Cembrero

Sobre la autora

María Antonia Sánchez-Vallejo. Periodista con experiencia en Oriente Próximo y en la cobertura de las guerras de Irak y Líbano, llevo un cuarto de siglo viajando a Grecia. He pasado temporadas en Salónica, donde amplié mis estudios de griego, y he cubierto las elecciones de 2009 y buena parte de la crisis de la deuda. También disfruto del país en vacaciones.

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"Esto no pasa ni en Corea del Norte"

Por: | 12 de junio de 2013

Nosignal
Primeras dimisiones en el seno de los partidos de la coalición de Gobierno; rumores de que el primer ministro, el conservador Andonis Samarás, se someterá a un voto de confianza parlamentario de sus socios del tripartito; fantasma de elecciones anticipadas si socialistas e Izquierda Democrática (DIMAR) no apoyan el proyecto de ley que parirá la NERIT (Nueva Radio, Internet y Televisión de Grecia), el engendro que, teóricamente, deberá sustituir a la ERT a partir del próximo 29 de agosto y cuyo proyecto ha sido presentado este miércoles. El cierre de la ERT ha provocado una tormenta política sin precedentes en Atenas -la enésima desde que empezó la crisis, pero esta vez sí capaz de romper definitivamente la baraja-, como inaudita resulta la clausura de un organismo público de radiodifusión en un país de la Unión Europea.

La ERT era hasta ayer una radiotelevisión pública mastodóntica, correa de transmisión de los partidos políticos y los sucesivos Gobiernos, con consejeros designados por estos que cobraban lo que varios empleados de la cadena -1,4 millones de euros al año se repartían hasta ahora 11 “consejeros especiales” y 16 “consultores importantes”-, y que, según el portavoz del Gobierno, Simos Kedíkoglu, era como “un automóvil cuyo motor debía ser rectificado” (lo sabe muy bien, porque trabajó en ella entre 1990 y 1995).

Aunque el propio Samarás se ha reafirmado en la decisión de cerrarla (“es una medida correcta”, han insistido el jefe del Gobierno y su ministro de Economía, Yanis Sturnaras), no faltan quienes le acusan de haber tirado por la calle del medio, con el orgullo herido por el fracaso de la venta de DEPA, la empresa pública de gas natural, a la rusa Gazprom, una gestión en la que se implicó mucho personalmente. Por cierto, que también ha fallado la venta de DESFA, otra empresa pública del ramo.

ERT
Lo que sigue es el relato torrencial, indignado y perplejo sobre el cierre de ERT de un periodista griego que se ampara en el anonimato. “Los principales responsables son los partidos políticos y la sucesión de Gobiernos. El director de uno de los canales contrató varias secretarias el 6 de junio [la televisión fue cerrada el día 11]; a la hija de un diputado de Nueva Democracia [partido conservador, mayoritario en el Gobierno] la contrataron en septiembre porque quería ser periodista y le dieron un programa para ella sola, pero era una incompetente y se lo acabaron quitando; y fue el partido de Samarás el que hizo todo lo posible para que la contrataran. Así que no vengan hablando ahora de opacidad en la gestión cuando han sido ellos los opacos. Entre 2004 y 2009 [Gobierno del conservador Kostas Karamanlís] la ERT fue una orgía; el dineral que pudo gastar sólo en Eurovisión… Todos estamos de acuerdo en reestructurar la ERT, pero una cosa es una reestructuración y otra muy distinta un cierre… Esto no sucede ni en Corea del Norte…”

“…Todos los Gobiernos han querido hacer de la ERT un órgano propio, pero los ciudadanos también le debemos momentos mágicos: información, cultura, la caída de [la dictadura de] los coroneles [en 1974]; el triunfo y la derrota de Andreas Papandreu… Qué va a pasar ahora con sus archivos, que contienen la historia reciente de Grecia… Y la han cerrado no sólo porque lo quisiera la troika, sino porque es un plan político: si el Pasok y Dimar aceptan esto, será su suicidio político; si no lo aprueban, entonces Samarás gobernará con votos de la extrema derecha, de Aurora Dorada y de Griegos Independientes… Lo curioso es que el año pasado, entre las dos convocatorias electorales [en un periodo regido por técnicos] tuvo la mayor audiencia en años, porque hizo la mejor cobertura informativa…”

La barra libre a la que venía invitando la ERT desde hacía lustros –incluida la última participación estelar en Eurovisión, con esa gamberrada musical llamada Alkohol is free, cuya participación en Malmö dejó más de un pufo- ha terminado.

(Continuará…)

Vaya tropa, la troika

Por: | 07 de junio de 2013

Banderola griega
Mientras la bandera griega ondea junto a la turca en la plaza de Taksim, y las redes sociales son un clamor de cuanto sucede en Estambul –protestas, incidentes, anécdotas relatadas en tiempo real, griegos codo con codo con los turcos-, un informe confidencial del FMI destapaba esta semana la caja de los truenos sobre la chapuza de dimensiones trágicas que ha supuesto la intervención de la economía griega por la troika a cambio de dos rescates y una teóricamente ventajosa reestructuración de su deuda. La divulgación del informe provocó de inmediato una enconada guerra de acreedores, como la definió el diario griego Ta Nea: Washington contra Bruselas, y viceversa, nada de fair play.

El FMI constata que se produjeron “notables fracasos en la elaboración del plan de rescate de Grecia en 2010 y en la reestructuración de su deuda en 2012” y que no se tuvo en cuenta el impacto de las medidas de ajuste en la economía del país. Pues podrían haberse dado cuenta mucho antes, porque Grecia entró en recesión en el último trimestre de 2008, aunque el clima de bonanza heredado enmascarase ese aviso. El país llevaba un lustro largo con el viento en la popa, un crecimiento que rondaba el 5% y la resaca efervescente e ilusa de los JJOO de 2004, que dinamizaron viejas infraestructuras y alimentaron proyectos e inversiones, pero también endeudaron de por vida al Estado.

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Pistolas en el Parlamento

Por: | 21 de mayo de 2013

GD
El mismo día que el Parlamento griego debía teóricamente revisar un proyecto de ley antirracista –y el Congreso español debatía una condena del franquismo, ya es casualidad-, la prensa griega se desayunaba con una seria advertencia del Departamento de Estado norteamericano acerca de las actividades del partido ultranacionalista y neonazi Aurora Dorada (AD), con 18 diputados y un rosario de incidentes a cuestas, el último, el intento de uno de sus parlamentarios de entrar en el edificio de la Cámara armado con una pistola.

Aunque su identidad no ha sido revelada, el susodicho bien podría ser Panayotis Iliópulos, el legislador –es un decir- que el viernes fue expulsado por encararse con el vicepresidente del Parlamento en una sesión de control y, brazo en alto, gritar “Heil Hitler!” mientras era jaleado por su bancada. Una diputada de la conservadora Nueva Democracia se quejaba este domingo en una entrevista de que Iliópulos suele ir armado, pero no es el único: a comienzos de mes, un conspicuo correligionario suyo echó presuntamente mano de su pistola durante un rifirrafe con los guardaespaldas del alcalde de Atenas, que horas antes había prohibido un reparto de comida gratuito del partido –sólo a griegos- en el centro de la ciudad.

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Trabajar por decreto ley

Por: | 17 de mayo de 2013

Huelgaprofes2
Primero fueron los trabajadores del metro de Atenas, en enero. Un mes después, los portuarios. Ahora, los profesores de secundaria, los últimos –de momento- a los que una medida de excepción ha impedido ejercer su derecho de huelga para garantizar, según el Gobierno, el normal desarrollo de los exámenes de fin de curso y, sobre todo, de las pruebas de acceso a la universidad, conocidas como paneladikés (panhelénicas), que han arrancado con normalidad este viernes.

El poderoso sindicato del ramo, Olme, con 88.000 afiliados, se había echado a la calle para protestar contra el aumento de la jornada, dos horas a la semana hasta 20,5, y el traslado de docentes a zonas remotas del país. La central no se cansa de denunciar la depauperación del sector, con una plantilla un 12% inferior desde 2009 y salarios entre un 50% y un 70% más bajos que la media comunitaria.

Es la tercera vez en cinco meses que el Ejecutivo, esgrimiendo razones de interés público, revienta legalmente una huelga mediante una norma que se había usado muy poco desde el restablecimiento de la democracia, en 1974, y que parece haberse convertido en un tic del poder frente a las protestas sociales y laborales, un fenómeno diario en las calles de Atenas y Salónica (los últimos en manifestarse, este miércoles, han sido los vendedores callejeros y ambulantes).

El continuado recurso a esta medida, que desde 2007 se aplica a cualquier emergencia “en tiempo de paz” –si es que así puede denominarse la situación de urgencia humanitaria en que se ha hundido el país desde 2010-, suscita fundadas sospechas de una deriva totalitaria por parte del Ejecutivo griego. El decreto de “movilización civil” tiene la potestad de forzar el fin de un paro en caso de desórdenes civiles, catástrofe natural o riesgo para la salud pública.

Huelgaprofes3
Pero ninguno de los tres supuestos se pueden aplicar en el caso de la huelga del metro, la de los marinos o la de los enseñantes. Organizaciones como Amnistía Internacional subrayan que, además de innecesaria, la movilización forzosa de docentes viola los derechos fundamentales. No han faltado voces críticas en el seno del Gobierno tripartito. El líder de Izquierda Democrática, Fotis Kuvelis, pidió el jueves al Gobierno que revocara la orden de movilización civil en un ejercicio de retórica sin parangón, pues su partido integra la coalición de gobierno. También clamó en contra la opositora Syriza, que calificó la medida de “movimiento que priva a los ciudadanos de libertades constitucionales”. 

Con cifras del paro del 27% (el 64% entre los menores de 25 años, datos de febrero), y una población activa de 3,6 millones de personas para sostener a 7,2 millones, obligar a trabajar por decreto ley es una paradoja cruel. En el pulso entre Gobierno y Olme aparece también el telón de fondo de la reestructuración de la Administración: 15.000 funcionarios menos hasta fines de 2014; 150.000 menos en cuatro años. Y se dibujan las disensiones, cuando no el cansancio de un lustro de lucha, en el seno del movimiento sindical: Olme, Adedy (el gran sindicato del sector público) y GSEE (sector privado) convocaron sus protestas por separado. El órdago de Olme a las autoridades -llegó a amenazar con una huelga indefinida- se quedó en papel mojado por la falta de apoyo de sus correligionarios.

HuelgaprofesPor unas cosas u otras, las calles de Atenas muestran hoy el mismo aspecto que lucían en los años ochenta, cuando Mitchell Grammaticus, uno de los personajes del trío protagonista de La trama nupcial, de Jeffrey Eugenides (Alfaguara), visita la ciudad. "Grecia no era Europa. Era Oriente Próximo. (...) De los tejados y azoteas sobresalían vigas de acero, de forma que los remates de los edificios que se recortaban en el aire acre parecían erizados de púas. Era como estar en Beirut. La niebla espesa se mezclaba con los gases lacrimógenos, dadas las cargas policiales casi diarias contra los manifestantes en las calles. Las marchas de protesta se sucedieron constantemente; contra el Gobierno, contra la interferencia de la CIA, contra el capitalismo, contra la OTAN, y en favor del regreso a Grecia de los mármoles de Elgin. Grecia, la cuna de la democracia, bloqueada por la libertad de expresión. En los cafés todo el mundo tenía una opinión informada, y nadie podía lograr que nadie hiciera nada. (...)". Sólo hay que cambiar la CIA por la UE, la OTAN por la troika y todo lo demás conserva su vigencia. Y lo que queda...


 

Funcionarios

Por: | 07 de mayo de 2013

Grafitischulos

A ver si nos aclaramos. El ministro de Economía griego, Yanis Sturnaras, acaba de declarar que lo peor de la crisis ha pasado, pero a la vez los europeos creen que lo peor de la crisis está por llegar. El FMI alaba los progresos hechos por Grecia “en medio de una crisis económica voraz”, y Atenas se felicita por hollar la senda correcta. El mismo día, en España, un leve descenso del paro (46.000 personas) mueve al optimismo más “esperanzador” a algún que otro dirigente del Partido Popular. ¿De verdad hay motivos para alegrarse?

Portugal despedirá a 30.000 funcionarios. Chipre prescindirá de 4.500 –como poco- hasta 2016. En España están a pan y agua, sin paga de Navidad, con menos moscosos y el sueldo congelado, y en Irlanda por el estilo. Pero el tijeretazo que Grecia va a darle a su Administración no tiene parangón, como tampoco el tamaño del Estado (y de la deuda pública, que el FMI subraya “sigue siendo muy alta”). La primera condición de la troika para aflojar el dinero de los dos rescates no ha variado un milímetro: hasta 2015 hay que adelgazar el sector en 150.000 contratos –un 30% del total.

Atenas aspira a matrícula, y asegura que su objetivo es reducir 180.000 puestos. Gracias a una ley de 1911 que aseguraba los puestos de trabajo público frente a los cambios de gobierno, los funcionarios griegos –incluso los mangantes o los corruptos, hasta que se demostrara que lo eran, lo cual llevaba años- han estado protegidos. Por eso la cosa pública se ha convertido en un ente elefantiásico sobre el que reposan los peores vicios del sistema político: el clientelismo, el nepotismo y toda esa serie de pecados ligados a la urdimbre de privilegios y relaciones. Y estrechamente relacionados con la servidumbre que se depara al poder, sea este celestial o prosaico. Quien haya presenciado el ocasional besamanos de ciudadanos de a pie –campesinos, jubilados, mujerucas isleñas- al gobernante de turno, idéntico al que se reserva para las dignidades de la Iglesia, sabrá de qué estamos hablando.

Estudiantes3
Nadie se pone de acuerdo sobre el número exacto de trabajadores del sector público. Hace ahora tres años, cuando arrancó el viacrucis de ajustes, los sindicatos recurrían a la cuenta de la vieja para calcularlo. Adedy, el sindicato público mayoritario, cifraba su número en unos “setecientos y pico mil” y su porcentaje sobre la fuerza de trabajo,
“entre un 10% y un 20%”. El actual viceministro de Economía, Jristos Staikuras, que en 2010 era portavoz parlamentario de la opositora Nueva Democracia (hoy en el poder, al frente del Gobierno tripartito), lanzaba imprecisiones (y confusión): “Ni siquiera el Gobierno [del socialista Pasok] lo sabe. ¿Quizá unos 670.000?”.

Tirando de hemeroteca, he aquí el bosquejo de la maraña de la Administración que hacía en 2010 el actual ministro de Economía, Yanis Sturnaras (entonces, profesor universitario y director del think tank Iobe): “[Sólo] Entre 2004 y 2009, se han creado en Grecia 75.000 puestos en la Administración y 300 organismos públicos nuevos”. Ese periodo incumbía a un Gobierno conservador (y al reflujo entusiasta, económicamente hablando, de los Juegos Olímpicos de 2004). En 2010, 1.700 empleados daban servicio a los 300 diputados en el Parlamento griego, es decir, casi seis trabajadores (y seis sueldos) por escaño.

DespidoEn Boomerang. Viajes al nuevo Tercer Mundo europeo (Ediciones Deusto), un entretenido libro publicado en  2011, el periodista Michael Lewis dibuja un demoledor escenario del descontrol público. Tras años de barra libre crediticia, y una deuda contraída sin supervisión alguna –ni propia ni ajena-, “al final, lo que los griegos quisieron hacer, una vez que se apagaron las luces y se quedaron solos y a oscuras con un montón de dinero prestado, fue convertir su gobierno en una piñata repleta de dinero y dejar que sacara tajada de ella el mayor número posible de ciudadanos” (pag. 62). En una docena de años, el gasto de personal público se duplicó, recuerda Lewis; organismos como los Ferrocarriles, que funcionaban como una tortuga renqueante y deficitaria, tenían entonces unos gastos de personal de 400 millones (un promedio de 65.000 euros al año por trabajador) frente a unos ingresos de 100, y unos cuantos cientos más en gastos. En esa época había tres empresas de Defensa propiedad del Gobierno, mientras en Atenas el transporte ferroviario dependía de tres compañías (públicas, of course) distintas.

Pero el principal problema del sector público griego es su disfuncionalidad, más que su dimensión mostrenca: su tamaño está por debajo de la media europea, según estadísticas de 2011 del Banco Central Europeo: frente al 38% que supone en Bélgica o el 31% en Francia, en Grecia el sector público representa sólo el 29% de la fuerza laboral del país (algo más de cinco millones). Así las cosas, y mientras la crisis siga acuciando, aquel mensaje del trabajo para toda la vida que los padres inoculaban en los hijos resulta inapropiado (y falso), aquí y en Salónica. Ya no hay trabajos para toda la vida; porque ahora la vida, y los trabajos, se conforman con ser remiendos de ratos.

 

Famélica legión

Por: | 29 de abril de 2013

Manihomeless
El Parlamento griego acaba de aprobar un nuevo paquete de ajustes que tiene toda la pinta de no ser el último, tantas veces han repetido sus líderes que no habría más; de eso los españoles y los portugueses también vamos sabiendo lo nuestro. Su contenido es una perfecta combinación de rumores y desmentidos previos: rebaja del salario mínimo a 490 euros para jóvenes desempleados (casi cien euros de una tacada, desde los 580 acordados en febrero de 2012); supresión de 15.000 puestos en la Administración hasta finales de 2014 (sólo este año se perderán 4.000); reducción en un 15% de la impopular tasa inmobiliaria que se cobra a través del recibo de la luz (aunque se anuncia un nuevo impuesto unificado sobre propiedades para el año próximo), liberalización de algunas profesiones (y fin del monopolio de las panificadoras, sic), y prolongación de jornada obligatoria de dos horas, a partir de septiembre, para los docentes de primaria y secundaria, a fin de no tener que contratar interinos.

Hay muchas más technicalities en el mamotreto legislativo de 110 páginas que se votó este domingo por la noche –luego dice frau Merkel que los griegos no trabajan…- como un solo proyecto de ley, y por la vía de urgencia, para aligerar el trámite (y las objeciones de inconstitucionalidad de Syriza). Pero el resultado es lo que cuenta y, con un total de 168 diputados a favor y 123 en contra, el Eurogrupo aflojará ipso facto 2.800 millones de euros del rescate pendientes desde marzo, imprescindibles para pagar sueldos y pensiones; otros 6.000 millones serán liberados a mediados de mayo.

Pintada Pireo
Lo de las excepciones al salario mínimo fue un truco de magia que incluyó a última hora el ministro de Economía, Yanis Sturnaras –era desde hace meses la principal demanda de multinacionales extranjeras para invertir en Grecia-, pero el resto entraba dentro de lo previsto. Algunos medios, como el diario conservador Kathimerini, definen la ley como “una serie de medidas previamente acordadas con la troika”, pero otros no son tan comprensivos y ven una imposición sin condiciones por parte de los prestamistas internacionales (incluida la rebaja del salario mínimo, que ya había aventado hace unos meses el mismísimo Olli Rehn, vicepresidente de la Comisión Europea). El resumen de la jugada, y no sólo en Grecia, sino también en España, viene a ser: si el Gobierno desmiente un rumor sobre un hipotético ajuste, mejor ponerse en lo peor (y echar mano a la cartera).

Tras algunas semanas de calma chicha, sin titulares alarmantes sobre una inminente bancarrota, un lector se preguntaba recientemente en la sección de Cartas de este periódico qué pasaba con Grecia tras la lectura de un artículo del economista Yanis Varufakis titulado Grecia ha muerto, un texto vomitado vertiginosamente por las redes sociales que al parecer es espurio, pero que en verosimilitud -y veracidad- no supera el mejor de los reportajes sobre el tema.

DiscapaGRECIAsillaEl citado lector reclamaba más información sobre lo que sucede en aquel país, pero la respuesta la tiene mirando en derredor: a los más de seis millones de parados de España, una situación que parece pedir a gritos una revolución, como apuntaba el escasamente revolucionario diario francés Le Monde; los colegios abiertos en Andalucía o Canarias para garantizar una comida al día a los alumnos hambrientos; los 1,3 millones de empleos que se perderán en esta legislatura; el cerca de un millón de extranjeros que se han quedado sin atención sanitaria.

Así que ¿para qué mirar a Grecia si aquí sucede lo mismo? Una nueva casta de pobres, expulsados del paraíso de la otrora clase media, va ganando terreno allí, pero también por estos lares. Para muestra, un botón tan poco retórico como una reciente manifestación de homeless en las calles de Atenas: la crisis ha disparado su número hasta los 20.000 en todo el país –un 30% más que en 2009-, y el 20% de ellos tiene título universitario, según la ONG Klimaka.

Tras los discapacitados y los jubilados, los más parias entre los parias fueron los últimos en manifestarse en el centro de Atenas hace un par de semanas para denunciar el deterioro de las condiciones de ¿vida? por el efecto acumulativo de los recortes. Últimos en la cadena de supervivencia, dependientes de inexistentes mondas en cubos de basura previamente esquilmados por otros, los indigentes gritaron sus demandas, igual que viene haciendo el resto de la famélica legión de víctimas de los rescates: millones de europeos desheredados, desposeídos de todo, hasta del derecho a la salud... Una gran mancha de aceite sobre el manto de austeridad que asfixia a Europa.

Créditos de las fotografías:

1. Manifestación de 'homeless' en Atenas el pasado 12 de abril. / Petros Giannakouris (AP)

2. Pintada en el Pireo: "Queremos trabajo. No matéis a los jóvenes".

3. Manifestación de discapacitados en Atenas, en octubre pasado.

Chipre, coge el dinero y corre

Por: | 10 de abril de 2013

Chipre2

La información sobre Chipre lleva casi un mes manando a borbotones. Hasta el 16 de marzo pasado, fecha del primer acuerdo del Eurogrupo para rescatar a la isla, las noticias sobre este país se limitaban a alertar, casi en sordina, de una crisis incipiente y de los efectos de la deuda griega en sus dos principales bancos. Pero el primer rescate convirtió la crisis en una disparatada yinkana con actuaciones estelares como la del presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, y obstáculos tan pavorosos, por inéditos, como el primer corralito en la eurozona. De esa chapuza ha pasado casi un mes, tiempo durante el cual la información se ha hecho pródiga en titulares. Si, como dice el refrán, lo importante es que hablen de uno, aunque sea bien, Chipre debe de sentirse hoy satisfecho.

Un vistazo rápido a la prensa local revela los siguientes sobresaltos en un lapso de 24 horas: el gobernador del banco central afronta una investigación a instancias del Parlamento por engañar a los diputados y ocultar información sobre la crisis bancaria; se confirma que el fiscal general del Estado, una figura por encima del bien y del mal, frenó en su día una causa contra su hijo, detenido por conducir borracho un coche sin papeles; las líneas aéreas de bandera, Cyprus Airways, afrontan una reestructuración que puede poner en la calle a la mitad de su plantilla (500 personas), eso si no las compran los chinos o los libaneses de MEA; empresas de un magnate ucranio que eran clientes del bufete donde trabaja una hija del presidente Nikos Anastasiadis usaron presuntamente información confidencial para retirar al menos 13 millones antes de aprobarse el corralito; unos 6.000 depositantes, entre personas físicas y jurídicas, se olieron igualmente la tostada y sacaron cientos de millones de los bancos entre el 1 y el 15 de marzo.

Es cierto que todo lo que aflora a la superficie suena mal, y huele aún peor: rusos forrados que blanquean dinero dudoso; bancos hipertrofiados de bonos podridos, como los griegos; parientes avisados de la que se venía encima –como, presuntamente, el consuegro de Anastasiadis- para coger el dinero y correr a Londres o Atenas. O la lista de políticos, empresarios y sindicalistas que se beneficiaron de un trato VIP –condonación de deudas, préstamos con condiciones preferenciales- por parte de los dos bancos que están en el atolladero, el de Chipre y el Laiki.

Chipre3

Pero Chipre no es solo eso, en absoluto: es un país civilizado, con gente muy preparada y formada; una espléndida infraestructura hotelera y de servicios hasta el punto de ser desde hace lustros una sólida plataforma de negocios regional y, muy importante, con un Parlamento capaz de decidir en libertad y tumbar soberanamente el primer acuerdo del Eurogrupo. La peculiaridad del sistema, a medio camino entre el presidencial y el parlamentario, explica ese saludable contratiempo democrático.

Para arrojar un poco de luz sobre el colapso del país pueden servir algunos testimonios de chipriotas comunes, clase media decente que paga sus impuestos sin recibir mucho a cambio –el transporte público es escaso y caro; un recibo de la luz estándar ronda los 500 euros- y que, al contrario, sufrirá los recortes y los ajustes que vienen. “Chipre ha pasado en apenas dos generaciones de una situación de guerra, pobreza y hambre como la de 1974 [invasión turca], cuando muchos tuvieron que dejar sus casas con lo puesto y empezar literalmente de cero, a un espejismo de riqueza en el que cualquier chiquillo de 18 iba a la universidad en BMW o Mercedes, cuando no en coche con chófer”, explicaba días atrás en una cafetería de Nicosia una profesora en la treintena.

2013-04-05 15.17.32“Los bancos te perseguían por teléfono ofreciéndote tarjetas y más tarjetas [de crédito], aunque no tuvieras ingresos fijos; no entendían el no por respuesta”, contaba una universitaria; “el tren de vida era insostenible; la gente se endeudaba para comprar ropa de marca, un bolso de Louis Vuitton, el último modelo de coche de alta gama o un viaje de shopping a Londres o, en su defecto, Atenas”, por no hablar de la casa en la playa. “Estamos purgando un pecado de soberbia, nos creímos ricos y poderosos, y ahora pagamos la osadía, como en las tragedias clásicas”, remata la profesora citada.

Chipre. Un país donde las manifestaciones parecen convenciones de empleados del mes, por los atuendos y por lo modélicas; donde la Iglesia –que no paga impuestos- es accionista mayoritaria de uno de los principales bancos, el Hellenic Bank; propietaria de la principal marca de cerveza y la terrateniente por excelencia, y además alecciona a sus fieles sobre la conveniencia de votar a uno u otro candidato presidencial y, estos días, sobre la manera de superar la crisis. Los chipriotas normales, los pequeños comerciantes, los jubilados, los funcionarios, no han hecho nada para merecer esto, pero pagarán la factura de los sueños rotos durante años.

 

Pies de foto:

Manifestación contra la troika en Nicosia.

Retirada de efectivo en un cajero el día de reapertura de los bancos, el 28 de marzo.

Pintada en una zona comercial de Nicosia: "Compro, luego existo".

¿Nazi o descerebrado?

Por: | 19 de marzo de 2013

Katidis3
¿Nazi? ¿O simplemente descerebrado? Yorgos Katidis, centrocampista del AEK ateniense, no podrá pasear la ristra de tatuajes que le adornan por los estadios donde a partir de ahora juegue la selección griega de fútbol, de la que ha sido apartado de por vida por remedar el saludo fascista sobre el césped. El sábado pasado, Katidis, de 20 años, marcó el gol de la victoria de su equipo ante el Veria en un partido de la Super League y lo celebró con el brazo en ristre, enhiesto, y una actitud tan fiera que sus excusas posteriores en las redes sociales –no entender el significado del gesto- suenan a vanas.

¿Ignorancia, cuando en el Parlamento griego se sientan 18 diputados, correligionarios de quienes, además de saludar a lo nazi, apalean emigrantes y fanfarrean con hacerles jabón en hornos crematorios, como mostraba un reportaje emitido el 5 de marzo por la televisión británica Channel 4? ¿Desconocimiento de lo que significa el ademán, cuando un día después Grecia conmemoraba solemnemente –con la presencia del primer ministro, Andonis Samarás-, el 70º aniversario de la primera deportación a los campos de exterminio nazis de los judíos sefardíes de Salónica?

SamarasDavidLa relación entre fútbol y las más difusas formas de violencia ultra no es nueva; tampoco la acción de Katidis (el italiano Paolo di Canio lo hizo en 2005, y le cayó sólo un partido de suspensión), pero mentar la bicha nazi en Grecia es hoy azuzar el pútrido huevo de la serpiente. Las más que fundadas sospechas de connivencia entre hooligans y miembros de Aurora Dorada cobran relieve con la acción de Katidis. Los estadios griegos son ollas a presión donde muchas veces se dirimen diferencias, políticas y de las otras, como en 2004, cuando la selección nacional –a la sazón campeona de Europa- perdió ante Albania en un partido clasificatorio para el Mundial de Alemania, con el resultado de un muerto y cinco heridos por arma blanca. O, sin ir tan lejos, cuando en noviembre pasado el diputado de Syriza Dimitris Stratulis fue golpeado por tres camisas negras de Aurora Dorada en un encuentro en la cancha, qué casualidad, del AEK, un club de acreditada trayectoria antifascista y cuyo emblema es el águila bicéfala de Bizancio. Stratulis recibió también amenazas de muerte.  

“No soy un fascista y no lo habría hecho si hubiera sabido qué significa”, escribió en Twitter y Facebook el excapitán de la selección griega sub-19 para acallar la polémica. Puede que el bueno de Katidis hiciera novillos cuando en clase de primaria explicaron la ocupación nazi de Grecia (1941-44), un oprobio inoculado en el ADN y que hasta los críos de teta conocen; las matanzas de civiles en Kalávryta y Distomo a manos de oficiales de las SS; los 300.000 muertos literalmente de hambre, o la larga guerra civil que vino luego. Pero, por edad, seguro que sus abuelos sí se acuerdan.

Cementeriojudio
Las tumbas con la estrella de David profanadas hace unos meses en Salónica; las crecientes amenazas a la comunidad judía; el revisionismo de un asesor del mismísimo ministro del Interior griego, cuya dimisión han pedido los responsables de la misma… Y mientras tanto la arrogancia rampante de Aurora Dorada, abriendo sedes por doquier –en Nueva York, en Nüremberg, en Australia…- y dando clases de espíritu nacional en los colegios en medio de la putrefacción social causada por cinco años de crisis. El saludo de Katidis no es baladí, ni una anécdota o un hecho marginal. Es el mal encarnado en un bosque de tatuajes sobre fondo verde.

Créditos fotos:

Yorgos Katidis saluda tras marcar el gol que dio la victoria al AEK. © Giannis Liakos (Reuters/Icon)

Andonis Samarás, en la sinagoga Monastirioton de Salónica. © Alexandros Avramidis (Reuters)

Tumbas profanadas en el cementerio judío de Salónica.

¿Una década perdida?

Por: | 08 de marzo de 2013

NoFuture
Un despacho de la agencia Europa Press fechado el pasado 4 de marzo en Nueva York informaba de que, según los Índices Russell de análisis e inversión, Grecia ya no figura entre los países desarrollados y ha pasado a engrosar la lista de los emergentes. O la traducción de emergente es un error, o un alarde de optimismo cuando no una broma de mal gusto, porque los estragos de la crisis en Grecia, tras cinco años de profunda recesión, se parecen más a los de la década perdida de la América Latina de los ochenta, con sus deudas externas impagables –y el default de México en 1982-, paños calientes como el Plan Brady y las ollas populares como pobre sostén de los hambrientos.

Grecia no es un país emergente, pese a la consideración de Russell (o la traducción hecha por la agencia): no es Sudáfrica, ni Rusia, ni China, ni India, ni mucho menos Brasil, que durante el mandato de Lula sacó a cerca de 40 millones de personas de la pobreza y los insertó en ese bienestar plagado de servidumbres –consumo y endeudamiento- que llamamos clase media. En Grecia no hay pujanza por ningún sitio; el fenómeno  es exactamente el contrario: amplias capas de población hasta hace poco saneada pasan frío –el consumo de combustible para calefacción ha caído hasta el 70% debido a su alto precio- y viven un estado de privación material: un tercio de la población está bajo el umbral de la pobreza. Sólo en Atenas una famélica legión depende de los 191 comedores populares de la Iglesia ortodoxa, de las 250.000 raciones de comida diarias repartidas. La caridad ha sustituido a los derechos; la privación de África, al bienestar de Europa. “Nos hemos ido de Europa, las imágenes que ofrecen los medios [de la vida cotidiana en Grecia] son propias del Tercer Mundo”, cuenta en conversación telefónica Nikitas Kanakis, presidente de la sección local de la ONG Médicos del Mundo.

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Lo peor es que, además de sojuzgarlos hasta la humillación mediante ajustes y reformas, se les tome por tontos (a los griegos, pero también a los españoles, o a los portugueses). Basta que un político o funcionario –generalmente, un subalterno - lance la posibilidad de nuevos recortes, para que el titular del negociado en cuestión desmienta el rumor… y la troika aproveche el eco para dejarlos a ambos en evidencia anunciando taza y media de suplicios. Un ejemplo: la supresión de puestos de trabajo en la Administración este año. Primero que sí, luego que no, para al final dar la cifra exacta: 25.000 funcionarios menos en 2013 como condición para recibir el siguiente tramo de la ayuda.

Otro tanto sucede con la rebaja del salario mínimo, que ya fue jibarizado en febrero de 2012: para los mayores de 25 años es ahora de 585 euros brutos; para los menores, 510. El globo sonda vuela a su antojo desde entonces, y hace poco más de un mes, Yorgos Mergos, subsecretario de Economía, apuntó que podría retocarse a la baja para hacer más competitiva la economía (¿como en Bulgaria, con un sueldo mínimo de 156 euros? ¿O en Rumanía, con 123?). Su jefe de filas, Yanis Sturnaras, le corrigió enseguida. Pero hace tres semanas el comisario europeo Olli Rehn apuntó que la discusión está abierta y, hace unos días, una docena de directivos de multinacionales pusieron como condición para invertir en Grecia la supresión de esos topes, contraproducentes a su juicio para reducir el paro. Según el diario To Vima, los ejecutivos ofrecieron al ministro de Desarrollo la posibilidad de invertir en minijobs con sueldos de 250-300 por trabajos de tres o cuatro días a la semana. El paro juvenil en Grecia es del 61%.

DouleiaPor eso conmueve especialmente el relato de la crisis de Kostas Tsapogas, que merecería leerse en las escuelas de negocios, y en los despachos del FMI o el BCE, para corregir el rumbo. Periodista, clase media desahogada y porvenir asegurado, Tsapogas y su esposa, redactora del mismo diario, perdieron sus trabajos pero se niegan a perder sus vidas y a dejarse llevar por el nihilismo que atenaza a sus congéneres, y echa a muchos en brazos de soluciones desencajadas como el partido neonazi Aurora Dorada. “Queremos creer desesperadamente que la situación no será permanente”, dice Tsapogas. “Creemos que el mayor peligro es sucumbir a la depresión (…) Cuando nos vamos a la cama por la noche, caemos en la cuenta de que hemos sobrevivido un día más. Siete noches, y hemos sobrevivido otra semana”.

Como América Latina, que sobrevivió al ahogo de la deuda, a los enjuagues del Plan Brady y a la miseria compartida y solidaria. Punto por punto, todo recuerda a Grecia: la deuda y la componenda de la quita; los rescates a cambio de ajustes, y viceversa; las colas de menesterosos ante las ollas populares.

 

Pura raza griega

Por: | 01 de marzo de 2013

Socrates
¿Certificados de pureza de sangre en pleno siglo XXI? ¿Y en la Unión Europea? A algo muy parecido suena la propuesta de 84 diputados de la conservadora Nueva Democracia (ND) de permitir el acceso a las Fuerzas Armadas, la Policía y hasta la guardia fronteriza sólo a “griegos étnicamente puros”, de pura cepa. La enmienda cuenta con el respaldo del jefe del Estado Mayor del Ejército y, cómo no, del partido neonazi Aurora Dorada –tercero en las encuestas de intención de voto-, que la considera “una gran victoria” y que desde hace semanas imparte formación del espíritu nacional –disfrazada de mitología clásica e historia de la antigua Hélade- a niños de 6 a 10 años. La moción de más de la mitad de la bancada de ND, que desautoriza a los griegos naturalizados por “cuestiones de seguridad”, fue retirada tras el rechazo de sus socios de coalición, el socialista Pasok y Dimar (izquierda moderada).

Hiela la sangre esgrimir el pedigrí, el rasgo identitario más visceral e irracional de todos, el más fortuito, cuando 200.000 niños, según organizaciones de inmigrantes, viven en Grecia en un desamparo administrativo y legal absoluto: sin papeles, sin derechos, sin nada. Son los hijos de inmigrantes con papeles nacidos o escolarizados en Grecia, que hasta hace nada, y gracias a una reforma legislativa del Pasok en enero de 2010, podían obtener la nacionalidad en virtud del ius soli (derecho de suelo). La desafortunada gestión del fenómeno migratorio por parte de los Gobiernos de Atenas ha arrumbado en el limbo a sus mayores, migrantes económicos o peticionarios de asilo, que debían aguardar hasta una década para obtener la nacionalidad.

InmipapelesEl 5 de febrero, el Consejo de Estado dejó sin efecto la llamada ley Rangusis (del entonces ministro del Interior socialista, Yanis Rangusis) por considerarla inconstitucional. Decenas de miles de personas que soñaban con regularizar su situación por arraigo o nacimiento, como la segunda generación de inmigrantes, han vuelto a quedarse suspendidos del aire. Como A., que supera la treintena y de origen sudanés, pero nacido en Grecia y sin papel alguno que lo pruebe –ni su nacionalidad ni su existencia administrativa-, o Jackie, de 21 años y origen keniano-nigeriano, una griega más a efectos cotidianos, pero una sombra infame en lo que hace a los legajos. O Enmanuela Rapusi, en su día albanesa, hoy nada, que llegó a Grecia a los 9 años y ahora trabaja, sin papeles, en una empresa de artes gráficas. Una veintena de asociaciones de extranjeros y organizaciones de derechos humanos han cerrado filas en torno a una campaña que han bautizado como Ιθαγένεια για όλα τα παιδιά (Nacionalidad para todos los niños, infra).

 La decisión del Consejo de Estado y la propuesta de probar “vínculos genuinos”, de sangre o estirpe, para entrar en el Ejército parecen las dos caras de la misma moneda: la de una agenda ultra, dicen los más críticos. Y ahí vuelve a asomar la bestia: ¿cuáles son esos lazos? ¿El factor RH, por echar mano de un ejemplo aranista? ¿Una ristra de apellidos libres de toda sospecha? (funcionarios como el actual portavoz del Gobierno, Simos Kedíkoglu, no satisfarían los requisitos: su apellido es de inequívoco origen turco) ¿La fe, la ortodoxia a machamartillo? Van por ahí los tiros, como si Grecia hubiera dado un salto atrás, a la época de la Dictadura de los Coroneles (1967-74), en la que la profesión de helenidad consistía precisamente en identificar la patria –otro concepto que asusta, en según qué bocas- con la Iglesia ortodoxa. Grecia, griegos, cristianos.

Está por ver cómo se resuelve científicamente –biológica, antropomórficamente hablando- la condición adecuada de grecidad para ser policía o capitán general. O para ser mesonero o ministro. Porque, si se esgrime únicamente el élan de la raza, muchos de los que han contribuido a forjar la historia reciente de Grecia no habrían pasado de la categoría de parias: como el coronel Mordejai Frizis, judío, un héroe de la II Guerra Mundial; los influyentes miembros de la comunidad sefardí de Salónica, motor económico y cultural de la ciudad –y blanco creciente de las iras de Aurora Dorada-, o, en fin, el diputado socialista perteneciente a la minoría musulmana, que en la misma tribuna del Parlamento de Atenas se ve hostigado por los neonazis, igual que sus correligionarios en la región de Tracia, el 1% de la población griega e igualmente periódico objetivo de ataques racistas.

Grafiti
Qué heladora es la sangre cuando hierve. Las bolsas de plasma y hemoderivados que cada jueves reparten las huestes de Aurora Dorada en un banco de sangre “sólo para griegos” compiten, y ganan, con los recortes que la Cruz Roja Suiza imprime a sus suministros al país por el retraso en el pago de los hospitales. El racismo avanza a dentelladas, como recuerda este descorazonador grafiti en una calle de Atenas, enviado por mi amiga M.: “Nuestros abuelos, refugiados; nuestros padres, emigrantes; ¿nosotros, racistas?”.

El País

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