Alrededor de esos dos micrófonos están los cuatro tipos. No son un grupo de renombre, mucho menos el último hype de Pitchfork. No. Pero transmiten buenas vibraciones, claro que sí. Alrededor de esos micrófonos, esos cuatro tipos parece que saben lo que se hacen. Con el plástico en mis manos, el vinilo de Class of ’55 se dispone a llenar la habitación de buen country-folk-rock’n’roll, una rara mezcla, genuina y extrañamente hermanada, pero disfrutable sin lugar a dudas. Suena: Class of rock’55. Memphis rock’n’roll homecoming.


