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Sobre la autora

María Antonia Sánchez-Vallejo. Periodista con experiencia en Oriente Próximo y en la cobertura de las guerras de Irak y Líbano, llevo un cuarto de siglo viajando a Grecia. He pasado temporadas en Salónica, donde amplié mis estudios de griego, y he cubierto las elecciones de 2009 y buena parte de la crisis de la deuda. También disfruto del país en vacaciones.

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Ley y orden (y castigo)

Por: | 13 de junio de 2012

Bandera Grecia genéricoLos esforzados miembros del gabinete de prensa de Nueva Democracia (ND) merecen ser nombrados empleados del año, aunque el reconocimiento sea sólo testimonial y no acarree remuneración alguna (casi mejor, no les vayan a pagar en dracmas…). A diario bombardean con una media de 20 notas de prensa –en griego- para informar de la frenética actividad de su líder, Andonis Samarás, que a medida que se acerca la cita con las urnas bracea en la campaña con mayor nerviosismo.

En una de esas notas, se informaba de la visita de Samarás a Ayios Pandeleimonas, uno de los barrios más mestizos de Atenas. Pocas horas después, llegó a los móviles de los periodistas un documento con un programa de 12 puntos para “restablecer la ley y el orden” en el país. Con ello el partido conservador no se refería a la fuga de capitales, ni a impedir el desmantelamiento de la sanidad pública –que agoniza-, ni a atajar la corrupción rampante, sino a “reconquistar las ciudades” de inmigrantes irregulares.

En una campaña opacada por el euro, el fenómeno de la inmigración –el peor gestionado, por omisión, en la historia de la democracia contemporánea- está siendo capital, ya lo contamos en mayo en las páginas de este periódico: el ascenso de Aurora Dorada (21 diputados) y otros ultras como Griegos Independientes (33 escaños) está estrechamente ligado a la indigestión social que ha provocado en Grecia, un país pequeño y que se mira el ombligo, la afluencia masiva de extranjeros. Y la atención se ha redoblado ahora, aunque pocos medios extranjeros lo reseñen: están solo al hueso del euro. ¿Descender informativamente a los abismos, a la mugre, a la cochambre homologadas por la inepcia de un sinfín de gobiernos? Periodísticamente no luce, no es rentable. Así que viva (o muera) el euro.

Parlamento griego OKOKSamarás, que ha denunciado la “invasión” de indocumentados, no puede hacer otra cosa, por repugnante que resulte el recurso a las vísceras: apelar al miedo, a la inseguridad, a lo oscuro. O juega la carta extrema de la inmigración, una amenaza casi rayana en el racismo, o perderá más votos el día 17 por su flanco ultra, y eso sí que no se lo puede permitir, con lo reñido que se presenta el resultado. Así que el político al que algunas encuestas dan como ganador en las urnas –e hipotético primer ministro si lograra formar Gobierno- se ha lanzado a una espiral retórica que asusta: en el documento que citamos, titulado como no podía ser de otra manera Dodecálogo para la Seguridad-Inmigración ilegal, abundan las exclamaciones, las mayúsculas (Miedo, Seguridad, Libertad…) y propuestas tales como restablecer el ius sanguini en vez del ius soli vigente, endurecer el código penal para castigar delitos y crímenes y una reorganización policial. Todo está inventado: contra la inmigración, ley y orden (y castigo).

De los casi 800.000 inmigrantes legales que viven en Grecia nadie se ha ocupado sin embargo durante la campaña… si exceptuamos al grupo de ultras que el martes molieron a palos a tres egipcios en Pérama, donde los árabes trabajan como pescadores con todos sus papeles en regla.

Si al final sale del euro, y se aplican las medidas que Bruselas no acaba de confesar que prepara –una de ellas, la suspensión de Schengen-, Grecia se va a convertir en una ratonera invivible a merced de matones y desidias. Diga lo que diga Samarás, escriban lo que escriban los medios, este incluido.

PD: Una sola perla de Samarás en un mitin: la austeridad puede tener un pase, “pero la inseguridad crea una psicosis tan negativa que lleva a muchos griegos a tomar psicotrópicos”. Con un par.

El País

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