Cembrero

Siente un griego a su mesa

Por: | 11 de diciembre de 2011

PobreO pobres como ratas o aprovechados. El cliché del griego común, ese ser atribulado por ajustes y estrecheces, no ofrece hoy más cualidades que esas. Véase, si no, el reality show que la cadena británica Channel 4 acaba de dedicar al sufrido pueblo griego. Go greek for a week (Griego durante una semana) ha reunido a tres británicos del montón (una peluquera, un conductor de autobuses urbanos y un cirujano) para hacerles vivir durante siete días como si fueran griegos. Y no precisamente en la penuria, sino recurriendo a la picaresca y el engaño.

Así, el cirujano experimenta en carne propia las ventajas del sistema fiscal griego: pagos en negro, fakelaki (sobrecitos, sobornos de poca monta para conseguir favores o saltarse una lista de espera); cotizaciones irrisorias, muy por debajo de los ingresos y las propiedades de un profesional liberal. La peluquera, de 54 años, se beneficia del favorable –y ruinoso- sistema de pensiones, que ha permitido a alrededor de 60 profesiones retiros a partir de los 53 años con el 90% de la pensión. El conductor, mientras, disfruta de las mieles del sector público: salarios que doblan la media del país, bonus por llegar a la hora, y hasta por controlar los billetes de los viajeros.

Para añadir seriedad al programa, Channel 4 señala en su web: “Las experiencias personales de los tres participantes se apoyan en entrevistas con expertos [como el político Stéfanos Manos o Kevin Featherstone, de la London School of Economics] que establecen las pautas de evasión fiscal, corrupción y mala gestión que han contribuido a hundir la economía griega”. Un aviso con pretensiones: nada que ver, pues, con otros programas de telerrealidad en islas remotas o pajares sin fondo, no. En Go greek for a week hay más información que en las páginas salmón, viene a decir Channel 4.

Semejante pintura indigna a muchos griegos. Porque una cosa son los errores de los Gobiernos –del sistema, en suma-, y otra, consagrar el cliché de frescos, vivos y desvergonzados en quienes son los paganos de la crisis. Con tamaña mala fama, se entiende que los expatriados del servicio exterior griego que hoy alquilan un apartamento en alguna capital europea se vean obligados a pagar una fianza equivalente al alquiler de todo un año, por desconfianza de sus caseros. Así está sucediendo en Londres, me cuentan fuentes diplomáticas. Pero también en Berlín, o en Bruselas.

Papadimos en BruselasEn la España de los sesenta se popularizó una campaña titulada “Siente un pobre a su mesa”, con la que el régimen animaba a los pudientes a invitar a cenar en Nochebuena a un pobre de solemnidad (y que inspiró a Berlanga la maravillosa Plácido). La iniciativa podría reinventarse como Siente un griego a su mesa. Aunque, en vísperas de Navidad, el único pobre –o paria- invitado a sentarse a la mesa común europea, la de la pasada cumbre de Bruselas, fue Lukas Papademos, primer ministro, cuya presencia pasó sin pena ni gloria: ni una palabra sobre Grecia, ni un colega dándole palique en la formación de los líderes para la foto de familia. ¿Tanto ruido para esto? Hace sólo unas semanas Grecia era un cataclismo; hoy, no merece ni un titular. Malo que una crisis como esta se resuelva en falso…

Lo dicho: siente un griego a su mesa esta Navidad. Aunque sea Papademos. O Papadimos.

 

Hay 6 Comentarios

Donde hay humo es porque había fuego. O porque aun lo hay. En el sur de Alemanía se les conoce como los quejumbrosos. Ay, mucho trabajo, tengo que despertarme muy temprano, etc ... No quiero tachar a nadie de nada pero creo que no les gusta mucho currar. La latinidad es un karma.

¡Bravo!
Pero me falta un dato:
¿Cuántos millones de bienintencionados (o no tanto)británicos han puesto el grito en el cielo clamando de se está CRI-MI-NA-LI-ZAN-DO a los griegos?
Con Cameron y todo... me dan envidia.

Yo es que no puedo. No porque me roben la cubertería del todo a 100, sino porque mi gobierno me cobre un impuesto por meter a gente en mi tienda de campaña, y darle de comer siendo extranjero, pobre, y a lo mejor hasta sin papeles.
Aquí en España, los ladrones son de mas tronío, terminan ricos y nunca les pasa nada.
A ver si ahora, que de verdad no nos va a quedar mas remedio, aprendemos a robar como ellos y dejamos la picaresca tonta mediterranea.

La peor experiencia de toda mi vida la he tenido en Grecia. Nos robaron hasta la camisa. ¡Ay, si los aristóteles y los platones de antaño levantaran la cabeza y vieran la mediocridad que ocupa su lugar! Seguro que andan reencarnados por algún otro lugar terrestre, lejos, lo más lejos posible de la antigua cuna de la civilización occidental (que menuda mierda que está generando, por otro lado).

Así es, y así no es. Que haya listillos no quiere decir que todos los sean.

De hecho, nunca he sido tratado tan bien en una tierra como he sido tratado en Grecia. Ni siquiera en mi propio país.

Creanme que los grigos son gentiles hasta decir basta, a veces hasta demasiado amables, aunque aquí también hay de todo, por supuesto.

Así es exactamente. Buen artículo.

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Sobre la autora

María Antonia Sánchez-Vallejo. Periodista con experiencia en Oriente Próximo y en la cobertura de las guerras de Irak y Líbano, llevo un cuarto de siglo viajando a Grecia. He pasado temporadas en Salónica, donde amplié mis estudios de griego, y he cubierto las elecciones de 2009 y buena parte de la crisis de la deuda. También disfruto del país en vacaciones.

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