escocia buscando refugio, y encontraron un hogar.

Michael Mail es filántropo, fotógrafo y escritor. Su artículo se enmarca en la exposición "Judíos de Escocia: identidad, pertenencia, y porvenir" que se exhibe en el Centro Sefarad - Israel durante el mes de junio de 2017.

Gonzalo Rodríguez Marín

 

Marruecos, “la tierra por donde se pone el sol” en su denominación árabe, parece que se resiste al ocaso y la luz brilla como nunca en su economía. Y es que el reino alauita se encuentra en plena expansión económica.

Son muchos los proyectos que se están ejecutando y que van a contribuir al desarrollo de nuestro país vecino, como el tren de alta velocidad que unirá los 340 kilómetros entre Tánger y Casablanca en dos horas, las importantes mejoras del aeropuerto Ibn Batuta en Tánger, que duplicarán su capacidad actual, el desarrollo portuario de esa misma ciudad o la creación de nuevos parques tecnológicos . Parece evidente el esfuerzo en la modernización del norte del país durante el reinado de Mohamed VI.

La inversión pública ha aumentado un 17,7% y la privada un 3,1% solo en 2016. Además, es significativo el esfuerzo de mejora en la adaptación de su legislación para atraer inversiones del exterior.

También cabe destacar el cambio de coyuntura económica que está experimentando el país de la mano del desarrollo de una nueva y pujante industria automovilística, que solo en 2016 exportó 5.444 millones de euros, un 12% más que el año anterior, superando a la tradicional industria de los fosfatos.

En este contexto, además, se prevén inversiones de al menos 1.000 millones de dólares para crear un “ecosistema Boeing” también en el norte del país y el desarrollo de interesantes proyectos en energías renovables o en el sector TICs (tecnologías de la información y comunicación), ambos sectores con crecimientos espectaculares en los últimos años.

En definitiva, Marruecos vive un periodo de transformación económica positivo, aún con sus sombras en términos de desigualdad y empleo, en un país donde más de la mitad de su población tiene menos de 24 años.

Para España, Marruecos representa mucho más que un vecino; la estabilidad de Marruecos es clave para nuestra tranquilidad y ofrece una oportunidad de desarrollo también para nuestra economía. Es evidente que las relaciones entre ambos reinos atraviesan un momento inmejorable y tal vez por ello España ha superado a Francia como primer país receptor de sus exportaciones e igualmente como socio comercial. Son más de 330 las empresas españolas establecidas en Marruecos, especialmente en sectores como la automoción, aeronáutica, transporte, logística, TICs o renovables.

Y es en este marco en el que surge el desarrollo de una nueva industria financiera en el país, las llamadas finanzas participativas, esto es, la creación de un nuevo ecosistema de banca islámica.

En un artículo que escribí en el diario económico Cinco Días hace unos meses ya advertía del surgimiento de esta industria financiera en el reino alauita tras un largo proceso que ha culminado con la concesión de nuevas licencias bancarias, toda vez que el Banco Central de Marruecos aprobara la creación de cinco bancos islámicos y permitía que tres filiales de bancos franceses (Société Générale, BNP Paribas y Crédit Agricole) ofrecieran productos financieros islámicos.

Este hecho supone de entrada una importante inyección de capital extranjero para Marruecos, y es que se estima que la industria financiera islámica pueda llegar a representar en 2018 entre un 3% y 5% del sistema financiero marroquí, así como atraer importantes inversiones de la región del Golfo y del sudeste asiático por valor de al menos 7 billones de dólares.

Evidentemente, España tiene ante sí una oportunidad de posicionamiento también ante este hecho. Los nuevos bancos islámicos con sus fondos de inversión podrían encontrar en nuestro país un buen mercado, estable y cercano, para garantizar inversiones en multitud de sectores absolutamente compatibles con la banca islámica como el turismo, las energías renovables, las nuevas tecnologías, las infraestructuras, el sector inmobiliario o la agricultura, entre muchos otros.

La oportunidad es evidente y el momento ideal, en mi opinión, si sabemos como país tener una estrategia de acercamiento y entendimiento hacia un mercado natural como es Marruecos, en plena expansión y tremendamente joven. En definitiva, el sol que cada día se acuesta en Marruecos también debería reflejarse en España.

 

Gonzalo Rodríguez Marín es abogado y actualmente es el coordinador general del SCIEF (Saudi-Spanish Centre for Islamic Economics and Finance) en el Instituto de Empresa. El texto se enmarca en el contexto de su participación en la conferencia que tuvo lugar en Casa Árabe el pasado día 31 de mayo sobre “Finanzas islámicas en el norte de África: desarrollo y perspectivas de crecimiento en Marruecos”.

 

Sourcing en Asia

Por: Red de Casas

07 jun 2017

Rubén Hernández Sabaté

El avance industrial de Asia está fuera de toda duda. Antes se decía que China era “la fábrica del mundo”; hoy en día esta afirmación, que no deja de ser cierta, cada vez tiene más motivos para ampliar sus fronteras.

Más de un tercio de las exportaciones mundiales tienen su origen en China y otros países de la región, considerando como tales la zona ASEAN, Corea del Sur, Japón, Pakistán, India y Bangladesh, por lo que se trata de una de las principales fuentes de aprovisionamiento para grupos empresariales de todo el mundo.

China es y seguirá siendo el principal proveedor de mercancías a nivel mundial y uno de los principales de las empresas españolas, con casi veinticuatro mil millones de euros en mercancías vendidas en 2016, lo que le convierte en nuestro tercer proveedor. Su fuerte industrialización, impulsada por la determinación de sus dirigentes en fomentar la competitividad exterior de sus empresas, ha tenido como consecuencia un rápido desarrollo de las infraestructuras de ciertas zonas del país y la creación de un tejido industrial capaz de proporcionar una gran diversidad de productos de cada vez mayor complejidad y calidad. El fuerte desarrollo de la economía china ha incrementado notablemente el nivel de renta en gran parte de la población, que empieza a consumir cada vez más productos y de mayor sofisticación. Esta situación ha provocado que el foco de las medidas económicas ya no se oriente únicamente a favorecer las exportaciones, sino que trata de dinamizar y abastecer un consumo interno de cada vez mayor peso en su producto interior bruto. Como consecuencia, el tradicional superávit comercial chino cada vez es menor, como ya se ha visto en febrero de este año, cuando alcanzó déficit comercial mensual por primera vez en tres años.

Otros países asiáticos están experimentando un rápido avance en su capacidad industrial con unos costes de producción mucho más contenidos que los de China, convirtiéndose en una alternativa para aquellas empresas que deciden acometer sus aprovisionamientos en ellos.

Sirva como ejemplo los casos de Bangladesh, India, Pakistán, Filipinas, Camboya, Laos o Vietnam, que se encuentran entre los 20 países con mayor índice de crecimiento industrial del planeta.

Vietnam, que exporta más del doble de lo que lo hacía en 2010, es el exponente más actual de avance económico e industrial. Desde mediados de los años 80 se están implementando reformas (el denominado “Doi Moi”) de gran éxito económico que han desembocado en un país con una industria diversificada y productiva (equipos electrónicos, telecomunicaciones, maquinaria, textil…). Vietnam además cuenta con bajos costes laborales, convirtiéndose en una alternativa real a China para muchas compañías que han decidido deslocalizar su producción.

Las empresas del sector textil pueden encontrar grandes oportunidades en países como Pakistán, Bangladesh, Camboya y, cada vez más, Myanmar. No son países sencillos, presentan carencias energéticas y sus infraestructuras de transporte necesitan mucho desarrollo; además algunos son políticamente inestables, pero ofrecen fuertes ventajas en costes y un clúster textil que merece la pena ser explorado por las empresas del sector; como ya han hecho varias firmas españolas, que en la actualidad compran casi 3.800 millones de euros al año en estos países, cuando a finales de 2010 lo hacían por valor de 1.200 millones.

Indonesia e India también han apoyado su industrialización en el sector textil, pero son economías más diversificadas y con más ramas de actividad, como por ejemplo componentes de automoción, industria química, recursos naturales y, especialmente en el caso de India, la ejecución de servicios tecnológicos que a tantas empresas ha convencido.

Otro emergente proveedor de servicios en la zona es Filipinas, donde muchas compañías han realizado la deslocalización de algunos de sus servicios, sin olvidarnos de otras industrias como la alimentaria o químico-farmacéutica.

No podemos olvidarnos de países más avanzados y tradicionales que presentan una economía más diversificada, un sistema político estable y un gran nivel de infraestructuras como lo son Corea, Japón, Malasia o Singapur. Si bien en los últimos años han visto que la mayor competitividad de los países comentados les hacen perder protagonismo como proveedores internacionales (en 2010 suponían el 37% del valor de las exportaciones originadas en la zona, mientras que en la actualidad representan el 30,1%), siguen siendo opciones muy interesantes para aprovisionarse de productos específicos con mayor nivel de calidad y componente tecnológico. Tailandia es otro país interesante, con economía diversificada y buenas infraestructuras, aunque políticamente no es tan estable como los cuatro mencionados.

Un denominador común que nos encontramos en casi todos los países de la región, con excepciones como Japón o Corea del Sur, es la dificultad en el acceso a la financiación que padecen las empresas locales. En este sentido, es habitual que las negociaciones de las condiciones de pago sean complicadas, cobrando mucha relevancia la elección de una fórmula de pago que permita a las empresas locales obtener los recursos económicos que necesitan sin comprometer ni la tesorería ni la seguridad del comprador.

Uno de los aspectos en los que más se está haciendo hincapié en la zona es en la mejora de las infraestructuras en aquellas áreas donde existe déficit energético y logístico. Todos los países están llevando a cabo más o menos esfuerzos en adaptar sus infraestructuras, siendo China quien más está haciendo a este respecto. El país posee fuertes vínculos comerciales en toda la región y se ha propuesto mejorar la conectividad Euroasiática con una ambiciosa estrategia a ejecutar en los próximos años denominada “OBOR” (One Belt One Road), plan bajo el que ya se están ejecutando proyectos, principalmente de los sectores de transporte y energético.

Hemos comentado cómo en Asia se pueden encontrar costes de producción más bajos que en otras partes del mundo, pero no se debe olvidar estudiar otros costes asociados a la cadena de suministro como el transporte, los seguros, impuestos y aranceles, viajes o auditorías de producción; ni pasar por alto el incremento de algunos riesgos como son los políticos, jurídicos, tipo de cambio, pérdida de control en la producción, retrasos, pérdida de propiedad intelectual, etc.

Es muy recomendable asesorarse en todo momento por personal con conocimiento local en cada una de las áreas que componen el proceso. En Bankia, contamos con una Oficina de Representación en Shanghai, la primera del sistema financiero español en instalarse en la ciudad con más comercio internacional del mundo, para orientar la actividad de nuestros clientes en una zona tan compleja. Del mismo modo, Bankia dispone de un equipo de especialistas en Comercio Exterior volcado en ofrecer soluciones a las empresas que se abastecen en la región gracias a productos como el Confirming Internacional, emisión de Créditos Documentarios y su posterior anticipo o la posibilidad de efectuar pagos en las principales divisas, incluyendo el Renmimbi.

Todos los sectores tienen cabida, y aunque tras estudiarlo puede no siempre merecer la pena, a la hora de diseñar una estrategia de abastecimiento no se debe olvidar explorar la opción asiática en toda su dimensión. “La fábrica del mundo” ya no es sólo China, hay un polígono más grande llamado Asia.

Rubén Hernández Sabaté es responsable de Comercio Exterior Asia-Pacífico en Bankia. Su artículo se enmarca en la jornada "Sourcing en Asia: evolución y factores a considerar para un correcto aprovisionamiento", celebrada en Casa Asia el 12 de mayo de 2017.

Álvaro Rodríguez

 

La historia: la muerte de Lincoln

Abraham Lincoln fue asesinado la noche del 14 al 15 de abril de 1865 por John Wilkes Booth mientras presenciaba, en el Teatro Ford, la comedia "Nuestro primo americano".

Durante toda su presidencia hubo varias tramas para secuestrar o asesinar a Lincoln. El propio Presidente asumió que hombres con la determinación suficiente para acabar con su vida acabarían haciéndolo, con independencia de las medidas de protección que se adoptaran.

John Wilkes Booth era uno de esos hombres. Hijo y hermano de actores, él mismo era uno de los más populares de América junto con su hermano Edwin. Lincoln era un gran aficionado al teatro, especialmente a las tragedias de Shakespeare.

Booth concibió muy pronto la idea de acabar con Lincoln. La cuestión es si sus simpatías pro-confederadas son las únicas responsables del magnicidio o suponían el último eslabón de una trama que, directa o indirectamente, conducía a Richmond, la capital confederada, o a su Gobierno. No podemos saber la profundidad ni la extensión de la conspiración o la implicación concreta del Gobierno confederado, pero sí que Booth era la cabeza de una red que contaba con varios ejecutores, así como dinero y recursos suficientes y un propósito estratégico que iba más allá de la venganza.

La noche que murió Lincoln, dos co-conspiradores tenían la misión simultánea de asesinar, respectivamente, al Vice-presidente Johnson y al Secretario de Estado Seward. Sólo Booth tuvo éxito. La conspiración tenía por objeto descabezar al Gobierno de la Unión y arrancar la secesión en el caos político y estratégico que se produciría.

Las actividades de subversión en el Norte caían bajo la égida del Servicio Secreto confederado, a su vez bajo la dirección del Secretario de Estado, Judah Benjamin. Uno de entre los varios grupos con planes alternativos para atentar contra el Presidente Lincoln por cuenta del Gobierno del Sur podría haber sido el que finalmente lo hizo, es decir, el compuesto, entre otros varios, por Booth, Lewis Powell (encargado de asesinar a Seward), George Atzerodt (con la misión de asesinar al Vicepresidente Johnson), Mary Surratt (en cuya pensión los conspiradores tenían su “piso franco”) y David Herold (Powell, Azerodt, Mary Surratt y Herold fueron las personas ejecutadas en el juicio posterior).

El 17 de marzo de 1865 el país estaba en los estertores de la cruenta Guerra Civil entre Norte (la Unión) y Sur (la Confederación). Richmond se encontraba asediada y a punto de caer frente al General Grant, cosa que ocurrió el 2 de abril. El Ejército confederado comandado por el General Lee se rendiría tres semanas después a Grant. Ese 17 de marzo John Wilkes Booth y sus co-conspiradores habían planeado el secuestro de Lincoln en el camino de éste al Hospital Campbell, unos kilómetros al norte de la Casa Blanca, adonde éste se proponía asistir a una función benéfica para los soldados heridos. El que acudió a esa función al final fue el Secretario de Estado Seward, frustrando los planes de Booth.

La ficción: “El secuestro de Lincoln”

La premisa de la obra, sin embargo, es que Booth y sus co-conspiradores consiguen secuestrar a Lincoln y lo llevan a Richmond, donde el Gobierno sureño pretende extraer la concesión de un armisticio a cambio de la vida de Lincoln. Su Presidente, Jefferson Davis, confía en que la imposición misma del armisticio, por breve que sea, se convierta en un hecho consumado que le permita aliviar la situación crítica de su ejércitos, desmovilizar a la opinión pública del Norte, sembrar la discordia política entre republicanos y demócratas y entre diferentes regiones del Norte y provocar el reconocimiento de la Confederación por parte de las potencias europeas.

En la obra, Lincoln, cautivo en Richmond, recibe las visitas del Presidente y Vicepresidente confederados, con quienes debate sobre las causas de la guerra, la democracia representativa y la esclavitud, y del propio John Wilkes Booth.

Jefferson Davis, el Presidente confederado, se enfrenta a la desafección de sus jefes militares. Éstos ven como poco honorable el secuestro, son escépticos sobre las posibilidades de que el Norte acepte un armisticio y en ningún caso se plantean resistir cuando la Causa, como creen, está perdida. Davis, exasperado, obtiene sin embargo su aquiescencia para negociar, aun cuando sus jefes le señalan que sea cual sea el resultado de la negociación, debe liberar a Lincoln.

Mientras, en Washington, el Gobierno de la Unión debate sobre qué hacer. Sus autoridades recuerdan las negociaciones del mes anterior en Hampton Roads, Virginia, donde Lincoln había manifestado a la delegación confederada que  el Sur debía volver a la Unión, así como que la abolición de la esclavitud sería permanente para ambas secciones, Norte y Sur. El Gobierno de la Unión decide que, en la negociación que se avecina, no puede más que adoptar la posición que había adoptado Lincoln el mes anterior.

Las negociaciones fracasan. Jefferson Davis debe honrar el compromiso con sus jefes militares y libera a Lincoln, a quien el propio General Lee escolta detrás de las líneas de la Unión.

Por instrucciones de Davis, el Secretario de Estado confederado, Judah Benjamin, ordena a un agente, John Surratt, que active el grupo de Booth para llevar a cabo el asesinato de Lincoln, así como el de otros líderes de la Unión. El asesinato de Lincoln, del Vicepresidente Johnson y del Secretario de Estado Seward, eliminaría cualquier posibilidad de aplicar ninguna previsión sucesoria y abocaría a la parálisis política y al enfrentamiento entre familias políticas en la Unión. El Sur obtendría su independencia.

Surratt, ya en Washington, habla con Booth y le transmite la instrucción.

Lincoln pasea con su mujer, Mary Todd, la tarde del 14 de abril. Esa noche acudirán al teatro a ver la comedia “Nuestro Primo Americano”.

Álvaro Rodríguez es autor de la obra ‘El secuestro de Lincoln’. Su artículo se enmarca en la lectura dramatizada de la obra ‘El secuestro de Lincoln’ que tuvo lugar en la Casa de América el 22 de mayo de 2017.

Jesús Casquete


El antisemitismo es la hostilidad hacia los judíos por el hecho de serlo. No es una invención nazi, ni tampoco un fenómeno específicamente alemán. De hecho, el odio nazi a los judíos se alzó a hombros de todo un amplio abanico de precursores que se habían dedicado durante el medio siglo precedente a alimentar de forma organizada su discriminación y erradicación de la vida social, política y cultural. El periodista Wilhelm Marr fundó en Berlín en 1879 la Liga Antisemita para “salvar a la patria de su completa judaización.” Un coetáneo y compatriota suyo, el historiador Heinrich von Treitschke, acuñó por esas mismas fechas un eslogan que pronto haría fortuna en círculos nacionalistas: “Los judíos son nuestra desgracia”. Aún otro (por no convertir la lista en interminable), Ernst Henrici, impelió a sus compatriotas con una admonición que viviría su momento de esplendor en el Tercer Reich: “no compres en tiendas judías”. A rebufo de planteamientos de este tenor, en la época imperial surgieron varios partidos políticos que colocaron en el frontispicio de su ideario el odio y la envidia a los judíos (los partidos antisemitas “monotemáticos”), sin menoscabo de que otras formaciones incorporasen el credo antisemita a sus programas como un ingrediente más entre otros. La secuencia sufrida en Alemania es sencilla de resumir: primero algunos alimentaron con la pluma y la palabra la estigmatización de los judíos, y luego llegó el turno de quienes se aplicaron a eliminarlos de la faz de la tierra.


En Alemania ese alguien fueron los nacionalsocialistas. La irrupción en 1920 del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP) en el escenario político en Múnich introdujo una nueva dimensión en el odio a los judíos, indisociable de su odio a la “república judía”, a los judíos traidores responsables de la “puñalada por la espalda” plasmada en el Tratado de Versalles y a los judíos cabecillas de los ensayos revolucionarios en el país tras el fin de la contienda bélica, siempre según su particular visión. En la década de 1920 había censados unos 560.000 judíos en el país, lo que equivalía a menos de un 1% de la población. Tratándose de un movimiento en cuyo epicentro doctrinal figuraba un antisemitismo visceral e irrestricto, la animadversión hacia sus conciudadanos de ese origen se dejó sentir desde su misma fundación. Los nazis no fueron los únicos ni tampoco los primeros que abrigaron aviesas intenciones contra los judíos, como demuestra el hecho de que ya en noviembre de 1919 la comunidad judía de la capital bávara solicitase protección a la policía frente a quienes les hacían responsables del desenlace de la guerra y de sus consecuencias, hasta el punto de que las autoridades temieron que se desencadenasen pogromos. A partir de entonces, y hasta su colapso final, los seguidores de Adolf Hitler se empeñaron en difundir el miedo y la muerte entre los judíos: primero en Múnich, luego en el resto del país y, por fin, en los países bajo su yugo en la II Guerra Mundial. Los judíos (o, para los efectos, los que así se lo parecían) eran objeto de acoso por parte de los nazis, que no se ahorraban mamporros para hacerles saber que eran extraños sociales, elementos sobrantes en su “comunidad nacional” según líneas raciales. El intento (de momento eso, sólo un intento) por expulsarles del ámbito de obligación moral durante la República de Weimar fue implacable. Afectó a la cotidianidad de los judíos en los entornos más diversos: en el trabajo, en los centros de enseñanza o en las actividades de ocio. En estas y otras esferas eran víctimas de insultos y vejaciones, pero también de agresiones físicas, aunque (en general) todavía no de carácter letal.


Los encargados de atemorizar a los judíos (y de batirse a muerte con socialdemócratas y comunistas en la “lucha por la calle”) fueron los integrantes de las Tropas de Asalto o SA. Al igual que el partido surgidas en Múnich en 1920, se constituyeron como la unidad paramilitar del movimiento con la misión de defender sus actos públicos, de reventar los de los enemigos (con mayor razón si intervenía un “judío”) y, en definitiva, de hacer avanzar la “idea” nazi, que tenía en el antisemitismo uno de sus núcleos doctrinales duros, que nunca ocultaron y sobre el que jamás dejaron de insistir. Sus integrantes (más de 400.000 a principios de 1933) fueron los mamporreros responsables del reparto de bofetadas, de afrentas y de otras humillaciones a los judíos.


Con la capitulación de la democracia tras el acceso de Hitler a la cancillería del país a finales de enero de 1933 las agresiones sufridas hasta entonces por los judíos vivieron un salto cualitativo, culminado en el Holocausto. Es la macabra lección de la historia: lo que empezó con agresiones de carácter más o menos venial acabó con las cámaras de gas.

Este artículo de Jesús Casquete, profesor de Historia del Pensamiento y de los Movimientos Sociales y Políticos de la Universidad del País Vasco y fellow del Centro de Investigación sobre Antisemitismo en Berlín, se enmarca en la conferencia "La amenaza cotidiana contra los judíos. Las SA en la República de Weimar", que tendrá lugar el día 31 de mayo en el Centro-Sefarad Israel.

Miguel Manrique


Exceptuando al enloquecido Lope de Aguirre, que por escrito insultó a Felipe II, todos los conquistadores y fundadores de ciudades americanas sirvieron a la Casa de Austria sin cuestionarse su autoridad. Otra cosa es que lo dictado por los Consejos de la Corona se aplicara enteramente o de manera parcial. Otra cosa es que, al igual que Lope de Aguirre, no pocos conquistadores enloquecieran por la ingratitud del monarca, si bien su respuesta no fue el insulto sino el empleo de todos sus recursos para seguir explorando el continente americano y una mayor sumisión a Dios y al rey.  Lo cierto es que todos ellos se supieron súbditos de la Casa de Austria.

El escenario de los inicios de la conquista fue enormemente complejo: castellanos, andaluces, extremeños, asturianos y vascos, casi todos codiciosos, luchando entre ellos y contra imperios centenarios, pueblos sometidos a esos imperios que deciden aliarse con los conquistadores, religiosos intentando frenar sus excesos, una geografía hostil, enfermedades que cuentan sus víctimas por miles y la escasez o inexistencia de recursos ofrecidos por los monarcas. Además, en 1542, el emperador Carlos V sufrió una grave crisis de conciencia y, advertido de tanto sufrimiento, dudó de la conveniencia de seguir poseyendo las tierras de ultramar. Finalmente se redactaron leyes que amparaban a los indios. Con Felipe II ya no hay dudas sobre la posesión de tan vastos territorios. La Casa de Austria acomete reformas administrativas, legislación sobre el tráfico de personas y mercancías y fundaciones de toda índole.

En muchos manuales de historia la conquista de América se reduce a un capítulo en el que se nombra muy poco a la monarquía hispánica, salvo para señalar la ingente cantidad de oro y plata americanos que costeó campañas militares en Europa. Es inadecuado omitir la conquista de América de la historia de la Casa de Austria, pues fueron sus reyes quienes desplazaron el eje de interés del Mediterráneo al Atlántico.

El pintor Adolfo Álvarez Barthe ha realizado 47 piezas con la técnica del temple sobre tabla y papel para adentrarse, desde un original discurso plástico, en el título de la exposición. Los retratistas de los Austrias pintaban sus lienzos o tablas originales y copiaban una y otra vez las piezas de unos y de otros. Entonces la pintura tenía un valor de uso. Se precisaba de un buen retrato para ocupar una embajada o para pedir la mano de una futura reina. Tiziano, Antonio Moro, Alonso Sánchez Coello, Juan Pantoja de la Cruz, Velázquez y Carreño de Miranda, entre otros, sirvieron a esos fines. También fueron retratados los conquistadores y fundadores de ciudades americanas. Y los que no lo fueron en su momento encontraron su imagen, decenios y siglos después, en otros lenguajes. Otros autores (trabajadores de las calcografías nacionales para ilustrar sellos y billetes, dibujantes para los libros escolares, ilustradores de cómic, cineastas y publicistas)  nos ofrecieron nuevos rostros de los conquistadores. Adolfo Álvarez Barthe ha querido sumarse a esa larga lista de artistas conocidos y desconocidos. Ha copiado e interpretado esos numerosos retratos para volver a darles valor de uso. La cuidada selección de personajes que el comisario de la exposición, Miguel Manrique, ha llevado a cabo resume un amplio capítulo de nuestra historia.

Si durante el siglo XIX y principios del XX existió la pintura de historia, ahora, a inicios del XXI, y gracias a la utilización de los distintos lenguajes artísticos de las últimas décadas, se producen obras que nos siguen convocando para reflexionar sobre la naturaleza del poder y de la conquista. Puede decirse que esta muestra es una metaexposición, pues Álvarez Barthe es la última de muchas manos que conjuga dos historias: la de la conquista y la de la historia del arte de los últimos cuatro siglos. Las lecciones del arte conceptual, de la poesía-objeto y de la publicidad enriquecen las copias y generan nuevos discursos. En virtud del formato de las obras se establece un ars combinatoria que convierte a las piezas en tótems y cetros. Así se nos convoca para reflexionar sobre nuestra poco contada historia.

Artículo escrito por Miguel Manrique, comisario de la exposición ‘La Casa de Austria y América, ¡Sin complejos!’ que puede verse en Casa de América hasta el próximo 27 de mayo.

Mariana Pilar Hernández Hernández

Casa Mediterráneo acogió en la ciudad de Alicante entre los días 3 y 6 de abril de 2017 una reunión de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en la que participaron expertos en biología marina, ecología del medio marítimo y gestión de la pesca para discutir y acordar métodos científicos para la delimitación de stocks pesqueros en el Mediterráneo, y en concreto en el área del Mar de Alborán, la zona de transición entre el Atlántico y el Mediterráneo situado entre España, Marruecos y Argelia.

El último informe publicado por la FAO sobre el estado de la pesca en el mundo indica que aproximadamente el 31 por ciento de los stocks pesqueros se encuentran en estado de sobreexplotación, es decir, se está pescando por encima de los límites considerados “biológicamente seguros”. No obstante,  cabe matizar según las regiones, ya que por ejemplo, mientras en el Atlántico Norte y en el Pacífico Noroccidental los porcentajes de sobreexplotación son más bajos -entorno al 28 por ciento- en el Mediterráneo podemos estar cerca del 85 por ciento.

Hablamos de “stocks dentro de los límites biológicamente seguros” cuando su tasa de renovación biológica es superior a la tasa de extracción por la pesca; por lo tanto, para garantizar la sostenibilidad habría que mantener estas dos tasas dinámicas en equilibrio.  Sin embargo, sólo podemos intervenir en la segunda, ya que sobre la primera no tenemos poder de maniobra, al ser la naturaleza la que hace su papel. Los biólogos pesqueros nos encargamos de estimar cuántos peces puede haber en el mar a partir de los datos anuales de capturas y de campañas de prospección, y a continuación tratamos de hacer predicciones de cuánto podemos extraer en el futuro sin comprometer la sostenibilidad del recurso, manteniendo a la vez los beneficios para la sociedad. La mejora en el estado de algunos de los stocks en los últimos años se ha debido a la aplicación de adecuadas medidas de gestión, lo cual demuestra la conveniencia de que las instituciones que dictan las políticas de gestión pesquera recurran a asesoramiento científico.

Los recursos pesqueros tienen características distintas de los recursos naturales terrestres que dificultan su evaluación y gestión. La mayoría de las especies que pescamos pasan su vida en movimiento; por un lado, migran activamente entre áreas de reproducción, alimentación y cría, pero además sus huevos y larvas son transportados por las corrientes marinas. Por ello, en muchas situaciones, los límites de distribución de los recursos no coinciden con las fronteras políticas y la gestión deja de ser una cuestión nacional para tornarse objeto de negociación entro dos o más países. Definir con claridad los límites geográficos de los recursos es por lo tanto una tarea imprescindible, pero no fácil.   

La reunión de Alicante, organizada por el proyecto regional de la FAO CopeMed Fase II, ha servido para poner sobre la mesa las últimas tendencias sobre métodos científicos que nos ayudan en esta tarea. Investigadores de seis países ribereños (Argelia, España, Francia, Italia, Marruecos y Túnez) participaron compartiendo sus experiencias y al final acordaron establecer un plan de trabajo para los próximos dos años que ayudará a delimitar los recursos sobre los que operan las flotas de los tres países del Mar de Alborán.

El Mediterráneo es un mar semi-cerrado y relativamente pequeño para la población que habita sus costas en un total de 21 países. Los recursos pesqueros se comparten entre países vecinos con una gran diversidad cultural, económica y social. Para la sostenibilidad de la pesca y la conservación de los recursos pesqueros es necesario unificar criterios y actuar de manera consensuada y conjunta, tratando de reducir las desigualdades.

El proyecto regional CopeMed Fase II (Coordinación en apoyo de la Ordenación Pesquera en el Mediterráneo Occidental y Central), activo desde 1996, es una iniciativa de la FAO en respuesta a una propuesta española para promover la cooperación pesquera multilateral en el Mediterráneo. Lo financian la Comisión Europea y la Secretaría General de Pesca del Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente de España, y su objetivo es potenciar las capacidades de los ocho países participantes (Marruecos, Argelia, Túnez, Libia, Italia, Malta, Francia y España) en materia de investigación y gestión pesquera teniendo en cuenta los aspectos biológicos, económicos, sociales, medio ambientales e institucionales.

La próxima reunión de su Comité de Coordinación se celebrará en el mes de octubre de 2017 en Argelia y deberá aprobar el plan de trabajo que han desarrollado los científicos reunidos estos cuatro días en Casa Mediterráneo. El proyecto, que se desarrollará en dos años, tratará de describir mejor las poblaciones de las dos especies más importantes en el Mar de Alborán - la sardina y la merluza-  para ayudar en la toma de decisiones consensuadas sobre su gestión, conservación y control.

 

Mariana Pilar Hernández Hernández es Doctora en Biología Marina, profesora de la Universidad de Alicante y consultora internacional de la FAO para el Proyecto Regional: Coordinación en apoyo de la Ordenación Pesquera en el Mediterráneo Occidental y Central (CopeMed II). Su artículo se enmarca en el Taller de CopeMed II sobre metodologías para la identificación de stocks pesqueros en el mar de Alborán,  organizada del 3-6 de abril 2017 en la sede de Casa Mediterráneo en Alicante

Djudezmo, Djidyo, Djudyo, Djidjo o Ladino

Por: Red de Casas

03 may 2017

Eliezer Papo


Djudeo-Espanyol, tambien yamado Djudezmo, Djidyo, Djudyo, Djidjo o Ladino, es una lengua ibero-otomana djudia. Iberika - por ser ke la mizma dezvalopo de los dialektos romanses ke fueron favlados en la peninsula iberika, antes del Gerush, primeramente del Kastilyano anteklasiko. Otomana - siendo favlada primeramente en el Imperio Otoman (non ulvidando tambien las enklavas norte-afrikanas) – i djudia - por ser favlada ekskluzivamente por un solo grupo etno-relijiozo en el Imperio, por los Sefaradim.

Estando en la peninsula iberika, los Djudios favlavan los dialektos romanses de sus kontorno: Kastilyano, Katalan, Portugez vehule. No kale dicho ke eyos introdusieron a todos estos dialektos algunos elementos ebreos i arameos, para ekspresar kon mas prechizion konseptos i praktikas djudias spesifikas, ama todos estos endjunto nunka abastaron para ke se pueda favlar de un dialekto djudeokastilyanyo, djueokatalan o djudeoportugez antes del Gerush, de mizma manera komo oyendia no se puede dizir ke los Djudios de Mueva York favlan Jewnglis, o Judeo-English.

Leksikalmente, el dialekto favlado por Djudios de kada komarka iberika no fue sinyifikamente diferente del dialekto favlado por sus konsivdadinos kristianos. Sintaktikamente o gramatikamente, dainda menos. La unika gran diferensia entre la praktika linguistika djudia i la praktika linguistika kristiana en la peninsula iberika apartenese al mundo de la prezentasion grafika de la lengua. Asta ke los pokos kristianos ke no eran analfabetas, eskrivian sus lenguas kon letras latinas, los Djudios eskrivian la suya kon grafia ebrea.

Solo en las tierras de sus disperzion, a baze de los dialektos ke los megorashim trusheron kon si, de la peninsula iberika, el Djudeo-Espanyol dezvalopo, kon el tiempo, komo una lingua separada i independete. Aun ke los megorashim nunka alkansaron de reestableser una sola komunidad eks-iberika en una sola sivdad otomana, sino refujiados de todas partes de la peninsula iberika vinieron a todos los portos del Imperio Otoman,  el primo djeneransio de los megorashim kontinuo favlando kada uno su dialekto.

Poko a poko, en la segunda mita del primo siglo despues de la Ekspulsion, empeso a koinarse una lengua kondjunta de toda la povlasion sefaradi. Mizmo komo en el muevo mundo, tanto entre los megorashim en el Imperio Otoman, el Kastilyano represo a otros dialektos iberikos. Realmente, la baza leksika del Djudeo-Espanyol es primeramente kastilyana, kon muy pokas leksemas katalanas i portugezas. Djunto kon esto, en akeyas komunidades sefaradis onde el primo nukleo de la komunidad era primeramente portugez, el Djudeo-Espanyol se avla “kon aksento” portugez (kada e nonaksentuada se pronunisa komo i, kada o nonaksentuada se pronunsia komo u).

A lo largo de los siglos, el leksiko del Djudeo-Espanyol absorbio tambien muchisimos elementos de linguas del derredor (Turkesko, Arabesko, Persiano, Grego, Serbo i Bulgaro). La perdision del kontakto kon lenguas iberikas, de una parte – i el kontakto kutenyo kon lenguas del deredor, de la otra, trusheron tambien unas influensias mas profondas de lenguas del deredor sovre el Djudeo-Espanyol:

a.       fonolojikas (por enshemplo: palatalizasion de fonemas g i k en los dialektos norte-balkanikos, basho la ingfluensia de lenguas slavas... amigo/amidju, pinga/pidja; paliko/palikyu, ermanika/ermanikya, hahamikos/hahamikyus, vizinikas/vizinkyas),

b.      morfolojikas (por enshemplo, perdision de formas femininas mozotras/vozotras onde siertos autores norte-balkanikos, de muebvo basho la influencia de lenguas slavas),

c.       sintaktikas (ansi, por enshemplo, muchisimas ekspersiones i frazas djudeo-espanyolas no son mas ke traduksiones kalkadas de lenguas balkanikas o medio-orientales),

d.      leksikas (absorbsion de miles de palabras non-iberikas) i

e.       gramatikas (por enshempo, inkorporasion de sufiksos gramatikales turkos i simijante).         

La literatura sefardi del Oriente, spesialmente la rabinika, influyo muchisimo a la ermana chika del Djudezmo, a la Hakitia – el Djudeo-Espanyol de Maroko.

Durante el Olokausto, las komunidades sefaradis de Viena, Bosna, Serbia, Makedonia i Gresia fueron kaji totalmente anihiladas. Dos komunidades grandes ke sovrebibivieron el Olokausto fieron la turka i la bulgara.  La prima kon unos sien mil Djudios, en 1948 - i la otra kon unos ochenta. En los primeros anyos despues del Establesimiento del Estado de Israel la mas grande parte de los Djudios de Turkia i de Bulgaria se mudaron al estado djudio. Los pokos ke kedaron en estos dos paizes non tienen ya la masa biolojika nesesaria para el mantenimiento de una lengua etno-konfesional separada.

Lo mizmo es dainda mas djusto kuando se favla de los sovrebivinetes en las komunidades de Bosna, Serbia, Makedonia i Gresia. Spesialmente si se toma en konsiderasion el fato, ke en estas komuidades tambien mas de la mita de sobrevivientes vinieron a Israel.

En Israel, el projeto de rebivimiento de la lengua nasional todo-djudia, desho muy poko lugar por kualseker tipo de separatizmo linguistiko de los Sefaradim. La povlasion sefaradi orijinala de la “tiera de Israel otomana”, mismo komo los olim hadashim sefaradiyim, se asimilaron a la sosiedad israeli jenerala, kulturalmente, linguistikamente i biolojikamente.

Oyendia ni una sola kriatura en el mundo non krese ekskluzivamente en Djudeo-Espanyol i un un solo Sefaradi no favla solamente Djudeo-Espanyol. En el mundo kedan aproksimadamente tresientos mil Sefaradim ke favlan Djudeo-Espanyol, de una manera aktiva o pasiva. Dos treseras de este numero, biven en Israel. La mas grande parte de los parlantes mantienen la lengua a nivel oral. La minorita ke tambien se ekspresa “grafikamente” prefere letras latinas, ama kon una grafia “balkanika”, kere dizir fonetika.

La komunidad sefaradi, en Israel i en el mundo, kontinua manteniendo una relasion intima i profunda kon la lengua de su pasado i de su rika kultura. Traduksiones i edisiones sientifikas salvan los manaderos sefaradis literarios, asta ke kursos i atelyes akademikos alevantan el nivel del konosimiento de la lengua entre los djeneransios muevos, e no la ambezan mas de una manera natural, de sus djenitores.   

Eliezer Papo, sefardí original de Sarajevo, ejerce como profesor de Literatura y folklore popular de la Universidad de Ben-Gurion (Israel). Su artículo se enmarca en la Nochada sefardí a cargo de la Autoridad Nasionala del Ladino, que incluye tres conferencias en lengua judeo-española que el Centro Sefarad-Israel acoge el día 8 de mayo de 2017.

Corarl Pastor

Coincidiendo con el 75 aniversario de la muerte de Miguel Hernández, el pasado 25 de febrero tuvo lugar un concierto que, bajo el título de “Dos Orillas”, reunió al grupo Nakhla con el artista Fraskito como invitado en el Teatro La F.O.L de Casablanca (Marruecos).

El espectáculo, organizado con la colaboración de Casa Mediterráneo, permitió escuchar los poemas más universales de Miguel Hernández cantados en español y árabe, subrayados por una instrumentación ecléctica que nos sitúa en la creencia de la convivencia entre las diferentes culturas. La actuación logró el espíritu de la auténtica fusión y tanto en las presentaciones como en el desarrollo de cada uno de los temas, las dos lenguas parecían fundirse en una misma expresión de clara comprensión para el público asistente desde las dos orillas.

La orquesta de música árabe Nakhla fue fundada en el año 2002 con objeto de divulgar la cultura árabe a través de conciertos y actividades didácticas. Los músicos que la integran, de distintas nacionalidades y con gran diversidad en su formación musical, hacen de ésta una orquesta con sello propio, que se traduce en su particular forma de ejecutar el repertorio tradicional del legado árabe, andalusí y de las diferentes regiones del área mediterránea.

Gran destreza y cercanía con los espectadores por parte de Hicham Malki (eje del grupo y cantante) junto al fluido engranaje de los instrumentistas: Hamid Lux en percusión, Chelo Romero en la batería, Monserrat Salma Vives en cello y laúd árabe, Fernand Depiaggi en el nei, Youssef Hamuda en el kanun y Mohamed Boumergoud en el violín.

En múltiples ocasiones el kanun, familia de la vieja cítara a la que ya aludía Pitágoras en su música de las esferas, esa especie de arpa horizontal que nos traslada a los bosques, a atmósferas vegetales, a espacios imaginarios, atrapaba la mirada de los espectadores sobre las manos de Youssef Hamuda quien hacía danzar sus dedos entre las cuerdas, envueltos en púas que producen el mismo efecto que el carey.

El público, eslabón fundamental en toda puesta en escena, recibió y respondió con todos los sentidos: algarabía, palmas con compás, aplausos, voces y coros en los estribillos, y hasta sucesivas taghridas; sonido que denota aprobación y gusto, felicidad, patrimonio de las mujeres en el que la glotis se impulsa para emitir un agudo grito roto, un aplauso en toda su extensión con las cuerdas vocales.

Por su parte, Fraskito, autor y compositor, verdadero mago de la guitarra, aportó el color del flamenco en combinación con los instrumentos y la percusión árabe. Sobre las letras que se escucharon en el escenario baidaní, se hace imprescindible subrayar el efecto sonoro y la comprensión del valor que desprende cada uno de los poemas de Miguel Hernández. Es una experiencia inaudita, al hablar con el público tras el concierto, concluir que para cualquier espectador extranjero, el idioma no solo no es una barrera sino que en este caso la música y la propia rapsodia flamenca transmiten el germen de cada poema, conduciéndonos a una comprensión de naturaleza sensitiva y emocional.

En calidad de artista invitado, Fraskito contribuyó como es habitual con su maestría con la guitarra, que cala en la emoción del espectador, e impulsó con su repertorio una miscelánea de gran disfrute, en la que coqueteaba el aire flamenco con canciones populares como La Tarara,  Llegó con tres heridas, o Nanas de la Cebolla de Miguel Hernández. Varios fueron los temas que tomaron el escenario del Teatro La F.O.L., pertenecientes a la Gira 2017 “Tierra y Sangre” de Francisco Rodríguez, Fraskito, en un auténtico código de fusión, donde no cabe la traducción, pues en este caso la música se convierte en el propio vehículo para la comprensión.

Todo un lujo cuando, a través del arte, se produce la comunicación, cuando unos y otros  verbalizan desde la escena a platea y viceversa sin traductores ni mediación. Es entonces cuando se produce el auténtico encuentro de culturas. Si hemos de buscar una síntesis para concluir con la experiencia de Nakhla en Casablanca, bastan las palabras. “Dos orillas”: Encuentro de lenguas, culturas, músicas, letras y emociones. Fusión de tantos ingredientes que para sí los quisiera la cocina mediterránea. La apuesta para propiciar la divulgación, el conocimiento, disfrute y participación del público a través de la música y la poesía de las dos orillas está servida.


Coral Pastor es actriz y directora de escena especializada en comunicación social. Su artículo se enmarca en el Concierto “Deux Rives” del grupo musical “Nakhla” que tuvo lugar en el teatro La F.O.L. de Casablanca el  pasado mes de febrero con la colaboración de Casa Mediterráneo.

El orgullo de ser "b'nei anusim"

Por: Red de Casas

19 abr 2017

Anun Barriuso y José Manuel Laureiro

El presente artículo trata de arrojar luz sobre los criptojudíos, su origen y su empeño en divulgar y continuar con sus tradiciones generación tras generación a lo largo de los siglos y a pesar de las dificultades.

Se denomina “criptojudíos” a aquellas personas que, a pesar de haber sido obligadas a convertirse al cristianismo, antes y después del Edicto de Expulsión de 1492, siguieron practicando su judaísmo en secreto por miedo a la Inquisición. Reciben además otros calificativos, como  “judaizantes”, “marranos”, “b´nei anusim” (o simplemente “anusim”) y “xuetas”, cuyos significados son:

-“Judaizantes”, porque se les acusaba no sólo de practicar la religión mosáica, sino además, de propagarla y hacer nuevos prosélitos.

-“Marranos”, término que se utiliza sobre todo en Portugal. Hay varias teorías sobre la procedencia del vocablo: para unos, pone el énfasis en la prohibición halájica que tienen los judíos de comer carne de cerdo; para otros vendría de “marrar”, “equivocarse”.

-“B´nei anusim” es el nombre que reciben en hebreo, literalmente “hijos de forzados”.

-“Anusim”, es el plural de anus, “forzado”.

-“Xuetas”, denominación de un grupo especial de criptojudíos que se concentran en la isla de Mallorca. Su originalidad radica en que durante siglos estuvieron expuestos públicamente sus “sambenitos”. Sus apellidos, por tanto, eran conocidos por toda la población de Baleares y corresponden a 15 familias que sufrieron discriminación y siguen siendo “conocidas” por sus orígenes judíos.

Tradicionalmente se ha dado por válida la hipótesis de que en los tres meses que marcaba el Edicto de Expulsión, salieron de la Península todos los judíos que en ella vivían. Sin embargo, no hace falta ser un experto en demografía para suponer que un movimiento humano de esas características no se pudo llevar a cabo en tan breve espacio de tiempo.

Por otro lado, esa explicación simplista tiene una clara intención de mostrar a “lo judío” como algo ajeno a “lo español” - esas ideas de “pureza de raza” que tanto daño han hecho a la Humanidad-. Sin embargo, hay vestigios judíos en la Península desde el siglo I de nuestra era, lo que supondría quince siglos de arraigo que no son fácilmente eliminables a golpe de decreto.

La documentación nos indica que los judíos españoles del siglo XV, acostumbrados a medidas coercitivas que comenzaron en tiempos de los visigodos con la conversión del rey Recaredo al cristianismo, pensaron que esta decisión sería pasajera, con el tiempo aminorada y posteriormente, derogada. Por este motivo, muchas familias que ya venían realizando falsas conversiones de sus miembros más jóvenes, agudizaron esta tendencia, con el objetivo de evitar que los bienes particulares fueran decomisados, aunque los comunes (sinagogas, carnicerías, panaderías, etc.), sí lo fueran.

Aún así, un gran número de familias salió de España en cumplimiento del Edicto, la mayoría de ellas, camino de Portugal, pues hasta años después y por presión de los Reyes Católicos no era obligatoria la conversión al cristianismo en ese país. Estas conversiones, falsas o no, darán origen a lo que posteriormente se denominará “el problema converso”.

Las procedencias de los descendientes de estos judíos del siglo XV son muy variadas y se  encuentran testimonios de ello por toda la Península. Si bien no en todos los casos se verbalizaba este origen, la experiencia demuestra que acababa transmitiéndose, de un modo u otro. En nuestro caso particular, los orígenes se remontan a Cantabria, con ascendientes en el norte de Burgos y Zamora; y Madrid con ancestros portugueses y alicantinos, lo que da una idea de la variedad de regiones en las que habitaron. A este respecto, el profesor Eugeni Casanova, en su obra “Els jueus amagats” (“Los judíos escondidos”), trata sobre la existencia de relaciones entre familias de orígenes diversos, a pesar de la dificultad de establecer nexos entre ellas  por residir en lugares lejanos.

En ocasiones, se trata de familias de fuertes convicciones religiosas que, al ver truncada la posibilidad de practicar su religión ancestral, se vuelcan en un fervoroso cristianismo, aunque dando prioridad a las enseñanzas que encierra el Antiguo Testamento, que de alguna manera recoge la Torá judía.

Esta necesidad religiosa hace que algunos de sus miembros profesen en órdenes religiosas, todo ello sin menoscabo de su condición judía, que no obstante queda relegada sobre todo al ámbito femenino, donde las mujeres van a ser las transmisoras de las costumbres y las tradiciones.

Otras familias, por el contrario, se reafirman en el laicismo y evitan todo contacto con la religión católica por considerarla “usurpadora” de las verdaderas creencias. Esta ausencia de religiosidad va a ser cubierta por la racionalidad y el libre pensamiento, con el que se da explicación a todas las situaciones de la vida diaria.

Así pues, la transmisión de lo que pudiéramos llamar “la judeidad” se produjo de una manera paulatina, calmada y totalmente incardinada en la vida y las relaciones domésticas. La discreción, y a veces el secreto, han sido la piedra angular de esta pervivencia cultural.

Esta trasmisión es la base de la singularidad del fenómeno de los criptojudíos, que no se materializa únicamente en unas costumbres sino en una cosmovisión del mundo muy particular, entroncada indudablemente con la tradición judía.

Este texto es obra de Anun Barriuso y José Manuel Laureiro, profesores e investigadores del legado judío en Sefarad y Fundadores del Centro Isaac Campantón, y se enmarca en las conferencias "Vestigios criptojudíos en la Raya de España y Portugal", que organiza el Centro Sefarad-Israel los días 4 y 5 de mayo en Madrid. Ambos son además autores del libro “El Norte de Sefarad”, así como de diversos artículos sobre las juderías de la Península Ibérica, vestigios judíos en la Raya con Portugal, el refranero antijudío, y otros.

Sobre el blog

La Red de Casas es un instrumento de la diplomacia pública española, compuesto por Casa África, Casa de América, Casa Árabe, Casa Asia, Casa del Mediterráneo y Centro Sefarad-Israel. Su finalidad es fortalecer la cooperación política y económica, el diálogo intercultural, el mutuo conocimiento y los lazos de España con los distintos ámbitos geográficos en los que actúan. Este blog dará voz a las personalidades políticas, institucionales, sociales y culturales que participan en las actividades de las Casas y servirá para invitar a las actividades que se organizan. Web: www.reddecasas.es Twitter: @ReddeCasas.

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