23 julio, 2007 - 08:58
La Ruta en el País Vasco
Santiago Elías Esparza / EL PAÍS DE LOS ESTUDIANTES
Algunos dirán que son cosas del destino, otros dirán que son cosas de la vida y los demás defenderán que se trata de simple coincidencia, pero cuanto menos falta para el día 28, más disfruto y mejor me encuentro conmigo mismo y con los demás. Lo que acabo de escribir, lo descubrí el día que llegamos a Zalla, después de dar un paseo. Sí, fue un paseo de una hora admirando el paisaje que nos brinda el norte de este país.
Una vez en Zalla, ya en el País Vasco, dejaron claras sus intenciones al ofrecernos un completo programa de actividades que haríamos el día siguiente. Nos escandalizamos al ver que había una caminata de tres horas y otra de hora y media. Más tarde presenciamos una baile vasco, de esos que todos vemos en la tele, pero que muy pocas personas no vascas tienen el privilegio de ver en directo.
Se me olvidaba que en Balmaceda, antes de llegar a Zalla, nos obsequiaron con una boina vasca o txapela a cada uno de nosotros cumpliendo con la promesa hecha por Miguel de la Quadra-Salcedo en México. En seguida se vio que este gorro ha sido el regalo que más ilusión ha despertado entre los ruteros. El panorama ha cambiado. En vez de las clásicas gorras Panama Jack ahora sobre las cabezas de los expedicionarios podemos observar el círculo negro característico de las txapelas.
Como bien apareció en el programa, recorrimos nuestra marcha de tres horas subiendo hasta la Avellandeda. Muchos nos lo pasamos genial porque se hace más llevadero el viaje si conversas con los compañeros, como Paulo de Chile que estuvo deleitando a todos los presentes con la historia de su nación. Hubo otros que le echaron un poco de cuento y ascendieron en todo terreno de Land Rover oficial de la Ruta. Ellos se lo perdieron.
Por la tarde, aparte del ensayo de música, la expedición acudió a ver un documental sobre la historia y la vida del País Vasco. Os voy a dar información confidencial: varios monitores e incluso algunos de mayor rango no pudieron resistirse a dar una cabezada. Me ahorro los nombres para que a un servidor no le corten el cuello.
Hoy se cumple una semana de la llegada a Boadilla y eso lo percibo en el ambiente. Los ruteros se afanan por firmarse el anuario, hay más excitación general. En definitiva, se aprovecha mucho más el tiempo aquí, pero esto es sólo el principio…

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