Red de Casas del Ministerio de Exteriores

Ana López Castelló

 

La situación actual de las mujeres en los países del Norte de África y Oriente Medio es un universo de luces y sombras, tanto en la igualdad formal como en la real. Sin embargo, al acercar el foco y tomar contacto con las diferentes realidades nacionales, se puede apreciar que existen luchas compartidas, espacios de cambio y, lo más importante, la fuerza de millones de mujeres que cada día se enfrentan a un mundo que quieren cambiar para las generaciones futuras.

Muchas de las Constituciones reconocen el principio de igualdad entre hombres y mujeres, pero tanto las leyes como la interpretación en su aplicación distan mucho de respetar ese principio. En numerosos casos, las propias leyes son explícitamente discriminatorias en su articulado y, cuando no lo son, la dificultad estriba en lograr que los jueces y abogados las apliquen. Ejemplo de todo ello son las discriminaciones en las penas relativas a los delitos de violencia hacia las mujeres, y en los derechos respecto al matrimonio, al divorcio, la custodia de menores, la herencia y la nacionalidad, en los que las mujeres se encuentran en una posición de clara desigualdad frente a los hombres. La tradición y las costumbres ejercen una influencia aplastante.

La persistencia de interpretaciones machistas de los preceptos religiosos en el seno de sociedades patriarcales hace que las mujeres árabes no vean reconocidos sus derechos en las resoluciones judiciales, cuando no en las propias normas. Contra eso dedican todos sus esfuerzos las organizaciones feministas y de derechos humanos en toda la región. Estas organizaciones han sido, son y serán claves en los cambios a favor de la igualdad.

Una de estas organizaciones es Arab Women’s Legal Network (AWLN), con sede en Amán, Jordania, y que apuesta por el trabajo en red de las mujeres juristas árabes en favor de la igualdad de género.  La Red AWLN y la Unidad de Género del Centro Superior de Estudios de Gestión, Análisis y Evaluación de la Universidad Complutense de Madrid son socias de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), en el marco de su Programa Masar, para el desarrollo una serie de tres seminarios orientados a identificar retos y espacios de cambio para la igualdad de género en Palestina, Líbano, Jordania, Egipto, Argelia, Túnez, Marruecos y Mauritania. Los resultados de los seminarios desembocarán en la definición de propuestas de trabajo futuro para AECID en el ámbito de la legislación sobre la lucha contra la violencia de género y el Derecho de Familia.

Estos tres encuentros han reunido a expertas árabes reconocidas en sus países en la lucha por los derechos de las mujeres. Entre ellas, dos diputadas tunecinas que han participado en los cambios legislativos más recientes, la primera jueza de un tribunal de Sharía en Palestina, juezas y magistradas de tribunales penales y de familia, activistas de la sociedad civil, y abogadas especialistas en casos de violencia de género y en Derecho de Familia. Todas ellas coincidieron en señalar la importancia de que países como España, referencia en el ámbito de la igualdad de género, apoyen tanto a las instituciones públicas como a la sociedad civil en estos procesos de cambio que pueden producir avances cualitativos en los próximos años.

El hito más reciente y celebrado de estos avances ha sido la Ley relativa a la Violencia hacia las Mujeres, aprobada por el Parlamento tunecino en julio de 2017 y que entrará en vigor en enero de 2018. Esta ley, inspirada en las legislaciones sueca y española, es más amplia que las europeas en su concepción y contempla los ámbitos de la prevención, la protección, la atención y el seguimiento. Este éxito sin precedentes en el mundo árabe es fruto del riguroso y arduo trabajo llevado a cabo por las organizaciones feministas junto con las diputadas tunecinas. El desafío ahora es lograr los recursos y apoyos necesarios para su implementación.

En otros casos, como el de Argelia, las organizaciones feministas han realizado un férreo trabajo de incidencia que se ha reflejado en la aprobación de modificaciones en el Código Penal, el Código de Familia y en otras leyes sobre las que se han llevado a cabo mejoras fundamentales en este sentido a lo largo de los últimos 20 años.

En Palestina, Líbano y Egipto, sin embargo, uno de los objetivos anhelados por las mujeres es la aprobación de un único Código Civil. El caso de Palestina, donde ya existe un proyecto de ley pendiente de aprobación, es especialmente complejo debido a la ocupación israelí, que ha ampliado la división del sistema legal palestino. Esto supone que en Cisjordania y Jerusalén Este se aplique la legislación jordana, en la Franja de Gaza la legislación egipcia, y en Jerusalén Oeste la ley otomana. Además, existen tribunales de Sharía y tribunales eclesiásticos cristianos para los asuntos de Estatuto Personal. En el caso de Líbano la complejidad se debe a la existencia de 18 comunidades religiosas con diferentes legislaciones según su origen. En Egipto, la nueva Constitución, aprobada en 2012, estipula leyes de Estatuto Personal para judíos y cristianos, pero no para otras minorías religiosas.

La experiencia de España, un país que ha vivido una verdadera transformación jurídica y social en relación a los derechos de las mujeres en las últimas décadas, y que tiene también peculiaridades jurídicas y legislativas por regiones, es vista como una oportunidad para la colaboración y el intercambio.

Con esta perspectiva, se propició en los seminarios la participación de magistradas, parlamentarias, abogadas y catedráticas españolas de reconocida trayectoria y que viven en primera persona la lucha por la igualdad desde sus puestos en los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, y en la universidad. También formaron parte del intercambio de experiencias y conocimientos entidades como el Defensor del Pueblo, la Unidad de Familia y Mujer de la Policía Nacional, la Consejería de Políticas Sociales y Familia de la Comunidad de Madrid, y la  Asociación de Juristas Themis.

Todas las propuestas recogidas en los tres encuentros, tanto en el ámbito normativo, como aquellas vinculadas la autonomía de las mujeres, y las orientadas a generar un cambio social a través de medidas de incidencia y de sensibilización, enriquecidas por el intercambio interregional, serán sin duda un punto y seguido en el largo camino de la lucha por la consecución de la igualdad real para las mujeres.

 

Ana López Castelló es Máster en Género y Desarrollo y miembro de la Unidad de Género del Centro Superior de Estudios de Gestión, Análisis y Evaluación de la Universidad Complutense de Madrid. Su artículo se enmarca en la celebración de una serie de tres seminarios sobre la igualdad de género en el Mundo Árabe que tuvieron lugar en octubre, noviembre y diciembre de 2017 y que fueron acogidos en Casa Árabe.

 

Juanjo de la Iglesia


El próximo 11 de enero el Centro Sefarad Israel me dará la oportunidad de hacer una de las cosas que más me gustan en el mundo: hablar de tebeos. Y en este caso, no de cualquier tebeo; la cosa es una conferencia con coloquio sobre la obra de uno de los grandes, nada menos que Will Eisner. 

Hablar de Eisner es hablar de uno de los pilares del cómic del siglo XX  (y parte del XXI). Uno de esos pocos artistas capaz, no sólo de asimilar con naturalidad los cambios que se producían a su alrededor al ritmo de los tiempos, sino de ser uno de los creadores de los grandes hitos de esa evolución. Eisner no sólo evolucionó con el cómic: lo hizo evolucionar. De la obra de Eisner se ha dicho, con razón, que es una enciclopedia completa de los recursos que ofrece el arte secuencial, por usar el término acuñado por el autor.

Como suele ocurrir con la obra de cualquier artista de vanguardia, llama la atención observar ya en sus primeras obras de los años treinta y cuarenta hallazgos visuales, narrativos, técnicos y estéticos, que todavía hoy parecen audaces y novedosos; de gran belleza estética, combinada con una eficacia narrativa impecable.

Tras sus primeras experiencias profesionales, a finales de los años treinta, un Eisner apenas veinteañero se asocia con Jerry Iger para fundar el Eisner-Iger Studio, desde el que se produjeron gran cantidad de cómics para todo el mundo, y en el que trabajaron dibujantes de primera línea, como Bob Kane, célebre creador de Batman, o Jack Kirby, uno de los principales creadores gráficos del universo Marvel.  En ese estudio nace, entre otros muchos, el mítico personaje  Sheena Queen of the Jungle . Ya en esta época se aprecia la impronta de  Eisner y empiezan  a hacerse palpables los resultados de su constante aspiración por perfeccionar el lenguaje de la historieta.

Tras disolver su sociedad con Iger, a Eisner le proponen que se encargue de un suplemento de cómics para un diario dominical. En este suplemento apareció por primera vez The Spirit, probablemente el personaje más conocido de Eisner y una de las series más célebres de los cómics de todos los tiempos. Con The Spirit, Eisner busca un personaje y un contexto a la medida de las historias que quiere contar y experimenta con nuevos recursos gráficos y narrativos que le permiten relatar esas historias en el espacio limitado de que disponía.  Son míticas sus páginas de presentación de una sola viñeta (splash page), que Eisner convierte en mucho más que una simple cubierta de la nueva historia que comienza. En palabras de Eisner, “La finalidad de la splash page es crear una atmósfera determinada con que establecer contacto con el espectador” (cosa que consigue con creces, sin lugar a dudas). Cada historieta semanal es una nueva pirueta gráfica, un adentrarse valientemente en las potencialidades expresivas del cómic, siempre consumados con éxito y siempre al servicio de la historia.
The Spirit se publicó hasta 1952, incluso realizado por otros dibujantes durante el tiempo en que Eisner estuvo movilizado por el ejército en la Segunda Guerra Mundial, y es una de las más importantes obras del cómic de todos los tiempos. Un clásico.

 A partir de ese año, el autor se aparta de la primera línea creativa para dedicarse a otros proyectos profesionales. Un paréntesis de veinticinco  años, hasta que en 1978 comienza la publicación de la serie de sus novelas gráficas. Ese formato se convierte en una de las grandes innovaciones formales, así como en el gran hallazgo comercial del cómic de las últimas décadas. Y creo que es justo decir que eso ocurre en gran parte  gracias al trabajo de Eisner. La novela gráfica plantea un soporte distinto en cuanto a tamaño de página, extensión de las historias, e incluso temática, y Will Eisner extrae de ello, una vez más, todas sus posibilidades narrativas, contribuyendo de forma fundamental al éxito de su implantación y continuidad.

Desde Contrato con Dios, la primera de estas novelas gráficas, queda claro el cambio de temática que quiere abordar el autor a partir de ese momento. Nada de cómic policíaco o de aventuras: historias costumbristas, algunas de ellas autobiográficas, que nos permiten conocer al autor y a la comunidad judía de Estados Unidos (los padres de Eisner eran inmigrantes judíos).  Eisner evoca recuerdos de su entorno, de su  familia y de él mismo, en obras como Viaje al corazón de la tormenta, en la que se narra cómo el antisemitismo afecta a la personalidad de un joven judío –él mismo- en la América de los años 20 y 30. En Las reglas del juego Eisner traza un inclemente, tragicómico y hasta tierno retrato de dos familias judías con muy diferente “status” social y económico.

De su última obra,  La conspiración. La historia secreta de “Los protocolos de los sabios de Sion”, dejó escrito su autor: “Abrigo la esperanza de que este trabajo pueda ser un clavo más que hundir en el ataúd de ese aterrador fraude vampírico”. Se trata de un magnífico análisis  de ese libelo que pretendía denunciar un supuesto plan judío para dominar el mundo y que fue desmentido por el periodista Philip Graves -nada menos que en 1921-,  cuando demostró que los Protocolos no eran más que un plagio de otra obra, convenientemente retocada por la policía zarista (un panfleto contrario a Napoleón III, publicado por Maurice Joly,  en 1864, mezclado con otros detalles de la novela antisemita de 1868  Biarritz, escrita por  Hermann Goedesche). Una magnífica reflexión sobre lo difícil que resulta luchar contra la mentira, y la contumacia con que vuelve surgir una y otra vez. La Conspiración es una obra que tiene especial importancia por ser, además, uno de los pocos ejemplos de ensayo histórico y documental realizado con formato de cómic. Un hallazgo más de Will Eisner en su exploración en busca de nuevas técnicas expresivas en la historieta.

Acaba de finalizar el año en que celebramos el centenario del nacimiento de Will Eisner, tiempo de homenajes más que merecidos. Sin duda, uno de los mejores es leer su obra, conocerla y, cómo no, hablar de ella. Si les apetece, les espero el próximo 11 de enero en el centro Sefarad Israel.

 

Juanjo de la Iglesia es director de cine, guionista, actor, locutor, presentador. Su artículo se enmarca en la conferencia “Will Eisner, un acercamiento a la cultura judía a través del cómic”, que ofrecerá el próximo 11 de enero en la sede del Centro Sefarad-Israel.

Sociedades diversas

Por: Red de Casas

03 ene 2018

Anna Terrón Cusí


Las dificultades para el gobierno de las migraciones internacionales se relacionan con las líneas divisorias que se construyen en nuestras sociedades. En el espacio común europeo, la migración, el refugio y la movilidad de personas impactan en unas democracias eminentemente nacionales e interactúan con sus dinámicas políticas, que se ven afectadas tanto por las realidades que conforman las migraciones -presentadas sistemáticamente como fuera de control-, como por los imaginarios que se construyen sobre ‘el migrante’ interpretado como la otredad y su proyección a una sociedad diversa.

Cuando hablamos de musulmanes en la Unión Europea ¿hasta qué punto hablamos de migración? Responder a esta pregunta requiere, en primer lugar, definir inmigración y, más importante aún, definir migrante. Para la Organización Internacional de las Migraciones (OIM), son migrantes aquellas ‘personas y sus familiares que van a otro país o región con miras a mejorar sus condiciones sociales y materiales, y sus perspectivas y las de sus familias’. Podemos acotar pues quienes son migrantes en nuestras sociedades. Pero teniendo en cuenta que esta definición se basa en un acto concreto, debemos también preguntarnos durante cuánto tiempo esta persona debe ser categorizada así en el país de destino.

Podríamos acordar que alcanzar los requisitos de cada país para acceder a la nacionalidad -aunque en el caso de los menores ésta no pudiese ser efectiva hasta la mayoría de edad-, permite dejar de considerar a alguien, a efectos sociales y de políticas públicas, como un inmigrante. Si hacemos este ejercicio, nos encontramos con que las cifras de migrantes procedentes de países mayoritariamente musulmanes y la cifra de musulmanes va separándose en los países europeos, en función de los años pasados desde que cada uno de estos países se incorporó a la geografía migratoria euroafricana, entre otros.

Sin embargo, acostumbramos a ubicar las políticas de migración en el centro de cualquier debate sobre islam y Europa, normalmente para hablar de restricciones y hasta de medidas especiales para los musulmanes. Para ver si éste debe ser eje del debate, hay que plantearse igualmente una cuestión muy básica, pero de la mayor importancia: qué es una política de inmigración, cuáles son sus instrumentos y cuáles sus objetivos.

La política de inmigración se asienta básicamente sobre dos ejes. Por un lado, los requisitos y procedimientos que habilitan a un ciudadano de otro estado a cruzar nuestras fronteras y le legitiman a residir en nuestro territorio. Los principales instrumentos para ello son los relacionados con los procedimientos de extranjería establecidos y el control del cumplimiento de los requisitos en cada momento del proceso; así como los particulares del control de fronteras. El objetivo de todo ello es, claro está, definir el propio modelo migratorio y hacer que se cumpla.

Por otro lado, tenemos las llamadas políticas de ‘integración’, cuyo objetivo sería remover los obstáculos para que los recién llegados y sus familias puedan incorporarse a la sociedad de destino, y crear las condiciones para que esto se haga en las mejores condiciones para todos. Los instrumentos típicos de las políticas públicas de acogida e inclusión social son un conjunto de medidas específicas en aquellos ámbitos más relevantes para la socialización, desde la facilitación del acceso a los conocimientos lingüísticos -cuando se requiera- al empleo, la educación o la salud, y deberían formar parte de ellos también la facilitación de espacios de relaciones interpersonales y las estrategias de relación intercultural.  

Parece claro que cuando hablamos de musulmanes en Europa no hablamos sólo de migración y, consecuentemente, que las políticas de inmigración no son suficientes para abordar la gestión de la creciente diversidad en nuestras sociedades, aunque algunos de sus instrumentos puedan ser útiles para ello. La diversidad es ya una característica de nuestras sociedades, de la cual la pluralidad religiosa es un exponente más. Aunque sea obvio, no es baladí recordar que, por mucho que se restringiese en la Unión Europea la entrada a nuevos migrantes y por mucho que se endureciesen los requisitos para mantener la residencia, nuestras sociedades europeas seguirían siendo diversas. La gestión de la diversidad va más allá de la política de inmigración e inclusión social, aunque los instrumentos que tenemos para trabajar por la cohesión social puedan ser usados para ambas cosas.

Igualmente, es relevante entender que la categoría ‘migrante’, incluso en la amplia acepción que hemos usado, difiere de la de ‘extranjero’. La confusión es especialmente dañina cuando hablamos de seguridad interior y de amenazas exteriores. Quien cruza una frontera internacional con el objetivo de cometer un delito o reclutar a otros para que lo hagan, escapa a toda definición de migrante, aunque intente amparar su situación con las herramientas de la política migratoria, e intente obtener un permiso de residencia, como intentará conseguir cualquier bien o servicio que le facilite sus propósitos. El control migratorio comparte instrumentos con la política de seguridad y, como tantas otras políticas, contiene elementos de prevención y seguridad, pero no podemos confundir la una con la otra, a riesgo de equivocarnos en ambas.  

Para salir de la situación de emergencia en que parece instalada la gestión de las migraciones y volver a un modelo eficaz, debemos acotarla a la realidad su margen de actuación. Es urgente ’desextranjerizar’ al diferente, y reconocer que nuestros conciudadanos son distintos y plurales. Desde la aceptación de esta pluralidad debemos garantizar la cohesión social, basada en el respeto a nuestro ordenamiento jurídico -que es la forma en que una sociedad democrática objetiva y hace operativos sus valores-. Los problemas están ahí y son evidentes, pero focalizar lo patológico para intervenir sobre ello requiere iluminar primero el conjunto, reconocer aquello que compartimos, y enrolar a la mayor parte de nosotros -un ‘nosotros’ lo más inclusivo posible- en la identificación y lucha contra lo que hemos convenido en considerar indeseable. La diversidad intrínseca de nuestras sociedades debe considerarse en el diseño y desarrollo de todas nuestras políticas públicas.

En un momento de inseguridad e inquietud sobre el propio bienestar, y en un marco global en el que los límites entre el dentro y el fuera están definitivamente desdibujados, confundir la igualdad con la homogeneidad y abrazar la idea simbólica de frontera como algo que separa a nuestra comunidad idealizada de un exterior que contiene todos los peligros puede ser tan reconfortante como peligroso. Dar carta de naturaleza, y empujar desde la política el anhelo de (¿volver a?) una comunidad mitificada donde seríamos todos (¿de nuevo?) tal como cada uno imagina que debe ser un conciudadano de “su” nación que se esconde tras la narrativa del control migratorio no resolverá los problemas que enfrentamos y, en el terreno de la realidad, añadirá nuevos problemas que llevarán a una siguiente vuelta de tuerca en la escalada conflictiva.

Superar las líneas divisorias sin perder las referencias, creando dinámicas inclusivas desde el marco local al europeo e internacional, puede parecer un camino largo e inseguro, pero es el único que vale la pena transitar. Tenemos la experiencia histórica de que las líneas divisivas impuestas acaban siempre por romperse de forma violenta.  

 

Anna Terrón Cusí es presidenta de Instrategies. Su artículo se enmarca en el seminario “Integración de musulmanes en Europa”, celebrado el pasado mes de noviembre en la sede de Casa Árabe en Madrid.

Arquitectura de tierra en el sur de Marruecos

Por: Red de Casas

27 dic 2017

Faissal Cherradi Akbil

 

La arquitectura de tierra en Marruecos forma parte de las grandes riquezas culturales de este país debido a su diversidad.

La arquitectura tradicional de Marruecos está en peligro de extinción. Existe un gran número de conjuntos arquitectónicos abandonados, en ruinas, de los cuales una gran parte están construidos en tierra. Visto el estado de degradación actual, y antes de que desaparezca por completo esta arquitectura de tierra, “ruda pero frágil”, debemos estudiar y fijar sus aspectos característicos, intentar comprender y explicar su presencia y  conservación en los valles pre saháricos, con el fin de salvar del olvido esta extraña arquitectura, que constituye un patrimonio excepcional cuya desaparición empobrecería el patrimonio cultural de la humanidad. Nuevas condiciones sociales, psicológicas, y económicas modifican gravemente las formas populares y regionales de la arquitectura. El interés por preservar un patrimonio inestimable debería orientar las medidas de salvaguardia, que resultan urgentes.

Pero no podemos plantear el problema de la salvaguardia de la arquitectura de los oasis del sur de Marruecos sin intentar comprender las verdaderas razones de su estado de degradación actual. Con el cambio importante del orden social antiguo se ha condenado a la desaparición a la sociedad tradicional y su forma de hábitat. Podemos decir que el estado de degradación de la arquitectura de los valles de los oasis es el resultado de la conjunción existente de la persistencia de la sociedad tradicional sobre la cual viene a superponerse una sociedad de economía moderna.

La tradición marca las etapas de la evolución cultural de un grupo. A su favor se acumulan los únicos valores perennes de una cultura que engendra su perfeccionamiento en relación con las condiciones históricas. Para un pueblo, cuenta menos su pasado que su futuro y la tradición que no sea optimista y evolutiva macará el fin de una cultura.

La tradición, para que este viva, debe garantizar una continuidad del pasado al presente y un dinamismo en la evolución. Para que no mueran, las civilizaciones se adaptan y evolucionan. El conformismo conservador tiende a fijar la tradición y a inmovilizar la historia y la vida, teniendo a menudo tendencia, en arquitectura especialmente, a considerar como tradicional solamente los vestigios del pasado, cuando a veces no son más que los pastiches de estos vestigios.

Las formas de concentración y de establecimiento humano, bien adaptado a su medio físico y humano, pero inadaptado a algunas de las funciones urbanas modernas como la  circulación mecánica, se altera rápidamente y degenera si no le planteamos nuevas reformas y ordenaciones con vistas a rejuvenecerlas y actualizarlas.

Desgraciadamente, la arquitectura que está en gestación en los oasis es una arquitectura que utiliza nuevos materiales sin ningún tipo de reflexión, solamente porque es un símbolo de prosperidad, y por una falta de voluntad política consciente y sensible a la idea del interés de la preservación del patrimonio como recurso económico y social para un desarrollo sostenible local. Todo ello a pesar del esfuerzo realizado por el gobierno de Marruecos con la creación del CERKAS (centro de rehabilitación del patrimonio arquitectónico del sur de Marruecos), situado en la ciudad de Ouarzazate y que se propuso como objetivos el censo, la protección, la conservación, la restauración y la rehabilitación de la arquitectura del sur. Después de una decena de años de vida, se han llevado a cabo importantes proyectos, por citar algunos: la restauración y la rehabilitación de la kasba de Taourirt, sede del centro, la restauración del Ksar de Ait Ben Haddou, los trabajos realizados en el Ksar de Tamnougalt en cooperación con instituciones españolas, la restauración de numerosos graneros colectivos, etc...

 

Faissal Cherradi Akbil es encargado de proyectos y consejero del Ministro de Cultura y Comunicación del Reino de Marruecos. Su artículo se enmarca en la conferencia “La arquitectura de tierra en Marruecos. La preservación de un rico patrimonio” y la exposición “M´hamid, el último oasis del Valle del Drâa” celebradas el pasado mes de octubre en la sede de Casa Árabe en Madrid.

Ideas chinas y ascenso global

Por: Red de Casas

20 dic 2017

Manuel Montobbio


Vivimos desde siempre, desde Platón, instalados en la polis como unidad política referencial. Una polis – sea ésta la ciudad Estado de la Grecia clásica o el Estado contemporáneo – que presupone otras polis y la consecuente diferenciación entre política interior y exterior, la existencia del sistema internacional como necesario corolario y complemento. Y sin embargo podríamos desde siempre haber vivido, en lugar de en ésta, en la Tianxia que Confucio, Mencio, Mozi, Xunzi o Huanfeizi concibieron en las obras que conforman la Filosofía política clásica china como la unidad de gobierno natural de los seres humanos. Tianxia: todo bajo el cielo, seres que bajo él habitamos. Y habría sido en consecuencia la labor y reto del pensamiento y la acción política la de superar los gobiernos o unidades políticas territoriales para desde ellas construir o contribuir al gobierno de todo bajo el cielo. Y el orden natural de las cosas fuera la existencia de un Gobierno mundial junto y sobre los gobiernos territoriales.


Vivimos una era de cambio y un cambio de era determinado por la conformación de China como potencia global y su centralidad en el sistema internacional, que plantea la cuestión de si dicha emergencia y transformación va a conllevar simplemente un cambio de la estructura, distribución y equilibrios de poder en el sistema internacional existente, o una reconfiguración del mismo y de las ideas y paradigmas en que se sustenta. En ese contexto y con esa potencial trascendencia está teniendo lugar en China un proceso de búsqueda y propuesta para la reformulación de la Teoría de las Relaciones Internacionales, que recurre a la obra de las grandes figuras de la Filosofía política china anterior a la unificación Qin y a Las estratagemas de los reinos combatientes para extraer conceptos útiles para la formulación o reformulación de la Teoría de las Relaciones Internacionales, desarrollada, en función de su relación con la Teoría de las Relaciones Internacionales elaborada en Occidente, en los enfoques anverso, reverso e interactivo, que recurren respectivamente a un sistema conceptual chino, a ésta o a un diálogo intercultural que aplica simultáneamente marcos conceptuales autóctonos y extranjeros; y que cuentan respectivamente con las figuras y teorías referenciales de Zhao Tingyang y su teoría del sistema de la Tianxia, Yan Xuetong y su obra Ancient Chinese Thought, Modern Chinese Power y Qin Yaqin y su teoría de la relacionalidad. Que recurre, en definitiva, al introducir el pensamiento basado en la Tianxia para reconfigurar una Teoría de las Relaciones internacionales basada en el paradigma de la Polis.

Tras proceder a su análisis en mi libro Ideas chinas. El ascenso global de China y la Teoría de las Relaciones Internacionales, continúa éste su itinerario analítico abordando el del debate sobre la Política Exterior de China y el del ascenso global de China, acometiendo una reflexión sobre su cultura estratégica, y el de la dimensión interior del debate exterior y sus implicaciones para la evolución internacional de China; así como el del paso de los “valores asiáticos” a las ideas asiáticas y sus aportaciones a la gobernanza global, en una aproximación a partir de la obra de Kishore Mahbubani, y la relación entre realización de las ideas y proyección internacional, a partir del caso de Singapur. Y concluye con una aproximación a los intentos occidentales de comprensión del pensamiento chino y de su integración en propuestas sintéticas para la gobernanza global, así como al reto de Estados Unidos ante la maldición de Tucídides; y con unas reflexiones sobre los retos para la Unión Europea y para España y unas consideraciones sobre el ascenso global de China, la superación del etnocentrismo y el futuro de la Teoría de las Relaciones Internacionales y sobre China como nuevo actor principal.

Un recorrido del que se desprenden, entre otras, algunas tesis que quisiera compartir. Como que el ascenso global de China tiene una dimensión económica y geopolítica, mas también cultural y paradigmática, implica el reto de construcción entre todos de la universalidad de todos y una Teoría de las Relaciones Internacionales compartida para un mundo compartido. Implica, frente al esquema centro-periferia en que hemos vivido, la asunción de un mundo policéntrico además de multipolar.


Igualmente, sostiene la “maldición de Tucídides” que todo ascenso de una nueva potencia hegemónica conlleva una confrontación de la que resulta una redefinición del orden internacional. ¿Será el caso del ascenso global de China? Quienes aportan desde ella ideas para la reformulación de la Teoría de las Relaciones Internacionales nos dicen que la maldición de Tucídides puede cumplirse si pensamos como Tucídides, si pensamos en términos de tesis-antítesis-síntesis; mientras en la tradición china convive el yin con el yang, pueden coexistir co-tesis que conviven e interactúan armónicamente, y eventualmente se trascienden en una universalidad o paradigma superior.


Si tras la caída del muro de Berlín, frente al fin de la Historia de Fukuyama y la afirmación de la universalidad de las ideas occidentales de economía de mercado y democracia, Lee Kwuan Yew proclamó los “valores asiáticos”, asistimos hoy, especialmente desde la crisis global de 2008, a la instalación definitiva de las ideas asiáticas en el debate global. La obra del teatro del mundo cuenta con un nuevo actor principal, y se llama China. Saber qué piensa sobre el mundo, desde qué paradigmas y con qué ideas lo analiza y explica, cómo, en qué y por qué responden éstas a su rica tradición cultural y civilizacional… resulta hoy necesario para comprender el mundo. Compartirlas y con ellas dialogar desde las nuestras, participar en la conversación global para la gobernanza global, construir en común el mundo común. Ideas chinas responde al propósito de darlas a conocer, y contribuir a esa conversación.

 

Manuel Montobbio es diplomático, escritor y doctor en Ciencias Políticas, además de autor de "Ideas chinas. El ascenso global de China y la Teoría de las Relaciones Internacionales" (Barcelona, Icaria-RI Elcano, 2017). Su obra fue presentada el pasado mes de abril en la sede de Casa Asia en Barcelona. 

María Condor

Se cumplen cien años de dos acontecimientos fundamentales en el proceso histórico que condujo a la proclamación del Estado de Israel en 1948, cuyo 70 aniversario celebraremos dentro de pocos meses. Por una parte, la Declaración Balfour, hecha pública en noviembre de aquel año por el Gobierno británico, muestra por primera vez la voluntad de una gran potencia de fundar lo que se expresa como “un hogar nacional judío en Palestina”. Por otra, el 11 de diciembre, durante la última etapa de la I Guerra Mundial en Oriente Medio, el ejército británico, bajo el mando del general Allenby, entra en Jerusalén –“el momento supremo de la guerra”, en palabras de Lawrence de Arabia- y poco después pone fin a cuatro siglos de dominio otomano. 

         Pero no se trata solamente del principio de un camino sino también de la cristalización de un anhelo largamente sentido por el pueblo judío, convertido además en necesidad histórica por la escalada del antisemitismo con los pogroms de Rusia desde 1881 –al culparse a los judíos del asesinato del zar Alejandro II-, que impulsan la inmigración. El apasionante relato de los antecedentes de ambos hechos es imprescindible para entender que las raíces de estas reivindicaciones son muy anteriores a la Shoá, el Holocausto nazi, que suele considerarse como motor principal del reconocimiento de los derechos del pueblo judío. 

         La Gran Guerra y la inminente caída del corrupto Imperio otomano suponen una oportunidad para los pueblos sometidos. Paralelamente, las grandes potencias hacen sus cálculos, a pesar de las advertencias del presidente americano Wilson y sin tener en cuenta a los habitantes árabes. Gran Bretaña, ante la creciente importancia de Palestina y todo Oriente Medio en su estrategia –dominada por la seguridad del Canal de Suez- y la necesidad de contar con el apoyo de las poblaciones sobre el terreno, acaba atrapada en una maraña de promesas, negociaciones, acuerdos más o menos secretos y compromisos con árabes y judíos, con Francia y Estados Unidos, es decir, con intereses difíciles de conciliar. En 1915, la correspondencia Husein-McMahon ofrece al sharif del Hijaz la garantía británica de reconocer una extensa región de gobierno árabe independiente; en 1916, el acuerdo Sykes-Picot, pacto secreto anglofrancés, revive los viejos hábitos del colonialismo decimonónico y reparte los “despojos” del poder turco en sus respectivas zonas de control directo y de influencia, dejando Palestina bajo administración internacional en razón de la presencia de los Santos Lugares. La Declaración Balfour, pues, surge en un contexto complejo y ambiguo, pero no es un capítulo más en esta conflictiva historia, puesto que la civilización europea no había sido capaz, ni siquiera con las expectativas despertadas por la Revolución Francesa, de resolver el problema del antisemitismo, en lo esencial un problema europeo; es más, la emancipación tiene como reacción un recrudecimiento del antisemitismo –a lo que coadyuvan los nuevos argumentos pseudocientíficos sobre la “raza”-, lo que obliga a muchos judíos, incluyendo a los que desde la Haskalá o Ilustración judía habían optado por la asimilación en sus respectivos países, a buscar un refugio.

         El sionismo es la respuesta a esta injusticia histórica; tras los viejos planteamientos de raíz religiosa, a finales del siglo XIX se formula el sionismo político: Theodor Herzl, horrorizado por el caso Dreyfus, que dividió Francia, juzga imposible una verdadera integración. Organiza el I Congreso Sionista Mundial, reunido en Basilea en 1897, y dice en su Diario que en 50 años el mundo verá el Estado de Israel: ¡se equivocó por muy poco! Con todo, ni en su época ni en la de Balfour es obvio para todos los judíos que la solución sea el retorno a Eretz Israel, la Tierra de Israel, ni la creación de un Estado-nación, una forma entre tantas posibles pero que históricamente ha predominado y en el mundo moderno resulta ineludible para proteger los derechos humanos, civiles y políticos.

         La Declaración Balfour debió su nacimiento principalmente a la labor infatigable de Chaim Weizmann, destacado dirigente sionista residente en Londres y luego primer presidente de Israel, y a la circunstancia de que en 1916 ocupara la jefatura del Gobierno británico un hombre extraordinario por múltiples motivos: Lloyd George, que nombra ministro de Asuntos Exteriores a Arthur James Balfour. El documento, de reivindicaciones aún modestas, lleva fecha de 2 de noviembre y reviste la forma de una carta (de 67 palabras) del ministro a Lionel Walter Rothschild, científico y parlamentario, miembro de la rama inglesa de la célebre familia alemana de banqueros y líder de los judíos británicos. Será refrendada por la Liga de Naciones y en 1920 incorporada al Mandato británico en Palestina en la Conferencia de San Remo.

         Dijo Ben Gurión en 1939, en el umbral de la segunda contienda mundial, que la primera “trajo la Declaración Balfour; ahora hay que lograr el Estado judío”. El documento cuyo centenario conmemoramos tuvo también un lugar en su discurso del 14 de mayo de 1948, fecha de la proclamación en Tel-Aviv del Estado de Israel. Es palmaria la significación de este gran primer paso de un proceso histórico que une dos hitos de la epopeya que es la historia del pueblo judío, cuya civilización –en la que destaca la veneración por la palabra escrita- tanto ha enriquecido a la humanidad.

 

María Cóndor es doctora en Historia, licenciada en Filología y en Derecho. Su artículo se enmarca en la conferencia acerca de la Declaración Balfour y el camino hacia el Estado de Israel que ofrecerá en Centro Sefarad-Israel el 18 de diciembre.

Janucá: cuando los judíos salen a la calle

Por: Red de Casas

06 dic 2017

Jorge Rozemblum

 

A pesar de la “desconexión” con lo judío que supuso para España la expulsión en 1492, hay una fiesta del calendario hebreo que ha trascendido mundialmente gracias a la abundante filmografía hollywoodense sobre la época navideña. Y es que la “Hanukkah” que muestran es la misma Janucá de la que hablamos aquí. Pese a su visibilidad mediática no es, no obstante, la celebración más importante: ni siquiera tiene una referencia bíblica (como Pésaj, la pascua de la salida de Egipto), sino que surge de la tradición, eso sí: basada en un relato histórico que aparece reflejado en los libros de Macabeos (que son canónicos del Antiguo Testamento cristiano, pero que no forman parte de la biblia judía o Tanáj).

La fecha señalada rememora un “milagro” acaecido hace más de dos mil años y que cuenta la implacable resistencia de un pueblo a perder sus señas de identidad y desaparecer tras siglos de sometimiento. En efecto, el pueblo judío y la tierra de Israel estuvieron bajo el yugo de imperios vecinos desde el siglo VII AEC, cuando Jerusalén fue saqueada por Babilonia, su Templo de Salomón destruido y sus élites secuestradas y exiliadas, hasta el alzamiento de los Macabeos contra la profanación pagana del Segundo Templo a manos de los seléucidas helenos, herederos de la expansión macedonia dirigida por Alejandro.

Es una fiesta singular ya que, entre otras cosas, aun celebrándose durante ocho días (como las jornadas que la exigua reserva de aceite purificado mantuvo encendido el candelabro, hasta que se logró reponer), todos son laborables, quizás indicando que la conservación de la identidad no debería destacarse como un hecho memorable, sino como un acto natural e instintivo de supervivencia. Pero, a pesar de que la heroicidad de la estirpe de Matatías que protagoniza los sucesos no mereciera su inclusión en el Libro más sagrado, sí lo hace la tradición, a la que seguramente refuerza el solsticio de invierno, cuya significación celebramos justamente como Fiesta de las Luces cuando el sol parece abandonarnos. Como inauguración o apertura (que es lo que la palabra janucá significa en hebreo) cuando el destino parece cerrarse ante nosotros. Como ruptura de las leyes naturales (milagro) frente a un poder que intenta confundirse con la voluntad divina.

Poco duró en términos de la milenaria historia judía la nueva independencia conseguida, apenas un siglo hasta la llegada del nuevo conquistador romano. Sin embargo, su recuerdo ha logrado que el pueblo de Israel conservara la memoria de lo sucedido, incluyendo en sus plegarias la alusión a los milagros de los que fueron testigos nuestros antepasados “entonces y en nuestros tiempos”, como reza la bendición específica de estos días. Porque el propio idioma hebreo designa a esta festividad con una palabra que tiene la misma raíz que educación (jinúj), enseñándonos que ésta no es más que la inauguración, la apertura o el estreno de nuevos pensamientos, de devolución del propio rostro que las influencias imperiales (hoy diríamos, globalizantes) han desfigurado y distorsionado adorando a ídolos de barro a los que ofrecemos en sacrificio nuestro propio ser.

Como toda fecha señalada en el calendario hebreo, el tiempo la ha dotado de rituales: el más visible de todos es el encendido durante cada una de sus vísperas de una vela añadida al candelabro de ocho brazos, o januquiá. Y, tal como indica el Talmúd (la recopilación de las tradiciones religiosas orales en los primeros siglos de nuestra era), es tiempo de enarbolar y proclamar a los vientos nuestra libertad, reconquistar las calles y la alegría de vivir como mejor escudo ante los que pretenden borrar lo que somos y fuimos, e instaurar la oscuridad. Esta intención de hacerla pública y notoria, con luces encendidas fuera de la puerta del hogar o en la ventana más cercana a la calle, es justamente el elemento que justifica que sea reconocida en toda ciudad donde more una comunidad judía, como sucede en los últimos años incluso en varias ciudades de nuestro país.

Es un festejo que, según la ley judía no obstante, no tiene el halo de santidad de un simple shabat (el descanso sabático): quienes lo observan trabajan normalmente, y no existe motivo religioso para que las escuelas cierren, aunque sí lo hacen en Israel desde el segundo día de la festividad y hasta su finalización. Es costumbre reunirse con familiares o amigos para el encendido de la januquiá e intercambiar presentes. En algunas comunidades, como las originarias del este de Europa (ashkenazíes) los niños suelen jugar con una peonza especial de cuatro caras (llamada dredl en ídish o sevivón en hebreo). También hay una profusa gastronomía basada en el elemento protagonista del milagro: el aceite; generalmente bollería frita de patata (látkes) o sufganiót, especie de dónuts rellenos de mermelada.

Janucá es una invitación a reinaugurarnos, a encontrar las fuerzas para seguir ostentando lo que somos en un mundo de disfraces y poses estudiadas; a confiar en que algo mantendrá encendida nuestra luz interior aún en la peor de las tinieblas.

 

Jorge Rozemblum es músico y director de Radiosefarad.com. Su artículo se enmarca en el evento “Milagro antes de Janucá”, que se celebra en Centro Sefarad-Israel el 7 de diciembre de 2017.

Formación de especialistas en gestión pesquera

Por: Red de Casas

29 nov 2017

José Luis Sánchez Lizaso

 

La pesca es una actividad económica que se realiza sobre un recurso biológico autorrenovable. En ausencia de una adecuada gestión, la explotación del recurso puede llegar a ser tan intensa que los recursos se colapsen. Por otra parte, los recursos pesqueros representan una fuente de divisas y un alimento de altísima calidad que contribuyen de modo significativo a la actividad económica y a la soberanía alimentaria de numerosos países en todo el mundo.

De acuerdo con la FAO en su último informe sobre el estado de los recursos pesqueros mundiales, un porcentaje muy elevado de las pesquerías se encuentran plenamente explotadas o sobreexplotadas. A nivel Mediterráneo la situación es mucho peor: de los recursos de los que tenemos datos, un 90% están sobrexplotados. También sabemos que cuando se aplica una gestión adecuada los recursos se pueden recuperar. Algunos ejemplos de cómo podemos recuperar recursos en mal estado, pueden ser el Plan experimental de pesca de arrastre de Castellón de los años 60 o el más reciente Plan de gestión del atún rojo desarrollado por la Comisión para la Conservación del Atún Atlántico.

Para una buena gestión de las pesquerías, es necesario contar con expertos que puedan diagnosticar el estado de las poblaciones y proponer medidas de control teniendo en consideración el contexto social y los indicadores económicos, para que los responsables de la gestión adopten las medidas adecuadas a cada situación.

La formación de expertos que puedan gestionar las pesquerías desde una perspectiva multidisciplinar es el objetivo que tiene el máster en Gestión pesquera sostenible que organizan la Universidad de Alicante y el Instituto Agronómico Mediterráneo de Zaragoza del Centro de Altos Estudios Agronómicos del Mediterráneo con el apoyo, entre otros, del Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medioambiente, Casa Mediterráneo, la Comisión General de Pesca del Mediterráneo y la FAO.

El máster consta de un primer curso de formación teórica en el que los estudiantes aprenden los condicionantes biológicos económicos y sociales de la gestión pesquera, y un segundo curso en el que se especializan en aquellos aspectos que los mimos estudiantes elijen. Para que la formación sea del máximo nivel, se cuenta con la colaboración de expertos de numerosas universidades, centros de investigación, empresas y ONGs que imparten cada uno de los temas de su especialidad. Además, existen acuerdos con numerosas entidades para que los estudiantes puedan realizar prácticas en ellas y llevar a cabo la especialización del segundo año.

Entre los aspectos a resaltar en este máster se encuentra el elevado componente internacional de los estudiantes, con un 70% de alumnos extranjeros. Entre ellos destacan los participantes de países Mediterráneos, ya que es la zona de actuación del IAMZ-CIHEAM, aunque también ha habido una participación significativa de estudiantes de países latinoamericanos y africanos no mediterráneos.

Otro de los aspectos reseñables es la elevada empleabilidad de los egresados y los niveles de responsabilidad en la gestión pesquera que han alcanzado algunos de ellos en sus respectivos países. Este es uno de los mejores indicadores de que se están alcanzando los objetivos por los que este máster se creó y nos animan a continuar en la línea iniciada.

Evidentemente no se podría alcanzar el nivel de excelencia y especialización necesario solo con los recursos de la Universidad de Alicante. El papel de nuestros socios del IAMZ-CIHEAM y el resto de entidades colaboradoras es fundamental para alcanzar estos objetivos. Su apoyo permite contar con profesorado externo de alta calidad y disponer de programas de becas para formar recursos humanos. Las becas para países de la región mediterránea han sido financiadas mayoritariamente por el CIHEAM, pero se espera contar con un nuevo acuerdo con la Comisión General de Pesca del Mediterráneo para alcanzar a nuevos países de la región, en consonancia con uno de los objetivos de su estrategia a medio plazo. Los becarios de Latinoamérica y otros países no mediterráneos han sido financiados principalmente por la Secretaría General de Pesca Marítima, porque se trata de países con los que España mantiene relaciones en materias de pesca, pero también por la Fundación Carolina, el Banco Santander o la Fundación Calvo. También hay que destacar el importante apoyo de Casa Mediterráneo para contar con profesorado externo de alta calidad.

A pesar de los buenos resultados conseguidos hasta el momento, es necesario continuar trabajando para reforzar y mejorar las colaboraciones existentes, ampliándolas cuando sea posible, adecuar el programa formativo a los nuevos retos y buscar incorporaciones de nuevo profesorado que puedan enriquecer la formación de los estudiantes, para que en un futuro puedan alcanzar puestos de responsabilidad en la gestión pesquera y contribuir a la sostenibilidad de los recursos.

 

José Luis Sánchez Lizaso es director del máster en Gestión Pesquera Sostenible de la Universidad de Alicante. Su artículo se enmarca en la celebración de la séptima edición de este máster, que acoge un año más Casa Mediterráneo en su sede de Alicante.

Burkina Faso, la prensa por la convivencia

Por: Red de Casas

22 nov 2017

Antoni Castel

 

Acostumbrados a buscar a los países africanos en los últimos lugares de las listas de los indicadores sociales, sorprende encontrar en una de ellas, la Clasificación Mundial 2017 de Reporteros sin Fronteras (RSF), a cinco países de África mejor situados que los Estados Unidos. En la lista, encabezada por Noruega; Namibia, Ghana y Cabo Verde están por delante de España, que está en el lugar 29. Por detrás, Sudáfrica y Burkina Faso, que no sólo superan a Estados Unidos, sino también a Italia. Cierra la lista del respeto a la libertad de prensa, según los criterios de Reporteros sin Fronteras, Corea del Norte, que le disputa el lugar a Eritrea.

La lista, aunque pueda ser discutida su metodología, refleja el avance en el pluralismo en los medios de comunicación de África desde finales de los 80 del siglo pasado. Inevitables tras el fin de la guerra fría, las reformas suponen, en gran parte de los países, la renuncia del partido único en el poder a la hegemonía política y al control de los medios de comunicación. Es cierto que algunos dirigentes se perpetúan en el poder mediante el fraude y la violencia, pero otros aceptan la alternancia, como Kenneth Kaunda, Arístides Pereira o Kamuzu Banda, y la prensa gana, en muchos casos, un espacio de libertad.

Uno de los presidentes que consigue aferrarse al poder tras las democratizaciones es Blaise Compaoré. Compañero de viaje de Thomas Sankara, en una revolución que despierta simpatías entre los burkinabés y recelos en las capitales africanas y en París, Compaoré se alza con la presidencia a la muerte de Sankara en un golpe de Estado, el 15 de octubre de 1987.

En los casi 30 años que se mantiene en la presidencia, desde su golpe hasta el 31 de octubre de 2014, cuando se refugia en Costa de Marfil, Compaoré debe convivir con el espectro de Sankara, cuya figura se agranda día a día en África Occidental. Su derrota frente a los manifestantes que paralizan durante semanas el país es, en parte, la victoria póstuma de Sankara.

Durante las protestas, y los meses posteriores a la huida de Compaoré, la prensa burkinabé evita la exaltación de la violencia. “No podíamos contribuir a la repetición de lo sucedido en Ruanda, con los medios del odio”, comenta Arnaud Ouédraogo, redactor jefe del diario Observateur Paalga, el más leído en el país. “Debíamos evitar el discurso incendiario”, proclama en su despacho del diario, en Uagadugu. La constatación de que en Burkina Faso la prensa, impresa y digital, apeló a la calma y contribuyó a la reconciliación en un momento de tensión social no es una afirmación gratuita sino la conclusión de un análisis de los textos publicados y de entrevistas a los responsables de una docena de publicaciones y de tres radios, hechas en la capital burkinabé en mayo del 2016.

La única excepción al discurso prudente se encuentra en el diario L’Opinion. “Fue un golpe de Estado contra un régimen democrático”, asegura Issaka Ligani, su director. L’Opinion fue fundado por la familia de Compaoré, que recelaba de la línea independiente de Sidwaya, de propiedad estatal. “Dimos el mismo espacio a los dos campos”, subraya Alassane Karama, redactor jefe de Sidwaya. Otro medio, Le Soir, apoyaba la insurrección contra Compaoré, pero no el “vandalismo ni la violencia”. Su responsable, Ousmane Tienarereogo, es tajante: “No utilizamos un lenguaje despectivo con los actores sociales y políticos”.

A la “fijación tribal”, la obstinación de la prensa occidental en enfatizar la pertenencia identitaria de los actores políticos africanos, los medios burkinabés responden con una información que no indica la etnia. En un país diverso, como la mayoría de África, en la que conviven numerosas etnias y el islam, el cristianismo y las creencias tradicionales, el dar valor a la religión que se profesa o al grupo étnico del cual se forma parte, puede ser contraproducente. Como comenta Rabo Soumaïla, redactor jefe de Radio Savane FM: “Rechazamos presentar los problemas políticos o sociales como étnicos”. Y Soumaïla destaca el caso de los periódicos enfrentamientos por la tierra, entre agricultores y pastores, en los que nunca se señala que los agricultores son mossis y los pastores, peuls. 

La moderación y, en cierta medida, las buenas prácticas de la prensa burkinabé son reconocidas por el prestigioso Centro Nacional de Prensa Norbert Zongo, y el director de la publicación L’Evénement, Germain Germain Bitiou Nama. El Centro toma el nombre de Norbert Zongo, un reportero de L’Evénement, asesinado en diciembre de 1998 cuando investigaba la implicación del hermano del presidente Compaoré, François, en un asesinato. La muerte de Zongo desató la ira popular en contra de los excesos del presidente Compaoré y de su familia. Zongo es reconocido en toda África occidental como el símbolo del periodismo incorruptible, de denuncia. Al igual que en el caso de Sankara, con quien comparte el ser un mito nacional, no ha sido aclarado quién ordenó su muerte.

 

Antoni Castel es investigador, africanista y doctor en Ciencias de la Comunicación. Actualmente es profesor en el departamento de Medios, Comunicación y Cultura de la Universitat Autònoma de Barcelona. Su artículo se enmarca en el IX Encuentro de Biblioteconomía y Documentación: Sociedad digital y redes, que se celebra en la sede de Casa África los días 22 y 23 de noviembre.

Mañana de lluvia

Por: Red de Casas

15 nov 2017

Abel Rasskin


Mi memoria es fugaz, suele perderse entre los ayeres vividos y los soñados. Es viento que lleva y trae, crepúsculo íntimo.
Sin embargo, recuerdo con precisión aquella mañana lluviosa de febrero. El agua caía suave, lentamente, lavando el membrillo.
Fue en el año 2013. Las obras iniciales atestiguan el comienzo de esta extensa serie.

Esa mañana, como tantas otras, me dispuse a labrar un madero. Las gubias bien afiladas, la mirada atenta sintiendo el momento. Irrepetible. Momento de encontrar formas, intuir el camino que he de recorrer. Certezas y arrepentimientos. Todo cabe en ese instante.

Vuelve la mano, la veta siempre a favor. La voz de mi maestro guiándome. De menos a más. Que el madero sea parte de ti mismo. Como tú, que seguirás estando cerca de mí, corrigiendo mis torpezas. La materia va cobrando forma. Placer de recorrerla con los ojos cerrados. Leerla con la yema de los dedos, que ordenan e intuyen el camino a seguir.

El azar y cierto caos que aprecio al comienzo de mis trabajos, quiso que la obra, una vez terminada, se reconociera, así lo apreciaron los más cercanos, como la figura de Maimónides. Para mi sorpresa y temor. No fue planeada, ocurrió tal vez como decía Picasso "yo no busco, encuentro". Sucede algunas veces, obligándome a reflexionar, a buscar una respuesta y un porqué. Intentar descubrir qué debo hacer. ¿Es un hecho casual, un pretexto para trabajar? O una extraña señal, una invitación a conocerle. Más tarde, mucho más tarde, sabría que era todo eso y más.

Durante los cuatro años siguientes, a medida que pintaba, fui descubriendo la grandeza de este cordobés de estirpe patricia, que los siglos corroboran ser descendiente del rey David. Desde temprano, Maimónides destaca en campos tan importantes como filosofía, medicina, teología, siendo un talmudista fundamental para la comunidad judía. Aportó conocimiento y sabiduría, adelantándose a su tiempo, a pesar de las persecuciones y exilios que tuvo que sufrir junto a sus hermanos sefardíes.


                                    Labrando un madero.
                                    Heraldo del mar con fuego en el corazón.
                                    Tú herido de exilios y naufragios
                                    yo perplejo.

Conocerle fue admirarle, sentir que mis dudas se disipaban. Que no era pretexto sino necesidad desarrollar la obra. Así fui realizando collages, aguadas, esculturas, pinturas y por fin la serie tuvo nombre: "RaMBaM. Aproximación a Maimónides".
Este Maimónides aristotélico, luchando por conciliar razón y fe. El que mantuvo intensas controversias con los pensadores de la comunidad judía de Montpellier. Que ejerció la medicina en la corte de Saladino, tras la trágica muerte de su hermano David en el océano Índico, al que lloró hondamente. Que escribió en árabe y en hebreo. Que fatigó caminos, puertos, casas provisorias. Hombres y mujeres que llegan y parten con dolor en el corazón y una férrea voluntad de resistir.

Moseh ben Maimón, Maimónides, RaMBaM, que los árabes llamaron Abu "Imran Musa ibn" Abd Allah, guió mi mano y mis días. Trabajé intensamente y las obras iban llenando los espacios. RaMBaM cobraba presencia.

La serie ya llevaba un largo recorrido. Algunas obras no me desmerecían, cuando impulsado por intuiciones difíciles de definir, sentí la necesidad de volver a empezar. Cuanto más conocía a Maimónides, fui comprendiendo que la obra debía llevarla a un extremo más radical. Como yo sentía su vida tenía que expresarla desde una mirada distinta. No fue fácil aceptar este reto, esta exigencia íntima que no podía ni quería ignorar.

                                    Pintar, fracasar, volver a pintar.
                                    Peces y ánforas
                                    barcos que parten con la amura a babor.
                                    Todo lunar, todo nocturnal.
                                    Momento preciso
                                    en que la pintura se revela.

El profesor Fernando Carbonell evoca en su conferencia al judío que ve llegar a la costa los restos de naufragios. Extraños materiales, desechos con los que dice he construido la obra final. Así lo recuerdo. Hermosa definición que agradezco. No sabría explicar el porqué y en qué momento, salí a la calle a recoger cartones, alambres, cuerdas, maderos, papeles arrancados de los muros, detritus de la sociedad. Y volví a comenzar. Entre certezas e intuiciones nocturnales. Una a una. Cada obra me conducía a la siguiente. Fue dejarlas fluir, al decir de Paul Klee. Un viaje apasionante y apasionado que hice desde mi mirada de pintor, en homenaje y memoria de Moseh ben Maimón. Maimónides.

He intentado en este relato descifrar y compartir con el posible lector, una experiencia artística que duró mucho tiempo. Que me obsesionó y me obligó a un trabajo intenso. Maimónides fue despertando en mí ecos de antiguas historias que el río de la sangre lleva. Descubrí mares que el otro que fui navegó. Con él compartí viajes y exilios. Hoy que lo evoco, me gusta pensar que no fue el azar lo que me llevó hasta él, sino el destino. Es posible, nadie puede refutar que mis ya largos años de pintor sólo fueron un continuo aprendizaje que me prepararon para laborar esta serie: "RaMBaM. Aproximación a Maimónides".


Abel Rasskin es un artista plástico judeo-argentino. Los jueves 16 y 23 de noviembre dará a conocer su obra en el Centro Sefarad – Israel en las veladas “RaMBaM. Aproximación a Maimónides”, que tendrán como conferenciantes a Susana Gutman y Fernando Carbonell.

Sobre el blog

La Red de Casas es un instrumento de la diplomacia pública española, compuesto por Casa África, Casa de América, Casa Árabe, Casa Asia, Casa del Mediterráneo y Centro Sefarad-Israel. Su finalidad es fortalecer la cooperación política y económica, el diálogo intercultural, el mutuo conocimiento y los lazos de España con los distintos ámbitos geográficos en los que actúan. Este blog dará voz a las personalidades políticas, institucionales, sociales y culturales que participan en las actividades de las Casas y servirá para invitar a las actividades que se organizan. Web: www.reddecasas.es Twitter: @ReddeCasas.

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