Israel Nash Gripka sabe la diferencia que hay entre disfrutar de una noche estrellada en mitad de la montaña y otra donde los altos edificios de hormigón y una incandescente luz artificial no dejan ver el cielo tal y como es. Lo sabe tras grabar su último y espléndido disco, Barn doors and concrete floors, en las montañas de Catskill. “El entorno de los bosques ha estado creciendo en muchos de nosotros como unos estudios alternativos. Hay algo especial en ello”, asegura el músico en una entrevista para La Ruta Norteamericana.


