Dos ruteros en el cafetal en la finca El Agrado, en Quindío (Colombia). FOTO. ÁNGEL COLINA
Los cafetales no huelen a café. Los expedicionarios de la ruta lo han comprobado en la finca de El Agrado, en la vereda del Pueblo Tapao, 43 hectáreas de cafetal en el departamento colombiano de Quindío que han visitado para conocer todas las etapas de la producción del brebaje nacional. La ruta Quetzal ha viajado desde Cali, punto de partida de la expedición, hasta el Quindío, y la marea de tiendas azules se ha instalado en la finca de Rancho California, en pleno Eje Cafetero, un onírico lugar al amanecer, cuando una bruma blanca emerge misteriosa de sus dos lagos.
Camila Castro, uruguaya de 17 años -y con nacionalidad española, matiza- no andaba pensando en el olor del café. Escuchó, sentada en el césped como los demás, que los granos se recogen a las 32 semanas exactas desde la floración, que se retiran solo cuando pesan 1.8 gramos...Pero a ella le interesaba más otro asunto. En el turno de preguntas le lanzó una incómoda al guía: "¿Qué derechos tienen los recolectores?"