Como todos los años, renové mis dos abonos para la magna Feria de
San Isidro, pero sin mucha ilusión: como ocurre desde hace décadas, de
los 24 carteles apenas había alguno redondo. Sin embargo la
plaza se llenó todos los días. Esto se debe a la obligatoriedad de
renovar el abono: aproximadamente el 85 por ciento de las entradas van
a los fieles y sufridos abonados. Y si no lo renuevas, lo pierdes, y
con ello el derecho de sacar entradas para alguna corrida interesante
-cada vez son menos- que podría programarse durante el resto de la
temporada.
Vivo en Coslada, un pueblo más de la Comunidad de Madrid que explotó en los setenta, uno que fue parte del "cinturón rojo" del Henares y ahora no sabe ni qué alcalde tendrá.
Fui a los toros allí, porque me niego a ver una corrida de rejones -excepción, de cuando en cuando, con Pablo Hermoso-. No me gustan los abusos, aunque dicho sea de paso, aquí la corrida estaba discretamente "humanizada".
Cuando el picador se prepare para ejecutar la suerte la realizará obligando a la res por
derecho, sin rebasar el círculo más próximo a la barrera. El picador cuidará de que el caballo
lleve tapado sólo su ojo derecho y de que no se adelante ningún lidiador más allá del estribo
izquierdo.
¿Alguién ha visto picar alguna vez con uno de los dos descubiertos?
"Ya ven. Enciendo un puro
para gozar de la vida y las autoridades sanitarias, asesorados por la
ciencia, me recuerdan que el tabaco mata. Yo quise un día torear porque
intuía la vida en ello. Y de pronto he llegado a la conclusión: ¡Que el
toreo también me está matando!"
A veces la historia brinda guiños simpáticos. Todos los datos de esta imagen nos los puede dar Manoleta -antes Margo Channing-. Manolete y Lupe Sino en una foto que fue posteriormente censurada: camiseta al torero, faldita larga para ella.
Al término del telediario de la primera, justo después de los deportes, dedicaron un momento a los toros. Hablaron de cuatro toreros como los más destacados del momento.
En primer lugar "El Cid", del que destacaron sus dos puertas grandes en Madrid. De Castella dijeron que es el francés que más lejos ha llegado poniendo el valor como su mejor virtud.
La corrida de Garcigrande fue una basura. El Juli volvió a dar su versión "Cumbres de Gredos", te quieren hacer creer que es vino de mesa y si te vale para calimocho ya es bastante. Castella obsesionado con los trenes, tan pronto le da por las cercanías como por la alta velocidad. Talavante anda como la plantita que lleva su nombre: será savia nueva en el toreo pero aún está verde. Como suele ocurrir en estos casos, la culpa suele ser de los toros, pero ¿por qué no se apuntan a otra corrida?
Cada envío de fotos de David Cordero es una dote de sensibilidad. Para esta no encuentro más que un nombre sugerido: Inspirar y aspirar como secreto del arte.
Si "La Tienta" es el bar oficial de los bloggers para después de la corrida, terrenos ideales para desarrollar el cuarto tercio, "Puerta Grande" es el sitio que llevaba toda la feria sin pisar, pero ideal para ambientarse antes de ir a la plaza. No conozco posaderos con más afición que los Martín Losada. Al menos, en Madrid.
¿Desde cuándo no se veía una invasión de sombreros en el ruedo? Quien suscribe sólo lo ha visto en fotos. Forma parte de Morantey su hecho diferencial. Como el Cossío dando la vuelta al ruedo, el apoderado "cojitranco", el "mozoespás" de pañuelo verde o mi traje "rosa chicle".
Sabíamos de famosos grupos de animales con personalidad propia. Sobre todo en los dibujos animados. Este cartel de Ledesma, gana de calle. Lo vi en La Gaceta y merece estar junto a "Vaca y pollo", "Mickey y Pluto", "el coyote y el correcaminos"...
En tiempos de pensamiento único -en lo taurino mucho más- no sólo peligra la cabaña brava y sus diferentes encastes. También escasean los toreros derechazos. Quedo tranquila al saber que en Las Ventas se sigue valorando -y no necesariamente premiando- a los toreros con personalidad.
Todavía ha quien sabe que la lidia es algo más que un natural y tres derechazos, abrochados siempre con el de pecho. Todavía hay quien entiende que la comunicación entre ruedo y tendido va más allá del "ponte" o "crúzate", porque cuando el amor es sincero, sobra con la mirada.
¿Desde cuándo llevará Simón vendiendo el "Aplausos, Revista Taurina" un día antes que en los quioscos? En cualquier plaza perdida se le puede encontrar con su eterno reclamo: "Aplausos, Revista Taurina". No hace falta más, ni marketing, ni estudios de mercado, ni nada de nada. Un carrito, un chaleco, una gorra y la carita de crío son las armas de Simón, el del Aplausos, el que siempre tiene un programa a punto a cambio de "la voluntad".
La docilidad de los toros es tal que les pides que hagan el pino y ahí los tienes... Mejor tomárselo con humor porque el estado de la cabaña brava no es como para tirar cohetes.
La de Antonio Bienvenida muestra la elegancia de la saga también en el triunfo, en ella no sólo sale el maestro que se indentificó con el Madrid "como debe ser", el de la elegancia en todos los tercios, la cata de la bravura y el saber estar, sino que también está otro con nada menos que once puertas grandes en su haber.
Me he visto el vídeo varias veces y aún no entiendo muchas cosas de la faena del Cid al quinto. Al final la espada hizo justicia y no obtuvo trofeos. Creo que, hecho que le honra, gastó más valor que cabeza, cuando lo que hacía falta era lo segundo.
No sometió al toro, no se puso en el sitio. Me temo que abusa de un primer cite bien hecho y a partir del segundo muletazo se echa el toro fuera para seguir ligando. Además, tan siquiera vio los terrenos que pedía el toro. Anduvo de aquí para allá. ¿Debemos ser tan condescendientes sólo porque nos brinde un toro?
El día de los Victorinos era el de las despedidas. Se levantaba Salva -la plaza te echa de menos- y se despedía con la manita de toda la sombra en el sexto: "Hasta octubre". Ahora queda la "puntilla" de la semana que viene. Una feria que no viene a cuento pero que el abonado termina por tragarse. Para aliviar esa vena masoca que todo aficionado venteño cultiva, se mantiene la costumbre de traer la merienda en el cierre de San Isidro.
Me tocó una especial, la de Antonio, el pastelero de los toreros y padre de uno de mis bloggers preferentes. Sus empanadas era mil veces más sabrosas que las de El Cid y Bolívar, las de estos dos, de tamaño considerable.
Como lo del miércoles no es una corrida cualquiera algunos amigos hemos pensado en "mimetizarnos" con ellos y ponernos de boda. ¿Nos regalará Paula otro paseíllo de los suyos? ¿Cortejo benémerito incluído? Si los genios no usan reloj es por algo.
El cartel del día 7 es el más deseado, sin duda. No sólo dependerá de los toreros, que cada uno viene con una Puerta Grande de Madrid en esta temporada y peleando por mandar en el toreo, sino también de los toros de Garcigrande, en los que dicho sea de paso, no tengo muchas esperanzas.
No puedo decir que López Chaves me haya decepcionado porque sería injusto y cruel. No se puede pedir a todo el mundo que sea capaz de dar seis pases y abrochar la serie. Lo decía Paco Camino: "Cuatro los da cualquiera, a partir del quinto, sientes el corazón en la boca".
Lo comentaba con una grata sorpresa, mi compañero de localidad hoy, Pepeíllo. Resulta que caímos dos bloggers juntos y pronto hicimos buenas migas.
La corrida de Adolfo Martín no ha sido gran cosa -en un ratito os pongo el vídeo desde la grada del 7- pero me quedo con las ganas de haber visto mejor al tercer toro, de preciosa lámina. Por cierto, me han chivado que Talavante estuvo viendo la corrida junto al ganadero, ¿cierto?
Una idea más de ese amigo con alma de blogger, "Divisito". Parecido más que razonable el de Ángel Cristo y Juan Martín Recio, por diferentes motivos a ninguno de los dos se les recomiendo saludar "montera en mano". Uno domaba con el látigo; el otro, de los poquitos exponentes de la brega a una mano.
Parece que por fin sale el "toro-toro" en Las Ventas y yo no pude ir a ver los Palhas. Sé que fue "toro-toro", sobre todo, por cómo lo está poniendo la prensa del ramo y lo que dicen los blogs. Cara y cruz de una misma moneda.
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