Red de Casas del Ministerio de Exteriores

La diáspora venezolana: España y Europa

Por: Red de Casas

21 sep 2016

Tomás Páez

Venezuela inaugura el siglo XXI con un fenómeno migratorio inédito, diametralmente opuesto al que exhibió a lo largo de su historia: se estrena como un país de emigrantes. Hoy, aproximadamente el 6% de la población venezolana se encuentra esparcida por todo el mundo y con niveles de concentración elevados en unos pocos países y regiones. En término de países, España ocupa el segundo lugar de preferencia solo detrás de los Estados Unidos y, en términos de regiones, la Unión Europea ocupa, con holgura, el primer lugar.

Más de 600 mil venezolanos han seleccionado algún país de la Unión Europea como su segunda patria y de ellos cerca de 200 mil han elegido a España. Estos datos son el resultado de los procesos migratorios previos que se originaron en los países europeos y cuyo destino fue Venezuela. Algunas referencias abonan a favor de lo dicho: cerca del 40% de quienes hoy hacen el viaje inverso son hijos y nietos de aquellos inmigrantes que durante el siglo pasado, en oleadas sucesivas, escogieron a Venezuela como su patria.

Las sucesivas migraciones del siglo pasado produjeron un enriquecedor mestizaje que explica la facilidad con la que el inmigrante venezolano se “invisibiliza” e integra con enorme facilidad al país de acogida. Por esa razón expresan, mayoritariamente, sentirse muy bien y bien en el país que hoy los acoge. De estos valoran el ambiente de respeto a los derechos humanos que en ellos se respira, el funcionamiento de la justicia, el grado de confianza en las instituciones y, en el caso de los países de la Unión Europea, los sistemas de salud, educación y transporte que poseen.

Los inmigrantes venezolanos aprovechan y disfrutan, en los países europeos, los logros individuales, sociales e institucionales que han alcanzado, no sin dificultades, a lo largo de su historia. Por su parte los inmigrantes cooperan aportando toda la experiencia y capacidad de trabajo que han adquirido en su país de origen. Tales rasgos son particularmente pronunciados cuando analizamos su perfil. En su mayoría son profesionales universitarios, con maestrías y doctorados y con una dilatada experiencia en sus respectivas áreas de especialización que se cuantifica en lustros y décadas, y que comporta un valor añadido para el desarrollo.

El proceso migratorio, como se deriva de lo dicho, ha sido beneficioso para todos los actores que en él participan: el ciudadano, el país de origen y el país de acogida. Estos beneficios pueden potenciarse y ampliarse. Su efecto puede tener un alcance mayor si todos los participantes hacen un uso adecuado del nuevo capital social e intelectual que se ha gestado. Quienes han emigrado han tejido una novedosa trama de relaciones personales, empresariales, e institucionales de sumo interés para todos los agentes involucrados.

A la inmigración venezolana la hemos segmentado en las tres E: Emprendedor, Empleado y Estudiante, se desempeñan como propietarios de sus propias empresas, como empleados de empresas e instituciones y como estudiantes. Estos nuevos nexos que se suman a los previos encierran un enorme valor y un gran interés para todos los involucrados.

Las empresas e instituciones, españolas y europeas, de las que son propietarios o para las que trabajan los inmigrantes venezolanos, están interesadas en acrecentar sus capacidades competitivas y aumentar su participación en un mercado crecientemente globalizado. Los inmigrantes poseen información, conocimiento y contactos que los convierte en partícipes del proceso de circulación de capital intelectual, tecnológico, financiero, comercial, etc.

Ha adquirido información del país de acogida que se suma a la que ya posee del país de origen y ello facilita su actuación como catalizadores de procesos de cooperación y alianzas a escala global. Pueden contribuir a la expansión de los negocios, a la internacionalización de instituciones, a la creación de nuevas redes de suplidores e identificación de nuevos mercados, aspectos todos ellos de enorme interés para el denso tejido de pequeñas y medianas empresas de Venezuela, España y de los países europeos.

De este proceso pueden sacar provecho todos los actores que en el participan. Se abren inmensos retos y nuevas oportunidades de desarrollo para la Unión Europea y los países que la integran, España y Venezuela. Es importante comenzar a visualizar e identificar las nuevas posibilidades que hay que descubrir. Hay que crear la agenda compartida de desarrollo que le imprima sentido y velocidad al proceso de circulación del capital intelectual de la migración venezolana.

 

Tomás Páez es Sociólogo y coordinador del estudio global "La voz de la diáspora venezolana" que presentó el 28 de enero en Casa de América.

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