Hacedor de humildes pero esplendorosas canciones. Esa etiqueta no existe ni tiene por qué existir pero este escribiente reconoce a una serie de músicos, nada famosos, nada comerciales, por esta categoría. Es decir, los reconozco por su raza, su capacidad para confeccionar píldoras brillantes, sin muchos aspavientos pero que, tras una atenta escucha, se descubren en todo su esplendor. Son canciones que forman parte de la mejor cosecha oculta de la música popular contemporánea. John Paul Keith posee esta raza, es un hacedor de estas canciones.


