Mark Mulcahy y su rock alimento para el alma

Por: | 08 de octubre de 2013

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No es la primera que en este blog se comenta pero lo maravilloso para todos aquellos que se alimentan en su dieta diaria de canciones es descubrir nuevos tesoros ocultos que llevarse a los oídos. Cierto que escuchar muchos discos al año, bien sea rastreando por cuenta propia, por recomendaciones o siguiendo publicaciones determinadas, lleva a encontrarse con trabajos de todo tipo, desde lo decepcionante, lo mediocre o lo interesante hasta lo sorprendente o lo impactante. Pero cuando se da con algo que cambia el estado de ánimo, que pellizca, por desconocido que sea, entonces, se justifica la pasión. Y Mark Mulcahy es un gran motivo para todo esto. 

Que los descreídos, ignorantes o apáticos te llamen friki de la música, flipado o lo que sea. Que no te entiendan si no quieren. Pero, sobre todo, si van a molestar, que te dejen en paz, porque cuando la música te alimenta es difícil que haya algo más vital que eso en tu vida en determinadas situaciones. Estás tú y tu disco. Estás tú y tu música.  

Ando estos días con cuatro discos, novedades discográficas, reproduciéndose de forma compulsiva, y uno de ellos es lo último de Mulcahy, que recibe el título de Dear Mark J. Mulcahy I love you. Casi imposible escapar a su talante de perdedor romántico, de héroe con alas de barro. Casi imposible no maravillarse con su rock con alma de pop, a medio camino entre Chuck Prophet y R.E.M. A veces, parece folk que termina estirándose en sus acordes hasta un delicioso punto pop, como si David Bowie hubiese nacido en Connecticut y fuera un tío de andar por casa. A veces, parece rock que termina por mostrar todo un mundo de contradicciones líricas en la sencillez, como si la Velvet Underground más melódica dejara las calles de Nueva York y se quitara la chaqueta de cuero. Let the fireflies fly away, He’s a magnet o Badly madly son buenos ejemplos al respecto. 

Mark-mulcahyPero lo más impactante reside en que percibes al autor luchando, agonizando, sobreponiéndose a algo que es más fuerte que él. Lo percibes en ese pop-rock repleto de matices, espíritu de tantas influencias tan exquisitas, tan atípicas. Y en sus letras demoledoras sobre la vida y la muerte, con cortantes y vivos retratos. Conviene apuntarlo: es el primer disco que saca Mulcahy tras la muerte de su mujer en 2008. Y eso planea por el álbum del primer al último corte, este por cierto llamado Where’s the indifference now? y que retrata un suicidio, ese punto donde la falta de respuestas mata a alguien, y donde la intensidad del folk casi parece sacada de los primeros The Jayhawks. Mulcahy lucha contra la oscuridad esgrimiendo canciones de pop-rock que brillan como humildes ensoñaciones.  

Alimentarse de música. Vivir de pequeños pero sabrosos, imprescindibles bocados como este que nos ofrece Mulcahy. No todo va a ser escuchar discos clásicos, grandes obras maestras que vivirán más allá de todos nosotros. El escritor Nick Hornby lo explica muy bien en su libro 31 canciones, a raíz de hablar y recomendar precisamente al bueno de Mark Mulcahy, que lleva muchos años en el mundo de la música, en el capítulo que le dedica. “No puedes mantenerte toda la vida con tu música de siempre, sobre todo si eres alguien que escucha música todos los días, en cualquier ocasión. Necesitas recarga, porque la música pop tiene que ver con la frescura, con Nelly Furtado y el cuarto tema enloquecedoramente memorable del primer álbum de un grupo que viste en un programa nocturno de la tele. Y no, ese cuarto tema no es tan bueno como cualquier otro de Pet Sounds, o Blonde on Blonde o What’s Going On, pero, vaya, ¿cuándo fue la última vez que pusiste Pet Sounds?”.

 

Alimento para el alma. Grandes banquetes, copiosas comilonas pero también deliciosos y pequeños bocados, igual de necesarios para vivir. Y que terminan por saber tan bien como la mejor y más grande de las comidas. Yo podría estar alimentándome de esta maravillosa Poison Candy Heart durante días. 

 

Hay 6 Comentarios

Hola!! Me apunto la recomendación un descubrimiento. Reconozco que no había oído nada de el.


Keep on!!

Chema.


"bien sea rastreando por cuenta propia, por recomendaciones o siguiendo publicaciones determinadas, lleva a encontrarse con trabajos de todo tipo, desde lo decepcionante, lo mediocre o lo interesante hasta lo sorprendente o lo impactante"

Muchos lo compartimos i lo hacemos, però sin el periodismo musical tardariamos demasiado. Y esta noche a Bikini con los North Mississippi...

Gracias

No me fascinó, al menos hasta el grado que el autor situaba las expectativas.

MARAVILLOSO!


GRACIAS! (una vez más)

Me quedo anonadado al ver que hay un artículo sobre Mark Mulcahy en El País (aunque ya sabía que Fernando Navarro tenía buen gusto) y perplejo de que no se mente a uno de mis grupos favoritos: Miracle Legion/Polaris. Este grupo se lo merece todo, hay un disco muy bueno llamado Ciao My Shining Star: The Songs of Mark Mulcahy en el que artistas de la talla de Thom Yorke, The National, Michael Stipe, Dinosaur Jr. Frank Black, Vic Chesnutt, Mercury Rev o Carl Newman rindieron tributo al catálogo de Mark Mulcahy, y cuyos ingresos fueron a ayudar al cantante a continuar haciendo música y alimentar a sus tres hijos, tras la repentina muerte de su mujer. Muy triste que este genio haya sido tan ingorado que ni siquiera pueda ganarse la vida sin la ayuda de sus amigos músicos.

Thom Yorke, por cierto le cita como su cantante favorito, y si escuchas con atención puedes ver claramente la influencia.

Hay veces que basta con un minuto de canción para darte cuenta que te has estado perdiendo algo grande... :)

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Viaja por el pasado, el presente y el futuro de la música popular norteamericana. Disfruta del rock, pop, soul, folk, country, blues, jazz... Un recorrido sonoro con el propósito de compartir la música que nos emociona.

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. Redactor del diario El País y colaborador habitual del suplemento cultural Babelia, las revistas Ruta 66, Efe Eme y Rolling Stone. Encargado de la sección musical de A vivir que son dos días – Madrid en la Cadena SER. Es autor del libro Acordes rotos. Retazos eternos de la música norteamericana (66 rpm). Cree en el verso de Bruce Springsteen: "Aprendimos más con un disco de tres minutos, que con todo lo que nos enseñaron en la escuela"

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