El fuerte de San Diego
Por Iris (Alicante), Irene (Barcelona) y Marina (Almería)
Tras un largo viaje en autobús, llegamos a la legendaria ciudad de
Acapulco. Allí, el calor era tan insoportable que en poco tiempo nos
desprendimos todos de la ropa, pues no sin razón, un fraile dominicano
creía que Acapulco era el mismo infierno.

