Cembrero

Sobre la autora

María Antonia Sánchez-Vallejo. Periodista con experiencia en Oriente Próximo y en la cobertura de las guerras de Irak y Líbano, llevo un cuarto de siglo viajando a Grecia. He pasado temporadas en Salónica, donde amplié mis estudios de griego, y he cubierto las elecciones de 2009 y buena parte de la crisis de la deuda. También disfruto del país en vacaciones.

Eskup

La ratonera de Europa

Por: | 31 de enero de 2013

¿Hasta dónde?, un documental rodado en Atenas entre octubre de 2011 y febrero de 2012 por iniciativa del Consejo Europeo para los Refugiados y Exiliados (ECRE, en sus siglas inglesas) y el Foro Griego de los Refugiados, muestra la triste suerte de miles de refugiados afganos, somalíes y sudaneses encerrados en una ratonera. En el documental, estremecedor hasta la lágrima, no figuran los últimos comparsas de este drama, los miles de refugiados sirios –hasta 20.000, según las abultadas previsiones del Gobierno griego- que han logrado huir de la guerra civil y que, tras atravesar Turquía, se agolpan inhumanamente en la fortificada frontera del río Evros, donde una valla pretende abortar la entrada de indocumentados, con la intención de poner un pie en Europa.

Miles de extranjeros se hacinan como detritus humanos en el centro más deteriorado de Atenas -con su epicentro en la plaza Omonia, una suerte arrumbada de Cuatro Caminos o Gràcia- o en destartaladas chabolas que se enhebran alrededor del puerto de Patras, desde donde los extranjeros pretenden dar el salto a Europa escondidos en barcos o en los bajos de camiones. A los españoles ese periplo nos suena: es lo mismo que sucede en Ceuta o Melilla, pero a gran escala, en un país cuatro veces menor en extensión y población y a años luz en recursos. Y en una encrucijada geográfica que parece cargar el diablo.

Solidaridadmigr
La policía griega reconoce haber detenido a casi 70.000 extranjeros en el transcurso de la operación de seguridad –es decir, de limpieza- bautizada como Xenios Zeus (paradójica traducción: Zeus Hospitalario). Lo más triste de todo es que Grecia no es –no era- el destino final de la mayoría de ellos, pero ha acabado convirtiéndose en una buffer zone (o una no man’s land, si se nos permite el juego de palabras por la inhumanidad de las condiciones en que malviven) donde rematan sus éxodos de meses (y a veces, de años). Ejemplo de ello es el bajo número de peticiones de asilo que el país recibe frente a otros miembros de la UE: un 10-15%, frente al 45% de Alemania y Francia.

Mucho antes de que la crisis económica golpeara Grecia, la afluencia de extranjeros sin papeles –tanto en su vertiente de inmigrantes económicos como refugiados y demandantes de asilo- ya era un problema. Mejor dicho, un fenómeno propio de la globalización pero obviado y desdeñado por los políticos y los poderes públicos. Y acuciado por un nacionalismo rampante, sempiterno, letal. Los embates de la crisis y la descomposición del sistema político, rehecho a jirones por populismos extremos como el del partido neonazi Aurora Dorada o el de Griegos Independientes, han hecho el resto, y ya se contabilizan dos muertos –un iraquí y un paquistaní- y cientos de víctimas diarias de la violencia racista.

Campana violenciaracistaPD: El nacionalismo, con la crisis, ha prendido como la estopa. En el entierro de Nikos Dertilís, el penúltimo coronel de la Junta militar (1967-74), cuyo féretro fue despedido hoy con salvas y sahumerios, el grito más repetido fue: “Grecia, griegos, cristianos”. Es decir, uno de los eslóganes favoritos de la extrema derecha desde la época de la dictadura. El oficiante, monseñor Ambrosios, llamó a Dertilís “héroe como Kolokotronis o Sócrates” (figura de la lucha por la independencia griega del Imperio Otomano y filósofo de la antigüedad, respectivamente). Varios diputados de Aurora Dorada asistieron a las exequias en el cementerio central de Atenas. Así que no venga alguien a decir que no tiene nada que ver una cosa con otra...

 

Otro asesinato racista

Por: | 22 de enero de 2013

Paki muertoLos vecinos de Shehzad Luqman en Peristeri (Atenas) recogen fondos estos días para repatriar su cadáver a Pakistán. Shehzad poco pudo ahorrar durante su estancia de seis años en Grecia; manutención aparte -un cuarto compartido con otros tres paquistaníes en el extrarradio; las comidas justas-, enviaba casi íntegros a su familia, padres y ocho hermanos, los 20 euros que ganaba al día. "Él mismo decía que nunca iba a poder formar una familia", cuenta su compatriota Omar; "antes debía pagar la dote de sus hermanas". "Pero estaba contento porque había obtenido la carta rosa, el permiso temporal de residencia. Desde hacía un mes cargaba cajas en un mercado. Antes había sido guarda en una obra", concluye Omar, en declaraciones al diario Eleutherotipía.
Shehzad Luqman, de 26 años, ya no podrá en efecto formar una familia. La madrugada del pasado 16 de enero, cuando llegaba en bicicleta a su trabajo en el mercado de Petralona, un suburbio de Atenas, dos griegos de 25 y 29 años, empleado y bombero, respectivamente, le asestaron varias puñaladas por la espalda tras una discusión; al parecer, el paquistaní había aparcado la bici justo a la puerta de la casa de uno de los agresores. En ella aparecieron 50 octavillas de propaganda electoral del partido neonazi Aurora Dorada.
Ataquesracis
Alrededor de 800 ataques racistas contra la comunidad paquistaní se han registrado en los dos últimos años, asegura Javid Aslam, presidente de la asociación de trabajadores paquistaníes en Grecia. Y quien dice paquistaníes, habla en general de personas de piel oscura en la más amplia extensión de la apariencia: de razas. No en balde, incluso el Departamento de Estado norteamericano advirtió en otoño a sus ciudadanos del riesgo de ataques racistas a los individuos "no caucásicos"; es decir, aquellos que no sean inequívocamente blancos.
El asesinato de Shehzad Luqman es el segundo de un inmigrante, tras la muerte violenta -y aún no aclarada- de un joven iraquí en el centro de Atenas el pasado agosto. Amnistía Internacional ha lamentado el "continuado fracaso" de las autoridades griegas para poner coto a la violencia contra los extranjeros; la Agencia de Refugiados de Naciones Unidas (ACNUR) ha alertado asimismo de un "incremento alarmante" de estos ataques durante la crisis, que entra ahora en su sexto año.
INmigrantsGrecia parece encajonada entre dos tipos de violencia (o hasta tres, si contamos la sangría de los ajustes): la xenófoba y una opaca, ciega, sin adscripción confesa, cuyo único propósito parece ser la desestabilización: bombas caseras contra periodistas; ráfagas de Kaláshnikov contra la sede de Nueva Democracia; bombazo el domingo en el Mall de Marusi, el mayor centro comercial del país. El Gobierno tripartito no se cansa de repetir que Syriza respalda tácitamente a los grupos antisistema a los que hace responsables del rosario de atentados. El partido de Alexis Tsipras -inmerso en una ambiciosa gira diplomática internacional, de Brasilia a Berlín- lo niega, y a su vez deplora "la violencia de criminales de ultraderecha", en alusión a las huestes de Aurora Dorada. La consigna por parte del Gobierno de Atenas parece clara: lucha sin cuartel contra Syriza, que lidera la veintena larga de encuestas de intención de voto por delante de los dos partidos del establishment, Nueva Democracia y Pasok.


Así pues, a unos se les acusa sin pruebas, y a otros un mazo de indicios contundentes, como la propaganda neonazi, les resbalan. Como comentaban muchos en las redes sociales tras el hallazgo de las octavillas en casa de uno de los presuntos asesinos, "si los panfletos hubieran sido de Syriza, habrían ilegalizado el partido de inmediato". Nada se ha hecho sin embargo contra Aurora Dorada, pese a las peticiones del comité de derechos humanos del Consejo de Europa de que se investigue su implicación en ataques racistas, o la intención del propio Consejo de expulsar de su seno a miembros "racistas y antisemitas", en referencia a Eleni Zarulia, de Aurora Dorada. Ítem más, si en las elecciones de junio logró el 7% de los votos (18 diputados), los sondeos de intención de voto auguran a la formación ultra entre el 10,7% y el 12% de apoyo en la próxima cita electoral.
Greek-media-terrorism
Puede que no tenga ninguna relación y nos estemos dejando llevar por las teorías conspiratorias, pero el domingo pasado, tras emitir un reportaje sobre el asesinato de Shehzad Luqman, la cadena privada Mega TV contrarrestó con otro sobre el homicidio a manos de un inmigrante de un anciano griego que había bajado a sacar la basura, la pasada primavera en Atenas. Fue un equilibrio nada visceral, propicio a conclusiones apresuradas y al argumento favorito de los descerebrados violentos: la autodefensa ante los bárbaros extranjeros.

(El trabajo del fotógrafo Alessandro Penso sobre jóvenes inmigrantes en Grecia ha ganado el prestigioso premio Terry O'Neill; un espléndido trabajo sobre un problema mayúsculo que alimenta -y envenena- la crisis).

Una violencia de amplio espectro

Por: | 14 de enero de 2013

Cocheardiendo
Con la desarticulación del grupo 17 de Noviembre –responsable de varios asesinatos y numerosos ataques contra intereses estadounidenses durante los años ochenta-, las autoridades griegas creyeron haber vencido en 2002 al monstruo del terrorismo. Pero la eclosión de violencia callejera, de aparentes tintes antisistema, tras el asesinato de un joven por la policía en 2008 y, sobre todo, los perniciosos efectos de la crisis han llevado a ebullición un caldo de cultivo sazonado durante décadas por acción u omisión de los poderes fácticos, en los que a veces se imbrican los artífices de esa violencia. Por ejemplo, la presunta connivencia de la policía con las agresiones racistas del partido neonazi Aurora Dorada, que apuntaron en su día el comité de derechos humanos del Consejo de Europa y el diario británico The Guardian, entre otros.

La historia de Grecia durante el siglo XX ha estado jalonada de episodios sangrientos: la ocupación nazi; la inmediata guerra civil, entre 1947 y 1949, con la acción generalizada de los maquis y la derrota por las armas de la izquierda; la dictadura de los coroneles (1967-74) y su rosario de condenas de muerte y cárcel. La homologación democrática del país y su entrada en la Comunidad Europea en 1981 parecieron alejar la tentación de la violencia y el contagio a pequeña escala de esos años de plomo que tanto desestabilizaron por ejemplo a Italia.

AmaliasNada más lejos de la realidad o, al menos, de la realidad que plasmaban los medios del establishment: en sordina, el recurso a la violencia ha sido una constante, y no siempre por parte de la nebulosa anarquista o antisistema, muy ligada en sus inicios al movimiento estudiantil contra la dictadura. La muerte en 1991 en Patras de Nikos Temponeras, un profesor izquierdista, a manos de elementos de extrema derecha es un ejemplo. Los vínculos entre ultras y hooligans, y la inacabada transición de las fuerzas policiales desde la dictadura a la democracia, son otros elementos a tener en cuenta en la forja de esta violencia inespecífica. También la peliaguda geografía griega: a horcajadas de los Balcanes, en medio de todos los tráficos (y con un riesgo de balcanización creciente a medida que se abisma en la crisis).

Tras los incidentes de 2008, y la lluvia de explosivos presuntamente colocados por grupos anarquistas, la policía antiterrorista se movilizó y dio por zanjado el asunto con la desarticulación de un grupo de nombre tan hermoso como ponzoñosa la intención: Conspiración de las células de fuego. Quedó entonces demostrado que los anarquistas griegos tenían lazos con los italianos –aquella oleada de cartas bomba que recorrió durante varios días Europa-, y de pronto llegó la crisis, con la descomposición literal del país y un escenario abonado para las posiciones extremas: para el populismo neonazi de Aurora Dorada, para la inveterada ultraizquierda, para los encapuchados en general y en especial los responsables de la colocación de explosivos estos últimos días contra varios periodistas, el hermano del portavoz del Gobierno y sedes de bancos y oficinas públicas.

ManisEn un país que todo lo metaboliza políticamente, el zafarrancho de siglas ha sido inmediato. El portavoz del Gobierno ha responsabilizado a Syriza –que a su vez se había desmarcado cuidadosamente en días previos de todo acto violento- de caldear el ambiente político y, por extensión, del ataque contra la sede de Nueva Democracia. El diputado de Syriza Manolis Glezos, un referente nacional por su lucha contra los nazis, devolvió el golpe acusando a “fuerzas paraestatales ligadas a Nueva Democracia” –sea lo que fuere eso- del ataque.

Un atentado que ha modificado sustancialmente la agenda política. Una acción perpetrada con Kaláshnikov, arma más propia de mafiosos balcánicos o de guerrilleros rebeldes. Cui prodest? Kostas Vaxevanis, que publicó en la revista Hot Doc la lista Lagarde y desató una tormenta política de consecuencias aún impredecibles, apuntaba hoy mismo en una red social: “En la Italia de los setenta, la tensión y el terrorismo fueron instrumentados por los servicios secretos para que pareciera necesario un Gobierno conservador de mano dura”.

Cinco euros por una hora de calor

Por: | 11 de enero de 2013

  Partenón nevado
Nieva en Atenas. Las chimeneas tiran como posesas en una condenada danza de fuego que dispara la boina de smog –y la alerta por contaminación- mientras las ayudas a la compra de combustible para calefacción se acaban. Pese al incremento de los impuestos que lo gravan, no habrá más subsidios para adquirir fuel, anuncia el Gobierno, apenas tres semanas después de abrirse el plazo de solicitud de los mismos.

Hace días que la concentración de partículas contaminantes en la atmósfera ha doblado el nivel de emergencia: 300 microgramos por metro cúbico de aire en Atenas, Salónica, Patras y zonas del conurbano ateniense, con el nivel máximo en torno a las diez de la noche; el umbral de riesgo se sitúa en los 150. En un bloque de apartamentos estándar, cada hora de calefacción por gasoil sale por unos cinco euros, así que la leña parece la única alternativa razonable para caldear el hogar si, además de calor, uno pretende seguir comiendo.

SMOG
Un estudio ha venido a confirmar las sospechas de quienes sienten que respiran veneno: la quema de leña produce 30 veces más contaminación que la combustión de gasoil o de gas. Los investigadores de KEELPNO (Centro de control y prevención de enfermedades, en sus siglas griegas) advierten también de los riesgos para la salud que supone la concentración de contaminantes en la atmósfera. En este invierno perpetuo que se abate sobre Grecia, sólo parece haber dos opciones: morir de frío o por intoxicación del aire, símbolos a cual peor de la crisis.

Cuando Yorgos Papandreu ganó las elecciones de octubre de 2009, lo hizo enarbolando varios proyectos estrella, entre ellos lo que él y su equipo denominaban economía verde. Todo quedó en propósito, y tres años largos después, los ciudadanos ven cómo el impuesto sobre el consumo de energías renovables sube por segunda vez en cinco meses: de 7,50 a 9,30 euros el megavatio/hora. Grecia vive una pavorosa crisis energética que no remitirá, como mínimo, hasta la incierta primavera.

Hiela el invierno, pero queman las consecuencias de la lista Lagarde. Hemos escrito más de una vez que en Grecia todo se metaboliza políticamente, y el caso Lagarde es un ejemplo pintiparado. El escándalo ha puesto de relieve dos hechos meridianos: el silencio de los medios tradicionales ante temas tan mayúsculos como este –en el que además estarían presuntamente implicados varios empresarios del ramo- y la erosión que en la coalición gubernamental está produciendo la nefasta gestión del asunto. Desde la formación del Ejecutivo de base tripartita, tras las elecciones de junio, hasta hoy la suma de parlamentarios de los tres partidos ha pasado de 179 a 163; es decir, 16 escaños menos en seis meses.

VenizelosLas últimas bajas han sido dos diputados de Izquierda Democrática, el pequeño partido comparsa que apuntala el tradicional bipartidismo Nueva Democracia-Pasok, y un legislador socialista; los tres han hecho defección en menos de una semana. El principal motivo: intentar apoyar una propuesta de Syriza para que la investigación sobre el manejo de la lista Lagarde incluya, además de al exministro de Economía Yorgos Papakonstantinu –el más implicado, presuntamente-, a su homólogo Evánguelos Venizelos, que le sucedió en el ministerio y en teoría heredó el documento.

Cada uno de los movimientos centrífugos de la coalición parlamentaria son un paso hacia unas elecciones anticipadas; el chorreo de sondeos de intención de voto no cesa y por primera vez una encuesta da como ganadora a la conservadora Nueva Democracia, aunque sólo por medio punto de ventaja sobre Syriza. Por activa o pasiva, es Syriza la que parece estar marcando la agenda política pese a los desesperados estertores de un Pasok en ruinas o una Nueva Democracia envarada en el trance de trasegar ricino. Y lo que les queda: en 2013 están previstos recortes por 9.200 millones de euros.

Así pues, puede que al arrancar el año lo de menos sea el recordatorio del actual ministro de Economía, Yanis Sturnaras, sobre la posibilidad cierta de insolvencia; el fuerte gasto en defensa (Grecia es el segundo comprador de armas de la OTAN); el número creciente de agresiones racistas, la subida de impuestos a los armadores y a las pymes o los dimes y diretes sobre la forma que revistió originalmente la lista Lagarde, si fue un cedé reconvertido en lápiz USB o viceversa. Como si fue un papiro o una tablilla micénica... Lo que subyace a todo ello, a los cinco euros por hora de la calefacción o a los incesantes politiqueos al uso, es la podredumbre del sistema, ese entramado de intereses y omisiones que asfixia a Grecia mucho más que la peor nube de contaminación.

El presunto Papakonstantinu

Por: | 03 de enero de 2013

Caraybandera
Días antes de que estallara el caso Papakonstantinula presencia de familiares del exministro de Economía en una lista de posibles evasores fiscales-, una encuesta constataba la desconfianza de los griegos en su Gobierno a la hora de hacer frente a la corrupción: el 68% de los ciudadanos considera que ha fracasado en el combate del fraude fiscal. El juicio iba dirigido al actual Ejecutivo de base tripartita, pero el resquemor viene de lejos.

Con su inglés perfecto y esa pinta de buen chico que se gasta, su formación en la London School of Economics y la Universidad de Nueva York, Yorgos Papakonstantinu encandiló en su día a la prensa extranjera y a los altos funcionarios internacionales. Él fue el encargado de negociar el primer rescate (mayo de 2010, 110.00 millones) y, por tanto, quien puso literalmente a Grecia en manos de la troika. Él fue quien, como ministro de Economía, recibió de su entonces homóloga francesa, en otoño de 2010, la denominada lista Lagarde, una relación de 2.059 nombres de ciudadanos griegos con cuentas en el banco suizo HSBC. Y él también, presumiblemente, el que manipuló el listado para suprimir los de tres familiares suyos, depositarios de 1,2 millones de euros en la entidad.

El manejo de la lista ha provocado una tormenta política que no concluirá con la investigación parlamentaria en ciernes –Papakonstantinu incluso podría ser privado de inmunidad- y dinamitará los restos del sistema político bipartidista, el que hizo implosión en las elecciones de mayo y junio: al Pasok, partido del exministro, el escándalo puede asestarle la puntilla; a Nueva Democracia, dejarla aún más tocada por su acción u omisión en la gestión del caso. Pero la partitocracia, mientras, recibirá una inyección de 7,7 millones de euros para financiar sus gastos de 2012; como Pasok y ND deben más de 200 millones, esa dosis supondrá calderilla. El dinero se repartirá según los resultados de las elecciones de 2009 y los beneficiados serán, como de costumbre, Pasok y ND. O sea, el tinglado de siempre.

PapakonstantinuEn junio de 2011, cuando arreciaban los rumores sobre un segundo rescate y en medio de una fuerte crisis interna en el Pasok, Papakonstantinu dejó la cartera de Economía a Evánguelos Vénizelos y fue nombrado titular de Medio Ambiente; ganaba la línea dura del partido, la de los apparatchik de oficio y beneficio, la de los peones engrasados para amasar clientela; la misma facción, en suma, que ahora le ha arrojado por la borda. Al frente del ministerio verde, Papakonstantinu siguió adelante con los planes económicos que defendía y aprobó la concesión a empresas privadas de la explotación de minas de oro en la península de Calcídica (norte) como la de Skuries, un tesoro natural en manos de la empresa canadiense Eldorado Gold tras hacerse esta con el 95% de Hellas Gold. Uno de los principales accionistas de Hellas Gold es el magnate Leonidas Bobolas. Al menos tres miembros de la todopoderosa familia Bobolas, con intereses en la construcción y los medios de comunicación, aparecen en la lista Lagarde.

Como la incapacidad y la inacción de las autoridades son un secreto a voces, la sociedad civil combate la corrupción como puede, por ejemplo mediante webs que recogen denuncias de fraudes a escala doméstica, el llamado fakelaki (sobrecito) que agiliza una gestión oficial, ayuda a saltarse una lista de espera o consigue un trato adecuado de un funcionario. En la web Edosafakelaki (en griego, “di sobrecito”) el 60% de los comentarios –anónimos- relatan corruptelas en el sistema público de salud; el 15%, sobornos de poca monta para obtener el permiso de conducir, y el 4%, untes para la tramitación de licencias de construcción. Curiosamente, sólo el 4% de los comentarios se refieren al fraude con mayúsculas, el fiscal.

PasquinesTeleiakaipavla es la web de Diomidis Spinellis, el secretario general de sistemas informáticos del Ministerio de Economía que dimitió hace un año, frustrado por la falta de voluntad del Gobierno para reformar el control de datos; el mismo Spinellis sacó a la luz diversos fraudes por valor de 700 millones de euros cruzando informáticamente listados de varios departamentos. “La corrupción afecta a la gente más vulnerable, menos informada, la que tiene menos educación, la que sabe menos sobre el acceso a los servicios públicos”, ha dicho a la BBC el probo funcionario. Qué adjetivo tan curioso probo, qué rarito de ver y cuán difícil de aplicar.

Pero por fortuna la ciudadanía se traga cada día menos el sapo de que la salud, o la justicia, son privilegios por los que hay que pagar, y no derechos, y a los presuntos –incluido el presunto Papakonstantinu- les sacan cada día los colores el empuje de la sociedad civil y, fundamentalmente, las denuncias de los medios de comunicación alternativos. Por ejemplo, ¿dónde está el dinero recaudado en un telemaratón para construir un hospital en Gaza?, se pregunta el último número de la revista Hot Doc, la misma publicación que divulgó el contenido de la lista Lagarde y precipitó los acontecimientos a los que, cada vez menos impávidos, asistimos. Y lo que nos queda por ver en 2013...

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal