La Ruta Norteamericana

Sobre el blog

Viaja por el pasado, el presente y el futuro de la música popular norteamericana. Disfruta del rock, pop, soul, folk, country, blues, jazz... Un recorrido sonoro con el propósito de compartir la música que nos emociona.

Sobre el autor

Fernando Navarro

. Redactor del diario El País y colaborador habitual del suplemento cultural Babelia, las revistas Ruta 66, Efe Eme y Rolling Stone. Es autor del libro Acordes rotos. Retazos eternos de la música norteamericana (66 rpm). Cree en el verso de Bruce Springsteen: "Aprendimos más con un disco de tres minutos, que con todo lo que nos enseñaron en la escuela"

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Acordes Rotos. Retazos eternos de la música norteamericana.

Acordes Rotos. Retazos eternos de la música norteamericana repasa el siglo XX estadounidense a través de las historias de más de treinta artistas, claves en el nacimiento y desarrollo de los estilos básicos de la música popular. Un documento que tiene en cuenta a músicos esenciales, que dejaron un legado inmortal sin importar el éxito ni el aplauso fácil.

Muere Allen Klein, un manager con puño de hierro

Por: | 06 de julio de 2009

El día de la Independencia de EE UU, el pasado 4 de julio, moría en Nueva York Allen Klein, conocido como el tiburón de los Beatles y los Rolling Stones, originario del Estado verde de Nueva Jersey. Klein pertenecía a esa estirpe de managers al estilo Coronel Parker, que con puño de hierro llevó la carrera de Elvis Presley. El dinero para un tipo como Klein era sinónimo de triunfo, y triunfar era la única meta para alcanzar en el negocio de la industria discográfica. Llegabas a la cima pero no a cualquier precio.
Dejo aquí la necrológica que publica El País de la mano de David Alandete.
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Los Beatles y los Rolling Stones tenían algo en común: un tiburón. Se llamaba Allen Klein, un hombre de negocios poco escrupuloso y sagaz que trabajó para ambos grupos a finales de los años sesenta. Padecía alzhéimer y falleció en Nueva York el pasado 4 de julio, a los 77 años de edad.
Klein comenzó a comprar derechos de grupos británicos como The Animals a mediados de los años sesenta, en pleno auge de lo que los historiadores de la música han bautizado como la invasión británica. En 1965 logró hacerse con un contrato para representar a uno de aquellos grupos: los Rolling Stones. Aquel año, la banda, nacida en 1962, lanzó un exitoso single: <<(I can't get no) Satisfaction>>. Al cantante, Mick Jagger, que había estudiado en la prestigiosa London School of Economics, Klein le pareció un hombre dotado para los negocios.
Desde luego, una virtud suya era la constancia. En 1967 se reunió con los Beatles y su entonces manager, Brian Epstein, en el hotel Hilton de Londres. Allí anunció a los integrantes del grupo que le agradaría ser su representante en EE UU. Ellos le recibieron con frialdad y se deshicieron de él amablemente. Epstein murió en agosto de aquel año, y Klein ocupó su puesto. Lennon se había quedado con una buena impresión. Le parecía que reunía las condiciones necesarias para el trabajo. Y sobre todas ellas, la de que se movía como "un tiburón" en la industria, tal y como recordaba ayer The New York Times.
La aparición de Allen es considerada por algunos medios como uno de los factores que contribuyó a acelerar la descomposición del grupo que ya había puesto en marcha las tensiones entre John Lennon y Paul McCartney, que se negó a firmar el contrato con Allen.
Cuando Klein se hizo cargo del gran negocio que eran los Beatles, las cuentas de este grupo estaban patas arriba. Su empresa, Apple Corps, perdía dinero. El grupo había perdido el control de su propio catálogo. "Llamé a John a principios de 1969. Había leído que había declarado a un diario que si los Beatles no hacían nada, Apple estaría en bancarrota en seis meses. Ése fue mi punto de partida. Puedes trabajar con gente que sabe que se avecina una catástrofe. El contable de Apple había escrito a los cuatro chicos una carta avisándoles de que estaban al borde de la bancarrota", dijo Klein en una entrevista a la revista Playboy en 1971.
"Un negocio multimillonario no se puede gestionar con flores y diversión, según han descubierto los Beatles después de la muerte de su manager y mentor, Brian Epstein, en 1967", había publicado Time en mayo de 1969 al referirse a los problemas de los Beatles.
"Quiero hacerles económicamente viables", dijo Klein a The New York Times el día después de ser contratado. En su contrato, Klein se aseguró un 20% de los beneficios que obtuvieran los músicos durante los siguientes tres años. Aunque el grupo se disolvió en 1970, Klein siguió limpiando el negocio y consiguió renegociar los royalties de la banda de forma muy beneficiosa para sus integrantes.
El manager, sin embargo, acabó mal con ambas bandas. Mientras ayudó a los Stones a negociar un nuevo contrato con el sello Decca, compró para él mismo los derechos de las canciones. El grupo le despidió en julio de 1970 y le llevó a juicio infructuosamente para recuperar el control sobre sus temas. En poder de Klein y su empresa ABKCO quedaron los derechos de discos míticos, como <<Beggars banket>> o <<Let it bleed>>.
En principio, y tras la ruptura de los Beatles, siguió en contacto con John Lennon y George Harrison, a quien ayudó a organizar el padre de todos los conciertos benéficos, a favor de Bangladesh, en 1971 en el Madison Square Garden neoyorquino. Con los años, se peleó también con ellos. Se dice que Lennon le dedicó su canción de 1974 <<Steel and glass>>, en la que canta: "Tu boca grazna mientras difunde tus mentiras, pero no puedes tirar de las cuerdas si tus manos están atadas, tus dientes están limpios pero tu mente está sucia, dejas atrás tu olor a gato de callejón".
Klein, que nació en Nueva Jersey en 1931 y pasó buena parte de su infancia en un orfanato, se sabía el malo del cuento. "El negocio de la música está compuesto al 99% de perdedores sin talento que no pueden ver de frente a un ganador", dijo a Playboy en 1971. "Yo soy un ganador, y si quieren intentar amargarme el éxito insultándome, que lo hagan. No me importa una mierda".


La soberana sencillez de Wilco

Por: | 05 de julio de 2009

The album, el último disco de Wilco, ha sido el mejor disco de la semana para la revista digital Efe Eme. Esta crítica lleva mi firma y la comparto con esta ruta norteamericana, donde los trabajos de Wilco siempre son bienvenidos.
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Se agarra el compacto, se ve el título y se piensa antes de escuchar que poco se lo han currado estos chicos de Wilco para titular. The album. El disco. Así de sencillo. Pero resulta que tiene su lógica y, según las circunstancias, la sencillez es un grado.

La banda que firmó Yankee Hotel Foxrot y A Ghost is Born, esos trabajos que tuvieron cierta semilla en el recientemente fallecido Jay Bennet e hicieron avanzar el rock de raíces norteamericanas hacia experimentos trascendentales, de fragilidad y distorsión, con fantasmas y atmósferas personalísimas, que combatían las depresiones de Jeff Tweedy con incursiones que rompían moldes, la misma banda, decíamos, abraza ahora la sencillez.
Ya lo apuntaron con el anterior, Blue Sky Blue Sky Blue Sky.¿Convencen? Más que eso. Es su verdadera cualidad. Un grado que tienen de origen. Los giros rupturistas, ejecutados a la perfección en directo, han sido el salto que les colocó en otra liga, adorada por la masa indie, tan sujeta a lo que fluctúa, y que alejó a los más puristas. Pero, desde ese primer AM, Wilco realmente siempre fue una banda de marcadas señas de identidad, maravillosos genes sencillos de rock afincado en la melodía y el brillo. Ese gusto por Big Star, Byrds y Beatles.
Este disco es la última prueba de ello. Temas como “Wilco (The song)”, “You and I” o “Sonny Feeling” muestran a las claras que la dulzura y tempo pop siempre tienen donde encontrarse. Y un rayo de sol al más puro estilo de George Harrison recorre “You never know”, tal vez el corte más redondo del álbum con ese órgano y estribillo pegadizo. Hay momentos de un barroquismo tipo Zombies en “Deeper down” o a lo Nick Drake en “Solitarie”. Y aún hay tiempo para una pista del tamaño compositivo de “I’ll fight”. Interpretación vocal aplastante. Ligereza sonora bellísima. Sencillez soberana. Tom Petty lo firmaría.
No se trata de situar por encima del bien y el mal, ni de dar más portadas al que llaman el grupo del siglo XXI, pero sí de decir que Jeff Tweedy, Wilco, es muy, muy bueno.
Escuchas: <<You never know>>


Wilco, ya lo demostraron en Summerteeth, se bañan con pasión en los sonidos de The Beatles. Pero en este <<You never know>> el tributo se lo dan al grandísimo George Harrison.

Un trago de buena suerte con Lucinda Williams

Por: | 02 de julio de 2009

"Lucinda Williams es la diva del country alternativo. Una mujer capaz de expresar la dureza y la fragilidad, el lado más oscuro de la existencia a través de letras que rozan la poesía. Sin embargo, su primera visita a España coincide con su disco más luminoso”.
Así comienza la entrevista que Fietta Jarque hace a Lucinda Williams, donde repasan la carrera de la cantante, su último disco, Little Honey (Universal), y sus influencias musicales y compositivas a lo largo de 30 años recorriendo garitos y recibiendo elogios de la crítica especializada.
La entrevista se publicará mañana en el suplemento cultural Babelia y es una oportunidad perfecta para acercarse a la obra y la figura de esta artista de Lousiana. Si queréis ir matando el gusanillo o simplemente saber más de ella, podéis hacerlo en ELPAÍS.com hoy mismo. Un vídeo de presentación de Lucinda Williams, que está por primera vez de gira por España, sirve de aperitivo para referirse a esta magnífica songwriter. El vídeo podéis verlo aquí.
Y, ciertamente, Mrs. Williams levanta pasiones. Tan sólo hay que ver la portada de la revista Ruta 66 para este mes de julio. Una preciosidad con otra entrevista que promete, esta vez a cargo del gran Ignacio Juliá.

Lucinda Williams actúa el 14 de julio en Bilbao (Kafe Antzokia), el 16 julio en Cartagena (La Mar de Músicas), el 17 de julio en Zaragoza (Teatro Principal), el 18 de julio en Madrid (Joy Eslava) y el 20 de julio en Barcelona (Apolo).

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