Resulta muy difícil encontrar en el panorama musical de hoy en día gente de la pasta de Pete Seeger. Músicos que en sí mismos son savia de Norteamérica por su discurso popular, su obra a pie de carretera, sus relaciones con compositores y figuras de la cultura de toda condición, su influencia en varias generaciones, su compromiso con su arte y su entorno en definitiva. Resulta muy difícil, en este mundo de consumo instantáneo, en el que pocas cosas parecen perdurar, captar el tamaño y el corte de la figura de Seeger. Pero, en estos tiempos de crisis, en los que se ha visto cómo todo se desmorona por la irresponsabilidad, la codicia, la desvergüenza y la corrupción de los notables que dirigen instituciones y organismos económicos y políticos, Pete Seeger hace más falta que nunca.


