Dentro de nuestro repaso por las joyas que rescata el sello Hoodoo Records hoy nos detenemos en todo un prodigio del R&B: Hank Ballard. Apenas conocido en la actualidad, Ballard se encontraba en Detroit haciendo de las suyas en los cincuenta con su rock’n’roll primitivo, años antes de que soul se adueñase de la ciudad bajo la factoría de Motown, al mando de Berry Gordy Jr.
Pocos músicos han mostrado un talento innato para ese ritmo contagioso, ese espíritu liberador y brillante del más primigenio rock’n’roll, como este músico afroamericano de Alabama. La voz de Ballard es puro soul pero presentado con envoltorio rockero. Inunda el cuerpo al tiempo que te saca a bailar con ese acento canalla, esa presencia tan absoluta en toda la canción. Como si Harry Belafonte se desmelenase y se pusiese la chaqueta de cuero para caminar orgulloso con sus gafas de sol por la calle. Provocativo y enérgico, Ballard se erige como un músico indispensable en La Ruta Norteamericana, un artista de los pies a la cabeza, un embajador maravilloso de los sonidos más auténticos e ilustrativos de la mejor época del rock’n’roll. Sin ir más lejos, Ballard es el auténtico padre del twist. El baile que popularizó Chubby Checker en 1960 viene de una composición suya. <<The Twist>> fue compuesto por Ballard en 1959. La versión de Checker, conocido como el Rey del Twist, llegó al número uno de las listas estadounidenses. Checker consiguió que la juventud bailase de forma trepidante, en ese movimiento incesante de caderas, mientras se subía y se baja el cuerpo, agitando los brazos, unos enfrente de otros, pero el origen reside en Ballard, el gran Hank Ballard. Sin él no podemos explicarnos el twist pero tampoco a artistas como el propio Checker, Gary US Bonds, Mitch Ryder o el mismísimo James Brown.
Hoodoo recupera dos discos esenciales en su discografía: Hank Ballard & The Midnighters (1957) y Singin’ & Swingin’ (1959). Toda una colección de canciones que definen una era de baile, hedonismo, liberación, mezcla de razas y ruptura con los convencionalismos. Ballard y los Midnighters eran esencia de esos tiempos. Porque Ballard no solo ponía ritmo a la vida, también provocaba con sus letras que invitaban al sexo con las chicas, al roce nocturno, al baile desenfrenado. Por eso, su música fue prohibida en algunas emisoras de radio al ser considerada obscena por los bienpensantes y conmocionar a las comunidades religiosas de Minnesota y otros Estados.
A decir verdad, con la perspectiva que da el tiempo y con la suerte de poder gozar de estos discos, nunca lo obsceno fue tan embriagador. El maravilloso Hank Ballard y sus Midnighters a pleno pulmón. Prepárate para bailar.



Hay 1 Comentarios
Si señor Frenando, poca gente habla de Hank Ballard Música para bailar y divertirse sin mas ni menos, eso hace mucha falta ahora que solo hay penas.
Publicado por: Chema | 26/07/2011 13:38:50