Cembrero

Sobre la autora

María Antonia Sánchez-Vallejo. Periodista con experiencia en Oriente Próximo y en la cobertura de las guerras de Irak y Líbano, llevo un cuarto de siglo viajando a Grecia. He pasado temporadas en Salónica, donde amplié mis estudios de griego, y he cubierto las elecciones de 2009 y buena parte de la crisis de la deuda. También disfruto del país en vacaciones.

Eskup

Grecia y España, primas hermanas

Por: | 30 de noviembre de 2012

Atenas lumpen
Dispositivos antirrobo aplicados a paquetes de queso feta para evitar su hurto en los supermercados. Taxistas que sólo llevan a griegos. Una isla entera en huelga, Lymnos, en protesta por el inclemente abandono de los poderes públicos. Un hospital que entrega a la policía a una sin papeles cuando se recuperaba de la extirpación de un tumor (operación presuntamente costeada por la familia de la enferma, 10.000 euros del ala, porque ya hace meses que los análisis, y las cesáreas, y los partos y otros muchos actos médicos se pagan en Grecia). Contagios de sida disparados; falta de antirretrovirales, así como de un centenar de fármacos por impago a las farmacéuticas. Alarmante incremento de los casos locales de malaria, igual que de tuberculosis.

O es el apocalipsis, o un puro desvarío; la situación en que se encuentra Grecia en su quinto año consecutivo de recesión no conoce término medio. El profesor John Ward afirma en un interesante blog que Grecia es un banco de pruebas para Europa semejante a lo que la Guerra Civil española fue para la II Mundial. Pero el Eurogrupo, miope, se da por satisfecho -y hasta creerá que ha reiventado la pólvora- con el acuerdo alcanzado esta semana, cuando en realidad no se trata de una solución, sino de una cura más en el curso del ensañamiento terapéutico a que se somete al enfermo. ¿No tiene en cuenta el Eurogrupo que habrá elecciones y puede que más de un sobresalto de aquí a 2020? ¿Ignora que 13 encuestas de intención de voto dan como ganadora de unos hipotéticos comicios a Syriza? ¿De verdad no le inquieta que los neonazis de Aurora Dorada (AD) se conviertan en la tercera fuerza de un Parlamento beligerantemente hostil a Europa?

Le guste o no a la troika, los únicos políticos con representatividad real ahora mismo en Grecia son Alexis Tsipras y Nikos Mijaloliakos, líderes respectivamente de Syriza y AD, porque el resto del panorama es un conciliábulo de fantasmas: el trampantojo de Gobierno en plaza; el Pasok, que apoya parlamentariamente a este y al que por eso las encuestas vaticinan la última plaza en las urnas. O el Partido Comunista (KKE), marxista y leninista por la gracia de Dios, siempre fiel a su lema: "Ni conmigo ni sin mí".

Tsipras 2El perseverante Alexis Tsipras, que hace diez días fue presentado en un mitin en Barcelona como "el futuro primer ministro de Grecia" por Joan Herrera, de IUC, está desarrollando una discreta diplomacia de salón que le ha llevado a reunirse con el embajador británico y otros  funcionarios europeos en los mullidos sofás del hotel Gran Bretaña, a tiro de piedra -la intifada es literal en Atenas- del Parlamento. Mientras, no ceja en reclamar la celebración inmediata de elecciones, consciente de su predominio (un par de las encuestas citadas le sitúan casi diez puntos por delante de ND). En el congreso anual del partido, celebrado hoy en Atenas, Tsipras ha hecho un llamamiento a la clase media y a la parroquia del KKE, dos previsibles viveros de votos para Syriza.

Al opaco Mijaloliakos, mientras, críticos y detractores se empeñan en sacarle los colores, sin conseguirlo. Las bravuconadas de sus huestes en Creta, donde uno de sus diputados mostró muy ufano la enseña de la Junta militar, han molestado al Parlamento, pero de momento lo único que se investigará serán los casos de abusos policiales contra inmigrantes, que el fiscal considera "compatibles" con la actuación de los neonazis. Por si a AD le faltaran mamporreros entre las fuerzas vivas, muchos taxistas se están negando a llevar a clientes no griegos.

Hotdoc16_002Mijaloliakos acapara la portada del último número de la revista Hot Doc, donde aparece con un bigotillo a lo Hitler y, escrito en letras góticas bajo su nombre, el título "Su lucha". Hot Doc recupera también alguno de sus escritos, un indigesto potaje de ripios pseudosatánicos, alusiones a la música de las esferas y citas órficas. Al exmilitar el culteranismo le queda tan grande como el respeto a los derechos fundamentales, pero el blablablá ya se sabe: a menudo acaba calando en cabezas baldías.

Juego político al margen -es más que dudoso que Aurora Dorada pudiera trasplantarse, y prender con parecido éxito, en España-, lo cierto es que Ward tiene razón. Resulta inquietante constatar la similitud de las medidas adoptadas contra la ciudadanía en uno y otro país. Y las penosas consecuencias entre ancianos, parados, discapacitados, funcionarios o inmigrantes. Los suicidios, por ejemplo: casi 700 intentos entre enero y agosto en Grecia. Los desahucios, con o sin víctimas mortales. O el paro juvenil (el 57% de los griegos menores de 25 años no tiene trabajo, según Eurostat). Un montón de estadísticas que, por una vez, ni mienten ni otorgan: en el último año, los ingresos familiares han bajado un 15%; las ayudas sociales, un 10%, y el consumo, un 7,3%, sostiene Elstat. A cambio, los impuestos se han incrementado en un 37%. Suena tan parecido en España...

PD: Hoy mismo, viernes 30 de noviembre, ha quedado en suspenso la posibilidad de solicitar la ciudadanía griega para la segunda generación de inmgirantes, es decir, los hijos nacidos en Grecia de aquellos (ius soli). Grecia se encastilla en la miseria y el miedo, se encierra sobre sí misma mientras espera que esté operativo el foso medieval de Evros. Como si así quedara a salvo de la peste negra...

El legado de la Junta

Por: | 22 de noviembre de 2012

Sakis
La tienda de Ilias Panayotaros en Atenas podría ser el paraíso de un motero o un siniestro: está llena de camisetas, sudaderas y chupas de un negro sin tacha. Pero la estética se congela al descubrir entre los estantes una fotografía enmarcada del Tigre Arkan, el jefe paramilitar serbio que regó de sangre los Balcanes en los noventa, y varias del más discreto y apocado Yorgos Papadópulos, uno de los tres coroneles que gobernaron Grecia entre 1967 y 1974. La Junta, como llaman los griegos a la dictadura militar, rediviva.

La tienda en cuestión no pertenece a un particular, sino a un aforado, Ilias Panayotaros, uno de los 18 diputados del partido neonazi -ellos dicen que no, que sólo es nacionalista- Aurora Dorada, al que ahora se le hallan vínculos hasta con el cuerpo de bomberos, además de la policía. La apología de la dictadura no es delito en Grecia, como tampoco la afinidad con Serbia, pero ambas filias dan muchas pistas de por dónde respiran los jrisafyites (auroradorados, en griego).

NikosMLa querencia serbia se explica por lazos religiosos: Serbia, donde la Iglesia ortodoxa ha desempeñado el mismo papel de sostén nacionalista que en Grecia, ha sido durante décadas el único aliado de Atenas en una región pródiga en enemigos, y viceversa. El flujo de jugadores de fútbol y básquet entre los dos países ha sido tan fructífero como, dicen, las relaciones de Nikos Mijaloliakos, líder de Aurora Dorada, con los paramilitares de Arkan y otros de parecida ralea.

Algunos expertos coyunturales aseguran ver en Aurora Dorada la manifestación más oscura de la crisis. No lo es; el fenómeno echa raíces mucho tiempo atrás, cuando Grecia todavía era un país pobre, pero decoroso -la definición es del escritor Petros Márkaris-, y la combustible mezcla de aislamiento, miseria, nacionalismo y fe empezó a cuajar como un fermento maléfico, al pairo de un sistema político en manos de una casta y con la izquierda herida de muerte desde la guerra civil.

Hot10coverMuchos medios locales vuelven sus ojos a la Junta estos días revueltos. La revista Hot Doc, que dirige Kostas Vaxevanis -el periodista detenido y juzgado por haber divulgado una lista de griegos con cuentas en Suiza-, publica un informe sobre el papel que desempeñó la CIA en el nombramiento como primer ministro del muy conservador Konstantinos Karamanlís (El Viejo) en 1974, recién caída la Junta: según la revista, el espionaje estadounidense le colocó al frente del Gobierno a cambio de Chipre, que entonces estuvo a punto de provocar una guerra entre Grecia y Turquía.

El nombre del dictador Papadópulos reaparece también estos días. Tanto, que incluso han salido a relucir fotografías del actual portavoz del Gobierno, Simos Kedikoglu, de jovencito junto a Papadópulos. Los resabios totalitarios podrían explicar también, se me ocurre, por qué la blasfemia es un delito en Grecia, y no sencillamente un pecado, y, lo más grave, por qué la libertad de expresión está sufriendo continuos embates: el caso Vaxevanis; el despido fulminante de dos presentadores por rozar la crítica a un ministro; el arresto de un bloguero por colgar fotos de policías con miembros de Aurora Dorada. O por qué el Gobierno griego ha enviado de delegada a la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa a Eleni Zarulia, para más señas diputada de Aurora Dorada.

El aciago septenio de la Junta fue la típica cruzada de uniformados salvapatrias contra el ateísmo y la cultura pop; una misión para "salvar a Grecia del telón de acero y devolverla a los cristianos griegos" (sic). Ése era todo su programa de gobierno. Por eso resulta inquietante constatar la pervivencia de algunas de esas obsesiones. "Grecia significa Ortodoxia", rezan hoy los pasquines del partido ultranacionalista Laos, desalojado del Parlamento en las últimas elecciones por el impulso arrollador de Aurora Dorada y Griegos Independientes. Grecia igual a ortodoxia, y viceversa, como si nada, o muy poco, hubiera cambiado 38 años después del colapso de la Junta.

(El pasado día 17 se conmemoró el 39º aniversario del asalto al Politécnico, que asestó el golpe de gracia a la Junta. Este fin de semana hay convocadas numerosas manifestaciones antirracistas en toda Grecia).

Fascistas

Por: | 15 de noviembre de 2012

Con bandera griega
Para quien todavía se sorprenda por la presencia de 18 energúmenos fascistas en el Parlamento griego, por el reparto de comida en las calles sólo a griegos étnicamente puros (¿hay alguien étnicamente puro?) o por el hostigamiento creciente a inmigrantes y gais, he aquí una pequeña y triste historia. Sucedió el pasado 3 de noviembre en la isla de Salamina y es la de Walid Taleb, un egipcio de 29 años, casado y con dos hijos, que llegó allí hace meses tras pasar 11 horas encerrado en la bodega de un barco.

Sin papeles, Walid se empleó de ayudante en una tahona. Hace dos semanas su patrono le dijo que no volviera más, que el negocio no daba más de sí, y Walid reclamó el sueldo que se le adeudaba: dos meses de salario. El panadero, un griego teóricamente puro, no toleró la osadía y junto con uno de sus hijos y dos amigos la emprendió a puñetazos y patadas con el egipcio. Cuatro contra uno en una cuadra oscura a las afueras del pueblo, sin testigos.

En sus forcejeos por amagar los golpes, quedó a la vista una bolsita con 12.000 euros, sus ahorros y los de otros paisanos suyos que Walid llevaba siempre consigo porque, indocumentado, le era imposible tener una cuenta bancaria. El dueño de la tahona le acusó de haberle estado robando, y redobló la violencia. Entre los cuatro encadenaron con una argolla y una cadena al cuello al joven, que pasó 18 horas inmóvil, sangrando.

Cuando los agresores se marcharon, el egipcio logró quebrar con una piedra la argolla que le humillaba y echó a andar hasta el pueblo, donde se derrumbó en una calle, bajo un árbol, yéndose en sangre. Unos transeúntes llamaron a la policía, que le trasladó al hospital. Allí comenzó el segundo calvario: los médicos desestimaron la necesidad de tratamiento y le entregaron a la policía (ésta, clemente, le dio un poco de paracetamol para el dolor). Walid pasó tres noches en una celda junto con presos comunes y, el cuarto día, fue trasladado a Atenas, donde se emitió una orden de expulsión.

XA bengalas IISu patrono sigue en libertad (con cargos por retención ilegal y emplear a un sin papeles). Lo cuenta irreprochablemente bien el diario Irish Times, dando pormenorizada cuenta de la pesadilla. Como la de los más de 600 inmigrantes víctimas de agresiones de corte racista en Grecia desde las elecciones de mayo-junio, según la agrupación de inmigrantes afganos.

Todo esto no sucede porque sí, como no llegan de la noche a la mañana 18 matones al Parlamento, ni se forman patrullas paraciudadanas encargadas de limpiar Grecia de escoria (léase inmigrantes, en la particular jerga fascista). Es un síntoma (en fase terminal) de la descomposición del sistema por obra de la crisis, los recortes -y su correspondiente caudal de miseria- y también unos cuantos cabos sueltos de la historia reciente: la más que dudosa transición de la policía desde la dictadura militar (1967-74) a la democracia.

La propia Aurora Dorada, el partido cuyos miembros saludan a lo Hitler pero te persiguen si osas llamarles neonazis, se jacta de tener un apoyo de entre el 50% y el 60% entre los agentes. Un alto cargo policial ha denunciado anónimamente en un vídeo la infiltración sistemática e intencionada de elementos ultras en la institución, a modo de cuña que reviente el sistema (y sobre todo a la izquierda, nada nuevo bajo el sol: igual ha pasado con la cuña islamista en Gaza o en Turquía...).

  

 El vídeo de Aris Jatsistéfanu es inquietante y deletrea la amenaza real de un golpe de Estado si en algún momento llegara a ganar la izquierda (Syriza, por ejemplo, en primer lugar en las encuestas de intención de voto). Plantear siquiera esa posibilidad aquí, cuando las elecciones de primavera, equivalía a ser tildado de loco.

Todo se está yendo al carajo en Grecia: el conservador Samarás citando a Lenin en la tribuna del Parlamento; el socialista Venizelos haciéndole el juego a los fascistas (el domingo pasado, en el mismo estrado, acusó a Syriza de no estar ya de moda, "ahora la que está de moda es Aurora Dorada", dijo); los ciudadanos, más que hartos de una clase política en la que sólo confía el 3% de la población. Y las encuestas, que pronostican el tercer lugar para estos hooligans si hoy se celebraran elecciones. La cuña ha cumplido su función, lo ha reventado todo.

El País

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