Viajar a bordo del Castilla es como vivir de vacaciones en una inmensa instalación militar. Este buque de asalto anfibio, inmenso y hermético, es de color gris y tiene 160 metros de eslora. Acoge a los 224 chicos, a la organización y la prensa, todos los que el sábado llegaron a la localidad de Pasajes en dos barcazas.
Aquí hay militares de uniforme, se puede tomar el aire en un hangar enorme y la noche pasa en literas que se mueven. Por lo demás, podría tratarse de una casa. Solo hacía falta ver a los ruteros a su llegada. Había camas con sábanas en lugar de los sacos de dormir en tiendas de campaña, sirven comida caliente en vez de bocadillos y (el colmo de los lujos) cuartos de baño de verdad, después de los tres días que algunos llegaron a pasar sin ducharse. Hubo gritos y aplausos cuando el oficial anunció todas estas comodidades. El momento en el que mencionó que harían la colada solo se puede calificar de eufórico.
Los días de la ruta pasan rápido. Ya solo quedan 10 jornadas, y las actividades se suceden a toda velocidad. Ayer, los ruteros conocieron a un pastor que produce quesos Idiazábal, una Denominación de Origen del País Vasco y Navarra. No solo eso: aprendieron a esquilar una oveja, algunos la ordeñaron y todos pudieron catar queso artesano. Y del campo a la ciudad, porque esta mañana el Castilla atracó en Bilbao y la expedición visitó el Guggenheim.
Fotos: Ángel Colina
Hay 1 Comentarios
Pues eso. So much for the stupid ethnical homogeneity they are seeking around Brussels...
Publicado por: puma ferrari | 29/09/2011 18:19:56