La Ruta Norteamericana

Sobre el blog

Viaja por el pasado, el presente y el futuro de la música popular norteamericana. Disfruta del rock, pop, soul, folk, country, blues, jazz... Un recorrido sonoro con el propósito de compartir la música que nos emociona.

Sobre el autor

Fernando Navarro

. Redactor de El País y colaborador del suplemento cultural Babelia y las revistas Ruta 66 y Efe Eme. Colabora también con un espacio musical en el programa A vivir de la Cadena SER. Es autor de los libros Acordes rotos y Martha. Cree en el verso de Bruce Springsteen: "Aprendimos más con un disco de tres minutos, que con todo lo que nos enseñaron en la escuela".

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Martha. Música para el recuerdo

“Un accidente de tráfico y sus consecuencias despiertan en Javi, un periodista inmerso en la crisis del sector, un torrente de recuerdos y sensaciones que le conducen a su juventud, a esos veranos en el pueblo con sus amigos, al descubrimiento del amor y de esas canciones que te marcan de por vida. Un canto al rock, a la amistad, a la integridad ética y al amor puro”


Fernando Navarro

Acordes Rotos. Retazos eternos de la música norteamericana.

Acordes Rotos. Retazos eternos de la música norteamericana repasa el siglo XX estadounidense a través de las historias de más de treinta artistas, claves en el nacimiento y desarrollo de los estilos básicos de la música popular. Un documento que tiene en cuenta a músicos esenciales, que dejaron un legado inmortal sin importar el éxito ni el aplauso fácil.

Siempre hay una primera vez

Por: | 30 de junio de 2008

"Parada para repostar" cuenta hoy con la gran colaboración de Rafa García-Moreno, que se desnuda para hablarnos de ese disco que cambió su vida. Con su habilidad y su buena prosa, sabe salirse de la recta de esta ruta para coger una curva y ofrecernos algo distinto a lo que por aquí se deja ver, con Iggy Pop, eso sí, apareciendo por el retrovisor. Además, habla de vinilos, ahora que parece que vuelven a pegar fuerte ante el cd, tal y como cuenta el interesante artículo de Iñigo López Palacios en El País.
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Para todo, y todos, siempre hay una primera vez. Esta innegable y rotunda afirmación debería ser respaldada por algún ejemplo ilustrativo, el cual decidiré omitir para que el agudo lector añada a su antojo. Si me gustaría narrar la primera vez que una canción taladro mis oídos, traspaso tímpanos y percuto mi cerebro, insertándose definitivamente en mi subconsciente.
Ubiquémonos a finales de los 80, concretamente en 1989, momento en el que una melodía de escaso minutaje y estribillo pegadizo sonaba insistentemente. Sus autores confesaban que la compusieron de manera espontánea e improvisada en un ensayo, la utilizaban para probar sonido y nunca pensaron incluirla en un disco. Pero la casualidad hizo que durante la grabación de su segundo álbum, esta quedara registrada en los previos.
Tal fue su repercusión que se convirtió en imparable primer single, catapultando a sus autores del más absoluto anonimato a telonear a Iggy Pop por tierras estadounidenses. <<Listen to the beat / Of the song / Buzzing in my head>> rezaba el corte número tres que aun hoy me hace recordar y disfrutar del dulce descubrimiento.
Podría haber sido la canción de un grupo clásico, incluso mítico, un referente en la cultura popular o uno de los muchos padrinos de la música contemporánea, pero como no planeamos ni elegimos nuestra primera vez, debemos acatar la realidad. Los más astutos y avezados lectores habrán descubierto que hablo de los franceses Mano Negra, y de su canción <<King Kong Five>>, una demoledora canción que en escasos dos minutos y medio, cambió mi vida. Me abrió la mente a la música, e indirectamente, impulsó a hacer lo que hoy en día se ha convertido en un placer, escribir sobre lo que me gusta y entretiene, sin límites ni cortapisas. Se me olvidaba, con este colorista álbum también inaugure mi nutrida y particular colección de vinilos.


Texto: Rafa García-Moreno redactor de Sonic Wave Magazine y colaborador de Ruta 66.

El inspirador soul de Stevie Wonder

Por: | 30 de junio de 2008

El otro día leí que Barack Obama, candidato demócrata para las presidenciales estadounidenses del mes de noviembre, es fan declarado de Stevie Wonder, al que llega a reconocer como un héroe musical. Por lo que cuenta a la revista Rolling Stone, edición norteamericana, el senador tiene un variado gusto musical y escucha desde Bob Dylan hasta Jay-Z pasando por Bruce Springsteen, Howlin’ Wolf o Cerril Crow. En fin, su ipod, como dice la publicación norteamericana, salta a todo tipo de música.
La noticia no deja de ser una percha que uno utiliza para poner por esta ruta la música de Stevie Wonder. Lo de este hombre merece ser atendido. Se trata de un prodigio que en sus dos primeras décadas de carrera sacó obras impresionantes.
Hay pocos multiinstrumentistas como en él en la música negra, igual toca el piano, la guitarra, la batería y la armónica con la misma maestría. Tiene como referencia a Ray Charles, al que llegó a dedicar un disco entero, y que como él es ciego y como él tiene la cualidad de crear composiciones soul que enganchan, ágiles y animadas. Las del fallecido Charles son más de R&B clásico mientras que las de Wonder están orientadas hacia el funk, siendo uno de los primeros artistas que hace un correcto e interesante uso de los sitentizadores, que más tarde terminarían por desvirtuar buena parte del rock.
Cuando era un chaval, con poco más de diez años, los ejecutivos de Tamla (Motown) le echaron el guante. En la fábrica de la música negra, empezó a desarrollar un estilo propio, gracias a una voz sensual y aterciopelada. Más tarde, con 21 años, dejaría Motown para seguir su camino y firmar su propia obra. De esa época destaco el tremendo Innervisions, pero rastread de arriba abajo su discografia de los sesenta y setenta.
En Innervisions se recorren todo tipo de caminos que pasan por las drogas, los derechos civiles de los afroamericanos, las miserias de la vida urbana y la espiritualidad (siempre tan presente en la música negra) como muleta para los problemas diarios. Tal vez la pieza más trascendente de ese disco redondo sea <<Living For The City>>. Puede que lo que dice Obama sea puro marketing, imposible descartarlo, y que el equipo de campaña de Obama sea lo suficiente bueno (ya lo ha demostrado tras las primarias demócratas) y sepa los músicos que son más interesantes para la órbita de la figura del cambio norteamericano, que viene de abajo. Puede que tan sólo el senador de Illinois sólo diga la verdad y sienta la inspiración cuando pincha a Stevie Wonder. También imposible descartarlo. Pueden ser las dos cosas, pero lo único cierto es que el soul de este músico puede cambiar el día del menos pintado.


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Por cierto, la crónica del concierto de Neil Young en Rock In Rio se puede leer en la sección de música de ELPAÍS.com. Un concierto brutal, que tuve la inmensa suerte de ver desde el backstage, con el tío Neil a tan sólo dos metros tomando una cerveza y charlando durante un buen rato.

Ese guitarrista llamado Nils Lofgren

Por: | 26 de junio de 2008

Siempre que me preguntan por un guitarrista, algo así como un tío con el que contarías sin dudarlo en tu imaginaria banda, capaz de sacar lo mejor de sí mismo sin ademanes de superestrella, pienso y digo Nils Lofgren. Puede que a veces se me ocurran otros muchos nombres, pero al final, después de formularme la cuestión, digo: Nils Lofgren.
A poco menos de 48 horas para que Neil Young toque en el Rock in Rio y un par de semanas antes de que Bruce Springsteen gire por estas tierras, creo que el pequeño Lofgren merece un reconocimiento. Además, el momento es idóneo. La visita de Young es la percha perfecta para traer a esta ruta al guitarrista de la E Street Band. Nils Lofgren acaba de publicar un disco homenaje al músico canadiense, con el que guarda una amistad desde hace años y con el que ha compartido carrera en su adolescencia. El nuevo álbum se titula, The Loner: Nils Sings Neil, y recupera algunos de los cortes menos conocidos de Young.
Para mí, Lofgren lo tiene todo. Ingresó con 17 años en la banda de Neil Young, cantando y tocando el piano y la guitarra en nada menos que en esa delicia titulada After The Gold Rush. Luego formó parte brevemente de los Crazy Horse. También estuvo presente en ese subterráneo disco de Young llamado Tonight’s The Night. Como músico de sesión, dejó su sello para Rod Stewart, Carl Perkins y Ringo Starr hasta que Bruce Springsteen le llamó para sustituir a Little Steven en la E Street Band.
Papelón. Ahí creo que consigue lo más difícil. Sin ruido, siempre en segunda fila, admirador confeso del rock’n’roll de Springsteen, cumple de sobra. No se puede sustituir a un tipo como Steve Van Zandt, para eso habría que nacer tres veces y tener el secreto, pero con su estilo Lofgren se gana un puesto en la máquina del rock que habita la calle E. Todo esto sin descuidar un solo año su carrera en solitario con puñados y puñados de discos, algunos temas sobresalientes y mostrando un auténtico amor por lo que hace. Es digno de elogio.
Ahora Nils canta a Neil Young mientras gira con Springsteen. Y de alguna manera son sus señas de identidad. Por encima de todo, este pequeño hombre es un guitarrista poseído por la electricidad y la pasión, aunque también toque el pedal steel y la acústica que da gusto. Atentos los que vayan a ver a Springsteen a ese solo en <<Because The Night>>, es un arrebato sin compasión. Cuando lo toca en solitario puede llegar a peder el conocimiento. Pude comprobarlo hace unos años en Nueva Jersey, en el mismísimo Stone Pony, epicentro de los primeros directos de Springsteen y cía. Sensible y versátil, Nils Lofgren es un hombre escondido dos pasos por atrás, pero al que te gustaría tener a tu lado sin dudarlo.


Por cierto, da clases de guitarra gratuitas.

Neil Young fue primero Buffalo, luego caballo loco

Por: | 26 de junio de 2008

Neil Young es un icono de la historia del rock. Neil Young es un faro que ha iluminado a generaciones de músicos y estará esta noche en el Rock In Rio en Madrid. Pese a lo monstruoso del festival en cuestión, una oportunidad única para entrar en contacto directo con el autor de una de las obras más lúcidas y activas que se conocen. Su sólo nombre es una excusa perfecta para justificar la existencia del rock.
Sin embargo, conviene recordarlo, Neil Young por sí solo tiene una carrera de altísimo nivel pero su pertenencia en bandas le otorga un grado de excelencia inigualable. Antes de tirar por su cuenta, este tipo ha formado parte de dos grupos exquisitos: Buffalo Springfield, en los sesenta, y Crosby, Stills, Nash & Young, en los setenta.
Ahora que Young está por aquí, me parece una gran ocasión para remontarnos a sus orígenes. Es difícil dejar de hablar de los Crosby y compañía (aunque seguro que ya habrá ocasión), pero los Buffalo fueron tan buenos que no se pueden escapar.
Formados tras cruzar sus caminos Neil Young y Stephen Stills, Buffalo Springfield fueron un caso extraño dentro de la California de mediados de los sesenta. El combo, que era más una sucesión de individualidades que una banda al uso, ofrecía sonido californiano con una mezcla de folk, country, rock, blues, gospel y psicodelia y una impronta propia de formación de bar. Fue precisamente en el club nocturno Whiskey A Go Go de Hollywood donde se ganaron su reputación. Allí ofrecieron ese sonido escurridizo, con guitarras puntiagudas, bases de tradición folk californiana y un juego de voces que lejos de la armonía británica se revuelven como polvo con viento en la carretera.
Como me gustan todos, me cuesta elegir entre sus tres discos, que apenas sacaron en dos años, el último con la formación ya separada. Pero siempre he leído que el segundo, Buffalo Springsfield Again, es el mejor de todos. Lo cierto es que es un disco con cuatro o cinco joyitas. Por ahí se halla <<Rock’n’Roll Woman>>, con su psicodelia a cuestas, <<Bluebird>> y su fraseo de guitarra, y <<Broken Arrow>>, pieza que cierra el álbum, escrita por Young y que anticipa lo que el músico canadiense puede llegar a ofrecer con un mundo interior riquísimo. Y, por supuesto, está <<Mr Soul>>, el corte que abre el disco. La canción dedicada con todo el respeto a las chicas del Whiskey A Go Go y las mujeres de Hollywood, como rezaba en los créditos. También escrita por Neil Young. Gloriosa.
Buffalo Springfield se dieron a conocer con la magnífica canción <<For What It’s Worth>>, que se recogía en su primer disco y se refería a los disturbios de Sunset Strip. Observad lo que sucede a continuación. Debía ser verano y el calor apretaba. Esa, como digo, magnífica canción es lo que todos esperaban en el show televisivo pero los Buffalo tenían otra guardada, <<Mr. Soul>>. A raíz del vídeo, también se entiende el apodo de indio que empezó a cosechar un joven Neil Young. Buenísimo es poco. Ah, y supongo que alguno les recordará a los Rolling Stones de la primera época. A mí por lo menos.


No me resisto. Lo siento. Hoy es el día. Si tengo que ir algún día al cielo o al infierno, espero hacerlo impulsado por lo siguiente. Puede que hoy sea ese día y pase por los dos sitios.

Nick Lowe, el hombre tranquilo

Por: | 24 de junio de 2008

Comentaba ayer Chema, lo difícil, por suerte, que se hace ir a todos los conciertos a los que uno le gustaría asistir. Pues hoy lo ponemos más difícil con la confirmación de la gira que traerá por España en noviembre a Nick Lowe, el hombre tranquilo. Por lo que se conoce por ahora, serán tres conciertos en San Sebastián, Madrid y Valencia. Me cuentan que su paso por el festival de Murcia hace unos días fue tremendo. Así que de nuevo habrá que rascarse aún más el bolsillo.
De Nick Lowe se pueden decir tantas cosas que casi uno no sabe por donde empezar, y todas son geniales. Como músico en solitario tiene trabajos sublimes como Jesus of Cool (recientemente reeditado). Píldoras melódicas, bellas entre el pop en mayúsculas y el rock’n’roll primigenio. Esto lo último lo desarrolló aún más y con un atino estremecedor con Rockpile, la banda magnífica que lideró junto a Dave Edmunds, surgida en mitad de la ola punk y new wave y que tiene una obra maestra como Seconds of Pleasure. También como productor Nick Lowe ha demostrado su gran olfato, poniéndose en los controles con gente como Elvis Costello, Graham Parker y Dr. Feelgood.
Bien, es británico, de acuerdo. Pero ha recorrido senderos del rock norteamericano sin el menor género de duda. Más aún después de su último trabajo, At my age, publicado el año pasado. Recuerdo una entrevista que leí de Lowe en la que hablaba con pasión y conocimiento de lo que le gustan esos ríos que quedan en las orillas del country tradicional y el soul profundo. Y eso es At my age, un catálogo de country soul maravilloso. Emotivo y sincero, es el testimonio de un hombre entrado en años, que se mira al espejo y cuyo reflejo no engaña, con una mirada repleta de composiciones paridas de lo más recóndito de uno mismo. El talento de Nick pone el resto.
Tengo que reconocer que este disco me puede. Haré una confesión. El año pasado por estas fechas tuve la oportunidad de recorrer California y parte de ese logotipo que se recoge en la zona alta de este blog. Nick Lowe protagonizó parte de esa banda sonora que me acompañó durante el viaje por la Ruta 66 y demás caminos. Es difícil de explicar, pero busca un atardecer, un coche con gasolina y una carretera sin fin. Luego, pincha este disco de suaves vientos y voz candente. La música esconde el secreto de la eternidad.


El mundo solitario de Jeff Tweedy

Por: | 23 de junio de 2008

Hace unos días se confirmó que Jeff Tweedy, cantante y guitarrista de Wilco, hará gira en solitario por España. Hasta el momento, se sabe que el músico pasará por tres ciudades españolas (Palma de Mallorca, Alicante y Murcia) durante septiembre, aunque según me han contado de primera mano está previsto que se sumen más fechas.
Soy consciente que de un tiempo a esta parte Wilco han adquirido una notoriedad mediática que se puede decir que les sitúa por encima del bien y del mal. Con todo, conozco distintas interpretaciones. Para una parte del público, Wilco es la mejor banda del mundo; para otros, en cambio, un grupo más, sobrevalorado, que cuenta con el tirón del numeroso sector indie.
Sin extremismos, considero que Wilco es una de las mejores formaciones norteamericanas de los últimos años. Lo han demostrado con discos espléndidos y un directo apabullante, donde en una versión u en otra consiguen aunar la música de raíces con un sello sonoro único. Tener una personalidad de su tamaño está al alcance de muy pocos. Tanto los directos que les he visto como todos los discos no bajan del notable. Lo que les hace jugar un peldaño más arriba que otras bandas con tanto o más nombre.
Y, claro, es imposible entender la banda sin Tweedy, líder y fundador de Wilco. Un buen esbozo de la historia personal de este gran músico está contada por Alfonso Cardenal para ELPAIS.com. Cuando se habla de Tweedy no hay que olvidar que mamó mucho de lo que sabe de una formación brutal como Uncle Tupelo, que cogió por todo lo alto ese testigo de nueva música americana que dejaron otras bandas como Long Ryders o Green On Red en los ochenta. Sin embargo, su disco en solitario, Chelsea Walls, fue bastante más flojo de lo que ha ofrecido con Wilco.
Reconozco que Jeff Tweedy es un tipo que me cae bien. Algún amigo que tuvo la oportunidad de verle en Londres hace unos años me dijo que sus conciertos en solitario son de cita obligada. Lo creo viniendo de un tipo que tiene obsesión por el rock, cosa que de forma egoísta me parece fantástica.


Bottle Rockets, anclados en su gran rock

Por: | 19 de junio de 2008

"Parada para repostar" se detiene en una banda genuina del rock norteamericano de los noventa. Esteban Hernández pasa por esta ruta con un disco de raíces y nervio puro.
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La música de Bottle Rockets está anclada en el entorno en el que viven. Nace en la ciudad rural y la combate, es fruto del amor y el odio por una atmósfera que les oprime y con la que, al tiempo, se identifican. Es música de bar, asentada en el rock de raíces, nada pretenciosa y muy efectiva. Se formaron en 1993, cuando Brian Henneman, roadie, vendedor de camisetas, intérprete de mandolina y mil cosas más para Uncle Tupelo, le pasó una maqueta al manager de la banda, Tony Margherita. Pero The Brooklyn Side es su obra maestra, la definición de lo que son y hacen, una mezcla de rock de toda la vida, influencias country y melodías pop que marcó la pauta en su estilo durante bastante tiempo.
El disco se abre con tres pegadizas gemas cercanas al pop de raíces: esa insidiosa melodía que va abriéndose espacio en tu cabeza, <<Welfare Music>>; el single del álbum (reproducido al final del texto), <<Gravity fails>>, perfecta introducción radiofónica, (con ese juego de palabras, there´s something in my jeans, there´s something in my genes); y <<I´ll be coming around>>, con su bonito estribillo cerrado y repetitivo.
A partir de ahí dejan paso a su lado más duro con <<Radar gun>> y su batalla con el poli de tráfico que te odia con <<Sunday Sports>> y su retrato del hombre casado que hace deporte en el sofá, con las clásicas guitarras rocanroleras de <<Take to me to the bank>>, una canción de esas que eran habituales en toda banda de los setenta (ready for a night of rock and roll), la simple y efectiva glorificación de la diversión y el estilo; o con el ritmo heavy y el arrastrado estribillo de <<Stuck in a rut>>.
Pero The Brooklyn Side es un involuntario recorrido por la música americana blanca, por lo que no desdeña influencias: también están el irónico aire country de <<Idiot´s Revenge>>, el vals de <<Young lovers in town>>, el cortante recitado en la balada <<What more can I do>> (“Esta noche, nena, ten por seguro que te golpearé otra vez”) o el precioso himno de retirada <<I wanna come home>>.
Decía Henneman que si oyeras 365 veces el álbum, podrías ver lo aburrido que puede ser un año en la vida de un pueblo de Missouri. Henneman es de esa clase de personas que va a ver a sus ancianos padres y les corta la hierba una vez a la semana, que no se despega de su espacio natural porque ama ese tipo de vida, pero que no puede dejar de extrañarse de los sinsentidos y las estrecheces que esa clase de existencia trae consigo. Podríamos aventurar que esa afirmación no es más que un lado del asunto, que si oyeras The Brooklyn Side unas cuantas veces también podrías apreciar las cosas positivas que encuentran en esa vida.
boomp3.com
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TEXTO: Esteban Hernández (redactor de Ruta 66 y el diario La Vanguardia)

Voz de ángel, peso en oro

Por: | 18 de junio de 2008

Como se comentó hace unos días, Emmylou Harris ha sacado nuevo disco, All I Intended To Be (Nonesuch/Warner Music), uno de esos trabajos que deja un sabor de boca delicioso en la primera escucha. Después de su etapa experimental, Harris afronta una vuelta a las raíces country bajo su personal toque de gracia. Para los que les guste el sonido delicado que caracteriza a esta reina del country, éste puede ser un muy buen disco.
Figura indiscutible de la música norteamericana de los últimos 40 años, la capacidad de emocionar de Harris es propia de alguien que siempre se ha rodeado de los mejores y su presencia ha servido asimismo para acompañar a los mejores. Algunos de los nombres que figuran en su lista de colaboraciones son Bob Dylan, Neil Young, Buddy Miller, Dolly Parton, Willie Nelson, Johnny Cash…
Y, entre todos esos nombres, el de Gram Parsons destaca por encima de los demás. Parsons fue su mentor. La historia no está del todo clara, o al menos yo he oído distintas versiones. Se cuenta que otro grande como Chris Hillman, ex Byrds, que tocaba con los Flying Burrito Brothers, tenía idea de incorporar a Harris, que cantaba en un garito de Washington D.C. tres noches por semana, pero la banda se fue al traste. Parsons, había dejado los Fyling Burrito y persuadido por Hillman, vio a la cantante y la prometió grabar algo con ella algún día. Finalmente y tras muchos meses, Parsons invitó a Harris a cantar en el disco GP. A partir de ahí, todo lo que ha venido es una carrera al alcance de muy pocos.
Con All I Intended To Be, la musa del country vuelve a poner el listón alto. En exclusiva para "La Ruta Norteamericana", Harris habla sobre su último disco a través de su sello Nonesuch y Warner Music. Quien entienda inglés suficiente puede escuchar a la cantante hablando de la colaboración de dos buenas amigas como Kate y Anna McGarrigle, que coescriben tres temas del álbum y cantan en dos canciones.
También habla de su larga relación de amistad con el enorme músico de bluegrass John Starling. La admiración de Harris por este hombre es evidente y el tema en el que cantan ambos (<<Old Five And Dimers Like Me>>) es canela fina. Y también cuenta la alegría que le supuso contar con la colaboración de Dolly Parton, la señorona del country, con la que canta en un tema escrito por Harris, <<Gold>>, que se puede escuchar a continuación. Y sí, esta mujer, Emmylou Harris, vale su peso en oro.
boomp3.com

Más lluvia que se convierte en tormenta

Por: | 17 de junio de 2008

Con vuestro permiso, no abandonamos la tormenta ni la lluvia, porque el mundo de la música está hecho de versiones. Si alguien piensa que está ruta peca de transitar por caminos sólo aptos para puristas está en su derecho, pero los vídeos siguientes intentan señalar que los gúrus y sentimientos puristas no son lo que le mueven a uno, o al menos eso cree.
Desde hace mucho tiempo es el propio Bob Dylan el que se encarga de versionar sus propias canciones, reinterpretarlas a su antojo. Varias veces es casi imposible saber que está tocando este viejo zorro en sus conciertos. Bueno, con el tema <<A Hard Rain's A Gonna Fall>> sucede en alguna medida. No hace falta remontarse a un concierto. La misma reinterpretación para la Expo de Zaragoza habla por sí misma. Digo lo mismo que dije con la de Amaral: hay un abismo y me sigo quedando con la original. La carnaza del tema original se queda en sopa boba en esta nueva versión de su autor.


Y, ciertamente, los grandes temas de Dylan abundan. <<Stuck Inside Of Mobile With The Memphis Blues>>.

Sin dejar Dylan, ni la música española, ni el mundo de las versiones, aprovecho para poner lo que considero una gran versión de esta última canción de Dylan hecha por un artista inimitable. Kilo Veneno y su Blues de Memphis. Un tema de sello personal y llevado a su terreno. Pero, como siempre, juzgad vosotros mismos.

Llegará la lluvia

Por: | 15 de junio de 2008

Este fin de semana ha arrancado la Expo del Agua de Zaragoza, todo un acontecimiento temático y científico dedicado al desarrollo sostenible, pero que también en esta ruta conviene detenerse por un cartel de conciertos muy jugoso. Por los escenarios de la exposición pasarán de aquí a septiembre (hablo de memoria) nombres tales como Paul Weller, Diana Krall, Los Lobos, Patti Smith, Dayna Kurtz, Keb Mo, Antony & The Johsons o Stray Cats. Está claro que no es poca cosa, pero para quien esté más interesado lo mejor será consultarlo en la web oficial y comprobar cada una de las actuaciones.
De la Expo de Zaragoza se viene hablando desde hace meses, y así también de la canción que la presenta. Me refiero a la versión que el dúo Amaral hace del tema original de Bob Dylan, <<A Hard Rain’s A Gonna Fall>>. Los españoles la titularon, <<Llegará la lluvia>> <<Llegará la tormenta>>, y suena de la siguiente forma.


Siempre he pensado que versionar es una de las cosas más difíciles que hay en la música. Por lo general, se eligen grandes temas a los que cuesta hacer justicia. El original siempre guarda la fuerza de su autor y se necesita, al menos, otra fuerza similar que no busque el calco sino el sello personal de su nuevo intérprete sin perder la esencia. Y lo que pasa muchas veces es que los sellos personales de los nuevos intérpretes dejan que desear tanto que da pena. De tal forma que se agradece que no vuelvan a tocar más ese tema. En serio, en algunos casos, la UNESCO haría bien en proteger algunas canciones y sería conveniente declarar delito según qué versiones.
Sigo a Amaral desde que eran unos desconocidos y actuaban en el garito de la Boca del Lobo de Madrid. Sé que tienen un profundo respeto por las influencias musicales que les han marcado y por la obra más destacada de las figuras esenciales del rock. Y no se trata de ser purista, pero hay un abismo entre lo que han hecho y lo que hace Dylan. No se trata de acercarse más o menos, pero sí de comunicar, y entendiendo todo lo que dice Eva Amaral y casi nada de lo que dice Dylan con su inglés en blanco y negro, lo segundo me revuelve más el cuerpo. Juzgad vosotros mismos.


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