Cuando me obsesioné con Bruce Springsteen

Por: | 13 de abril de 2009

Aprovechando que el ciclón Springsteen ya se ha puesto en marcha en Estados Unidos con conciertos en varias ciudades del sur del país, y no tardará en llegar a estas tierras, la sección "Parada para repostar" cuenta con una historia que seguro que suena familiar a muchos seguidores de Bruce. Darío Manrique, estupendo compañero en Rolling Stone, y autor del recomendable blog, En Estéreo, para esta misma casa y que supone otra mirada a la música diferente a la que aquí se trata, nos escribe el inicio de su obsesión por la música fascinante de Springsteen, tal vez el músico norteamericano que más llega en plena adolescencia. Disfruten con el texto sincero de Darío. Esta ruta norteamericana se muestra encantada de detenerse en él.
--------------------------------
En pocos momentos de mi vida he sido fan-fatal de nadie. Si descontamos un breve episodio pre-adolescente madonniano, motivado más que nada por el despertar hormonal (era la época más guarrona de Madonna), creo que nunca he estado más obsesionado con nadie que lo que lo estuve con Bruce Springsteen de 1991 a 1994 (año más, año menos).
Ciertamente, no fue la mejor etapa de Springsteen, musicalmente hablando: Human Touch y Lucky Town (ambos del 92) son bastante flojitos, la E Street Band había sido temporalmente despedida, e incluso el anterior disco (Tunnel of Love) no figura entre lo mejor de su discografía. Pero mi fanatismo venía de unos años antes, exactamente del 2 de agosto de 1988. Esa noche mis padres me llevaron a ver a Springsteen con la E Street Band al Vicente Calderón, y fue una experiencia iluminadora: casi 3 horas de rock & roll en estado puro que hicieron mella en mi infantil mente de onceañero (aquí está el repertorio que sonó). Me impresionó el derroche de energía, cómo se podía estar cantando y bailando con esa intensidad, no sólo sin caer rendidos al suelo, sino además disfrutándolo -como era obvio que lo estaban haciendo-, tanto los músicos sobre el escenario como las miles de personas que estaban viéndolos.
La semilla de esa noche fue creciendo y dos o tres años después ya me sabía toda la discografía springsteeniana al dedillo (salvo quizá Nebraska, que reconozco que se me hacía durillo), e hice todas aquellas cosas que los fans hacen: compraba camisetas, almacenaba recortes de prensa sobre mi ídolo, leía biografías suyas (recuerdo sobre todo una, muy desencantada, de Ignacio Juliá, llamada Promesas rotas), etc. Llegué a comprar grabaciones piratas, incluso: contacté con un tipo que vendía bootlegs de conciertos y me pillé el de aquella noche de agosto de 1988 ¡¡en casete!! El sonido era horrendo, se escuchaba más a la gente que el tío con la grabadora tenía alrededor que al grupo. Sólo oí esas dos cintas una vez, pero consideré que, por su valor simbólico, la pequeña fortuna que me habían costado (2.000 pelas, las dos) merecían la pena como inversión.
Pasó el tiempo y la "Fiebre Brucista" fue remitiendo, ante el descubrimiento de sonidos más "modelnos". The Ghost of Tom Joad, por ejemplo, no me interesó demasiado, y no hice ningún esfuerzo por ir al concierto del Palacio de Congresos de Madrid (de lo que hoy me arrepiento, claro). Pero nunca ma avergoncé de esa fiebre, y recuerdo esos años de mono-dieta con tremendo cariño. Con los años he vuelto a recuperar el interés por Springsteen, aunque sus discos nuevos no me producen la excitación de, digamos, un Darkness on the Edge of the Town, tal vez mi favorito. También les tengo especial cariño a los dos primeros álbumes, el Greetings from Ashbury Park, N. J. y The Wild, the Innocent & the E Street Shuffle. De este último es la canción con la que me despido, la excitante <<The E Street Shuffle>>.
Ah, por cierto, las cintas del concierto del Calderón están desaparecidas, debí de tirarlas en alguna limpieza de casetes/mudanza. Una pena... ¿No tendrá alguien una grabación de esa noche? Me vale en cinta...


Texto: Darío Manrique, colaborador de Rolling Stone, Efe Eme y Citizen K, entre otras publicaciones, y autor del blog para El País, En Estéreo.

Hay 9 Comentarios

Sorteo entrada doble Bruce Springsteen para ver el concierto en Santiago de Compostela el 2 de agosto. Apuntate en http://www.ocioenlugo.com , ¡¡¡puedes ganar una entrada doble gratis!!!

http://stoneponyclub.forosonline.es/foro/pagemap.phpAqui te dejo un buen enlace, en el que encontrarás canciones de ese día

En fin Dario, dos preguntas: ¿ Como puede un creador como el Boss, que lleva tantos años a un nivel bajisimo de composición ( en comparacion con las grandes canciones y albumes que ha hecho) haberse convertido "solo" en un gran interprete ?¿ Crees que algun dia volveremos a encontrarnos con una obra suya de la fuerza, calidad y sentimiento derrochado en cualquiera de los discos nombrados en estos comentarios??Yo tambien estuve en el Calderón, para mi, tantos años despues, cuando me preguntan por el mejor concierto de mi vida, siempre respondo: " Yo estuve en el Calderón..."

Joder que vertigo eso de verse reflejado en un espejo !!!!Pero la historia no es exactamente la misma. Mi hermano mayor pasó de llevarse enganchado al mocoso de 11 años a Barna. Asi que tuve que esperar hasta el 92 para verlo en la Monumental. Y 20 para verlo en el Camp Nou como me hubiera gustado a los 11 añitos. Y entre medio la maravilla de descubrir otras músicas y otros artistas tan increibles como el Boss .....o no? La primera vez es lo que tiene.PD. Haste el episodio Madonniano es compartido.

Todavia recuerdo como fue "mi primera vez" con el Boss.Aproximadamente 1987, tienda de ropa que para atraer clientes te regala un casette cuando adquieres una prenda!!!???, y mi madre decide quedarse con el "Born in the USA".A partir de ahi yo con 10 añitos tarareando Glory Days y haciendo air guitar....y ahora con 32....tararareando Glory Days y haciendo air guitar.

Bruce, Its the Boss y eso defne todo, y toavia me acuerdo de mi primer viaje a Francia para verlo, en fin que soy un fan fatal que se le va ahcer.

Coincido en muchas cosas con Darío, mi primer concierto de Springsteen también fue el del Calderón aunque entonces ya le habíamos "investigado" al dedillo, traducido letras, buscado el verdadero significado de las canciones y todas esas cosas...y despues un periodo de cierto cansancio.No volví a ver un concierto suyo hasta que actuó en La Peineta, no recuerdo bien el año pero sí que empezó el concierto con Prove it all night de mi disco favorito de Springsteen toda la vida. Y es que Darkness on the edge of the Town y en concreto "streets of fire" son el no va más, vamos, que de ese disco, hasta el empapelado de la pared me gusta...Un saludo.

Alguna vez alguien tendría que hacer un recuento de cuantos somos los enamorados de la música que comenzamos en el vicio escuchando algun casette de Springsteen. Legión, intuyo.Al menos ahora ha recuperado un cierto aire "cool" merced a la constante admiración de grupos mas jovenes y "modelnos" le profesan y ya no da verguenza reconocer que te gusta. Recuerdo que durante gran parte de los 90 era un estigma que no querias mostrar, un placer culpable.Posiblemente el musico mas admirable y mas defenestrado a lo largo de los años por la sección molona de la audiencia.

Puf, lo mío con Bruce es más reciente y menos radical, jeje Pero entiendo completamente que pasen esas cosas, En fin, no tenemos remedio [8D]

Publicar un comentario

Si tienes una cuenta en TypePad o TypeKey, por favor Inicia sesión.

TrackBack

URL del Trackback para esta entrada:
http://www.typepad.com/services/trackback/6a00d8341bfb1653ef015434cf06da970c

Listed below are links to weblogs that reference Cuando me obsesioné con Bruce Springsteen:

La Ruta Norteamericana

Sobre el blog

Viaja por el pasado, el presente y el futuro de la música popular norteamericana. Disfruta del rock, pop, soul, folk, country, blues, jazz... Un recorrido sonoro con el propósito de compartir la música que nos emociona.

Sobre el autor

Fernando Navarro

. Redactor del diario El País y colaborador habitual del suplemento cultural Babelia, las revistas Ruta 66, Efe Eme y Rolling Stone. Es autor del libro Acordes rotos. Retazos eternos de la música norteamericana (66 rpm). Cree en el verso de Bruce Springsteen: "Aprendimos más con un disco de tres minutos, que con todo lo que nos enseñaron en la escuela"

La canción del Jukebox

 

Autor: Wilco. Canción: Hoodoo Voodoo. Año: 1998. Disco: Billy Bragg & Wilco. Mermaid Avenue. Sello: Elektra. Canción pinchada por Agustín Ruiz.

Participa en "La canción del Jukebox" 'pinchando' una canción. Manda tu selección de música norteamericana con el enlace de Youtube o Vimeo a la dirección @gmail.com e indica tu nombre. Tu canción sonará durante una semana en este Jukebox digital.

Spotify

Spotify de 'La Ruta Norteamericana'

Listas de reproducción temáticas de La Ruta Norteamericana. Música para mover las caderas, engancharse al soul, desmelenarse con guitarras o soñar despierto. ¡Escucha nuestra lista!

FACEBOOK: AMIGOS DE LA RUTA NORTEAMERICANA

Grupo facebook 'La Ruta Norteamericana'

Lugar de encuentro sobre actualidad musical y sonidos raíces de la música norteamericana. Otro punto de reunión y recomendaciones del blog de Fernando Navarro pero hecho con la colaboración de todos sus miembros. ¡Pásate por nuestro grupo!

TWITTER

Fernando Navarro

Nuevo libro

Fernando Navarro

Acordes Rotos. Retazos eternos de la música norteamericana.

Acordes Rotos. Retazos eternos de la música norteamericana repasa el siglo XX estadounidense a través de las historias de más de treinta artistas, claves en el nacimiento y desarrollo de los estilos básicos de la música popular. Un documento que tiene en cuenta a músicos esenciales, que dejaron un legado inmortal sin importar el éxito ni el aplauso fácil.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal