Alrededor de esos dos micrófonos están los cuatro tipos. No son un grupo de renombre, mucho menos el último hype de Pitchfork. No. Pero transmiten buenas vibraciones, claro que sí. Alrededor de esos micrófonos, esos cuatro tipos parece que saben lo que se hacen. Con el plástico en mis manos, el vinilo de Class of ’55 se dispone a llenar la habitación de buen country-folk-rock’n’roll, una rara mezcla, genuina y extrañamente hermanada, pero disfrutable sin lugar a dudas. Suena: Class of rock’55. Memphis rock’n’roll homecoming.
Curioso. Ninguno de los cuatro componentes de esta superbanda reunida para la ocasión era originalmente de Memphis y, sin embargo, todos ayudaron a moldear, con su talento y su visión artística, parte de los sonidos que se cocieron en ella en la segunda mitad del siglo XX. Ahí es nada: Class of ’55 es el resultado de juntar (o más bien juntarse por diversión y capricho) a Roy Orbison, Johnny Cash, Jerry Lee Lewis y Carl Perkins. Cuatro pioneros de la era del rock’n’roll, cuatro puntales de la eclosión de la cultura juvenil y cuatro hombres marcados por el éxito y la tragedia.
Los cuatro se dieron a conocer en Sun Records, la casa del rock’n’roll y el rockabilly, con esa línea tan fina y posiblemente inapreciable que separa a ambos géneros musicales, de Memphis. A la estela de Elvis Presley, los cuatro tuvieron su momento, dejando sus señas de identidad en la historia de la música popular con sus primeras composiciones a mediados de los cincuenta: Cash con I walk the line, Orbison con Ooby Dooby, Perkins con Blues Suede Shoes y Lewis con Whole lotta shakin’ goin’ on. Pero los cuatro vieron cómo sus carreras declinaban hasta oscurecerse más de lo previsto, al tiempo que tragedias personales marcaron sus vidas desde el alcoholismo de Cash hasta importantes pérdidas familiares y líos varios de Lewis y Orbison o el accidente de coche de Perkins.
Pero ahí están los cuatro en 1985, lejos, todo sea dicho, de sus mejores días, dispuestos a rendir homenaje a Memphis e intentar dar de nuevo aire a sus carreras mediante esta reunión nostálgica pero vibrante. Cuentan con el productor Chips Moman, quien tenía claro que tenía que dejar hacer a los cuatro músicos, tenía que ser el catalizador de la libertad artística del grupo. En tan solo cuatro días, grabaron estas sesiones de vuelta a Memphis. Días para captar, con sabor de directo sobre la marcha, un compendio maravilloso de sonidos: el country-blues polvoriento de Way more’s blues, la balada de carretera enigmática en la voz gospel de Cash, acompañada de los coros del resto, de We remember the king, el rock’n’roll primigenio de Perkins de Birth of rock’n’roll, el medio tiempo majestuoso de soul de Coming home en boca de Orbison o el contagioso rock con las teclas de Lewis de Keep my motor running.
En la última entrada de esta sección llamada Por amor al vinilo, traté el elepé sobre la carrera de Roy Orbison en su época en el sello Monument. Para los amantes de la música del autor de Pretty Woman, creo que este disco es muy recomendable para completar su discografía, más allá de que es una pieza más que gozosa de la música norteamericana. Los cuatro formaron eso que se da en llamar una superbanda y dejaron testimonio de la reunión.
Class of rock’55. Memphis rock’n’roll homecoming se cierra con Big Train (from Memphis) (Music On Vinyl / Bertus), canción compuesta por John Fogerty que, según sus palabras, intentaba plasmar la esencia sonora de Memphis, un cruce de los ritmos básicos y primitivos de la música popular estadounidense. Big Train, versionada por todo tipo de músicos, recuerda en este album al estallido inocente y festivo de otra reunión de otra superbanda como los Travelin’ Willburys. De alguna manera, es un buen broche final para este curioso artefacto americano. Una reunión de amigos y supervivientes, nombres claves todos ellos del rock’n’roll más apasionante. A decir verdad, no es un disco que cambiará una vida pero, por amor al vinilo, que merece la pena tenerlo en las manos y pensar que ahí dentro, en ese plástico, se guardan trocitos de las almas musicales de Cash, Orbison, Perkins y Lewis reunidas para la ocasión. Son genuinos. Tal y como se ve en el siguiente vídeo de estos alumnos aplicados de la clase del 55: cuatro tipos con estas pintas, cantando conjuntamente, tuvieron algo que decir, importándoles muy poco todo lo demás y bastante lo que sentían que representaban en ese tren, todavía en marcha, que es la música americana.



Hay 3 Comentarios
Yo tambien lo compre hace 20 años , estaba en Inglaterra aprendiendo ingles. Entré en una fotocopisteria y ahí tenian un pequeño cajón con joyas de no se porque solo rock and roll: Me llevé un recopilatorio de Billy Lee Riley en la Sun y grabaciones posteriores, la edicion inglesa del primero de Stray Cats (con increibles fotos en su funda interior) y este Class of 55 que me encantaba. Lo asocio a ese majestuoso video de Carl Perkins & Friends que Edmunds, Harrison , Clapton y cia regalaron a Carl. Todavia tenían mucho que decir aunque la industria les hubiera dado la espalda. Buena idea recuperar este disco.
Publicado por: JAIME | 28/06/2012 11:53:17
Hola!!.
Buen post, cuatro ases de olimpo, en fin debilidad pot todos.
Salud.
Ya solo me queda encontrar el vinilo.
Publicado por: Chema | 14/06/2012 13:47:39
Fernando, bien por tu recomendación. Hará unos 20 años que no lo escuchaba y tu recomendación me ha animado a desempolvarlo, limpiar la aguja del plato y reenchufar mis fabulosos Warferdale que tenía cuasiolvidados ya que hace tiempo que los sustituí por unos pequeñitos Bose que estropean menos la decoración (mi señora dixit). Exacerbas mis nostalgias, pero está bien recordar lo que fuimos y disfrutar de una excelente música. Sigue así, please.
Publicado por: Javier | 12/06/2012 15:27:11