30 julio, 2007 - 09:34
Santiago Apóstol
Santiago Elías Esparza /EL PAÍS DE LOS ESTUDIANTES
La jornada de hoy ha sido tranquila. Tranquila entre comillas porque durante toda la mañana estuvimos haciendo un recorrido por Soria. Un recorrido histórico especial porque fue enfocado desde una de las atracciones turísticas de la ciudad: la fuerte influencia del poeta sevillano, Antonio Machado.
El ayuntamiento de Soria, que se ha volcado con nosotros, nos regaló a cada uno un ejemplar de la obra completa de Antonio Machado. Así en cada uno de los lugares que pisábamos se hacía una lectura de un poema por los expedicionarios. Leyeron: Paula de Soria (por ser de la ciudad) y Fanny de Francia.
Después de comer, los sorianos nos prepararon un divertido juego. Esas actividades gustaron a los ruteros porque permite compartir cosas entre los distintos grupos. Por si no lo he dicho, el juego principal nos permitió conocer un poco más el reino animal.
Como era la festividad de Santiago Apóstol se celebró una misa voluntaria Enmarcados al lado del campamento a orillas del río Duero, con una mesa de picnic y una cruz hecha con ramas, empezamos la eucaristía oficiada por el sacerdote que nos acompaña en la expedición: Jesús Garrido. Pero la misa no me pareció maravillosa por el enclave ni por los utensilios para realizarla. La misa me pareció maravillosa por el modo de hacerla, la participación que siempre permite el Padre Jesús. De aquí, sacamos una experiencia personal. Captamos la esencia de la ruta, el provecho para crecer como persona.
Todo esto es posible gracias, otra vez, al Padre Jesús que siempre nos arrancó unas lágrimas porque consigue en todo momento lo que antes he nombrado. En mi opinión , este tipo de celebración es más importante que todas las caminatas, que todas las conferencias e incluso que todos los tiempos libres.
Sólo añadir que nos pasaron las fotografías más importantes y bonitas de la ruta. Desde aquí tengo que felicitar a los fotógrafos porque había imágenes impactantes que me hicieron aún más privilegiado de estar aquí.
Me entristece decirlo, pero mañana es el penúltimo día. Iremos a Segovia y luego, el Reventón. Esperemos que no haga mucho honor a su nombre.
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