Red de Casas del Ministerio de Exteriores

Will Eisner: del cómic de aventuras a la novela gráfica

Por: Red de Casas

10 ene 2018

 

Juanjo de la Iglesia


El próximo 11 de enero el Centro Sefarad Israel me dará la oportunidad de hacer una de las cosas que más me gustan en el mundo: hablar de tebeos. Y en este caso, no de cualquier tebeo; la cosa es una conferencia con coloquio sobre la obra de uno de los grandes, nada menos que Will Eisner. 

Hablar de Eisner es hablar de uno de los pilares del cómic del siglo XX  (y parte del XXI). Uno de esos pocos artistas capaz, no sólo de asimilar con naturalidad los cambios que se producían a su alrededor al ritmo de los tiempos, sino de ser uno de los creadores de los grandes hitos de esa evolución. Eisner no sólo evolucionó con el cómic: lo hizo evolucionar. De la obra de Eisner se ha dicho, con razón, que es una enciclopedia completa de los recursos que ofrece el arte secuencial, por usar el término acuñado por el autor.

Como suele ocurrir con la obra de cualquier artista de vanguardia, llama la atención observar ya en sus primeras obras de los años treinta y cuarenta hallazgos visuales, narrativos, técnicos y estéticos, que todavía hoy parecen audaces y novedosos; de gran belleza estética, combinada con una eficacia narrativa impecable.

Tras sus primeras experiencias profesionales, a finales de los años treinta, un Eisner apenas veinteañero se asocia con Jerry Iger para fundar el Eisner-Iger Studio, desde el que se produjeron gran cantidad de cómics para todo el mundo, y en el que trabajaron dibujantes de primera línea, como Bob Kane, célebre creador de Batman, o Jack Kirby, uno de los principales creadores gráficos del universo Marvel.  En ese estudio nace, entre otros muchos, el mítico personaje  Sheena Queen of the Jungle . Ya en esta época se aprecia la impronta de  Eisner y empiezan  a hacerse palpables los resultados de su constante aspiración por perfeccionar el lenguaje de la historieta.

Tras disolver su sociedad con Iger, a Eisner le proponen que se encargue de un suplemento de cómics para un diario dominical. En este suplemento apareció por primera vez The Spirit, probablemente el personaje más conocido de Eisner y una de las series más célebres de los cómics de todos los tiempos. Con The Spirit, Eisner busca un personaje y un contexto a la medida de las historias que quiere contar y experimenta con nuevos recursos gráficos y narrativos que le permiten relatar esas historias en el espacio limitado de que disponía.  Son míticas sus páginas de presentación de una sola viñeta (splash page), que Eisner convierte en mucho más que una simple cubierta de la nueva historia que comienza. En palabras de Eisner, “La finalidad de la splash page es crear una atmósfera determinada con que establecer contacto con el espectador” (cosa que consigue con creces, sin lugar a dudas). Cada historieta semanal es una nueva pirueta gráfica, un adentrarse valientemente en las potencialidades expresivas del cómic, siempre consumados con éxito y siempre al servicio de la historia.
The Spirit se publicó hasta 1952, incluso realizado por otros dibujantes durante el tiempo en que Eisner estuvo movilizado por el ejército en la Segunda Guerra Mundial, y es una de las más importantes obras del cómic de todos los tiempos. Un clásico.

 A partir de ese año, el autor se aparta de la primera línea creativa para dedicarse a otros proyectos profesionales. Un paréntesis de veinticinco  años, hasta que en 1978 comienza la publicación de la serie de sus novelas gráficas. Ese formato se convierte en una de las grandes innovaciones formales, así como en el gran hallazgo comercial del cómic de las últimas décadas. Y creo que es justo decir que eso ocurre en gran parte  gracias al trabajo de Eisner. La novela gráfica plantea un soporte distinto en cuanto a tamaño de página, extensión de las historias, e incluso temática, y Will Eisner extrae de ello, una vez más, todas sus posibilidades narrativas, contribuyendo de forma fundamental al éxito de su implantación y continuidad.

Desde Contrato con Dios, la primera de estas novelas gráficas, queda claro el cambio de temática que quiere abordar el autor a partir de ese momento. Nada de cómic policíaco o de aventuras: historias costumbristas, algunas de ellas autobiográficas, que nos permiten conocer al autor y a la comunidad judía de Estados Unidos (los padres de Eisner eran inmigrantes judíos).  Eisner evoca recuerdos de su entorno, de su  familia y de él mismo, en obras como Viaje al corazón de la tormenta, en la que se narra cómo el antisemitismo afecta a la personalidad de un joven judío –él mismo- en la América de los años 20 y 30. En Las reglas del juego Eisner traza un inclemente, tragicómico y hasta tierno retrato de dos familias judías con muy diferente “status” social y económico.

De su última obra,  La conspiración. La historia secreta de “Los protocolos de los sabios de Sion”, dejó escrito su autor: “Abrigo la esperanza de que este trabajo pueda ser un clavo más que hundir en el ataúd de ese aterrador fraude vampírico”. Se trata de un magnífico análisis  de ese libelo que pretendía denunciar un supuesto plan judío para dominar el mundo y que fue desmentido por el periodista Philip Graves -nada menos que en 1921-,  cuando demostró que los Protocolos no eran más que un plagio de otra obra, convenientemente retocada por la policía zarista (un panfleto contrario a Napoleón III, publicado por Maurice Joly,  en 1864, mezclado con otros detalles de la novela antisemita de 1868  Biarritz, escrita por  Hermann Goedesche). Una magnífica reflexión sobre lo difícil que resulta luchar contra la mentira, y la contumacia con que vuelve surgir una y otra vez. La Conspiración es una obra que tiene especial importancia por ser, además, uno de los pocos ejemplos de ensayo histórico y documental realizado con formato de cómic. Un hallazgo más de Will Eisner en su exploración en busca de nuevas técnicas expresivas en la historieta.

Acaba de finalizar el año en que celebramos el centenario del nacimiento de Will Eisner, tiempo de homenajes más que merecidos. Sin duda, uno de los mejores es leer su obra, conocerla y, cómo no, hablar de ella. Si les apetece, les espero el próximo 11 de enero en el centro Sefarad Israel.

 

Juanjo de la Iglesia es director de cine, guionista, actor, locutor, presentador. Su artículo se enmarca en la conferencia “Will Eisner, un acercamiento a la cultura judía a través del cómic”, que ofrecerá el próximo 11 de enero en la sede del Centro Sefarad-Israel.

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