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14 mayo, 2007 - 02:01 - Rosa Jiménez Cano

¿Qué fiesta queremos?

Con esto no quiero decir que me gustasen, ni que estuviesen bien, sino que no podimos pedir siempre lo mismo. Ni las mismas faenas.
Los toros de ayer domingo no era para tanda de derechazos por aquí y naturales por allá. Eran para otra cosa. Robleño siguió el patrón habitual y casi corta una oreja. Sus dos compañeros de cartel no. Salieron abroncados.

En Madrid se nos llena la boca hablando de diversidad de encastes, de lidia sobre las piernas, de "hay que poder a los toros". Se les puede reprochar, si me apuran que El Fundi y Ramos no evidenciaron las condiciones de los toros. Habrá quien necesite gafas con lupas de microscopio para ver lo que se intuía con facilidad del comportamiento de los morlacos. Habrá quién goce ver tarascadas a la altura del cuello en lugar de poder de los toros. En muchos momentos, yo también he defendido esta postura. Me gusta la emoción en la fiesta, no sólo la emoción estética, pero con un sentido, con un porqué.

Sin embargo, no entiendo qué pasó en la plaza. Si pedimos lo mismo con este ganado que con el criticado "monoencaste" se consiguen dos hechos negativos. Que se interprete que queremos más monoencaste para promover el pegapasismo. Que los toreros no lidien los toros como merecen y hagan la faenita "standart".

¿Merece estos pitos Ramos por quitarle las moscas al toro? Amo mi plaza, pero no comprendo ciertas actitudes.

Comentarios

Lo de ayer fue peligrosisimo,el merito fue salir vivos de la plaza.Olé por los 3.

Rosa, totalmente de acuerdo, el problema es de falta de afición , que lamentablemente está en retirada desde hace unos años. Sólo así se puede entender la ovación en el arraste a alguno de los toros de ayer y los pitos a los toreros.

Esos toros no eran para aplaudir. Una cosa es la casta y la díficultad y otra la mansedumbre con genio y peligro.

Creo que parte del problema radica en que la gente se acostumbra al “monoencaste”, y resulta cada vez mas dificil entender toros fuera de este molde. Así, uno se confunde el peligro con la casta y la bravura, y exige de los maestros una suavidad que quizás no sea posible con toros de esa naturaleza. El resultado, como dices – mas monoencaste.

Rosa, no estoy de acuerdo con el título. Para mí debería ser:
¿Qué Fiesta quiere el público? ¿Qué Fiesta quiere el aficionado?
Para contestarse a la primera, no hay más que darse una vueltecita por Las Ventas cualquier día de feria y, para hacerlo a la segunda, basta con leer un magnífico y recomendable artículo de Pedro García Macías, titulado “Las publicaciones de aficionados y el apoyo a la fiesta” publicado en www.elchofre.com.
Yo, por mi parte, quiero una muy sencilla: la auténtica, la del toro-toro, encastado y sin manipular.
¿Quiere esto decir que la auténtica haya de ser con alimañas?. Rotundamente ¡no!, pero si salen, se aceptan, por algo las habrá creado así la naturaleza ... En los toros tiene que haber de todo: bravos, mansos, geniudos, fáciles, difíciles, alimañas, nobles, pregonaos, boyantes, tardos, bombones, con sentido, peligrosos, babosas, repetidores, parados, fuertes, flojos … pero, en cualquier caso, TOROS, ni sucedáneos, ni clones.
Y, en función de las condiciones del toro, y de sus propias características y oficio, tendrá que actuar el torero; lo otro es pretender clonar la tauromaquia.
La corrida de ayer, sin distinción de hierros, fue una auténtica corrida de toros, encastadísima, fuerte (se les dio leña en el caballo, aunque no bien por desgracia, pues se picó trasero como es habitual) y variada, como debe ser: un toro bravo aunque no noble sino todo lo contrario, el 5º; otro no sé si bravo (me faltó verle otra entrada al caballo) pero noble, el 1º; los otros 4 mansos en mayor o menor grado pero mansos, dos de ellos pregonaos, 3º y 4º; otro que al final me pareció que se entregaba, el 6º; y un 2º al que dieron una lección de aprendizaje acelerado.
Eso sí, una corrida muy complicada, lista y difícil toda ella, a la que había que hacer las cosas bien desde el principio. No se podía picar trasero, había que picar en el morrillo; tampoco se podía andar con gilipolleces de ofrecer palos en el tercio de banderillas para que aprendiesen; y había que comenzar las faenas doblándose con el toro, con seguridad, retorciéndole y por bajo para quebrantarle y que se entregase y luego se podría probar a ver si se podía torear; que se podía, bien, a ello; que no, pues a por la espada y a matar.
Los tres toreros merecen todo el respeto por matar esa corrida, pero, en mi opinión, y con independencia de lo dicho sobre las varas y banderillas, no hicieron lo que pedían algunos toros: Fundi, en el 1º estuvo toreando en línea y hacia fuera, todo lo contrario de lo que debía; Ramos en el 5º, asustado desde el principio, no bajó ni una vez la mano en un toro que no humillaba; y Robleño, hecho un jabato toda la tarde, en el 6º, cuando yo creo que ya tenía al toro metido en el canasto, no se estiró en un par de series sin mover las zapatillas del suelo, que yo creo que el toro, ya entregado, se habría tragado metiendo la cabeza humillado … eso es lo que hizo con el toro “Molesto”, de Victorino, en la última de la feria del otoño del 2002, (¿por qué ayer no?), el triunfo, sin discusión, habría sido apoteósico …
La corrida insisto, muy complicada, lista y difícil, pero ¿qué hubiese pasado si en la plaza hubiesen estado un Andrés Vázquez, un Ruiz Miguel o un Dámaso, me da igual Gómez que González? … porque éstos triunfaron con muchos toros de las primeras alimañas de Victorino …
Termino, y ustedes perdonen por la extensión, con dos preguntas del millón: ¿es que hay que escoger entre el monoencaste y las alimañas? ¿donde se durmió más la gente, ayer o en las tres anteriores?

Lupimon, firmo casi todo lo que dices. No se trata de alimañas o monoencaste, sino precisamente, de diversidad.

Aciertas en que sí hubo atención y emoción, pero sí opino que hay que incentivar a estos toreros para que "aprendan" a lidiar estos toros. De lo contrario, nunca los veremos como nos gustaría, nos tendremos que conformar con los vídeos y ellos seguirán soñando con cambiar de circuito.

Aunque yo ayer no estuve en la plaza me gustaría dar mi opinión sobre esto de los toros y las manipulaciones que sufren. A mí me ha echado de la plaza este tema pues me parece un fraude para el aficionado y, sobre todo, para el toro. La defensa del toro es su casta, y con ello me refiero a los atributos con los que la naturaleza ha investido a esta raza. Si el hombre, para poder mantener una lucha con este animal disminuye sus características, aquellas que le hacen temible en un enfrentamiento, está actuando sin ética e incluso con cobardía. El torero, ha sido dotado por la naturaleza de una inteligencia superior a la del animal y que es la que le hace salir casi siempre victorioso, en uso de ella se ha provisto de una serie de elementos con los que defenderse, ya que, físicamente, se haya en un nivel muy inferior al de su adversario, pero si esta inteligencia la utiliza para manipular las defensas que la naturaleza ha concedido al toro entonces se cae en el abuso de la superioridad intelectual del hombre, lo que a mi entender es una actitud prepotente, denigrando así lo que de noble pudiera tener esta fiesta o rito. Me siento incapaz de soportar un espectáculo en el que un animal poderoso como es el toro, sale ya la mayoría de las veces arrastrándose sin fuerzas y encima el torero utiliza todos los trucos posibles para soslayar, sin ninguna belleza ni verdad, el más mínimo peligro que el animal aún pueda ofrecerle. Si el toro no ha sido manipulado y, conservando todo su poderío, resulta ser una alimaña, no puede más que considerarse una desgracia o accidente de los que ocurren en cualquier actividad de nuestra existencia, En este caso lo único que debemos esperar es que el torero no exponga su vida de forma gratuita y desear, justificadamente, que le dé a este toro la lidia que le corresponde. Con la manipulación de la casta de los toros para convertirlos en algo que no serían si el hombre no interviniese torciendo su naturaleza, lo único que conseguimos, además de indignarnos aburrirnos y desesperarnos, es dar más argumentos a los detractores de este espectáculo. Nunca la prepotencia llevó al hombre a un buen final y puede que en este caso lleve al final de esta fiesta.

¿Eres Marga, Marga? ¿Casariego? En ese caso, me encanta que pases por aquí. ;) (Y si no lo eres, también, claro).

lupimon,
El problema es de afición; tú a pesar de ser buen aficionado (se desprende de tus comentarios), representas a un sector de la plaza de madrid que nos ha situado ante un dilema inexistente: ¿ borricas o alimañas). Yo te digo como aficionado que ninguna de las dos, que prefiero ver a El Cid con un toro de victorino como Bordoles en la pasada feria de Sevilla. El toro, toro, pero con un mínimo de nobleza para que el que se ponga delante se pueda lucir y yo disfrutar. Y conste que yo puedo disfrutar con una faena de macheteo por la cara ante toros que se iban al pecho como los de ayer.

No, Poli, no. Yo pertenezco a un sector de aficionados que quiere simplemente verdad e integridad, y punto, y esto no es poner a la plaza ante un dilema, como tú muy bien dices inexistente, de borricas o alimañas. En ese dilema nos han querido poner, por un lado, los taurinos metiéndonos, tarde sí y tarde también, gato por liebre y queriéndonos convencer que la tauromaquia sólo es posible con el toro artista, y, por otro, los taurineadores que, por salir en la foto, les hacen el caldo gordo a los anteriores.
En los toros, lo digo en mi comentario anterior, tiene que haber de todo, pero, en cualquier caso, TOROS, ni sucedáneos, ni clones, ¿es ese el dilema?
Por supuesto que yo también prefiero el toro encastado, bravo y noble ¡faltaría más!, pero si no sale Borgoñés (no Bordoles), al menos que salga el toro encastado, no el borrego gordo y fofo que tantas tardes nos meten, sobre todo cuando hay figuras en el cartel. ¡Ah! y por cierto, que no digan los taurinos que en Madrid salen así porque los aficionados quieren el elefante con cuernos, que no, que éstos saben distinguir muy bien los kilos del trapío y que muchos quisieran, o quisiéramos, que desapareciera la tablilla del peso para acabar con eso del toro de Madrid, que es la coartada que les sirve a los taurinos para justificar la falta de casta del encaste Guisando, ¿no te parece?

Acertaste, Rosa

Suscribo punto por punto y coma por coma los dos comentarios de Lupimon.

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