Hace unos días el suplemento cultural Babelia publicaba una entrevista que hice por teléfono a Simone Felice, hermano de los Felice Brothers y actualmente con proyecto por su cuenta con The Duke and The King. De esto último ya se habló en este blog, pero ahora quiero aprovechar para reivindicar de nuevo a The Felice Brothers, una banda que en la Ruta Norteamericana es muy querida. Los Felice han sacado este año otro disco más que notable: Yonder Is The Clock (Team Love / Freak Magnet). Recupero la parte de Babelia que hablaba de la banda.
“Junto con sus hermanos Ian y James, Simone creó los Felice Brothers, un combo que empezó tocando en el metro de Nueva York y atendía a las raíces sonoras de su entorno rural dejando atrás la moda de las distorsiones y el ruidismo. El mayor de los hermanos Felice tiene una buena explicación al respecto: “Crecimos en las montañas de Casktill, en el mismo lugar en el que The Band grabaron Music from Big Pink”.
De ese trascendental paisaje, que descansa en la cordillera de los Apalaches y por donde desciende el río Hudson por un verde valle, se puede afirmar que han conservado la misma fotografía. La legendaria imagen campestre de los miembros de The Band (Rick Danko, Robbie Robertson, Levon Helm, Richard Manuel y Garth Hudson) en el interior de ese álbum paradigmático del sonido tradicional estadounidense, con el que se presentó el que entonces era grupo de acompañamiento de Dylan, ha planeado en los primeros testimonios sonoros de los Felice.
En Through These Reins and Gone (2006) y Tonight at the Arizona (2007), los Felice Brothers juegan con ese aspecto de asaltadores de trenes con sombrero. Pero lo más importante: desde sus orígenes hasta hoy, estos hermanos han profundizado en el fascinante legado de The Band hasta casi extender a nuestros días las Basement Tapes en composiciones como Frankie’s Gun, Take This Bread o Penn Station. Un jolgorio que tiene su última huella sonora en el reciente Yonder Is The Clock (2009) tras el excelente The Felice Brothers (2008).
Simone, que a las baquetas y en labores compositivas en la formación familiar recuerda al mismo Helm, se siente a gusto con las conexiones con The Band: “Me considero afortunado de haber recogido la sagrada antorcha de sus canciones y su poesía. Es un honor. También una responsabilidad, pero me hace feliz”. Rock primitivo, inocente, fresco, de guitarras, órganos y acordeones que confluye con medios tiempos y profundas baladas de soul blanco.
Es un sonido bastardo, imposible de etiquetar, aunque esencialmente americano, como un plano secuencia de John Ford. Según el músico, surge del hábitat que rodea al artista: “Casktill es un área con un ambiente especial, por el agua, el aire, los árboles… El entorno influye absolutamente. Cuando creces en las montañas, con inviernos largos, dos o tres pies de nieve, con arroyos congelados y sientes el contacto con la naturaleza, te das cuenta que estás ante un tiempo especial”.
PD. Aprovecho para recomendar la iniciativa de dos periodistas, María Sánchez y Álvaro Llorca, que han llevado a la práctica el sueño de esta ruta norteamericana y se han lanzando a la carretera para recorrer de costa a costa Estados Unidos y, lo mejor, contarlo vía blog. A través de la Comunidad de ELPAÍS.com y de Utuoi, encontrareis las peripecias e historias de ambos en La Gran Mixtape Americana.



Hay 2 Comentarios
Que vitalidad desprenden, buenos buenos son buenos.
Publicado por: Chema | 30/11/2009 18:08:57
Pues siendote sincero, no tenia ni la menor idea de la existencia del grupo de los Felice Brothers, pero una vez visto el video creo que me van a sonar bastante mas a menudo, porque suenan bastante bien.
Publicado por: Tunez | 30/11/2009 9:13:26