Conferencia en la Quinta de San Pedro Alejandrino, Colombia. FOTO: ÁNGEL COLINA
Vibraron en los cuartos y se desgañitaron en las semifinales –sobre todo la expedicionaria portuguesa, por aquello de estar sola ante el peligro- pero los 221 chicos de la Ruta Quetzal BBVA se quedaron ayer sin ver la final de la Eurocopa y ese apoteósico 4-0 España Italia. El programa de la expedición está muy apretado, y muchas veces se retrasa el horario sobre lo planeado. La visita a Santa Marta, la ciudad caribeña en la que murió el libertador Simón Bolívar, y a la Quinta en la que falleció en 1830, agotaron el tiempo. Les habían prometido que verían al menos la segunda parte, pero no pudo ser. En los corrillos de ruteros la indignación era palpable, y hubo incluso un conato de pequeña venganza contra el jefe del campamento, Jesús Luna, que en su mensaje despertador del día les había anunciado que sí verían la final. La de ayer, en este caso contra el partido, fue otra batalla ganada por el militar venezolano.