Neddys Carolina Mesa Vázquez, expedicionaria de Barranquilla. FOTO: ÁNGEL COLINA
A las chicas de Barranquilla no les gusta Shakira. La cantante colombiana más internacional, originaria de esta ciudad de la costa caribeña con el segundo carnaval más importante del mundo - después del de Brasil- no suena tanto en los ipod de las barranquilleras. "Su música es demasiado lenta y aquí a la gente le va moverlo", me dijo Neddys Carolina Mesa Vázquez, la expedicionaria de la Ruta Quetzal BBVA de Barranquilla, después de echarse un baile con el grupo de carnaval en la cubierta del planchón en el que navegamos por el Magdalena. Estaba pletórica porque la ruta paraba en su ciudad. Como buena barranquillera -y caribeña-, la música le corre a Neddys por las venas; también a los palenqueros, originarios de San Basilio de Palenque, el primer pueblo de esclavos negros en América que se liberó de la Corona española, y por el que la ruta hizo escala ayer. La expresión de esa musicalidad en el caso de los palenqueros es, sin embargo, un tanto especial: su rito fúnebre incluye una danza erótica a la que llaman El baile de la pava.