La Ruta Norteamericana

Sobre el blog

Viaja por el pasado, el presente y el futuro de la música popular norteamericana. Disfruta del rock, pop, soul, folk, country, blues, jazz... Un recorrido sonoro con el propósito de compartir la música que nos emociona.

Sobre el autor

Fernando Navarro

. Redactor de El País y colaborador del suplemento cultural Babelia y las revistas Ruta 66 y Efe Eme. Colabora también con un espacio musical en el programa A vivir de la Cadena SER. Es autor de los libros Acordes rotos y Martha. Cree en el verso de Bruce Springsteen: "Aprendimos más con un disco de tres minutos, que con todo lo que nos enseñaron en la escuela".

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Lugar de encuentro sobre actualidad musical y sonidos raíces de la música norteamericana. Otro punto de reunión y recomendaciones del blog de Fernando Navarro pero hecho con la colaboración de todos sus miembros. ¡Pásate por nuestro grupo!

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Martha. Música para el recuerdo

“Un accidente de tráfico y sus consecuencias despiertan en Javi, un periodista inmerso en la crisis del sector, un torrente de recuerdos y sensaciones que le conducen a su juventud, a esos veranos en el pueblo con sus amigos, al descubrimiento del amor y de esas canciones que te marcan de por vida. Un canto al rock, a la amistad, a la integridad ética y al amor puro”


Fernando Navarro

Acordes Rotos. Retazos eternos de la música norteamericana.

Acordes Rotos. Retazos eternos de la música norteamericana repasa el siglo XX estadounidense a través de las historias de más de treinta artistas, claves en el nacimiento y desarrollo de los estilos básicos de la música popular. Un documento que tiene en cuenta a músicos esenciales, que dejaron un legado inmortal sin importar el éxito ni el aplauso fácil.

Dylan, a su manera

Por: | 30 de abril de 2009

Según cuenta The Independent, la anécdota fue de la siguiente manera. En su gira por Australia, Dylan se encontró con una fan entre tantas que lo esperaban más allá del backstage. “¿Te gustó el concierto?”, preguntó Dylan al encontrársela de frente. “No”, contestó ella enfadada. Un sorprendido Dylan preguntó porqué. Y ella dijo: “Porque no hablas con tu público. No dices ni hola ni buenas noches”. A lo que el músico contestó: “No soy Frank Sinatra”. Y la chica le inquirió: “Pues deberías serlo”. Y se fue. A la noche siguiente, en otro concierto, Dylan se mantuvo callado todo el tiempo, como de costumbre, y solo abrió la boca para dedicar una canción a Marie, la fan enfada con la que había hablado. "Esta es para Marie”. Y acto seguido versionó el tema de Sinatra, <<My Way (A mi manera)>>.
De ser cierto, ilustra a la perfección la personalidad de Dylan. Un hombre escurridizo pero fiel a sí mismo, que no ha hecho otra cosa que hacer lo que hace siempre: hablar en el escenario, con su música.
La anécdota que cuenta el periodista de The Independent viene a raíz del concierto que el pasado domingo ofreció Bob Dylan en el Roundhouse de Londres, un lugar especial para los fans del cantante de Minnesota porque así solía llamarse un club de seguidores de Dylan. Una actuación de dos horas en la que como viene haciendo tocó nuevos temas y revisó clásicos de su repertorio.
Y aquí llega el debate, la polémica incluso dentro de los fans de toda condición de posiblemente el músico más grande que ha dado el rock’n’roll. El redactor del diario británico se pregunta si vale la pena la actual propuesta de Dylan. Se pregunta si los que no son fieles seguidores pueden aguantar dos horas de concierto, en el que tardas, dice, 15 ó 30 segundos en reconocer un tema como <<Like a Rolling Stone>>. Según él, esas dos horas pueden llegar a ser como estar en el “purgatorio” para los que no son dylanitas. Los argumentos que expone son varios: su voz es muy distinta a la del pasado, una voz que produce muchísimo rechazo para algunos; el músico parece como si no estuviera, siempre refugiado en una esquina; y los temas no parecen suyos.
En fin, ahí está el debate, que yo mismo tuve ayer en un bar con unos amigos cuando recordamos que ya está a la venta su nuevo disco. ¿Es Dylan un genio? ¿Es un impostor? ¿Está sobrevalorado?
Yo lo tengo claro: los últimos discos de Dylan me parecen trabajos muy grandes (estos días he recuperado Time Out of mind y Love and Theft y se me han puesto los pelos de punta, ¡madre mía!) y sus directos, esos "purgatorios" para alguien que no se considera un dylanita como yo, son canela fina, música de 24 kilates, con una banda espectacular y un músico, Dylan, al frente de todo, manejando el sonido y su obra con inteligencia y talento.


Eli 'Paperboy' Reed regresa a la ciudad

Por: | 28 de abril de 2009

Creo que es una portada más que merecida la del Ruta 66 de este mes. Un acierto a mi juicio. Creo además que hay que defender esta música y a estos músicos en tiempos en los que te venden morraña morralla como si fueran la quintaesencia del rock, la música negra o similares.
En esta ruta norteamericana, ya se habló de este chico, del impactante soul que brota de su obra. Tiene 25 años y parece sacado de otro tiempo. Tuve la oportunidad de verle en directo en Madrid, en la sala Joy Eslava. Puede escribir para ELPAIS.com sobre ello. Fue tremendo.
Eli Paperboy Reed, el hombre que merece una portada de Ruta 66. Y el hombre que estará de gira por España de nuevo en mayo: Madrid, Barcelona y Sevilla. No lo dejen pasar.


Un zarpazo llamado Hank Williams III

Por: | 27 de abril de 2009

No se muerde la lengua y tampoco se anda con medianías. Viene de familia. Nieto del padrino maldito del country americano Hank Williams e hijo del sucesor de éste, Hank Williams Jr, el tercero del árbol genealógico en casa de los Williams, Hank III, es un verdadero outlaw, un auténtico zarpazo de folk aguerrido, bastardo e individualista. Con la referencia absoluta del primer Hank Williams que parió el folk americano, pocas estirpes en Estados Unidos han roto tantas fórmulas.
En esta ruta norteamericana, Hank Williams III se erige como un músico de obligación en cualquier discoteca, gracias a esa poética sureña y ese sabor underground por el que transita su música. Ya lo demostró en el grandioso Straight to Hell y vuelve hacerlo en Damn Right, Rebel Proud, el último disco de este fuera de la ley.
Vuelve a ponerse cabezón, rabioso, salvaje. Vuelve a ir a su rollo. El abuelo estaría orgulloso de la toma de posesión del nieto. Suena en directo <<Long Hauls & Close Calls>>, que se recoge en su más reciente álbum. El hillbilly se acelera y se lleva por delante todo lo que huela a plástico musical.


Una sobre guitarras

Por: | 23 de abril de 2009

De siempre han existido las revistas de guitarras. Al menos, desde que yo tengo uso de razón, y siempre puedes encontrar cosas interesantes. Tengo un amigo guitarrista de una banda que siempre me aconseja leer tal o cual entrevista o reportaje sobre una revista sobre guitarristas.
¿Qué sería de la música popular sin la guitarra? Nada. El rock y derivados son por encima de cualquier cosa expresiones y emociones a través de una guitarra. La mítica Gibson nació de la necesidad de amplificar el sonido de las guitarras acústicas. Orville Gibson, un hombre ligado a la fabricación de instrumentos de cuerda, empezó a ampliar la caja y reemplazó el rosetón central para conseguir un sonido redondo que cautivó a los guitarristas de jazz de los años treinta. Pero había que combatir sonoramente a los metales de las grandes orquestas y fue cuando se electrificó con un micrófono magnético. Nació la Gibson L5, tal vez la guitarra con más solera del blues y las raíces de la música norteamericana.
Claro, que poco después vino la famosa y para mi gusto fascinante <<Les Paul>>, que la casa Gibson produce desde los cincuenta. Una guitarra más potente, que reina en rock blues con fuerza. Ahí lo tenemos en los Allman Brothers, Led Zepellin, ZZ Top o John Fogerty. Y así sin parar porque ciertamente el mejor revolcón puede darlo una Stratocaster, aunque uno se queda por encima de todas con la Telecaster, por bonita, por eficaz y sencilla, por asociarla a los mejores momentos que me ha dado el rock, por ser la de Keith Richards, Bob Dylan, Pete Towshend o Bruce Springsteen, entre otros.
Las historias de guitarras y guitarristas siempre merecen la pena. Así que llamó la atención sobre la última revista digital especializada que he conocido. Su nombre Cutaway Guitar Magazine. Una revista sobre guitarras, guitarristas y todos los elementos que giran alrededor de éstas, es decir, amplificadores, pedales y efectos, didáctica musical...
Incorpora muestras de audio en mp3 para ayudar a explicar la didáctica, demos de sonido de los bancos de prueba de instrumentos y de los artistas entrevistados. Por ahí se cuelan entrevistas a Warren Haynes de Allman Brothers Band, Buddy Whittington, guitarrista tejano de blues habitual de John Mayall o Brent Mason, un capo del country en Nashville.
Revista de guitarras y guitarristas… y gratis. Solo tienes que descargartela en la siguiente web: www.cutawayguitarmagazine.com
Un homenaje en esta ruta norteamericana a una de las grandes bandas de guitarras de todos los tiempos: Allman Brothers.


Woody Guthrie, rumbo a la gloria

Por: | 20 de abril de 2009

"Con el negocio del petróleo en picado, el trigo llevado por el viento y la gente trabajadora dando tumbos asediada por hipotecas, deudas y facturas, enfermedades y preocupaciones de toda condición ruinosa, vi que tenía material para crear canciones”. Son palabras de Woody Guthrie para explicar los motivos que le llevaron a coger una guitarra y “hacerla hablar”.
Hace semanas que leí su recomendable autobiografía Rumbo a la gloria (Global Rhtythm), una radiografía sincera, emotiva y real sobre su propia vida y, especialmente, sobre un país derrumbado. Porque en este libro sobre todo se trata de la existencia de un personaje que atraviesa caminos polvorientos pero al mismo tiempo ilustra un mundo en ruinas en muchas ocasiones. Eso sí, entre los escombros hay esperanza.
El verdadero padre del folk norteamericano no trata experiencias musicales con gente como Leadbelly, Jimmie Rodgers, Pete Seeger o Alan Lomax ni sus conocidas preferencias sindicalistas e incluso comunistas. Tampoco se deja caer por ninguna de sus páginas cómo le dio por escribir himnos como <<This land is your land>>.
Pero es que nada es concreto en el libro, todo fluye, y solo hay una cuestión: la humanidad de su obra. Con la metáfora del tren como la vida, el músico, que murió pobre y del mal de Huntington, cuenta cómo cantaba por unas monedas, defendía a los negros en época de segregación, pasaba hambre y penurias y no se vendía en una audición en el piso 65 del Rockfeller Center. Era un hombre nacido para atravesar tormentas con su guitarra, donde se leía: "This machine kills fascists (Esta máquina mata fascistas)”.
Esa existencia tan humana es lo que movió su obra. Ahí están las señas de identidad y las pistas para definir a Woody. Es lo que uno saca al devorar las páginas de este relato en prosa que parece una novela más que una autobiografía al uso.
En estos tiempos de crisis, con despedidos masivos y el mundo patas arriba, la lectura de este libro se hace más que necesaria, arroja luz entre tinieblas. Emocionante el gran e irrepetible Woody Guthrie.


Imagino que de todos ya es conocido cómo ha acabado Phil Spector, el grandísimo productor de la música norteamericana. Ha sido declarado culpable del asesinato de Lana Clarkson, camarera que invitó a su masión en Los Ángeles una noche de 2003. Como recoge el diario El País, no se puede definir mejor: El patético final de Phil Spector.
Una pena. Un hombre que representó en sí mismo el universo sonoro más exuberante de la música pop. Un productor que dio alas a la producción hasta galaxias lejanas gracias a sus fantasías representadas en metales, vientos, juego de voces... en fin arreglos que definieron una época. Como le leí al gran Ignacio Juliá, hablar de Phil Spector y el rock'n'roll es hablar de Orson Welles y el séptimo arte.
Siempre he pensado que la imagenería pop de Spector con su muro de sonido y su impactante abanico de detalles debería estudiarse en las escuelas. Al menos, un buen puñado de las canciones, que llevan su firma y se convirtieron en inmortales, debería ser radiado en las aulas. La fuerza de la imaginación es la esencia de música.
En esta ruta, queremos recordar el glorioso legado musical de Spector, personaje que muestra a la perfección cuál es la línea que separa al artista de la persona. Su jukebox es sencillamente espectacular:


Y una pieza entera, el famoso e impulsivo <<Da Doo Ron Ron>> de The Crystals, grupo de cabecera de Spector.

Cuando me obsesioné con Bruce Springsteen

Por: | 13 de abril de 2009

Aprovechando que el ciclón Springsteen ya se ha puesto en marcha en Estados Unidos con conciertos en varias ciudades del sur del país, y no tardará en llegar a estas tierras, la sección "Parada para repostar" cuenta con una historia que seguro que suena familiar a muchos seguidores de Bruce. Darío Manrique, estupendo compañero en Rolling Stone, y autor del recomendable blog, En Estéreo, para esta misma casa y que supone otra mirada a la música diferente a la que aquí se trata, nos escribe el inicio de su obsesión por la música fascinante de Springsteen, tal vez el músico norteamericano que más llega en plena adolescencia. Disfruten con el texto sincero de Darío. Esta ruta norteamericana se muestra encantada de detenerse en él.
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En pocos momentos de mi vida he sido fan-fatal de nadie. Si descontamos un breve episodio pre-adolescente madonniano, motivado más que nada por el despertar hormonal (era la época más guarrona de Madonna), creo que nunca he estado más obsesionado con nadie que lo que lo estuve con Bruce Springsteen de 1991 a 1994 (año más, año menos).
Ciertamente, no fue la mejor etapa de Springsteen, musicalmente hablando: Human Touch y Lucky Town (ambos del 92) son bastante flojitos, la E Street Band había sido temporalmente despedida, e incluso el anterior disco (Tunnel of Love) no figura entre lo mejor de su discografía. Pero mi fanatismo venía de unos años antes, exactamente del 2 de agosto de 1988. Esa noche mis padres me llevaron a ver a Springsteen con la E Street Band al Vicente Calderón, y fue una experiencia iluminadora: casi 3 horas de rock & roll en estado puro que hicieron mella en mi infantil mente de onceañero (aquí está el repertorio que sonó). Me impresionó el derroche de energía, cómo se podía estar cantando y bailando con esa intensidad, no sólo sin caer rendidos al suelo, sino además disfrutándolo -como era obvio que lo estaban haciendo-, tanto los músicos sobre el escenario como las miles de personas que estaban viéndolos.
La semilla de esa noche fue creciendo y dos o tres años después ya me sabía toda la discografía springsteeniana al dedillo (salvo quizá Nebraska, que reconozco que se me hacía durillo), e hice todas aquellas cosas que los fans hacen: compraba camisetas, almacenaba recortes de prensa sobre mi ídolo, leía biografías suyas (recuerdo sobre todo una, muy desencantada, de Ignacio Juliá, llamada Promesas rotas), etc. Llegué a comprar grabaciones piratas, incluso: contacté con un tipo que vendía bootlegs de conciertos y me pillé el de aquella noche de agosto de 1988 ¡¡en casete!! El sonido era horrendo, se escuchaba más a la gente que el tío con la grabadora tenía alrededor que al grupo. Sólo oí esas dos cintas una vez, pero consideré que, por su valor simbólico, la pequeña fortuna que me habían costado (2.000 pelas, las dos) merecían la pena como inversión.
Pasó el tiempo y la "Fiebre Brucista" fue remitiendo, ante el descubrimiento de sonidos más "modelnos". The Ghost of Tom Joad, por ejemplo, no me interesó demasiado, y no hice ningún esfuerzo por ir al concierto del Palacio de Congresos de Madrid (de lo que hoy me arrepiento, claro). Pero nunca ma avergoncé de esa fiebre, y recuerdo esos años de mono-dieta con tremendo cariño. Con los años he vuelto a recuperar el interés por Springsteen, aunque sus discos nuevos no me producen la excitación de, digamos, un Darkness on the Edge of the Town, tal vez mi favorito. También les tengo especial cariño a los dos primeros álbumes, el Greetings from Ashbury Park, N. J. y The Wild, the Innocent & the E Street Shuffle. De este último es la canción con la que me despido, la excitante <<The E Street Shuffle>>.
Ah, por cierto, las cintas del concierto del Calderón están desaparecidas, debí de tirarlas en alguna limpieza de casetes/mudanza. Una pena... ¿No tendrá alguien una grabación de esa noche? Me vale en cinta...


Texto: Darío Manrique, colaborador de Rolling Stone, Efe Eme y Citizen K, entre otras publicaciones, y autor del blog para El País, En Estéreo.

Dylan: "Puedo convertir un frutero en un drama"

Por: | 09 de abril de 2009

Frase de Mr. Zimmerman, que recojo la noticia publicada en El País, versión digital, sobre la amplia entrevista (¡10 páginas!) que concedió Bob Dylan al periodista Bill Flanagan, vicepresidente de la cadena VH1. A juicio de esta ruta, una conversación interesantísima en la que el músico de Minnesota repasa su carrera, el sonido de su nuevo disco y sus motivaciones.
Pequeños apuntes:
Pese a que su anterior álbum, Modern Times, llegó al número uno, Dylan no ha querido repetir la fórmula: "Creo que la explotamos todo lo que pudimos y un poco más. Ordeñamos la vaca hasta dejarla seca. Todas las canciones de Modern Times fueron escritas e interpretadas en el más amplio rango posible, para que tuvieran un poquito de todo. Estas nuevas canciones tienen un toque más romántico"
Sobre la reacción del público, Dylan no parece muy preocupado: "Veo que ahora a mi audiencia no le preocupa en particular de qué periodo son las canciones. Sienten el estilo y la sustancia de una manera más visceral, y se quedan ahí"
Bob y el acordeón: "Ojalá lo hubiera usado más en algunos de mis anteriores discos (...) Es un instrumento perfecto en muchos sentidos. Es orquestal y percusivo a la vez". En Together Through Life es David Hidalgo, de la banda californiana Los Lobos, quien toca el acordeón.
Si estás de vacaciones de semana santa, relájate y disfruta. Hay tareas dylanitas que te pueden venir bien estos días.
Aquí tienes la entrevista completa (en inglés), colgada en la página web: www.bobdylan.com

Y aquí otro de sus nuevos temas, incluido en el esperado Together Through Life


SCOTS, auténtico rock

Por: | 06 de abril de 2009

Ya están de gira por España y es uno de los regresos más esperados. Southern Culture On The Skids, también conocida como SCOTS, vuelven a tocar en directo por nuestras tierras con ciertos programados por distintas ciudades.
Se trata de una de esas bandas que no suelen defraudar con una discografía más que interesante (imprescindible álbumes como Mojo Box o Dirt Track Date) y un directo de lo más divertido y real. Rock’n’roll de alto voltaje que mezcla la música de raíces para darle un toque personal. Es un soul garagero, o un rockabilly surfero, o un rock’n’roll genuino. Especialmente recomendable la entrevista, a cargo de J. F. León, que se publica en Ruta 66, donde SCOTS hablan de cómo la industria margina propuestas como la suya si no pasas por el aro.
Pero el aro de los SCOTS es el auténtico rock.


Gira:
6 de abril: Madrid
8 de abril: Gijon
9 de abril: A Coruña
10 de abril: Ponferrada

Primeras sensaciones del 2009

Por: | 02 de abril de 2009

Avanzado el año pero todavía con mucha carretera por delante, Radio City nos trae un repaso de sus primeras sensaciones musicales. ¿Año flojo? ¿Año abundante? Todavía queda mucho pero merece la pena ver qué hay por esas estanterías para coger papel y boli y apuntar. La recomendación de Radio City esta vez es numerosa.
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La recomendación de MARZO de Radio City Discos
Texto: Jesús

El arranque de cualquier año trae, en lo musical, una curiosa mezcla de sensaciones.
Primero, esa ansiedad que te lleva a tachar en el calendario los días que faltan para la publicación de algunos trabajos en los que tienes depositadas tantas esperanzas, que por algún oscuro motivo temes que te vayan a defraudar.
Durante estas primeras semanas y llegando con cuentagotas, de momento (en nuestro caso) la cosa se salda de la siguiente forma.
Confirmando el preciosismo de Andrew Bird y la clase sin límites de los Gourds (¿Han firmado lo mejor de su inmaculada carrera?). Sumando motivos para amar en la salud y en la enfermedad a Robyn Hitchcock. Gozando con lo bien que les sienta a Black Lips abrazar la psicodelia y rejuveneciendo mejor que con cualquier tratamiento de botox con la nueva entrega de Marked Men, sin duda la mejor banda punk-rock del planeta.
Aunque sobre todo, andamos excitadísimos con el nuevo disco de Eilen Jewell. El single de adelanto de <<Sea Of Tears>> (ya se puede oír en su myspace) ha venido a encender nuestra pasión por la rubia de Idaho y a poder asegurar que el excepcional Letters From Sinners And Strangers va a tener un sucesor de lujo.
Después llegan esas agradables sorpresas que provocan enseguida que te olvides de que los geniales M Ward o Neko Case (a pesar de demostrar que son incapaces de grabar medianías) no han entregado lo mejor de sus discografías. Ahí está esa deliciosa mezcla de Edwyn Collins y Jonathan Richman llamado Dent May, el canadiense Brent Randall estirando la herencia de Burt Bacharach, Doug Paisley y su elegante tratado de raíces, el pluscuamperfecto Timber Timbre (otro “chivatazo” del Hotel Arizona) y divertidísimos Strange Boys para el inagotable In The Red.
Y por último están esos discos con fecha del 2008, que recibes o te conquistan con algunos meses de retraso, y que desencadenan que rehagas tu lista de favoritos del pasado ejercicio hasta que quede prácticamente irreconocible. Algunos de esos responsables son, esa reencarnación francesa de Tony Joe White llamado Don Cavalli, la sencillez y elegancia de Kate Maki y Emily Jane White, Starling Electric ejerciendo de sustitutos perfectos de los Wondermints. La deliciosa heterodoxia folk de Woods Family Creeps, Ty Segall y su brutal one man band, pero sobre todo (y en el que nos detendremos en la próxima entrega) un veterano secundario que ha hecho diana en su primera puesta de largo, MURRY HAMMOND.
Vídeo: Murry Hammond y Grey DeLisle

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