18 jun 2013

De la espada de Balboa al repelente de mosquitos

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25 junio 2008 panama camino cruces foto A Colina (19)
Vasco Núñez de Balboa será, a partir de hoy, el centro de esta historia. Atrás quedó Colombia: la expedición que el año pasado realizó la Ruta Quetzal BBVA. Nos encaminamos a Panamá y el objetivo será a partir de mañana, 19 de junio, seguir los pasos del conquistador extremeño en aguas del Pacífico. Y, como deja claro el Woody Allen de Manhattan, hay muchos inicios posibles para una misma narración. He aquí algunos.

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24 jul 2012

El mejor día de la vida: hoy

Por:

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La clausura de la XXVII Ruta Quetzal en la Universidad Complutense de Madrid. FOTO: A. COLINA

La ruta dura 37 días. Ser ruteros, aseguran, es para siempre. Quetzal es un ave de las regiones tropicales de América, el Ave Rica, como solían definirla las poblaciones indígenas. Para las civilizaciones azteca y maya era símbolo de libertad y hasta hace pocos años se creía que no era capaz de vivir y reproducirse en cautiverio. Quetzal, en realidad, no es un ave, sino un estado de ánimo, dicen los que lo han vivido, parafraseando a García Márquez. Hoy concluye la XXVII edición de la Ruta Quetzal BBVA, pero entre los más de 220 expedicionarios nadie utiliza la palabra final. “Ya somos quetzal”, se despide el jefe del campamento, “ya no hay sueños que sean imposibles”.

A juzgar por las lágrimas de la mayoría de los participantes, resulta un poco complicado creer que este sea el mejor día de su vida, pero, sin embargo, lo es. El viaje de cinco semanas a través de Colombia y España ha llegado a su fin, pero la expedición solo es una etapa. La aventura para estos jóvenes de 51 países comienza aquí.

Mapa colombia

Los expedicionarios que empezaron su viaje en Cali siguiendo la estela de José Celestino Mutis, que dirigió la Real Expedición Botánica al Reyno de Granada en 1783, saben que nada va a ser igual a partir de ahora. Martín Mitre, panameño de 17 años, recuerda los primeros madrugones en el Eje Cafetero como algo muy lejano. “Cada mañana el jefe de campamento nos despierta con la misma frase: hoy es el día que tanto estabais esperando, hoy comienza un nuevo día, una nueva aventura. Al principio me molestaba escucharla una y otra vez, pero ahora me hace valorar cada instante al extremo. Cada día es especial, distinto de los anteriores, con problemas diferentes”. El expedicionario sabe que la ruta dura hasta que uno quiere. “He aprendido a fijarme en los detalles, pensar y valorar, a esperar con ansiedad lo que me puede aguardar cada día. El mejor día de mi vida es hoy”.

La Ruta recorrió Ibagué, la capital musical de Colombia, y las tierras de Tolima, antes de adentrarse en San Sebastián de Mariquita, Ambalema, Beltrán y Honda, base del comercio del café. De camino a Bogotá, los jóvenes conocieron Aracataca, ciudad natal de García Márquez; Santa Marta, donde Simón Bolívar pasó sus últimos días; San Basilio de Palenque, Barranquilla y Cartagena de Indias.

A Haris Pipi se les ponen los pelos de punta cuando piensa en lo que vio en San Basilio. “Fue muy emocionante acercarse a esta realidad, en la que nos acogieron con mucho calor y dispuestos a compartirlo todo, pese a la extrema pobreza de los lugareños”, dice con un hilo de voz. Está afónica, porque ha pasado los últimos días gritando y animando al grupo. De vuela a Chipre, su país natal, llevará consigo los bailes, las canciones y las conversaciones con sus amigos. “Los momentos peores luego se convierten en bonitos recuerdos”, asegura. “Como aquel día en Colombia en el que llovió mucho. Estábamos todos molestos, pero nos sirvió para unirnos más”.

Mapa EspañaTras cruzar el Atlántico, los expedicionarios llegaron a Madrid, donde fueron recibidos por los reyes, antes de embarcarse rumbo a Málaga. Para Pablo Fernández Ibarra no era la primera ocasión para hablar con las máximas autoridades de un Estado. Antes de empezar la ruta, este boliviano de 17 años recibió una llamada muy especial. “¿Aló? Te habla Evo Morales. ¿Cómo estás?”. No podía creerse lo que estaba escuchando al otro lado del teléfono. “Te felicito, vas a llegar muy lejos. Qué sigas adelante. Bolivianos como tú debería haber más”, le dijo el presidente de su país. La conversación duró apenas unos minutos, lo suficiente para que Pablo llegara por un rato a pensar en abandonar la ruta. “Demasiada responsabilidad”, recuerda. Este pensamiento, sin embargo, no duró mucho. “Seguí adelante, no solo por mi”. El expedicionario se siente identificado con el botánico Celestino Mutis. “Soy como él: un soñador”.

El programa fundado por Miguel de la Quadra-Salcedo llevó a los expedicionarios a Cartagena, Cádiz, San Fernando, Sanlúcar de Barrameda y a remontar el río Guadalquivir hasta Sevilla. Los aventureros saben que hay algo que llevarán dentro más allá de las visitas. En la ceremonia de clausura de la expedición, hay un anuario apoyado encima de una silla. En la contraportada pone: La ruta es una aventura, pero la realidad es la vida. Sin punto final. 

22 jul 2012

La habitación de los recuerdos

Por:

013_JUL_22_Embarque hacia Sevilla
Los expedicionarios embarcan desde Sanlúcar de Barrameda. FOTO: ÁNGEL COLINA

La cubierta del barco que surca el Guadalquivir rumbo a Sevilla se parece a un campamento. Las mochilas verdes de los integrantes de la Ruta Quetzal BBVA ocupan las sillas, mientras que la arena y los expedicionarios mismos pueblan el suelo. Pese al madrugón y a los ojos legañosos, nadie duerme. Los diarios y los anuarios pasan de mano en mano para el intercambio de números de teléfono y las dedicatorias de ritual.

Este domingo, los ruteros se parecen un poco más a sus coetáneos. Las dedicatorias trascienden las hojas y se trasladan a las banderas, a las camisetas e incluso a la piel. “Se nota el cansancio, pero los últimos momentos son los mejores”, señala Haris Pipi mientras escribe en el dorsal del anuario de su mejor amigo. La expedicionaria chipriota no quiere perder ni un minuto del último tramo de esta aventura. “Ya dormiré a la vuelta y no me apetece malgastar tiempo aquí llorando”, dice. Quizás sea por eso que ha decidido posponer la lectura de los mensajes de sus compañeros para cuando esté en casa.

Una pila de anuarios reposan encima de las piernas de Pablo Cumbrera Conde, en la búsqueda de la inspiración para escribir unas últimas palabras a sus compañeros. Está en mil cosas a la vez y sus ojos saltones vuelan de un punto a otro.

El rutero gaditano es un veterano del proyecto fundado por Miguel de la Quadra-Salcedo. Participó en el viaje del año pasado y su diario de bordo recibió un premio, lo que le permitió repetir la experiencia. Lo que siente, sin embargo, es muy diferente de lo que vivió a lo largo de la anterior edición. “La Ruta la hacen las personas, por eso cada año es distinta”, dice mientras tortura un bolígrafo con los dedos huesudos.

256_JUL_22_Visita a SevillaUn diario es “la llave que abre la habitación de los recuerdos”, según él, y no le importa que todos sus compañeros hayan tenido acceso al suyo, que ha sido publicado por la Diputación de Cádiz. “Este año he optado por un estilo diferente, mucho más personal” y no quiere que los otros lo lean, por eso a veces utiliza alfabetos extranjeros. 

Sus compañeros no paran de acercarse para pedirle una firma o una dedicatoria. “Estoy en todos los fregados”, asegura. “Y cuando la gente tira la piedra, siempre está ahí mi mano”.

Pablo ya sabe lo que se siente al volver a casa. “Al principio tienes ganas de hacer muchas cosas, pero luego te paras a pensar que te gustaría compartirlas con tus compañeros”. Habla muy rápido y cada vez que suelta frases risueñas (“El mundo es un libro”), remata la solemnidad de sus comentarios de Romeo moderno, como se autodefine, con una mueca o unas risas.

Al desembarcar, los expedicionarios se dirigen hacia la catedral de Sevilla con sus tambores, clavos de olor y ceros. Siguen los pasos de Juan Sebastián Elcano al regresar de la primera vuelta al mundo en 1522 con apenas 18 supervivientes de la tripulación. “¡Es el último día de la ruta, chavales!”, reflexiona uno de los monitores. “¡El penúltimo!”, le corrigen al unísono.

20 jul 2012

Cuenta atrás

Por:

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Los expedicionarios viajan hacia Cádiz. FOTO: ÁNGEL COLINA

Pongamos que un gaditano haya bajado a por pan esta mañana y haya creído encontrarse con la Pepa en persona delante del monumento de las Cortes de 1812. Y, por si no fuera bastante, acompañada por el músico Carlinhos Brown. No, no estaba soñando. El percusionista brasileño y la mismísima Constitución han recibido a los expedicionarios de la Ruta Quetzal BBVA en Cádiz para celebrar el bicentenario de la firma del documento.

La Pepa es la que tiene más trabajo entre todos los figurantes en traje de época que acompañan a los expedicionarios en su visita por la ciudad. Con una espada en la mano y las uñas pintadas de azul, la Constitución sonríe y posa ante las cámaras, mientras el grupo de percusionistas de la Ruta se dispone alrededor del monumento de las Cortes.

Carlinhos Brown se entrega en cuerpo y alma a esa “ofrenda a la negritud” de las Américas, como la define el padre de la Ruta Quetzal, Miguel de la Quadra-Salcedo. Se quita los enormes anillos dorados que adornan casi todos sus dedos y con unos golpes firmes guía al grupo. Antes de empezar, besa la bandera de su país natal y con voz épica se dirige a los ruteros, pendientes de sus labios. “Tenéis en vuestras manos las armas del amor: los tambores”, señala. “Son el instrumento para dar voz a los que no la tienen”. Las vibraciones que emanan contrastan con la atmosfera que se respira en una ciudad que parece aún no haber despertado y atraen a una pequeña multitud, pese al calor sofocante.

La energía acumulada en la exhibición se disipa rápidamente cuando alguien se para a pensar que faltan pocos días para que la expedición concluya. Camila Castro, en cambio, es una de las pocas que sonríe al calcular que falta menos de una semana para volver a casa. Por eso, esta uruguaya de 17 años asegura que su alma hoy es “dorada”. Este ha sido el primer viaje tan largo y tan lejos de su familia.

“Ha sido una aventura muy fuerte”, dice tímidamente, “pero echo de menos compartir tiempo con mi familia”. Escribir cartas le ha ayudado a aguantar la añoranza. Nada más llegar a su país, espera poder abrazar a sus seres queridos y escuchar sus novedades. Cierra los labios y los ojos por un instante y añade: “Sí, lo sé. Una vez allí echaré de menos a mi nueva familia”.

18 jul 2012

Un viaje de solo ida

Por:

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El grupo de percusiones de la Ruta en el teatro romano de Cartagena. FOTO: ÁNGEL COLINA

Casi nadie entre los expedicionarios de la Ruta Quetzal BBVA sabe si hoy es miércoles o jueves, pero todos tienen bien claro que ha pasado exactamente un mes desde el principio de la aventura. Giuseppe Spatafora apunta “Jornada 30” en una esquina de su libreta. Bajo un sol que abrasa en el teatro romano de Cartagena, avanza despacio con un enorme tambor africano entre las piernas. El italiano de 17 años se prepara para interpretar una canción tradicional africana con el grupo de percusionistas en el mismo escenario en el que hace 2.000 años se representaban obras teatrales frente a un público de 7.000 espectadores.

Solo faltan siete días para que la expedición concluya, pero eso no parece preocuparle. “La ruta no se acaba, no se acabará nunca”, afirma tajante. A medida que el final se acerca, se siente sereno y quiere centrarse en el tiempo que queda a disposición, para disfrutarlo al máximo.

Giuseppe echa de menos el saco de dormir y las marchas por la selva. Ha interiorizado tanto el espíritu rutero que ya no se siente a gusto tumbado en la cama, asegura. “Lo que estoy viviendo me ha enseñado mucho, a paritir de ahora voy a intentar ser feliz”, dice tambaleando por el peso del tambor. “He dado un nombre a esta forma de andar: el estilo del borracho. Y solo es una de las muchísimas cosas que he aprendido a lo largo del viaje”. Esta experiencia, según él, no le cambiará. Ya le ha cambiado.

 

Ruta Quetzal

Sobre el blog

Son 225 jóvenes (16 y 17 años) de 53 países distintos. Forman la XXVIII edición de la Ruta Quetzal BBVA, un programa que aúna cultura y aventura -creado por Miguel de la Quadra-Salcedo en 1979- y en el que ya han participado más de 8.000 jóvenes. Desde el 19 de junio hasta el 23 de julio, la Ruta Quetzal BBVA conmemorará el Quinto Centenario del Descubrimiento del océano Pacífico realizado por Vasco Núñez de Balboa en 1513. Los expedicionarios viajarán a Panamá y atravesarán la Selva del Darién hasta llegar al Mar del Sur, siguiendo los pasos del descubridor extremeño. Allí comenzarán las aventuras que llevarán a descubrir La Gran Aventura del Descubrimiento del Mar del Sur y que continuará por Bélgica y España, durante su segunda etapa, donde seguirán los pasos del Emperador Carlos V en Europa. EL PAÍS les acompaña en su aventura y la narrará diariamente en este blog.

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