Cembrero

Un poco de historia antifascista

Por: | 28 de octubre de 2013

Oxinene
El Día del No (Επέτειος του Οχι, aniversario del no) se celebra cada año el 28 de octubre en Grecia, Chipre y las comunidades griegas de la diáspora, de EEUU a Australia, para conmemorar el rechazo griego a la ocupación por el Ejército de Mussolini de zonas estratégicas del país en 1940, lo que precipitó a Grecia de bruces en la II Guerra Mundial. De dictador a dictador, el general griego Ioanis Metaxás, que ocupaba la jefatura del Gobierno, dio calabazas al Duce y, por extensión, al mismísimo Adolf Hitler, bajo cuya férula se hallaba a la sazón parte de Europa.

Italia y Alemania acabaron invadiendo y ocupando Grecia, si bien la acción se tornó especialmente amarga para los fascistas italianos, expulsados enseguida a Albania desde el norte de Grecia. El Duce pretendía sacar pecho ante el Führer y demostrarle que era un alumno aventajado del nazismo, pero su error de cálculo condujo a sus tropas –los “ocho millones de bayonetas” de que se jactó ante los griegos- a una campaña devastadora y atroz, radicalmente inhumana, que narró con maestría Renzo Biasion en la novela Sagapò (Acantilado). La prolongada presencia alemana (1941-44) regó por su parte de sangre y muerte Grecia, y siete décadas después algunas de las heridas aún restallan.

Oxi1Aunque de poco sirviera en la práctica el rechazo, la dimensión del Día del No –la firmeza ante la rendición, la voluntad de rechazar cualquier yugo; la independencia nacional, tan arduamente lograda- ha cobrado fuerza con los años: primero por la invasión alemana, luego en la guerra civil; más tarde durante la dictadura militar (1967-74) y, desde 2010, fecha del primer rescate internacional, contra el dictado de políticas ajenas y la práctica conversión del país en una especie de protectorado económico –y político, pues los Gobiernos que se han sucedido desde entonces son afines- tutelado por la troika de prestamistas internacionales.

Día de fiesta de guardar, tan solemne o más que el de la fiesta nacional (25 de marzo, el de la independencia), este año, en que se cumple el 73º aniversario del No, ha logrado superar las polémicas de convocatorias anteriores, marcadas por ruidosas protestas antiausteridad, debido a dos factores: la primera, la invitación de miembros del partido neonazi Aurora Dorada –18 diputados en el Parlamento- a las celebraciones y el patrocinio por parte de una empresa del sector energético del desfile militar, que se celebró como de costumbre en Salónica. Una ocurrencia de mal gusto, bromeaban con un punto de indignación durante el día de hoy las redes sociales, pues nadie parece dispuesto a esponsorizar el coste del combustible para calefacción, un desembolso cada vez más caro para miles de particulares e instancias enteras de la Administración.

Oxi2La oportunidad de sentar a neonazis de Aurora Dorada cerca del presidente Karolos Papulias parecía un desatino. Con dirigentes de la cúpula del partido encarcelados por asociación criminal y por su implicación en el asesinato del rapero Pavlos Fissas, la presencia de unos neonazis –como rechazan ser llamados- en el palco de autoridades de Salónica fue defendida por los organizadores alegando que todos los grupos con representación parlamentaria están invitados a la tribuna. Una reacción aguda de alergia brotó en otros grupos políticos. El primero de ellos, Izquierda Democrática (Dimar, en sus siglas griegas, socio de gobierno hasta junio), que declinó su asistencia al desfile; el alcalde de Salónica sopesó la conveniencia de presenciarlo, pero al final acudió. Syriza, por su parte, insistió en convertir el acto conmemorativo en una nueva muestra de rechazo de las políticas de austeridad y protestó agriamente por el patrocinio privado del desfile.

Con hipotéticas medidas de austeridad suplementarias en ciernes, y el desgaste producido por seis años de recesión –una espiral de deterioro cuyo fin el Gobierno asegura no se verá hasta 2019-, la sola mención de los neonazis en un país tan orgulloso de su resistencia al fascismo es, hoy más que nunca, una dolorosa afrenta para la memoria de víctimas y la propia memoria histórica del país. Pese a que su verdadero carácter haya quedado de relevancia en el affaire Fissas. Pese a que el Parlamento le haya cerrado el grifo de la financiación pública, o haya desprovisto de inmunidad a seis de sus diputados. Pese a su bajada en la intención de voto.  Aurora Dorada ensucia todo lo que toca, por más que resulten respetables los 500.000 votos –todo voto es legítimo en una democracia- que cosechó en las urnas en 2012.

Créditos de las fotos:

1. Un padre y su hijo pasan ante una esvástica tachada tras el desfile del No en Atenas / Angelos Tzortzinis (Afp)

2. Puesto de banderas griegas en Atenas / Kostas Tsironis (AP)

3. Conmemoración del Día del No en Nicosia (Chipre) / Christos Avraamides (Afp)

 

Non Plus Ultras

Por: | 15 de octubre de 2013

PICTURES PHONE 993
De los miles de grafitis que tapizan las calles de Atenas –líricos, ingenuos o divertidos algunos; mensajes de denuncia como vómitos, la mayoría de ellos- hay uno que simboliza a la perfección la amenaza parda de la ultraderecha. Se trata de un mural (arriba) pintado en el cierre metálico de una tienda de la calle Ifestu, en pleno centro turístico de la ciudad, que muestra a una banda ataviada con fustas, correajes y botas militares bajo el cartel “ultras”. En la ficción podrían ser comparsas en una entrega del comisario Jaritos, pero en la vida real son protagonistas.

Ni pintado a propósito este panel describiría tan bien la carcoma griega, pero también la situación en Francia o en la Rusia de Putin, por citar sólo un par de ejemplos: la existencia de una extrema derecha rampante, siempre beligerante pero ahora, con el viento en popa de la crisis, desprovista definitivamente de complejos. Descubierto al azar en un paseo nocturno, pocas horas después de que los neonazis de Aurora Dorada sacasen pecho ante el tribunal donde fue juzgada la cúpula del partido, el dibujo es todo un símbolo de la intimidación social –y política, ahí es donde le duele al sistema-  de energúmenos disfrazados de alternativa.

La expectativa de voto del Frente Nacional de Marine Le Pen para las elecciones europeas (24%, por delante de los dos partidos tradicionales); la demostración de fuerza de los nacionalistas rusos en Moscú –y la posterior criminalización del inmigrante, nada mejor para hacerles el juego a los primeros- o el 8,2-8,5% de apoyos que los últimos sondeos de intención de voto dan a Aurora Dorada aun después de la detención de su cúpula son distintas manifestaciones del mismo cáncer: la ocupación de parte del espacio sociopolítico por fuerzas antidemocráticas que se aprovechan de la ausencia o inacción del Estado y/o de la esclerosis del sistema político (ese tradicional bipartidismo UPM-PS en Francia; Nueva Democracia-Pasok en Grecia…).

Como muy bien explicaba Soledad Gallego-Diaz en este periódico, no hay que echar la culpa a otro –al inmigrante, de oficio- de la crisis, sino hacer autocrítica, bendita palabra inusitada, y asumir que a Marine Le Pen la han hecho buena los guiños populistas de los partidos tradicionales y su rendición confesa a la hora de enfrentar el fenómeno global de  la inmigración. La respuesta del Gobierno socialista es desde luego poco imaginativa: deportar a una niña gitana escolarizada, expulsar a romaníes en masa, o convertirlos, como bien contaba hace un mes en estas páginas Miguel Mora, en “mercancía electoral”… Qué poco diferencia en este asunto a los socialistas de los conservadores de Sarkozy.

PICTURES PHONE 771
En Grecia, tras obviar el fenómeno de la inmigración durante lustros, azuzar el miedo –cuando no el odio- al extranjero fue una de las claves de la campaña electoral en la primavera de 2012. Se abrieron los primeros centros de internamiento de extranjeros; el actual primer ministro, el conservador Andonis Samarás, prometió a voz en grito que su partido iba a “recuperar las ciudades para los griegos” y los dos grandes, Nueva Democracia y Pasok, que a la sazón se repartían las carteras de un Gabinete técnico, convirtieron conscientemente la presencia de extranjeros en un problema de orden público (inseguridad ciudadana, deterioro urbano, etcétera); no tardaron en llegar las redadas masivas. Cuitados ambos, socialistas y conservadores, ni imaginaban que eso abriría la veda a los matones de Aurora Dorada, cuya verdadera personalidad ha quedado de relevancia tras la ofensiva judicial de finales de septiembre: una banda mafiosa, criminal; delincuentes de brazo en alto.

En Grecia las cosas no pintan precisamente bien, aunque Samarás fíe para 2019 la recuperación económica; se cierne la amenaza de un tercer rescate por valor de unos 10.000 millones de euros, mientras los acreedores internacionales solicitan un esfuerzo suplementario de ahorro de 2.000 millones en 2014; más sufrimiento, más madera para el descontento. Pero mientras el Parlamento no retire definitivamente la impunidad a los seis neonazis encausados –se vota este miércoles-, ni se les corte el grifo de la financiación pública, las huestes de Nikos Mijaloliakos seguirán teniendo una legitimidad impropia de criminales.

Nota para los jóvenes o los griegos que siguen este blog: El título de este post es un juego de palabras sobre el lema “non plus ultra” –no más allá, en latín- que aparece en el escudo de la bandera española. La fetén, no la enseña inconstitucional, franquista, que la policía griega encontró en el registro de la casa del número dos de Aurora Dorada.

Pies de foto:

1. Grafiti en la calle Ifestu, Atenas.

2. Grafiti en el barrio de Anafiótika (Atenas) que dice: "No esperamos nada, no tememos nada, ¿somos libres?". Versión libre -e interrogativa- del epitafio del escritor cretense Nikos Kazantzakis ("No espero nada, no temo nada, soy libre")

Estimada Sra. Merkel, dos puntos

Por: | 23 de septiembre de 2013

GreciaAlemCarnival
Logre usted o no la mayoría absoluta, este no es un mensaje de felicitación, sino un acuse de recibo de su aplastante victoria en las elecciones alemanas, que también puede leerse como anticipada –y definitiva- acta de defunción de Grecia en el euro. No habría sido escrita si Grecia no se hubiera convertido en un tema de política nacional durante la campaña, en la que se aventó la inminencia de un tercer rescate y en la que repitió usted mensajes tan poco edificantes, políticamente hablando, como que Grecia nunca debería haber adoptado la moneda única. Eso estuvo un tanto feo, la verdad: Atenas es, aún, un socio más de la UE y la eurozona, así que podría haberse ahorrado el escarnio.

Nota bene: esta carta está escrita al dictado de la realidad cotidiana –en conversaciones en playas, en cafés, en templos o mercados- de infinidad de griegos, cuyas opiniones más irreproducibles respecto de su persona y de Alemania en general nos ahorramos por decoro.

Independientemente de lo que hagan sus dirigentes políticos, a los que no cabe otra que bailar al son de la flauta del Reichstag, perdón, del Bundestag, lo cierto es que a los griegos de a pie les traen al pairo Merkel, Steinbrück o el difunto liberal Rössler, a quien tenían cierta ojeriza por su indisimulado apoyo al Grexit (contracción de “Greece exit”, salida griega del euro). Lo que les preocupa son una serie de penurias cotidianas, gangrenadas por seis años de recesión y que ahora temen ver multiplicadas ad infinitum, con nuevas exigencias de recortes y ajustes en la Administración.

Ikaria II 035Entre sus desvelos figura el previsto cierre de una docena de hospitales públicos, por clausura definitiva o por fusión de algunos de ellos. La isla de Ikaría (9.000 habitantes) puede quedarse sin el suyo y pasar a depender del de Samos, a cuatro horas en barco (y sólo 19 kilómetros de distancia). Islas pequeñas como aquella claman también contra la desaparición de la figura del llamado médico rural, o comunitario, la única atención sanitaria de que disponen decenas de pueblos aislados de la civilización –y del ambulatorio o centro de salud más próximo- por carreteras llenas de curvas y de baches.

Preocupa también, y mucho, sobrevivir con pensiones de 180 euros (como las de los agricultores de la región de Kardámyla, en la isla de Jios) y a la vez tener que pagar los 380 de promedio del impuesto sobre bienes inmuebles que el Gobierno se sacó de la manga hace ahora dos años y que está vinculado a la factura de la electricidad: sin pago, no hay corriente. O costear los más de tres euros que vale un pack de dos yogures, una cantidad exorbitante para salarios cada vez más magros. Eso, y no la fecha de caducidad en la tapa, es lo que preocupa de verdad a muchos ciudadanos.

Ikaria III 033Quita el sueño también, a trabajadores interinos como María (isla de Ikaría), cómo llegar a fin de mes sin ver un euro del sueldo. María fue contratada en junio, hasta octubre, por el Ministerio de Cultura como guía de la torre de Drakanos, y desde entonces trabajar le cuesta dinero: por ejemplo, la gasolina necesaria para los 30 kilómetros diarios de ida y vuelta hasta su privilegiado puesto de trabajo, con el Egeo de fondo. Y eso, reconoce María (ateniense), que la crisis es mucho más llevadera en las islas que en las grandes ciudades, donde la expresión más oída es τραγική κατάσταση (situación trágica).

Valgan estos pocos datos como apuntes de una realidad lacerante sepultada por las cifras de recesión, déficit o deuda. Sra. Merkel: los griegos no son unos vagos y maleantes, como desde 2010 se les ha venido calificando desde el país que dirige. Son tan dignos como los portugueses o los irlandeses, por citar sólo a otros dos pueblos rescatados. Por eso lo único que piden es que la tortura acabe pronto, que los dos jinetes del Apocalipsis que ven en usted y su ministro Schäuble –un par que vale por cuatro, la crisis parece haber llegado también al Nuevo Testamento- hagan alarde de clemencia y no azucen su suplicio. En días más épicos, los espartanos arrojaban por el monte Taigeto a los bebés deformes o débiles, a los no aptos para la guerra. Era una muerte rápida, limpia y digna, por no decir heroica (para la mentalidad de la época). Grecia lleva años demostrando que tal vez no vale para el euro, pero, por favor, eviten el encarnizamiento.

Se despiden, sin más, un buen número de ciudadanos griegos.

Créditos pies de foto:

1. Caricatura de Angela Merkel, con bigote a lo Hitler, durante los últimos carnavales.

2. Pintada contra la fusión del hospital de Ikaría con el de Samos en la capital de la isla, hace unos días.

3. Pancarta en el aeropuerto de Ikaría que dice: "Ni una escuela cerrada, ni un docente despedido, ni un trabajador solo. Nuestra arma, la solidaridad". Hace unos días.

 

Himnos nazis en Atenas

Por: | 25 de julio de 2013

Mijaloliakos
Cuesta entender por qué el partido neonazi Aurora Dorada (18 diputados) no ha sido aún ilegalizado, proscrito incluso en el sentido etimológico del término: desterrado, excluido de la escena política y la vida cotidiana, cuyo fermento de descomposición –crisis, recesión, deuda, miseria- utiliza para crecer como si fuera levadura. Los intentos del Parlamento de redactar y aprobar una ley contra la violencia racista han naufragado por culpa de componendas políticas y torpes cálculos electoralistas, mientras los actos de provocación de los ultras, muy al contrario, se multiplican exponencialmente, y de mal en peor. El huevo de la serpiente hace tiempo que rompió el cascarón en el seno de la UE.

Este miércoles, el mismo día que el país conmemoraba el 39º aniversario de la restauración de la democracia tras el colapso de la Junta de los Coroneles (1967-74), los ultras convocaban en Atenas a cientos de desheredados –nativos, con el carné de identidad bien visible- para un reparto de alimentos y ropa gratis (también dan atención médica, sólo a griegos). El hecho no tendría relevancia en sí, y aun sería desdeñable informativamente para no darles demasiado eco, si no hubiera introducido una inquietante novedad respecto de entregas anteriores.

El evento tuvo lugar ante la sede del partido, junto a la estación de Larissa, una vez que las autoridades de la ciudad prohibiesen la entrega en una plaza cercana. Para amenizar la espera, los mandos del partido difundieron por megafonía la versión griega (Ορθό το Λάβαρο) de Horst-Wessel-Lied, que sirvió como melodía oficial del partido de Adolf Hitler entre 1930 y 1945, así como de himno oficioso de la Alemania nazi entre 1933 y 1945, y que hoy, como el resto de símbolos nacionalsocialistas, sigue prohibido en ese país. Aurora Dorada colgó en su página web un vídeo del acto, banda sonora incluida. 

 

No fue la única demostración de fuerza de los neonazis. El mismo día por la tarde, una manifestación antifascista en Patras, alrededor de cuyo puerto se amasa un inframundo poblado por cientos de inmigrantes que esperan saltar a otro país de la UE ocultos en un barco o un camión, terminó en disturbios y enfrentamientos con policía y miembros de Aurora Dorada, y con 25 detenidos. No es la primera vez que neonazis y antifascistas se enfrentan en esa ciudad, la tercera de Grecia, ni que los primeros protagonizan razzias contra extranjeros.

El huevo ha salido de la serpiente”, ha dicho el alcalde de Atenas, Yorgos Kaminis, que desautorizó a Aurora Dorada explicando que tanto la Iglesia ortodoxa como el propio Ayuntamiento alimentan a diario a miles de personas (9.000, en el caso del Consistorio, además de apuntalar las necesidades básicas de 3.000 familias). “Y todo ello discretamente, sin publicidad y sin vil propaganda racista”. El ministro de Orden Público, Nikos Dendias, fue un poquito más allá en los calificativos y llamó “copia patética del totalitarismo nazi” a Aurora Dorada.

ComidaniñosPero un portavoz de Syriza puso el dedo en la llaga: el apoyo del que goza Aurora Dorada no disminuirá mientras no se resuelva la crisis humanitaria que vive el país. Por esa razón puede que todos los lamentos por la actitud rampante del fascismo lleguen tarde. Aunque los elementos más revisionistas del poder, aquellos con un claro pasado antisemita, como el nuevo ministro de Sanidad, Adonis Yeoryiadis, laven su imagen en declaraciones televisivas afirmando que Aurora Dorada puede “desestabilizar y dividir” a Grecia y que su existencia, alimentada por la inacción de muchos políticos en ejercicio, es muy peligrosa para el país. 

Como todos aquellos que sostienen que con Franco se vivía mejor, el 30% de los griegos también opina lo mismo de la Junta, lo cual anima a no dar nada por sentado: ni la libertad, ni el Estado de derecho más o menos funcional –o fallido- que es Grecia, ni la democracia en sí. Sirva también de aviso de navegantes para otros países de la UE, como Hungría, como la Francia del Frente Nacional y los asesinatos racistas, que también coquetean con el mal absoluto.

Créditos pies de foto:

1. Nikos Mijaloliakos, líder de Aurora Dorada, en la sede del partido en Atenas el 24 de julio, antes de la entrega. John Kolesidis / Reuters

2. Reparto de comida de la Iglesia ortodoxa en Atenas, en diciembre de 2010. Reuters

Una izquierda de banda ancha

Por: | 17 de julio de 2013

Chiripas
El pasado 1 de junio, Alexis Tsipras, líder de Syriza (Coalición de Izquierda Radical), se manifestó por las calles de Madrid junto a miles de personas bajo el lema “pueblos unidos contra la troika”. Los organizadores de la marcha le habían invitado como quien saca a un santo en procesión pero, pese a la expectación generada por su visita, no en balde es la estrella de la izquierda europea, durante su estancia en Madrid no concedió ni una sola entrevista, algo difícil de entender si se tiene en cuenta que el político no ha dejado de estar en campaña desde las elecciones de 2012, a la espera, y desespera, de que el Gobierno griego se desintegre definitivamente y el país acuda de nuevo a las urnas.

Las explicaciones dadas por los organizadores fueron las habituales (lista cerrada, agenda repleta, falta de tiempo…), aunque off the record fuentes de Izquierda Unida, el partido hermano de Syriza y anfitrión suyo en Madrid, apuntaron a la existencia de serias diferencias en el seno de la coalición y el velado temor a que esas desavenencias se hicieran públicas fuera de las fronteras de Grecia, donde Tsipras goza de infinito tirón mediático. En efecto, las costuras de Syriza llevaban semanas hilvanadas con alfileres: unas semanas antes de la marcha de Madrid, el precedesor de Tsipras al frente de Syriza, Alekos Alavanos, anunciaba la creación de su propio partido, Plan B, con un programa muy claro: la salida de Grecia del euro. La chance electoral de Plan B no parece muy elevada, ya que el 63,5% de los griegos son partidarios de seguir en la zona euro, según la última encuesta publicada.

Tsipras Cayo LaraAlavanos lideró Syriza entre 2004, fecha de su fundación, y 2008, cuando entregó la formación a un joven y arrollador Tsipras, artífice del mejor resultado conseguido en las urnas, donde nunca había superado el 5%: en las elecciones de junio de 2012 logró el 27% de los votos (y 71 escaños en un Parlamento de 300) y se situó en segundo lugar tras la conservadora Nueva Democracia, sólo tres puntos porcentuales por delante (si bien premiada con un bono-regalo de 50 escaños, a mayor gloria del bipartidismo…). En sólo un mes, de la convocatoria electoral de mayo (17% de los votos) a la de junio, Syriza arañó un 10% más de papeletas. Pero desde entonces las fuerzas centrífugas han seguido revolviendo Syriza, hasta que este fin de semana acometió su refundación como partido unificado. La nueva Syriza se subtitula “frente social unido” en vez de “coalición de izquierda radical” y Tsipras, reelegido con más del 74% de apoyos, es el líder incuestionable de esta izquierda de banda ancha.

Cuando se fundó, en 2004, Syriza integró a una quincena de grupos (verdes, troskos, maoístas, etcétera) bajo la bandera de un eurocomunismo modernizador frente a la ranciedad del partido comunista fetén, es decir, prosoviético: el inquebrantable KKE, que sobrevive en las encuestas de intención de voto con un apoyo de alrededor del 5%. Grecia se convertía así en el único país de Europa con dos partidos comunistas: el del interior y el del exterior. No estaba mal: un país de 10 millones de habitantes con dos pecés. Pero ahora, con la vista puesta en las urnas, Syriza necesitaba apuntalar sus posibilidades de convertirse en una alternativa real de gobierno, y la refundación parecía obligada.

Tsipras2012A Tsipras sólo le han plantado cara, y muy relativa, otros dos candidatos a la dirección, uno de ellos propuesto por uno de los grupos más díscolos de la coalición, Ciudadanos Activos, liderado por el histórico combatiente antinazi y diputado Manolis Glezos. Fue Glezos, precisamente, quien le sacó los colores a Tsipras durante el congreso, al subrayar que el éxito de Syriza se debe a la pluralidad de sus  corrientes y sensibilidades. Con el debido respeto a las canas y las memorables hazañas –Glezos, con Lakis Santas, retiró la bandera nazi de la Acrópolis en 1941-, Tsipras rebatió la loa a la pluralidad afirmando que una coalición con una quincena de partidos y una quincena de estatutos es inmanejable. Y subrayó que ya va siendo hora de desalojar a los “viejos poderes”, en referencia a ND y Pasok (y quién sabe si al propio Glezos).

GlezosQueda por ver qué sucede con los cinco partidillos más rebeldes, entre ellos el grupo de Glezos. Pero, en una mezcla de posibilismo y pragmatismo, y pese a sus reiteradas proclamas de voluntad europeísta, Tsipras, y con él la nueva Syriza, han debido hacer explícita profesión de fe bruselense, así como envainárselas y tragarse el sapo de una enmienda en los estatutos de la coalición que dejaba la puerta abierta a una eventual salida del euro de Grecia, rechazada por la mayoría del pleno del congreso. Otros puntales programáticos, como la renegociación de los términos del rescate con la troika y la eliminación de las condiciones más onerosas, continúan vigentes. Por alguna de esas razones, o una mezcla de todas ellas, a los miembros de Syriza que se personaron este martes en la manifestación de la huelga general ante el Parlamento, les sonaron algunos silbidos, y no precisamente de aprobación.

 

Créditos pies de foto:

1. Tsipras, durante un mitin el 17 de julio en Atenas en demanda de elecciones anticipadas. / Louisa Gouliamaki (AFP)

2. Tsipras y Cayo Lara, coordinador general de IU, durante la manifestación "Pueblos unidos contra la troika", el 1 de junio en Madrid.

3. Tsipras saluda a sus simpatizantes en el mitin de cierre de fin de campaña, en junio de 2012 en Atenas / Reuters.

4. Manolis Glezos, en 2012.

El apetito insaciable de la troika

Por: | 08 de julio de 2013

ProtespoliAtenas
5.000 docentes. 3.500 policías municipales. 2.500 empleados ministeriales. 1.500 trabajadores de otras instancias de la Administración, en su mayor parte corporaciones locales. En total, 12.500 personas cuyos empleos penden de un hilo. La troika es implacable y necesita su periódico bocado de números, es decir, de sacrificios. Sucede en Grecia, pero también en Portugal o España. Y además es una demanda infinita: el trío de prestamistas no deja de solicitar “ajustes adicionales”, como ha hecho hoy a Atenas.

El último acuerdo del Gobierno de Andonis Samarás con los hombres de negro prevé la supresión de 12.500 puestos de funcionarios antes de fines de 2014 mediante una transferencia de los afectados hacia otros servicios públicos, si los hubiere (si no, lo que parece más probable, se quedarán en la calle). El periodo de confección de la lista –la agonía- durará un año, aunque el nuevo ministro de la Reforma Administrativa, Kiriakos Mitsotakis –de la célebre saga homónima, el poder en Grecia es casi hereditario-, ha propuesto reducirlo a 6-9 meses a cambio de tres más para perfeccionar el retóricamente llamado “esquema de movilidad”, que no consiste en otra cosa que en barrer progresivamente a los sobrantes del centro de la imagen hasta que queden fuera de foco (y se esfumen sin que nadie repare).

DospolisAdemás, Atenas se compromete a adoptar “medidas correctivas” –más sangre- para alcanzar el equilibrio presupuestario en 2013 y 2014 y lograr el equilibrio primario (descontando el pago de los intereses de la deuda) este año. Las tijeras afectarán al gasto sanitario aún más si cabe… porque ya estaba previsto, y anunciado, el cierre de 13 hospitales.

Toda esta enumeración de trámites, y el monólogo de la troika ante el Ejecutivo de Atenas, podrían resumirse de la siguiente manera: reproches (las reformas renquean) y medios halagos (encomiables los esfuerzos realizados, pero…); veladas amenazas (fraccionar el pago de los 8.100 millones si no se recorta lo debido), dosis de incertidumbre (sobre el retorno al crecimiento, teóricamente en 2014) y consejos (evitar la inestabilidad política… como si los propios ajustes no segaran la hierba bajo los pies del Gobierno, véase el cierre de la televisión pública ERT; como si la crisis del tripartito no se hubiera debido al apetito insaciable de la troika).

ERTsenalPues como aviso de navegantes, ahí va la última encuesta de intención de voto, del instituto demoscópico VPRC: Syriza en cabeza, con el 28,5%, medio punto por delante de la gubernamental Nueva Democracia de Samarás (28%), y, atención, los neonazis de Aurora Dorada en tercer lugar –como auguraban todos los sondeos previos-, con el 14,5% de los hipotéticos votos (el doble que en las elecciones de 2012). Les siguen el comunista KKE y el socialista Pasok, en torno al 7% de apoyo, y Griegos Independientes (extrema derecha nacionalista), con el 5,5%. La novedad de esta encuesta –la primera que se publica tras la crisis de Gobierno de junio- es el descalabro de Izquierda Democrática (Dimar), hasta hace un mes miembro del tripartito y al que no apoyaría más del 2,5% de los votantes, con lo que quedaría fuera del Parlamento (sólo logran representación los partidos que superan el umbral del 3% de papeletas).

Es decir, por mucha estabilidad política que pidan la troika y el Eurogrupo, deberían ser conscientes de que cada ajuste nuevo es un nuevo paso hacia las urnas. Y el resultado de estas puede ser una escabechina que desbarate no sólo el sistema político, también la marcha de las reformas y la dolorosa conversión de Grecia en un país funcional y moderno, en vez de un cementerio donde las únicas lápidas visibles sean las reformas.

Créditos pies de foto:

1. Protesta de policías municipales en Atenas, el 8 de julio. / John Kolesidis (Reuters)

2. Un antidisturbios (derecha) vigila una protesta de policías municipales en Atenas el 6 de julio. / John Kolesidis (Reuters)

3. Dos trabajadores de la ERT colocan una pancarta a la entrada de la sede de la televisión, el 13 de junio. / Getty

Un Gobierno a prueba de ultras

Por: | 26 de junio de 2013

Buli
La lectura de la composición de un gobierno muchas veces semeja la de las páginas amarillas: nombres y apellidos y funciones que se leen como quien oye llover. Otras, las más, la formación obedece a un simple cálculo político: peones que gestionan intereses o amigos que reciben como recompensa la poltrona de un ministerio. Pero a veces, como esta que nos ocupa, la remodelación de un Gabinete la carga el diablo y acaba siendo un memorial de agravios.

El bipartito salido de la crisis de la coalición de gobierno de la semana pasada –que se saldó con la retirada de todos los ministros de Izquierda Democrática (Dimar)- no pasará a la historia por lo inspirado, sino por su deriva extremista y por la constancia de que el sistema político vigente en Grecia hasta las elecciones de 2012 hace mucho que está muerto: ni Nueva Democracia ni el Pasok representan ya a nadie, salvo a la troika. Tal vez por eso, a las dos horas de ser designada, ya había dimitido la nueva viceministra de Sanidad, Sofía Vultetsi. Lástima, porque de la veintena de carteras, sólo una la ocupa una mujer.

BipartitoLo peor del nuevo Gabinete no es el protagonismo de un partido moribundo –o directamente zombi- como el Pasok, con unas expectativas de voto del 5-6% y una deuda de más de 200 millones de euros de la época de Papandreu que impide a la organización pagar incluso los gastos de viaje; tampoco la sarta de casos de corrupción que le incumben, como el del exministro de Defensa Akis Tsojatzópulos por citar sólo el último, o el empecinamiento en figurar de Evánguelos Venizelos, avezado superviviente, que retorna por la puerta grande de la vicepresidencia y el Ministerio de Exteriores convertido en número dos de Samarás. Tampoco la vuelta al redil de cartuchos gastados como Mijalis Jrisojoidis, un socialista de aparato con modales de sheriff responsable de la publicación de fotografías de prostitutas infectadas con el VIH en la web de la policía en mayo de 2012, un escándalo tal que las imágenes fueron retiradas de inmediato. Jrisojoidis, que en su día confesó sin rubor no haberse leído el memorándum del rescate, ocupará el Ministerio de Obras Públicas y Transportes.

Aparte de los cuatro ministros que logra el Pasok (11 en total contando las secretarías de Estado), en el nuevo Ejecutivo hay datos muy preocupantes pero no menos esperados. El primero de ellos, el viraje hacia la derecha de la derecha de Andonis Samarás. Es decir, hacia un segmento extremo para teóricamente arañar votos al partido neonazi Aurora Dorada (AD, 18 diputados), que aparece en tercer lugar en las encuestas de intención de voto, con más del 10% de apoyos. No de otra manera se entiende el nombramiento al frente de Sanidad de un personaje resbaladizo e inquietante, ultraderechista, confeso antisemita y defensor notorio de la superioridad de la raza griega, sea eso lo que fuere: Adonis Georgiadis, tránsfuga del partido de extrema derecha nacionalista Laos, formación que se quedó sin escaños en 2012 en favor de AD. Según se rumoreaba estos días en los mentideros atenienses, Georgiadis tuiteó recientemente “Grecia necesita un Erdogan” –en alusión a la mano dura del premier turco frente a las protestas de la plaza de Taksim-, aunque lo borró poco después.

Cartaajuste
Sobre el cierre de la televisión pública (ERT), que fue el detonante directo de la crisis gubernamental, Georgiadis comentó en su página web: “Hemos limpiado los establos de Augias”, lugar mitológico lleno de mierda hasta la intervención de Heracles (Ηρακλής) en su quinto trabajo. La  reforma de la ERT adquiere ahora rango de secretaría de Estado, en manos del periodista Pantelís Kapsís, de clara filiación protroika y que en su día fuera portavoz del Gobierno socialista. Georgiadis también se opuso al proyecto de ley antirracista elaborado por el dimisionario ministro de Justicia Andonis Rupakiotis (Dimar), sobre la que dijo: “Hace falta que la ley esté muy controlada para que no tengamos miedo de hablar en nuestro país”. La corrección política nunca ha calado en Grecia.

De la remodelación ministerial, cabe extraer dos conclusiones: la primera, que Samarás se ha quitado de encima dos lastres –ambos de Dimar- en las carteras de Justicia y Reforma Administrativa (esta última, responsable de jibarizar la función pública a instancias de la troika). La segunda, y no menos importante, es que estamos ante un Ejecutivo hilvanado con alfileres, con una mayoría precaria en el Parlamento (153 escaños de un total de 300), si bien varios diputados independientes procedentes de las filas de ND y Pasok –como Andreas Loverdos- se han mostrado dispuestos a apoyarlo. Con todo, lo peor es la galopante desafección de la ciudadanía de una política astrosa, encarnada en profesionales sin crédito: seis periodistas voceros, siete retoños de la aristocracia política (entre ellos un Mitsotakis); varios compañeros de viaje del disparatado bandazo partidista de Samarás, y algún que otro nombre salpicado por asuntos dudosos. Nadie da un duro por este Gobierno, en el que “la democracia ha sido sustituida por una oligarquía heredada”.

Créditos fotos:

1. Cambio de guardia ante el Parlamento, el lunes 24 de junio en Atenas. / John Kolesidis (Reuters)

2. Andonis Samarás (izquierda) y Evánguelos Venizelos, el martes 25 de junio. / Thanassis Stavrakis (AP)

3. Un grafiti en un edificio de Atenas muestra la señal que emite la televisión pública desde su cierre, el pasado 11 de junio. / John Kolesidis (Reuters)

"Esto no pasa ni en Corea del Norte"

Por: | 12 de junio de 2013

Nosignal
Primeras dimisiones en el seno de los partidos de la coalición de Gobierno; rumores de que el primer ministro, el conservador Andonis Samarás, se someterá a un voto de confianza parlamentario de sus socios del tripartito; fantasma de elecciones anticipadas si socialistas e Izquierda Democrática (DIMAR) no apoyan el proyecto de ley que parirá la NERIT (Nueva Radio, Internet y Televisión de Grecia), el engendro que, teóricamente, deberá sustituir a la ERT a partir del próximo 29 de agosto y cuyo proyecto ha sido presentado este miércoles. El cierre de la ERT ha provocado una tormenta política sin precedentes en Atenas -la enésima desde que empezó la crisis, pero esta vez sí capaz de romper definitivamente la baraja-, como inaudita resulta la clausura de un organismo público de radiodifusión en un país de la Unión Europea.

La ERT era hasta ayer una radiotelevisión pública mastodóntica, correa de transmisión de los partidos políticos y los sucesivos Gobiernos, con consejeros designados por estos que cobraban lo que varios empleados de la cadena -1,4 millones de euros al año se repartían hasta ahora 11 “consejeros especiales” y 16 “consultores importantes”-, y que, según el portavoz del Gobierno, Simos Kedíkoglu, era como “un automóvil cuyo motor debía ser rectificado” (lo sabe muy bien, porque trabajó en ella entre 1990 y 1995).

Aunque el propio Samarás se ha reafirmado en la decisión de cerrarla (“es una medida correcta”, han insistido el jefe del Gobierno y su ministro de Economía, Yanis Sturnaras), no faltan quienes le acusan de haber tirado por la calle del medio, con el orgullo herido por el fracaso de la venta de DEPA, la empresa pública de gas natural, a la rusa Gazprom, una gestión en la que se implicó mucho personalmente. Por cierto, que también ha fallado la venta de DESFA, otra empresa pública del ramo.

ERT
Lo que sigue es el relato torrencial, indignado y perplejo sobre el cierre de ERT de un periodista griego que se ampara en el anonimato. “Los principales responsables son los partidos políticos y la sucesión de Gobiernos. El director de uno de los canales contrató varias secretarias el 6 de junio [la televisión fue cerrada el día 11]; a la hija de un diputado de Nueva Democracia [partido conservador, mayoritario en el Gobierno] la contrataron en septiembre porque quería ser periodista y le dieron un programa para ella sola, pero era una incompetente y se lo acabaron quitando; y fue el partido de Samarás el que hizo todo lo posible para que la contrataran. Así que no vengan hablando ahora de opacidad en la gestión cuando han sido ellos los opacos. Entre 2004 y 2009 [Gobierno del conservador Kostas Karamanlís] la ERT fue una orgía; el dineral que pudo gastar sólo en Eurovisión… Todos estamos de acuerdo en reestructurar la ERT, pero una cosa es una reestructuración y otra muy distinta un cierre… Esto no sucede ni en Corea del Norte…”

“…Todos los Gobiernos han querido hacer de la ERT un órgano propio, pero los ciudadanos también le debemos momentos mágicos: información, cultura, la caída de [la dictadura de] los coroneles [en 1974]; el triunfo y la derrota de Andreas Papandreu… Qué va a pasar ahora con sus archivos, que contienen la historia reciente de Grecia… Y la han cerrado no sólo porque lo quisiera la troika, sino porque es un plan político: si el Pasok y Dimar aceptan esto, será su suicidio político; si no lo aprueban, entonces Samarás gobernará con votos de la extrema derecha, de Aurora Dorada y de Griegos Independientes… Lo curioso es que el año pasado, entre las dos convocatorias electorales [en un periodo regido por técnicos] tuvo la mayor audiencia en años, porque hizo la mejor cobertura informativa…”

La barra libre a la que venía invitando la ERT desde hacía lustros –incluida la última participación estelar en Eurovisión, con esa gamberrada musical llamada Alkohol is free, cuya participación en Malmö dejó más de un pufo- ha terminado.

(Continuará…)

Vaya tropa, la troika

Por: | 07 de junio de 2013

Banderola griega
Mientras la bandera griega ondea junto a la turca en la plaza de Taksim, y las redes sociales son un clamor de cuanto sucede en Estambul –protestas, incidentes, anécdotas relatadas en tiempo real, griegos codo con codo con los turcos-, un informe confidencial del FMI destapaba esta semana la caja de los truenos sobre la chapuza de dimensiones trágicas que ha supuesto la intervención de la economía griega por la troika a cambio de dos rescates y una teóricamente ventajosa reestructuración de su deuda. La divulgación del informe provocó de inmediato una enconada guerra de acreedores, como la definió el diario griego Ta Nea: Washington contra Bruselas, y viceversa, nada de fair play.

El FMI constata que se produjeron “notables fracasos en la elaboración del plan de rescate de Grecia en 2010 y en la reestructuración de su deuda en 2012” y que no se tuvo en cuenta el impacto de las medidas de ajuste en la economía del país. Pues podrían haberse dado cuenta mucho antes, porque Grecia entró en recesión en el último trimestre de 2008, aunque el clima de bonanza heredado enmascarase ese aviso. El país llevaba un lustro largo con el viento en la popa, un crecimiento que rondaba el 5% y la resaca efervescente e ilusa de los JJOO de 2004, que dinamizaron viejas infraestructuras y alimentaron proyectos e inversiones, pero también endeudaron de por vida al Estado.

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Pistolas en el Parlamento

Por: | 21 de mayo de 2013

GD
El mismo día que el Parlamento griego debía teóricamente revisar un proyecto de ley antirracista –y el Congreso español debatía una condena del franquismo, ya es casualidad-, la prensa griega se desayunaba con una seria advertencia del Departamento de Estado norteamericano acerca de las actividades del partido ultranacionalista y neonazi Aurora Dorada (AD), con 18 diputados y un rosario de incidentes a cuestas, el último, el intento de uno de sus parlamentarios de entrar en el edificio de la Cámara armado con una pistola.

Aunque su identidad no ha sido revelada, el susodicho bien podría ser Panayotis Iliópulos, el legislador –es un decir- que el viernes fue expulsado por encararse con el vicepresidente del Parlamento en una sesión de control y, brazo en alto, gritar “Heil Hitler!” mientras era jaleado por su bancada. Una diputada de la conservadora Nueva Democracia se quejaba este domingo en una entrevista de que Iliópulos suele ir armado, pero no es el único: a comienzos de mes, un conspicuo correligionario suyo echó presuntamente mano de su pistola durante un rifirrafe con los guardaespaldas del alcalde de Atenas, que horas antes había prohibido un reparto de comida gratuito del partido –sólo a griegos- en el centro de la ciudad.

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Sobre la autora

María Antonia Sánchez-Vallejo. Periodista con experiencia en Oriente Próximo y en la cobertura de las guerras de Irak y Líbano, llevo un cuarto de siglo viajando a Grecia. He pasado temporadas en Salónica, donde amplié mis estudios de griego, y he cubierto las elecciones de 2009 y buena parte de la crisis de la deuda. También disfruto del país en vacaciones.

Eskup

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