Creedence, el gran sueño americano

Por: | 11 de noviembre de 2008

Este año se conmemora el 40 aniversario de la publicación del primer álbum de Creedence Clearwater Revival y esta ruta musical ha decidido celebrarlo como se merece. Pocas bandas pueden llegar tan certeramente al corazón con su sonido pantanoso y vivaz, sus composiciones mágicas como sacadas de una historia de Mark Twain. La industria, hábil como siempre en esto de sacar los cuartos, ha reeditado todos los discos (imprescindibles) de la banda de los hermanos Fogerty con remasterizaciones y bonus. Buena oportunidad para coleccionistas y, más aún, para todos aquéllos que no tengan sus álbumes y quieran adentrarse en la fantástica obra de la Creedence.
La Ruta Norteamericana ha hecho un parón en el camino. La sección "Parada para repostar" está de enhorabuena y cuenta con la colaboración de un maestro de este escribiente, uno de los mejores periodistas musicales que conoce en este país. Sin pedir nada a cambio y con una prontitud pasmosa, Alberto Bravo pone su sabiduría y su criterio al servicio de este recorrido sonoro para hablarnos de la Creedence Clearwater Revival. Nos recuerda de dónde venían y qué hicieron. Un orgullo contar con su firma. Y un placer disfrutar de su texto.
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Eran un grupo de rednecks, chicos que crecieron en un ajado pueblo californiano llamado El Cerrito, tipos que vestían con camisas de franela a cuadros y cuyos rostros distaban mucho del ideal que manejaban las compañías para firmar contratos. Formaron una banda llamada Creedence Clearwater Revival y conquistaron el mundo con seis discos antológicos y un buen puñado de clásicos que todavía hoy siguen sonando irresistibles. Porque nadie puede llorar escuchando una canción de la Creedence en el coche.
La historia comienza cuando John Fogerty, Doug Clifford y Stu Cook, todos ellos de la promoción del 45, coinciden en la escuela de secundaria y comienzan a hablar de viejos discos de blues y country. Es el año 1965 y la radio escupe el <<Like a rolling Stone>> de Dylan, el <<Mr. Tambourine man>> de los Byrds, el <<Nowhere man>> de los Beatles, el <<Off the hook>> de los Stones… Son días dorados para la música, que acaba de perder la inocencia, y la juventud estadounidense se siente con el poder suficiente como para cambiar el mundo.
Los chicos de la Creedence, que por entonces se hacen llamar The Blue Velvets, tienen unos ideales más “terrenales”: sólo quieren tocar cosas pegadas a la tradición americana, un estilo rural, aunque algo sofisticado. Más ecléctico, si se quiere, puesto que John Fogerty es un enamorado del soul. Así que comienzan tocando en la escuela, en fiestas privadas y demás. Hasta aquí todo es muy normal.
Pero es que John tiene algo especial. No se sabe qué es. Quizá sea su voz chirriante, su capacidad melódica, esa forma de tocar la guitarra… Tom Fogerty, su hermano y guitarra rítmica, sabía muy bien qué convertía a la banda en algo singular: “John tenía el sonido”. Así que el grupo consigue meterse en el estudio para grabar algunas cosas, bajo el ridículo nombre de The Golliwogs. Nada importante. Y todo se interrumpe cuando John y Stu son reclamados por el ejército.
En 1967, John persevera en mantener unida a la banda y consigue un contrato para grabar un disco, ya como la Creedence Clearwater Revival, que coincide con el título de su primer disco. Los dos mejores temas del álbum son sendas versiones de dos oscuros clásicos del blues. El primero es <<Suzie Q>>, gloriosa, donde ya se definen los preceptos básicos del “sonido Fogerty”, con esos registros agudos, ese pellizco doloroso de guitarra y una sección rítmica que impone la marcha de un tren de mercancías. La otra versión corresponde a <<I put a spell on you>>, de Screamin’ Jay Hawkins, una oscurísima historia de vudú y una melodía tocada en acordes menores que ponen los pelos punta.
La Creedence comienza a hacerse muy popular en toda la Bahía de San Francisco –son tiempos en los que la radio tenía jerarquía- y John impone un duro calendario a sus compañeros, con conciertos y ensayos constantes. Comienza el viaje hacia algo importante y la segunda parada es Bayou Country, de 1968. El álbum se abre con <<Proud Mary>>, una de las canciones más brutales de la historia del rock and roll. John alcanza la inmortalidad con este tema, mil veces versioneado en la historia de la música. Aquí está el blues de Chess, el soul de Motown, el “riff” de Keith Richards, el “folk-rock” cadencioso de Dylan… Pero es puro Fogerty. El álbum también incluye <<Born in the bayou>>, otro clásico temprano de la Creedence.
Aquellos dos éxitos le dieron a Fogerty la suficiente confianza como para ponerse a escribir sin parar. Al tiempo, ya comenzaba a dominar los secretos del trabajo en estudio y no dudaba en experimentar. Porque uno de los secretos de la Creedence –pocas veces reconocido- es su perfecto dominio en el manejo de las pistas. John doblaba voces y guitarras como nadie. Conseguía que las canciones sonaran directas, pero detrás de unos simples acordes solían estar hasta cuatro guitarras diferentes.
En marzo de 1969 apareció Green river, que incluía <<Bad moon rising>>, la lisérgica canción que se publicó como single de adelanto. La cara B de este single incluía otra obra maestra, <<Lodi>>, que habla de las dificultades que tienen las bandas locales para sobrevivir en una noche de perros, con ese ritmo de “country-rock” a la manera de Fogerty. Green river era un álbum sensacional, más completo que los anteriores. Y también más variado. Por ejemplo, esa deconstrucción del “rock-a-billy” que era <<Commotion>>. O esa preciosa balada soul que es <<Wrote a song for everyone>>. O el “bluesazo” de <<Tombstone Shadow>>, con Fogerty arrastrando una sola cuerda de su guitarra para provocar mil sentimientos emotivos.
Poco después, aterrizan en Woodstock con mil ilusiones que se frustran por “cortesía” de los Grateful Dead. La banda de Jerry Garcia comienza una jam que se prolonga hasta las tres de la madrugada. Para entonces, la concurrencia estaba dormida, colocada o ambas cosas. Y la Creedence actúa ante la indiferencia general. John pide a los productores que supriman su actuación de la película. Una medida juiciosa, pues para una banda que está despegando no es una buena publicidad actuar ante nadie.
Tras aquella decepción, Fogerty añade una marcha más al viaje de la Creedence con la publicación de Willy and the poor boys, otro clásico. Fogerty sigue acertando con cada tecla que pulsa. Ya sea la juguetona <<Down in the corner>> o en la campestre <<Cotton fields>>, con saludos a Brian Wilson. Pero la canción que te parte el alma de verdad es <<Fortunate son>>, un descarnado alegato pacifista que se convierte en una obra de arte en la garganta de Fogerty, quien canta como si la vida le fuera en ello. Una de las mejores canciones de la historia de la música, una de las razones que explican por qué nos gusta tanto esto del rock and roll.
La máquina de éxitos sigue funcionando y la banda publica en 1970 otro fantástico single, que se abre con <<Travelin’ Band>>, otra canción mil veces versioneada. Tres acordes clásicos de rock and roll, un ritmo trepidante y el chorro de voz de Fogerty, mientras el saxo va acentuando cada nota. Y la cara B pertenece a otra canción mayor, <<Who’ll stop the rain>>, con esos redobles a mitad de canción que te dejan helado.
Tras una exitosa gira europea, la banda vuelve al estudio para registrar otra obra cumbre de aquellos tiempos, de estos tiempos, que se llama Cosmos Factory. Allí está ese baladón que es <<Lookin’ out my back door>>, donde Fogerty se pone el disfraz de James Brown y el sombrero de Van Morrison para cantar otra pieza fundamental de la banda. Se añaden la gran jam de <<Run through the jungle>>, con esa batería tan tribal, y <<Up around the bend>>, entre otras grandes canciones. La Creedence acaba de firmar un álbum histórico, otro más.

Pero aunque la música era luminosa, la realidad es que aquellas sesiones estuvieron marcadas por las tensiones entre los miembros de la banda. John había capitalizado toda la marcha del grupo, desde el aspecto puramente musical hasta el calendario de promociones y compromisos. Parecía John Fogerty & The Creedence Clearwater Revival. Y es que así era, para qué engañarnos: John era un genio y sus acompañantes eran grandes instrumentistas, nada más y nada menos que eso.

<<Proud Mary>>

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Texto: Alberto Bravo, redactor del diario La Razón.

Hay 16 Comentarios

Gracias Fernando por la publi. Ya sabes que te sigo los pasos muy de cerca :-))salviRoots

Mi viejo vinilo de Cosmo´s Factory, se rompió asi que la portada adorna mi estudio desde hace años. Con eso lo digo todo. Por cierto, me compré otro en una tienda de segunda mano y hasta con " huevos fritos " lo disfruto muchisimo... Saludos Hambrientos y gracias Fernando y Alberto.

"I wanna know...Have you ever seen the rain coming down on a sunny day?" Quien diga que no...miente. Grandes.

Llevo toda la semana con la Creedence a tope en el coche, así que he disfrutado de este post bien jaja

Pues todos los aplausos a este magnífico artículo hay que darselos a Alberto Bravo, autor del mismo. Al mismo tiempo, recomiendo visitar el estupendo blog de Salvi, Música de raíces: Musicaderaices.blogspot.com, si lo que se quiere es adentrarse en la música de John Fogerty. Gracias Salvi por tu información.

De mis 5 favoritos de todos los tiempos. Muy buen artículo. Enhorabuena!!!

Que grandes y que buenos y que maestro CCR y Fogerty, y el articulo estupendo sobre el grupo del rock and roll norteamericano por excelencia.Hay canciones de la CCR que no te cansas nunca de escucharlas.

Grandes CCR. Y hay algo que se suele olvidar, y no es moco de pavo. El poco tiempo en el que sacaron sus obras maestras. A la altura de Dylan y los Beatles.Creedence Clearwater Revival 5 de julio de 1968Bayou Country 5 de enero de 1969Green River 3 de agosto de 1969Willy and the Poor Boys 2 de noviembre de 1969Cosmo's Factory 25 de julio de 1970

Exhaustivo informe. Colosales los Creedence! Eternos! Una parte importante de mi experiencia emocional, como a muchos de vosotros, se la debo a esta enorme banda de rock. Y no olvidemos que Fogerty sigue en forma y sobre los escenarios. Ojalà se acerque a nuestro país, algún día, por favor!salviMusicaderaices.blogspot.com

Grande la CCR, Asignatura Obliogatoria en colegios de primaria. Gracias Fer & Al

enorme e imprescindibles!gran articulo una vez más. gracias ruta!

La Creedence son el Monte Rushmore del rock. Gracias a Fernando y a Alberto por el estupendo artículo.

Grande la creedence, para mí el mejor grupo de rock estadounidense.Y pondría una canción más, la versión que hicieron de "hi heard through the grapevine" que dura la friolera de 12 minutos.

A los pies de la Creedence y de sus magníficas canciones, son tantas... Have you ever seen the rain, mi favorita, una letra preciosa, voy a escucharla ahora mismo.

A los pies de la Creedence y más concretamente de John Fogerty. Excelente compositor, cantante y guitarrista y autor de algunas de las canciones más emotivas que he escuchado en mi vida. Fortunate son una de ellas. Pero hay decenas. Es impresionante que grabasen esos discos en tampoco tiempo en estos tiempos en los que hay grupos que tardan años en grabar un album.http://thelastdjrefugee.blogspot.com/Saludos.

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Sobre el autor

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. Redactor del diario El País y colaborador habitual del suplemento cultural Babelia, las revistas Ruta 66, Efe Eme y Rolling Stone. Es autor del libro Acordes rotos. Retazos eternos de la música norteamericana (66 rpm). Cree en el verso de Bruce Springsteen: "Aprendimos más con un disco de tres minutos, que con todo lo que nos enseñaron en la escuela"

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