Cuenta la historia que Woody Guthrie, uno de los padres del folk norteamericano, recorrió todo Estados Unidos con su guitarra al brazo para componer This Land is Your Land. Corría el año 1940 y aquel músico activista creó, con el polvo del camino en sus botas, un himno profundo, real, medio gospel, nacido de las experiencias de primera mano con la gente del pueblo, que cortaba el aire en tres acordes.
Guthrie escribió aquella canción, que todavía hoy es fuente de inspiración de los trovadores de Washington Square, en respuesta al tema God Bless America, de Irving Berlin. No podía soportar la complacencia del tema y su difusión generalizada por todo EE UU. Por aquel entonces, las emisoras de radio repetían una y otra vez la composición de Berlin cantada por Kate Smith, que a la postre se convertiría en la típica star singer estadounidense con sus programas de televisión y sus actuaciones para el Ejército y los actos deportivos con regusto patriótico. Berlin también era de los que ponía el sentimiento de nación por encima de todas las cosas, y su God Bless America ha terminado considerándose el segundo himno nacional de EE UU.
Guthrie moriría sin llegar a los 40 años, pobre y solo, en un hospital de Queens, enfermo de Huntington. Berlin llegaría a los 101 años, pasaría por Hollywood, se haría rico y recibiría todos los premios y condecoraciones nacionales posibles. La antorcha del primero la fue a recoger en persona Bob Dylan y su vigencia se mantiene todavía en un sinfín de grupos y artistas. La medalla del segundo es pasto de Celine Dion y demás caras conocidas. Un país, dos realidades.Nace este blog, “La ruta norteamericana”, partiendo de la idea de que EE UU, como otras partes del mundo, es un lugar lleno de contrastes. Y algo que se enriquece de todo esto es su música, porque a través de la variedad de sonidos EE UU ha protagonizado la música popular del último siglo. Con el título, además el autor de esta bitácora ya reconoce su amor por los sonidos estadounidenses. Serán ellos los que protagonicen este espacio.
Y es una suerte, porque el legado musical que ofrece Norteamérica es tremendo y fascinante: rock’n’roll, soul, blues, country, folk, garage, jazz, punk, pop… Uno no sabe por dónde empezar, pero se intentará dar un orden al pasado y al presente, atendiendo en la medida que se pueda a novedades y clásicos. De alguna manera, será una mirada más ajustada a un lugar y un complemento al estupendo blog de mi compañero Darío Manrique. También una formidable excusa para dar salida a una pasión, gracias a ELPAIS.com, como en otro género pueda ser el gran blog de flamenco de Ángeles Castellano G.
Con todo, “La ruta norteamericana” sólo pretende ser un vehículo con el que adentrarse en ese mundo sonoro y compartirlo con vosotros. Sin planteamientos académicos ni altas pretensiones, tan sólo con la ilusión de un aficionado, que según qué géneros, músicos o bandas puede llegar a perder la cabeza y lo poco que tiene en el bolsillo. Eso sí. Este vehículo buscará transitar carreteras secundarias, que vayan de California hasta Nueva York, que contemplen la magnitud artística de la tierra de Woody Guthrie. Porque al fin y al cabo, como decía Louis Amstrong, hay que amar para poder tocar, y supongo que también hay que amar para poder escuchar.
----------------------------------------------


