La corrida de Garcigrande fue una basura. El Juli volvió a dar su versión "Cumbres de Gredos", te quieren hacer creer que es vino de mesa y si te vale para calimocho ya es bastante. Castella obsesionado con los trenes, tan pronto le da por las cercanías como por la alta velocidad. Talavante anda como la plantita que lleva su nombre: será savia nueva en el toreo pero aún está verde. Como suele ocurrir en estos casos, la culpa suele ser de los toros, pero ¿por qué no se apuntan a otra corrida?
La docilidad de los toros es tal que les pides que hagan el pino y ahí los tienes... Mejor tomárselo con humor porque el estado de la cabaña brava no es como para tirar cohetes.
No puedo decir que López Chaves me haya decepcionado porque sería injusto y cruel. No se puede pedir a todo el mundo que sea capaz de dar seis pases y abrochar la serie. Lo decía Paco Camino: "Cuatro los da cualquiera, a partir del quinto, sientes el corazón en la boca".
Lo comentaba con una grata sorpresa, mi compañero de localidad hoy, Pepeíllo. Resulta que caímos dos bloggers juntos y pronto hicimos buenas migas.
La corrida de Adolfo Martín no ha sido gran cosa -en un ratito os pongo el vídeo desde la grada del 7- pero me quedo con las ganas de haber visto mejor al tercer toro, de preciosa lámina. Por cierto, me han chivado que Talavante estuvo viendo la corrida junto al ganadero, ¿cierto?
Parece que por fin sale el "toro-toro" en Las Ventas y yo no pude ir a ver los Palhas. Sé que fue "toro-toro", sobre todo, por cómo lo está poniendo la prensa del ramo y lo que dicen los blogs. Cara y cruz de una misma moneda.
"Cuerpo de Urcola y Alma de Santa Coloma" así los definió Adolfo Rodríguez Montesinos, hombre renacentista del mundo del cuerno: periodista, veterinario y ganadero. ¿Qué más se puede pedir?
Los Cuadris son ya encaste propio, por yuyu que le dé al ganadero. Fernando Cuadri sostiene que trabaja por la mañana y vive por la tarde. Terminó la carrera, se puso a trabajar y una semana después vio que no era feliz, que sin sus toros no podía vivir.
La primera vez que lo vi se me quedó grabado el grito de la plaza: "Esta es la fiesta, esta es la fiesta". Por si alguien tenía alguna duda. Por si algún taurino se preguntaba "'¿qué querrán estos?". Quedó muy clarito.
Hace poco conocí una anécdota: el padre del actual ganadero Adolfo Martín quedó muy molesto con Esplá en su desplante con el corbatín. Años después, Esplá anduvo 'aperreado' con un Victorino, y Adolfo salía de la plaza diciendo: "A que a este no le pone lacitos, a este no le pone lacitos..."