Res Publica

Sobre el blog

Este es un blog sobre economía pública, sobre gastos e impuestos, sobre descentralización y reforma fiscal. Si pensar en todo lo anterior es siempre importante, lo es más cuando los ajustes aprietan hasta ahogar y cuadrar números se convierte en obsesión. Comparto la opinión de que mirando las cuentas de la res publica se descubre mucho sobre la Sociedad que las soporta y disfruta.

Sobre el autor

Santiago Lago Peña

Santiago Lago Peñas es catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Vigo y miembro de REDE y del Institut d'Economía de Barcelona (IEB). Columnista de El Pais y Faro de Vigo y colaborador de Cadena SER. Editor asociado de la revista Hacienda Pública Española/Review of Public Economics.

Archivo

mayo 2013

Lun. Mar. Mie. Jue. Vie. Sáb. Dom.
    1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30 31    

TWITTER

Santiago Lago Peñas

Repartiendo el déficit autonómico

Por: | 20 de mayo de 2013

Parte de la polémica sobre la cuestión del reparto de los "derechos de déficit" entre Comunidades Autónomas tiene que ver con la confusión entre el debate sobre la regla básica a seguir y el que se refiere a cómo reconducir los déficits autonómicos más abultados a los niveles pactados.

Sobre la regla, ya he escrito en más de una ocasión (por ejemplo, aquí, junto a Xoaquín Fernández Leiceaga) que a escala autonómica y dada la fuerte nivelación interterritorial existente, los ingresos no financieros o los ingresos corrientes son una variable más apropiada que el PIB como referencia de sostenibilidad y capacidad de cada gobierno autonómico para soportar déficit, deuda o los intereses correspondientes.

Pero lo anterior es compatible con buscar una solución pactada y cooperativa para darle más margen a algunas Comunidades con desequilibrios financieros hoy más elevados, a fin de definir una senda de consolidación fiscal menos depresiva en sus efectos. Porque no hay que olvidar que dar un mayor margen de déficit no supone regalar recursos. Ese déficit se convertirá mayor deuda que cada Comunidad deberá afrontar en el futuro.

Aceptar que otros tengan más margen es jugar cooperativo. La misma cooperación que cabe reclamar a la hora de hablar de otros asuntos. Galicia y Andalucía, por ejemplo, podrían (deberían) estar dispuestas a ceder "derechos de déficit" a cambio de abrir el melón de la reforma del Fondo de Compensación Interterritorial. En el Estado autonómico, como en cualquier otro descentralizado, hay que hablar y negociar sin dramatismos. Estamos aún en fase de aprendizaje.

Más sobre autoridades fiscales independientes

Por: | 02 de mayo de 2013

Para hacer bien las cosas, y ahora que aún estamos en fase de diseño de la nueva autoridad fiscal española, no hay que perder de vista lo que nos cuentan Rosana Merola y Javier J. Pérez aquí. En el artículo se resume un trabajo de investigación más amplio publicado hace unos meses por el Banco de España y que puede descargarse aquí .

En síntesis, los autores constatan que los errores de previsión de las instituciones internacionales y los gobiernos nacionales no son muy diferentes. Pecan de esceso de optimismo, sobre todo cuando se acercan las elecciones.

Por eso, si queremos que la nueva agencia fiscal independiente española funcione no llega con replicar lo que hacen (y cómo) esos organismos. Es necesario cambiar algunas cosas.

Aunque la mayor cercanía respecto a los organismos interacionales puede ayudar a mejorar las previsiones, la clave está en que la propia administración dé más y mejor información. La nueva autoridad fiscal debe tener fácil acceso a la cocina de las previsiones y las ejecuciones presupuestarias de los gobiernos a todos los niveles.

 

Autoridad fiscal independiente ya

Por: | 19 de abril de 2013

Tenemos un problema de credibilidad con las cuentas públicas. Nos pasó con el cierre del ejercicio 2011 y, aunque en menor medida, nos está pasando con el de 2012.

Sobre 2011 las advertencias vinieron del imprescindible Ángel Laborda (FUNCAS) en las páginas de este diario. A esta desviación injustificable en el déficit me referí en esta conferencia, así que no incido en ella.

 

Ahora las dudas proceden de la Comisión Europea, que ha elevado el déficit hasta casi el 7% y ayer mismo de los investigadores de FEDEA, que plantean reservas que suenan razonables sobre los datos para las CC.AA.. La noticia puede leerse aquÍ y el pdf de la presentación del quinto informe del observatorio de FEDEA aquí.

Está muy bien tener excelentes analistas externos que advierten de los problemas y nos iluminan a todos. Pero me temo que con eso no llega. Necesitamos ya una autoridad fiscal verdaderamente independiente y capacitada que se dedique a tiempo completo a estas cuestiones. Por el bien de todos.

¿Qué nos dicen los informes PISA?

Por: | 12 de abril de 2013

Hace unos meses la Fundación BBVA publicó un interesantísimo libro dirigido por Antonio Villar bajo el título "Educación y desarrollo. Pisa 2009 y el sistema educativo español". La presentación del mismo puede descargarse en la siguiente página del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas

De todo lo que se dice en el libro y en la presentación, me gustaría incidir en la siguiente tabla, extraída de la segunda:

Dibujo

En síntesis y a trazo grueso, el rendimiento tiene que ver con el promedio de los resultados de los tests de PISA, la equidad recoge la influencia del entorno socioeconómico del estudiante sobre sus resultados académicos, la calidad mide la proporción de estudiantes excelentes restando la parte de ellos que no alcanzan un mínimo razon y el Índice de desarrollo educativo sintetiza las tres dimensiones anteriores.

Mi lectura de la tabla arroja las siguientes conclusiones:

-En rendimiento y equidad estamos en una situación aceptable, en la media de la OCDE.

-Lo que nos lastra y mucho es la atención a la excelencia y el fracaso escolar. El sistema educativo español en su conjunto tiene problemas para lidiar con la diversidad, para impulsar a los mejores y no dejar atrás a los que tiene más dificultades.

-El problema anterior es de una intensidad muy diferente entre Comunidades Autónomas. La disparidad en los valores de la última columna es llamativa. Una disparidad que no tiene mucho que ver con el nivel de renta per cápita de cada territorio (Castilla y León y Asturias están entre las 5 primeras y Baleares entre las 5 últimas)

¿Somos conscientes del problema?

 

¿La crisis clarifica el mapa competencial?

Por: | 01 de abril de 2013

Los ciudadanos españoles en su conjunto tienen un problema de comprensión del mapa competencial autonómico, lo que dificulta la asignación de responsabilidades y el control de los gobiernos. No es que los españoles seamos tontos, sino que las transferencias competenciales son relativamente recientes en algunos casos y, además, el modelo español rehuye de la exclusividad en las materias competenciales centarles: en sanidad y educación, por ejemplo, la legislación básica estatal es muy importante.

En el gráfico adjunto destacan dos cosas. La primera es que los errores en la asignación de competencias son significativamente menores en las que están en manos exclusivas del gobierno central. En el caso de la sanidad y la educación, aun dando por buenas las respuestas que las asignan a las Comunidades Autónomas de forma exclusiva o compartida con la administración central, los errores son mucho más frecuentes.

Lo segunda y más novedosa es que las cosas han mejorado muy significativamente entre 2007 y 2010, el último año disponible de la serie de encuestas del Instituto de Estudios Fiscales. ¿Es posible que los recortes y la crisis, que el debate público intenso haya contribuido positivamente a que la gente entienda mejor quién es el responsable de cada cosa? Habrá que esperar a conocer datos de 2011 o 2012 para contrastar esta hipótesis de "aprendizaje a golpe de recorte".

 

Porcentaje de encuestados que asignan correctamente las competencias en pensiones, prestaciones por desempleo, educación y sanidad en España, 2005-2010.

Graph
 Fuente: Elaboración propia a partir de IEF (2011)

 

 

La crisis y los chivos expiatorios

Por: | 24 de marzo de 2013

La crisis económica que nos ahoga ha dado impulso a los discursos contrarios al gasto público y la descentralización en España. A fuerza de repetir medias verdades y mentiras completas, basándose en datos parciales y argumentos falaces, se está aprovechando para ajustar cuentas con el Estado del bienestar descentralizado español. Vayamos por partes. Es falso que el gasto público español sea elevado según los estándares internacionales. Cuando se expresa como porcentaje del Producto Interior Bruto (PIB), que es como se debe hacer en las comparaciones entre países, España se situó en 2009 unos cinco puntos por debajo de la media de la zona euro y de la UE-27, diez puntos por debajo de Francia, dos por debajo de Alemania, seis por debajo de Italia y Francia… La realidad es que el sector público español gasta significativamente menos que los de su entorno.

Nuestros problemas con el déficit no tienen que ver tanto con el gasto como con el desplome de los ingresos tributarios, sin parangón por Europa adelante. Los estímulos del Gobierno de Zapatero por el lado de gasto explican poco más de un punto del déficit de 2009. Ahí no debe estar la crítica a Zapatero. Sí en su errática política en materia tributaria, su escaso esfuerzo en contra del fraude fiscal y la confianza desmedida en los ingresos extraordinarios que proporcionaba la burbuja inmobiliaria. El corolario de lo anterior es evidente: los esfuerzos en pos de la consolidación fiscal deben centrarse en mayor medida en los ingresos, en hacer pagar a quien no lo está haciendo, porque se salta la ley, y en que las bases desfiscalizadas en la última década tributen más. Es increíble que nos carguemos el impuesto sobre las herencias, el más progresivo, el que defienden incluso los más ricos de Estados Unidos, y que luego justifiquemos los recortes en vendas, agua oxigenada y comedores escolares diciendo que el dinero no llega.

Es falso que la descentralización en España haya generado más desigualdad entre los españoles en su acceso a los bienes y servicios públicos. Aunque a algunos les pueda resultar sorprendente, cuando aún existía el Insalud la divergencia en el gasto sanitario por habitante en las diferentes comunidades autónomas era similar a la actual.

Tampoco es cierto que el catálogo de prestaciones sea muy diferente entre territorios. De hecho, la parte del gasto que viene explicado por las prestaciones añadidas (cambio de sexo u odontología) apenas sí explicaban el 1% del total del gasto sanitario público la última vez que vi los datos al respecto.

Es verdad que podríamos mejorar si nos coordinásemos un poco mejor: central de compras, tarjetas sanitarias... Pero todo eso se puede arreglar si el Ministerio se pone las pilas y cumple con su única función actual, que es la de coordinar. Centralizar el servicio nos haría perder la riqueza que existe en la experimentación de diversas formas de gestión, la capacidad de adaptación a las peculiaridades de cada territorio.

Montoro y los actores

Por: | 04 de marzo de 2013

    La legislación española y la jurisprudencia establecen con claridad los criterios por los que a una persona o empresa se le considera residente o no en España a efectos fiscales. Esto es muy relevante para el IRPF, el impuesto sobre el patrimonio o el impuesto sobre sociedades. Si una persona es no residente cumpliendo escrupulosamente esos criterios (vivir en España menos de la mitad del año, no tener aquí a su cónyuge e hijos…), nada que objetar desde un punto de vista legal. Otra cosa es que el contribuyente argumente que los cumple, cuando en realidad no lo hace. Entonces incumple la ley y la Agencia Tributaria tiene la responsabilidad de detectarlo y denunciarlo. Son bien conocidos casos como el del tenista Boris Becker en Alemania, con una legislación sobre residencia fiscal similar a la nuestra.

    Pero imaginemos que nuestro contribuyente cumple efectivamente la ley. ¿Es censurable desde un punto de vista ético, de compromiso con el resto de ciudadanos españoles, que tenga su residencia en otro país?. Pues depende. Depende, sobre todo, de que el país en el que es residente a efectos tributarios sea un paraíso fiscal o no. Si es el primer caso, la crítica a la persona es justificable. Cumpliendo la ley, está conscientemente buscando la elusión de impuestos y la no contribución a las arcas del Estado. Es libre de hacerlo, pero debe asumir que la sociedad española le censure y dé la espalda. Otra cosa es que su residencia actual no venga motivada por escapar del pago de impuestos, que no resida en un paraíso fiscal. Entonces la lógica cambia radicalmente. ¿Por qué criticar que una persona, por trabajo o amor, resida más de la mitad de año en otro país?

Reformando la universidad: El informe de los expertos

Por: | 25 de febrero de 2013

    La universidad española en su conjunto no es mala. Pero podría ser mejor. Por eso es bueno que hablemos de reformas y hagamos diagnósticos. Hace unos días el grupo de expertos convocado por el Ministro de educación entregó su informe al respecto. No es un informe más, por el prestigio de quien lo elabora y la relevancia de quien lo encarga.

    Mi opinión global es favorable, lo que no es óbice para plantear una serie de dudas sobre las propuestas. Lo que más me gusta es que el informe incide en la necesidad de reforzar los incentivos para cambiar. Hay que huir del café para todos. Existen pocos ámbitos como la universidad en los que la cantidad y calidad del esfuerzo sea mensurable. Por eso, es más fácil definir esos incentivos que deben dirigirse a personas, grupos de investigación, facultades, campus y universidades. Hay que fichar a los mejores, recompensar a quien se esfuerza más y logra mejores resultados, potenciar la transferencia de conocimiento de la universidad hacia las empresas, la sociedad y las administraciones públicas. Es fundamental que se estimen y difundan rankings de resultados a todas las escalas; que se racionalicen los mapas de titulaciones, huyendo de los campus generalistas y las duplicidades poco razonables y reforzando los vectores de especialización en cada campus; y que se promueva la movilidad de estudiantes mediante programas de becas suficientemente dotados.

    Por supuesto, todo esto no resulta gratis. La financiación de las universidades españolas es baja en perspectiva internacional. Es clave que aumenten los patrocinios y que se refuerce la financiación pública vinculada al cumplimiento de objetivos.

    Entre las cuestiones que me plantean más dudas aparecen, en primer lugar, la sugerencia de cambio del actual sistema de filtro para la contratación de personal estable basado en la acreditación, por una fórmula similar a la habilitación nacional que estuvo en vigor unos años en la década pasada. Comparando ambas experiencias, creo que sigue siendo sustancialmente mejor un sistema de acreditación reformado que una vuelta al pasado. En segundo lugar, no creo que sea necesario ni positivo hacer divisiones de universidades en función de su capacidad investigadora. Porque en cualquiera de ellas existen grupos potentes que no deben ser perjudicados porque su entorno inmediato sea menos brillante.

    Tercero, la propuesta de gobierno de las universidades es un cambio radical. Concuerdo en que hoy padecemos un exceso de asamblearismo impropio de una institución que busca funcionar con eficiencia y eficacia; una innecesaria e injustificable contaminación del sistema de partidos políticos; un insuficiente poder real de los directores de departamento, decanos, vicerrectores y los propios rectores; y una escasa responsabilidad ex-post de los gestores por lo hecho. Probablemente haya soluciones intermedias razonables y más factibles.

    Cuarto, el informe pone el acento en la investigación y tiende a quitarle importancia a la enseñanza de grado a la hora de evaluar la calidad o definir indicadores. Creo que no debe ser así. Las encuestas a los propios alumnos y las autoevaluaciones departamentales son instrumentos que no han agotado su capacidad para discriminar entre mejores y peores docentes, mejores y peores departamento, centros y campus.

    Finalmente, me plantea alguna duda la representación de la Comunidad Autónoma en los órganos de gobierno. No tanto por una cuestión de principios, sino de pragmatismo. La experiencia con las cajas de ahorro en muchas autonomías, por ejemplo, nos da una pista de la dificultad de que se logre que los representantes acaben siendo personas realmente capaces y de prestigio.

La reforma del municipalismo: Mal enfocada

Por: | 18 de febrero de 2013

Mi primera impresión de la propuesta del gobierno no es positiva. En primer lugar, reduce significativamente la autonomía local, al inmiscuirse en políticas retributivas, estructuras orgánicas y cartera de servicios. Siempre he pensado que lo mejor es que estas cuestiones las arreglen los alcaldes con sus vecinos. Y que sean unos y otros quienes carguen con las consecuencias, para lo bueno y lo malo.

En segundo lugar, no impulsa la racionalización del mapa municipal. Renuncia a aglomerar municipios pequeños para dotarles de capacidad y masa crítica suficiente. Al contrario, condena a muchos de ellos a ser estructuras vacías, con sus servicios en manos de gobiernos de rango superior.

En tercer lugar, refuerza las Diputaciones, unas instituciones que se caracterizan por la democracia indirecta y, por tanto, una rendición de cuentas imperfecta y lejana. Unas instituciones que, salvo algunas excepciones como la Diputació de Barcelona, no tiene medios humanos ni materiales para planificar y gestionar la provisión de múltiples servicios de naturaleza diversa, cubriendo amplias zonas del territorio no contiguas. Es como si decidiésemos que desde Bruselas se encargasen de los servicios educativos u hospitalarios en Galicia.

Me temo que la privatización generalizada de los servicios públicos locales va a ser la solución final. Lo que nos lleva a una paradoja interesante. Nos quejamos de la falta de responsabilidad y control sobre los responsables políticos municipales. Y la solución que buscamos es alejar la responsabilidad política del espacio en el que se provee de facto un servicio que, a su vez, ponemos en manos privadas. Sabiendo que las concesiones en el mundo municipal español se caracterizan por su escasa transparencia (sobre costes, inversiones, tarifas) y control, ¿hacia dónde nos encaminamos?

A mi juicio, la solución debería haber ido en la dirección de más municipalismo, no menos. Y eso pasaba por las fusiones y la cooperación supramunicipal.

¿Sobran funcionarios en España?

Por: | 11 de febrero de 2013

Para centrar el debate, les dejo dos gráficos de interés. El primero, tomado de la OCDE, muestra el peso del empleo público sobre el total de la población activa en los diferentes países que forman parte de la organización. Los datos son los últimos oficiales disponibles y corresponden a 2008. España se sitúa claramente por debajo de la media, junto a Holanda, Austria y Portugal. Y también por debajo de Estados Unidos. Y eso, teniendo en cuenta que la educación en España (no digamos ya la sanidad) está, en buena medida, en manos de empleados públicos.

Estamos muchos más cerca de quienes cierran la clasificación (Corea, Japón y Grecia) que quienes la encabezan (los países nórdicos). No existe un problema de exceso general de empleados públicos. Más bien lo contrario en algunas áreas, como la educativa, la gestión tributaria, la justicia, o la sanidad. Otra cosa es que existan ineficiencias, perfiles desfasados, duplicidades, etcétera. En otras palabras, toca reformar no adelgazar.

Con el gráfico 2 me adelanto a las críticas que puedan intentar jugar con la idea de que en los primeros años de la gran recesión el empleo público en España aumentó mucho y que, por tanto, usar 2008 en el gráfico 1 puede ser engañoso para España. La realidad es que el durísimo ajuste en el empleo público que se produjo en 2011 y 2012 hace que hoy estemos en niveles de empleo en las administraciones similares a los de 2005. Y bajando. 

 

Gráfico 1: Empleados públicos sobre población activa. Fuente OCDE: http://www.oecd.org/gov/pem/publicemploymentkeyfigures.htm 

Book2

Gráfico 2: Evaluación trimestral del empleo público en España 2005-2012.   Fuente: EPA (www.ine.es)

Book3

 

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal