Es todo lo contrario a buscar una aguja en un pajar. Los chicos talentosos en la Ruta Quetzal BBVA salen por todos los lados, lo difícil es no escogerlos a todos (son más de 200, es imposible), así que tomen esto solo como un ejemplo de todo el ingenio que hay en esta expedición. Una nueva entrega del talento en ruta. Hoy, una universitaria precoz, un dibujante de cómic y un percusionista innato.
Reyna Elisabeth Mejía. 16 años, Nicaragua. Universitaria precoz.
Tiene solo 16 años y ya ha completado su primer semestre universitario. Estudia Filología y Comunicación, y tiene dos años menos que sus compañeros de clase. Mientras el resto de los expedicionarios de la Ruta son bachilleres, Reyna es ya universitaria. Pero no le da mucha importancia. Explica, modesta, que no es que sea más lista, sino que se esfuerza en las cosas. Empezó el colegio un año antes de tiempo porque su madre es maestra y le enseñó a leer y escribir muy pequeña, y después adelantó un curso en primaria porque tenía un nivel superior. Participa en la Ruta Quetzal elegida por el Ministerio de Educación nicaraguense, por tener el mejor expediente académico. En seguida se emociona al recordar su origen humilde -esta es la primera vez que viaja fuera de su país- y sobre todo, al pensar en los que no tienen nada en Nicaragua. "Uno sabe de dónde viene...", dice con los ojos vidriosos. "Son personas que si tuvieran una oportunidad quién sabe a dónde llegarían". A sus compañeras de la Ruta les suele decir que aprovechen lo que tienen porque hay quien no lo puede tener. Reyna quiere ser periodista, "de investigación, para ayudar a las personas". Su sueño es conseguir una beca para poder estudiar en España.
Enrique Pérez Soler. 17 años, Cádiz (España). Dibujante de cómic.
Otro diario de viaje que da gusto ver. Quique está relatando como una novela gráfica todo lo que vive en la Ruta, y lo hace muy bien. Le gustaría vivir del cómic, pero como no lo ve muy posible, estudiará una ingeniería informática y hará un máster en diseño gráfico para sacar partido a su talento como dibujante, dice. Creará una línea de cómics o una empresa o su propio videojuego, explica (qué claro lo tienen estos chicos). Estudió un año en Estados Unidos y allí dio clases de dibujo artístico. El resto ha sido echarle horas y ganas. En la Ruta se va muy deprisa, no es buen sitio para dibujar tranquilamente. "Soy rápido, me fijo en las formas y luego lo perfeciono". Se considera buen observador, pinta con lápiz y bolis. Su declaración de intenciones: "Quiero ganar dinero por mi talento". Dos páginas de su diario:
Samuth Duarte Alves Pereira. 16 años, Brasil. Percusionista innato.
Samuth aprendió a tocar la batería de oído. Nunca ha dado ni una sola clase. Y tendrían que verle. El ritmo y la percusión son innatos para él, aunque es cierto que le viene de familia: su padre toca la guitarra y su madre canta. Desde los nueve años toca en la iglesia, y ha perfeccionado su técnica viendo vídeos por Internet. Sería músico, dice, si en Brasil no estuviera tan mal valorada la profesión. Así que estudiará un curso de técnico en agropecuaria, en la Universidad de Agronomía, pero con la intención de poder dedicarse a la batería. Admira a los bateristas Tony Royster Junior y André Matos. "La música es lo más maravilloso de la vida, lo que más me gusta hacer". En el vídeo, una improvisación de la Ruta en San Basilio de Palenque, Colombia (Samuth lleva una cámara de fotos al cuello).
Hay 1 Comentarios
Ni agujas, ni pajares, ni mariquitas
No somos mercancía
STOP DISCRIMINCIONES HiSTORICAS
Publicado por: JUNGLERX | 09/07/2012 8:48:01