Esta ruta sonora aparca por vacaciones durante dos semanas. Tarde pero no por ello necesarias han llegado las vacaciones este año. Dejo a modo de coda, y hasta recuperar el pulso con el blog, el reportaje que Babelia, suplemento cultural de El País, publicó el sábado bajo mi firma sobre folk femenino. Espero que lo disfrutéis y os ayude a conocer nuevas artistas o discos más que recomendables este año donde las mujeres en el folk cosechan trabajos sobresalientes. No es algo nuevo pero creo que merece la pena recopilar una serie de nombres y hablar de las más jóvenes para hacer justicia con sus grandes aportaciones al género.
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En el folk, ellas también siembran. Durante mucho tiempo esta música de sonidos raíces y olor a tardes de lluvia se entendió como un género musical comunitario que se transmitía oralmente. En este 2011 en el que los mejores representantes del género en los últimos 25 años, con sus diferentes matices estilísticos del rock al pop, publican nuevos y aplaudidos discos, como The Jayhawks, Wilco, Iron & Wine, Bon iver o The fleet foxes, las voces femeninas también se alzan como protagonistas, deslumbrando con una serie de álbumes que se hallan entre lo más conmovedor de este curso. Y parece que se han puesto de acuerdo para que este sea su año. Los nuevos trabajos de Emmylou Harris, Lucinda Williams, Allison Krauss o Susan Tedeschi, entre las veteranas, coinciden en las estanterías con los de jóvenes talentos como Eilen Jewell, Zoe Muth, Laura Marling o Diana Jones, entre otras. El folk parece estar de nuevo en el centro de todas las miradas, aunque nunca haya dejado de estar ahí.

"Creo que hay muchísima buena música folk hoy en día", afirma Eilen Jewell (Boise, EE UU, 1979) al otro lado del teléfono desde Boston. Tras discos tan sobresalientes como Letters from sinners & strangers o Sea of tears, la cantante raya a más altura si cabe este año con la publicación de Queen of minor key (Signature Records / Karonte), un trabajo de un estilo tan intenso como bello. "Fui a una pequeña cabaña en el bosque y durante más de diez días estuve encerrada allí. Escribía a todas horas", cuenta. Con su voz suave y su magnífico sentido de la tradición, Jewell se ha erigido como una figura indispensable para entender a la última generación del folk femenino, una hornada que, sin formar una escena oficial, nutre su música de auténticos sonidos raíces, en algunos casos más crudos, en otros más tiernos, pero sin aderezos artificiales ni arreglos celofanes que quitan sabor y engañan sobre su naturaleza. "Siento que he crecido dentro de un estilo musical y como yo hay más gente con la misma educación artística", asegura la cantante de Idaho.


