Cembrero

Sobre la autora

María Antonia Sánchez-Vallejo. Periodista con experiencia en Oriente Próximo y en la cobertura de las guerras de Irak y Líbano, llevo un cuarto de siglo viajando a Grecia. He pasado temporadas en Salónica, donde amplié mis estudios de griego, y he cubierto las elecciones de 2009 y buena parte de la crisis de la deuda. También disfruto del país en vacaciones.

Eskup

Corruptos cum laude

Por: | 29 de diciembre de 2012

MuñecoParlam
Imaginen los seguidores del Barça que la mitad del Nou Camp es confiscada por orden judicial; hagan lo mismo los merengues, los colchoneros o quienes frecuenten la Rosaleda o el Zorrilla. Se pondrán así en los zapatos de los hinchas del Olympiakós, el club rojiblanco ateniense, la mitad de cuyo estadio acaba de ser embargada provisionalmente por orden de un juez.

Dejando al margen cuestiones de procedimiento (¿cómo demonios se embarga la mitad de un campo de fútbol? ¿desde el medio campo o por un lateral?), esta peregrina situación obedece a las investigaciones sobre el magnate –con un salto de letras casi se lee mangante- Lavrentis Lavrentiadis, en prisión desde mediados de diciembre por un presunto delito de fraude y malversación de fondos.

Lavrentiadis, de 40 años y principal accionista del Proton Bank, fue detenido por el desvío de 700 millones de euros de depósitos del banco a compañías de su propiedad mediante préstamos; el embargo del estadio Karaiskaki es una garantía para hacer frente a las demandas de los accionistas de la entidad, que fue nacionalizada en 2011.

El también empresario de la comunicación aguarda juicio en la cárcel de Korydallos, donde comparte patio con el exministro de Defensa socialista Akis Tsojatzópulos, entre rejas desde abril por, presuntamente, haber aceptado sobornos en la compra de un sistema antimisiles ruso y de submarinos alemanes.

(Algún día haremos un post sobre la cárcel de Korydallos, que reúne lo mejor de cada casa y que bien podría servir de escenario para el rodaje de una peli de acción: un recluso escapó de ella dos veces, en 2006 y 2009, a bordo de un helicóptero alquilado… Y donde se investiga si los presos VIP gozan de una dieta de 5 tenedores, salmón ahumado incluido; piscina y otros lujos…)

MasPeriodicosGRVolviendo al caso Lavrentiadis, el empresario estaba vinculado al Athens News, veterano semanario en inglés –fue fundado en 1952- y  primer diario griego con edición digital (1995); algunas de sus crónicas sobre la caída de la Junta, en 1974, son modelos de periodismo. Sus trabajadores llevaban meses sin cobrar cuando fue detenido.

Con respecto a la corrupción en Grecia –el país menos transparente de la UE, según Transparencia Internacional-, uno podría preguntarse si sólo hay dos (presuntos) chorizos en un país de 11 millones de habitantes, los aquí citados. Nada más lejos de la realidad, a juzgar por el escándalo provocado por la lista Lagarde, la de los 2.059 griegos con cuentas en el banco suizo HSBC que divulgó el periodista Kostas Vaxevanis en la revista Hot Doc. La lista, recordemos, fue entregada hace dos años a su homólogo griego por la entonces ministra de Economía francesa, Christine Lagarde, y luego sospechosamente extraviada.

El pasado día 21 las autoridades francesas enviaron por segunda vez el listado a Atenas, a petición del actual ministro de Economía griego, y los fiscales la remitieron ayer al Parlamento. Su contenido llevaba meses siendo pasto de los rumores: que si Margarita Papandreu, madre el ex primer ministro socialista Yorgos Papandreu, tiene en el HSBC 500 millones de euros (algunas fuentes, incluido Vaxevanis, han desmentido la información); que si el también socialista Evánguelos Venizelos, exministro de Economía y ex vicepresidente del Gobierno, es titular de tres cuentas… Pero ayer explotó el bombazo: tres de los nombres de la nueva lista serían familiares del exministro de Economía Yorgos Papakonstantinu.Y con un depósito de 1,2 millones de euros... El Pasok expulsó instantáneamente al susodicho de sus filas, le llamó de todo y le acusó de haber perdido adrede el documento original. Papakonstantinu, obviamente, lo niega. (¿Quién sale beneficiado? Pregunta retórica: Evánguelos Venizelos).

Banco de GreciaA la transparencia no ayuda el hecho de que en el Parlamento los tres partidos de la coalición gubernamental (Nueva Democracia, Pasok e Izquierda Democrática) votaran hace diez días contra una propuesta de Syriza para escrutar el asunto; curiosamente, el partido neonazi Aurora Dorada (18 escaños) se alineó con el Gobierno (su portavoz dijo luego que había sido un error votar no). Al estallar el escándalo Papakonstantinu, en cambio, el Ejecutivo mostró inmediatamente su disposición a establecer una comisión parlamentaria que investigue "a fondo" los tejemanejes del exministro.

Entre leyes hechas a la carta, como la que permitió a Lavrentiadis vadear durante un tiempo la acción de la justicia devolviendo parte de lo robado (51 millones), y el escándalo de la lista Lagarde –en la que aparece-, el requisito de combatir el fraude fiscal, una de las imposiciones de la troika para desbloquear el último tramo de ayuda, parece una quimera. Entretanto, quid prodest? Segunda pregunta retórica: a la casta de políticos y empresarios –muchos de ellos, del sector de la comunicación- responsable de la triste suerte de los griegos.

La violencia sólo es cuestión de tiempo

Por: | 20 de diciembre de 2012

Grafiti
Hace meses que lo que sucede en Grecia –o en Portugal o España- no pueden explicarlo los economistas, ni los sociólogos o los politólogos, y menos aún los políticos, que encima justifican la necesidad de los desastres. A falta de exorcistas en la tribu, nada mejor que recurrir a la opinión de una eminencia en psiquiatría como el alemán Georg Pieper, que visitó Grecia en octubre y quedó anonadado por el estado de ruina del país tras cinco años de crisis y una purga constante de ajustes y reformas. Sus reflexiones, publicadas esta semana, dan pábulo a los peores augurios.

Pieper es un reputado especialista en estrés postraumático que fue requerido en Utoya (Noruega) tras la matanza del ultraderechista Anders Breivik en julio de 2011, entre otros muchos trabajos. Como alemán, como ciudadano al que se dirigen los discursos de la canciller Merkel sobre la crisis de la eurozona –y el protagonismo en la misma de Grecia como garbanzo negro-, Pieper pensaba que adolecía de un declive social como resultado de la recesión. La visita a Atenas trastocó por completo su diagnóstico: ya no es un país en crisis, sino un territorio a punto de ser engullido por la violencia, con ciudadanos-víctimas-verdugos, “con hombres que en situaciones tan dramáticas como estas se convierten en depredadores”, donde la solidaridad es reemplazada por el egoísmo y el instinto de supervivencia. “Me pregunto cuánto tiempo más podrá aguantar la sociedad griega antes de explotar”, confió Pieper a Melanie Mühl, una periodista del Frankfurter Allgemeine que le acompañó durante su viaje.

El especialista impartió un seminario a psicólogos y psiquiatras locales sobre estrés postraumático, un cuadro cada vez más frecuente en la sociedad griega, junto con las depresiones y los suicidios (dos tercios de ellos, de varones, porque la crisis ha hecho añicos su masculinidad, explica Pieper). Nadie habló de males mayores, pero varios medios –incluido el FAZ- recogieron al vuelo la amenaza de una guerra civil para apuntar que Grecia tal vez se halle en el umbral de un conflicto violento que enfrente a supervivientes contra desesperados, o a la inversa, en una pugna vital/mortal en la que sólo estará en juego la miseria.

ClavelRojoPOLIQue Grecia se desmorona es algo palpable: los colegios del centro y el norte del país cerrarán presumiblemente sus puertas en enero porque no les llega dinero del Estado para pagar la calefacción; las embarazadas sin seguro peregrinan por hospitales porque no tienen dinero para pagarse el parto o la cesárea (medios alternativos aseguran que a las inmigrantes sin papeles les cuesta el doble que a una griega: 1.264 euros por un parto natural, 2.090 una césarea y 165 euros por día de hospitalización extra en centros públicos); enfermos crónicos obligados a suspender el tratamiento por no tener dinero; incremento alarmante de enfermedades infecto-contagiosas; un país, en fin, con sólo 3,7 millones de trabajadores para una una población de 11 millones, con los desempleados privados de seguridad social al cabo de un año de paro, con familias de clase media rebuscando en la basura -como en España- un bocado de comida o una prenda de ropa; con pensiones de 600 euros recortadas bruscamente a 435 por obra y gracia de la enésima exigencia de Bruselas. La violencia es sólo cuestión de tiempo, recuerda Pieper.

OtrografitiPero esa violencia inevitable de la que habla ya ha hecho eclosión, circunscrita de momento a un ámbito en teoría político: se multiplican los ataques a inmigrantes, a gais, a activistas pro derechos humanos. El pasado fin de semana dos diputados de Syriza fueron golpeados y amenazados de muerte en Atenas y Volos por presuntos miembros del partido ultra Aurora Dorada (AD); los neonazis respondieron con una querella contra uno de ellos, por llamarles "banda de criminales". Al riesgo inflamable no ayudan mensajes como el del ministro de Orden Público, Nikos Dendias, al aprobar la bravuconada de ocho diputados de AD que a primeros de diciembre intentaron entrar armados en el Parlamento. “Si tienen licencia de armas pueden entrar en el Parlamento y moverse por sus dependencias como cualquiera”, sentenció el ministro. ¿No es esto una carta blanca a la violencia?

Este es un blog sobre Grecia, pero hace tiempo que lo que cuenta podría aplicarse a Portugal y España, y viceversa. Según Cáritas portuguesa, el 40% de la población del país vecino son pobres, y Portugal será en 2014 lo que Grecia en 2013. En España, según un reciente informe de Intermón Oxfam habrá 18 millones en una década si se mantienen las medidas de austeridad y los recortes sociales.

Un invierno sin calefacción

Por: | 13 de diciembre de 2012

Leñacarritos
El norte de Grecia es un hermoso e ignorado territorio donde los Balcanes ponen sus barbas a remojar y otorgan al país mediterráneo un oscuro trasfondo geográfico. Desde el otoño hasta la primavera la luz parece tamizada por un cedazo de harina; una niebla como engrudo emborrona la perspectiva del horizonte y el hielo y la nieve erizan sembrados y campos. Es un paisaje casi líquido, como el de las películas de Theodoros Anguelópulos: los meandros de una naturaleza positivada en blanco y negro.

Mes y medio antes de que llegara el invierno, a primeros de noviembre, la temperatura en parte de la región descendió diez grados de golpe; también cayeron las primeras nieves. En el quinto año consecutivo de recesión –el próximo será el sexto-, la penuria de la crisis se confabula con el rigor del clima para pintar un panorama de miseria física, de puro aterimiento.

En los sucesivos ajustes impuestos por la troika a cambio de los recortes, el impuesto sobre el gasóleo para calefacción se ha incrementado hasta el 40%, mientras la población ha visto reducidos a la mitad sus ingresos.Como el bolsillo del ciudadano, el presupuesto para mantenimiento de las escuelas ha sufrido también un tijeretazo del 50%, por lo que muchos establecimientos educativos no podrán encender los radiadores este invierno, según ha alertado la Unión de Ayuntamientos de Grecia (KEDE, en sus siglas griegas).

Los hospitales también corren el riesgo de convertirse en cámaras frigoríficas. En el de Preveza, en la periferia de la región del Epiro, sólo los pacientes ingresados tienen calefacción en sus habitaciones, y con limitaciones: los radiadores eléctricos se encienden únicamente de 7 a 9 de la tarde. El resto de enfermos, y el personal sanitario, deben recurrir a las mantas, las bufandas y los mitones. El precio del gasóleo y los ajustes presupuestarios han yugulado la calefacción central, así que el establecimiento usa calefactores eléctricos, y los familiares de los hospitalizados dan calor con aparatos de aire caliente y estufas portátiles llevados desde casa. Los interruptores de la corriente eléctrica están conmutados para evitar que los empleados cedan a la tentación -o a la necesidad- y enciendan los radiadores fuera de esa franja horaria.

Incendio1
Los recortes han derivado en tragedia en la región de la Tracia, fronteriza con Turquía. En Mesoropi, una localidad situada entre Salónica y Kavala, tres hermanos de 5, 7 y 15 años murieron el sábado al prenderse una estufa de leña mientras pasaban el fin de semana con sus abuelos. La casa disponía de calefacción central, pero la familia, agobiada por la crisis, se calentaba con lumbres; la armazón del techo, de madera, se convirtió en una tea y una inmensa bola de fuego devoró la estructura del edificio, como se aprecia en la imagen. Los dos pequeños murieron carbonizados; el mayor, asfixiado al intentar salvarlos. El alcalde de Mesoropi confirmó que muchos vecinos han recuperado las añejas chimeneas y las salamandras con la crisis. La venta de leña es de los pocos negocios exitosos en el país, como muestra la fotografía de arriba, tomada esta semana en un almacén de madera en pleno casco urbano de Atenas.

Hace unos días, el ministro de Economía, Yanis Sturnaras, causó una sorda polémica al declarar que nadie puede vivir con 500 euros: a muchos les sonó a cinismo; otros lo encajaron como un comentario de mal gusto. Hoy mismo el Eurogrupo ha desbloqueado el esperado nuevo tramo de ayuda para Grecia, 49.000 millones de euros (34.000, de entrega inmediata) que inyectarán al país la liquidez justa para evitar in extremis la quiebra y en su mayor parte se destinarán a recapitalizar los bancos. Muy poco de ese dinero llegará a los radiadores de escuelas, hospitales y casas donde se muere literalmente de frío.

¿Sirvió de algo la muerte de Alex?

Por: | 06 de diciembre de 2012

DSCN4895
Hoy hace cuatro años un policía mató a Alexis Grigorópulos, de 15 años, en una calle del céntrico barrio de Exarjia, en Atenas. Acabó con él porque sí: gratuitamente, sin mediar palabra o provocación, pese a la especie, tan extendida en su día, de que el chaval se disponía a arrojar una bomba incendiaria contra los agentes. La muerte de Alex, como le llamaban todos, provocó la mayor movilización estudiantil en el país desde los sucesos del Politécnico, en 1973. Pero nada comparado con lo que vendría después, cuatro años de crisis, deriva y agitación social que han dejado a Grecia asolada como un paisaje de posguerra. Hoy es día de duelo nacional, con la ciudadanía encogida por las primeras nieves del invierno, pero también paralizada por el recuerdo de hechos incomprensibles. Como la muerte de Alex.

La respuesta al brutal asesinato, vista en su día como un espontáneo brote de furia en un país amable y plácido, anticipaba la expresión de un malestar que no ha hecho sino crecer. Y cómo no hacerlo: los jóvenes, pero también los mayores, empezaron a regurgitar en 2008 su desaliento: la frustración por una educación que no conducía a ningún sitio sin pasar por el negocio de academias o universidades privadas; el hartazgo ante un Estado elefantiásico, clientelista y disfuncional, hipercorrupto -el más corrupto de Europa, según Transparencia Internacional; el cansancio, en fin, de un sistema político cuya implosión presenciamos en las elecciones de mayo y junio, con el final de la alternancia Nueva Democracia-Pasok y la entrada en el Parlamento de unos cuantos dinamiteros (ver infra). Decenas de miles de chavales salieron en 2008 a las calles espoleados por el porvenir del desempleo. Cuitados: entonces el paro no llegaba al 7%; cuatro años después, supone el 26% por obra y gracia de las recetas de ajuste y los rescates.

DSCN4899En la moviola de los recuerdos también hacen acto de presencia aquel frío y luminoso diciembre los encapuchados, especialistas en reventar cualquier intento pacífico de manifestación y en sembrar el desconcierto (y acallar todo intento de diálogo). En estos cuatro años han hecho fortuna al calor de la crisis -hoy mismo protagonizarán más de un disturbio-, pero siempre habían estado ahí: de un lado, una sensibilidad anticapitalista y anarquista de amplio espectro, confundida a veces en un nihilismo rampante; de otro, elementos espurios más ligados a la violencia hooligan de los estadios o a entornos paramilitares (a propósito, ¿cómo ha sido la transición de las fuerzas armadas desde la dictadura de los coroneles?). Seres estos últimos de hechuras gigantescas, ropa negra y cascos de motorista: el retrato robot de las huestes de Aurora Dorada.

¿Qué ha pasado entre la muerte de Alex y la consecución de 18 escaños en el Parlamento por un partido de inspiración neonazi? La víspera del #6DGR, el hashtag que junto con #remember6thd enciende estos días las redes sociales, Aurora Dorada (AD) lanzó su última afrenta: un programa social denominado "Médicos con Fronteras". Es decir, asistencia sanitaria gratuita sólo para griegos. Lo contaban así en su página web, sin despeinarse: "Tras los repartos de comida, el Banco de Sangre [sólo para griegos] y el [programa] Trabajo para Griegos, sigue la obra social de AD en el ámbito de la salud y la atención médica, dirigida exclusivamente a griegos". Desde hace unos días, AD tiene incluso su propio sindicato de taxistas.

DSCN4906Suponiendo que la muerte de Alex haya servido para algo -que es mucho suponer-, no ha sido en absoluto para esto. Tampoco para el sinfín de suplicios que, como Tántalo, los griegos enfrentan a diario. Y menos aún para que en pleno duelo dos partidos se enzarcen en la gresca política habitual en el Parlamento y la palestra mediática: Nueva Democracia y Syriza, de la manera más indelicada posible, echándose en cara los peores propósitos, el cuanto peor mejor (ND acusa a Syriza de querer más muertos). Resulta duro de decir, pero puede que la muerte de Alex no sirviera para mucho, si acaso para marcar indeleblemente a una generación a la que el hecho condicionó su adolescencia, como refleja este documental de Al Yazira.

 

PD: Las fotografías que ilustran este post fueron hechas en el lugar donde Alex murió dos días después, con las flores aún frescas y cientos de mensajes de despedida colgando de los muros.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal