Siempre hay álbumes que embellecen una discografía particular, en tanto en cuanto que, sin ser obras maestras, grandes clásicos que nunca pueden faltar o algunos hypes a los que al final te rindes, dan el color que te gusta a tu colección, haciendo de ella algo personal, acorde a tu criterio y tus pasiones. The Edge of Venice, de Tom Freund, es uno de esos discos, que cumple esa humilde pero necesaria función de dotar de personalidad a la colección de música norteamericana.


