Cembrero

La factura informativa de la crisis

Por: | 06 de febrero de 2013

WakeUp
La dirección de la radiotelevisión pública (ERT, en sus siglas griegas) ha acordado prohibir la emisión de imágenes de pobreza y sordidez. Uno de los periódicos más prestigiosos del país, el conservador Kathimerini, loaba en un editorial la actuación de la policía un día después de que un caso de presuntas torturas a cuatro detenidos -y el uso de Photoshop para borrar los signos de violencia de sus fotos- motivara una petición de investigación por parte de Amnistía Internacional y estruendosas críticas de la oposición.

Noticias como estas tal vez expliquen por qué Grecia aparece por debajo de Malaui, Benín, Kuwait o Togo en el índice mundial de libertad de prensa de la organización Reporteros sin Fronteras (que en su valoración de los datos, por cierto, no repara en un indicio tan preocupante como éste pese a tratarse de un país miembro de la Unión Europea, y cuando además el ejemplo podría contagiarse a España o Portugal, por citar sólo otros dos países inmersos en la crisis). En un solo año, Grecia ha caído 14 puestos, hasta el que ahora ocupa (el 84º).

OxiEsta débâcle no sucede gratuitamente: sólo el 6% de los griegos confía en los medios de comunicación tradicionales, correas de transmisión del poder en la más amplia acepción de la palabra: del Gobierno, los partidos, los sindicatos o un puñado de oligarcas como la familia Bóbolas, propietaria del diario Ethnos y el económico Imerisiá y accionista de la cadena privada de televisión Mega TV, uno de cuyos periodistas acaba de reconocer que él y sus colegas recibieron en 2010 presiones para ocultar informaciones relativas a la inviabilidad de la deuda griega.Tres miembros de la familia Bóbolas, por cierto, aparecen en la lista Lagarde de supuestos evasores fiscales con cuentas en Suiza.

La viabilidad de la deuda justificó en su día la intervención de la troika en Grecia, con dos rescates que han humillado a la ciudadanía hasta extremos de miseria. Valgan sólo unos pocos datos: según Elstat, la autoridad estadística, los hogares griegos perdieron 4.000 millones de euros en 2012. Los ingresos han bajado un 10,6% en 2012 por culpa de la reducción de salarios y pensiones, un 11,3%; recortes de las prestaciones sociales, 10,2%, y el aumento de casi el 18% en los impuestos sobre la renta y la propiedad. Hablamos sólo de 2012, el quinto año de recesión; así que súmense los tajos anteriores… y los que quedan. A cambio, el ministro de Economía, Yanis Sturnaras, admitía a finales de enero que los 300 diputados griegos están exentos de tributar "en un 65%-75%". Se entiende pues el desapego de la política, pero también de la información: conocer es sufrir...

Wake-up
Volviendo a los tiburones de las empresas de comunicación, está claro, como en el caso de Mega TV, que los intereses creados devienen en mordaza, y más en tiempos de crisis. Además de los Bóbolas -con intereses en la construcción, la minería, los peajes de las autopistas, etcétera-, cabe recordar también, por ejemplo, al magnate Laurentis Lavrentiadis, propietario y/o accionista de una veintena de medios de comunicación y al que en su día, como en España con Mario Conde, sus empleados periodistas loaron con títulos –y titulares- como “empresario de éxito”, “cristiano fervoroso” y “patriota visionario”. Hoy purga sus excesos en la cárcel ateniense de Korydalós.

Lavrentiadis no es el único caso de obediencia (informativa) debida. Su compañero de correrías empresariales Petros Kyriakidis, dejó en la estacada al Athens News, el decano de la prensa griega en inglés, y sus bienes fueron embargados por orden del juez junto con otras 28 personas en el mismo proceso por corrupción que empapeló a Lavrentiadis. Sobre los Bóbolas, su diario salmón Imerisiá ha propalado un goteo de interesadas filtraciones sobre los pasos de la troika en Grecia. Las piezas encajan en la sombra.

Que en Grecia la libertad de expresión y prensa corre peligro de muerte no es un secreto. ¿Cómo denominar, si no, la detención y el juicio del periodista Kostas Vaxevanis por divulgar la lista Lagarde en la revista Hot Doc? El periodista de investigación aguarda un segundo juicio, tras ser anulado el primero. ¿Cómo explicar la inexplicable salida de Kathimerini de Stavros Lygerós, uno de los mejores periodistas del país? ¿Cómo justificar las necrológicas –algunas de ellas, laudatorias- del fascista Nikolaos Dertilís, dirigente de la Junta de los Coroneles y convicto del asesinato de un joven? ¿Cómo denominar, en fin, las amenazas de muerte contra el editor del magacín digital Unfollow por sus revelaciones acerca de la empresa Aegean Oil?

 Con todos los riesgos que implica el llamado periodismo ciudadano –cualquiera puede informar, pero cualquiera puede hacerlo de cualquier manera-, el pujante activismo social en blogs y redes sociales es una bocanada de aire fresco y un caudal de datos en medio de este ambiente claustrofóbico. Para la creatividad no falta aliento: ahí están, por ejemplo, los vibrantes documentales Chaos, de Ana Dimitrescu, y Catastroika, de Aris Jatzistéfanu, sobre el impacto de la crisis en la ciudadanía. O Thewakeupcall, el precioso y original documental de Kostas Kallergis, que ha sabido reflejar, a través de la eclosión de los grafitis políticos en la geografía urbana, las arcadas que en la ciudadanía –y en la juventud- provoca la crisis. Esas arcadas de quien no vomita porque ya no le queda nada en el estómago más que asco.

 

Hay 8 Comentarios

Sobre Grecia no puedo aportar nada desconozco su crisis que supongo parecida a la nuestra. larrosa
Al empezar la crisis con los socialistas decían a los tres meses que ya veían brotes verdes , luego alargaron la cosa a seis meses, después a un año y así siguieron los del PP alargando sus predicciones optimistas de año a año , ahora los de la CEE vaticinan que en una decada no ven soluciones y yo creo que si no hacen lo que yo no paro de recomendar a unos y a otros en mi Web con el título "Aprenda a solucionar crisis en 20 minutos" estas lumbreras de politicastros, pronto alargaran las predicciones de siglo en siglo. http://www.antoniolarrosa.com

Encuetro interesantes sus reflexiones, sin importar la forma de gobierno no puede perderse la libertad de prensa.

Una vez dominada la península y nuestras colonias en Sudamérica, España declara la guerra a Canada para proteger a nuestros aliados ingleses.
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Nunca alguien que necesite dinero para sobrevivir podrá jamás decir que es libre, para ningún hecho de su vida. Una "empresa" periodística no puede nunca ser "libre" de decir lo que sus posibles anunciantes no quieren que se sepa porque sino se quedaría sin anunciantes. Entonces, como son "dependientes" de sus anunciantes o posibles lectores con potencial económico para comprar los productos de sus anunciantes, ninguna empresa de comunicaciones es "libre" de expresarse como quiere. Es una utopía que sólo la hipocresía mediática de hoy en día está sosteniendo como si viviéramos en la época de Gütemberg. Si necesitas dinero para vivir o existir, no eres libre.

saludos

Vivo en una capital de provincias española.
Lo que viene en el periódico regional mayoritario, existe: se discute, genera deliberaciones, debates, actuaciones.
Lo que no aparece en ese diario regional, no existe: nadie se entera de ello, no tiene ninguna trascendencia.
Y quien decide el contenido del periódico, evidentemente, es su dueño.
Es decir, el dueño es el único que puede ejercer la libertad de expresión en la provincia, hasta el punto que la ejerce exclusivamente en función de los intereses económicos de sus empresas.
Los demás tenemos libertad de expresión teórica.

aliasjimbo, tu te crees que estas mejor informado??? :):):):)

Vaya dictadura informativa. Como sigan así van a retroceder 30 años y no va ver quien les saque de esto
saludos

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Sobre la autora

María Antonia Sánchez-Vallejo. Periodista con experiencia en Oriente Próximo y en la cobertura de las guerras de Irak y Líbano, llevo un cuarto de siglo viajando a Grecia. He pasado temporadas en Salónica, donde amplié mis estudios de griego, y he cubierto las elecciones de 2009 y buena parte de la crisis de la deuda. También disfruto del país en vacaciones.

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