SIMO cierra sus puertas hasta el año que viene. Y una vez más, cae una lluvia ácida de críticas sobre la feria. Que si ya no hay fabricantes, que si estos eventos no tienen sentido en plena era de Internet, que se han visto pocas novedades...
Quizás esta edición haya pecado de sosa y se haya quedado pequeña para el gran publico, que podía visitar sus pabellones en horas cuando hace unos años se necesitaban días, pero hay que reconocer que ha sido un reflejo de un SIMO que ha querido reinventarse a base de sesiones paralelas, que han atraído al público más profesional. De hecho, unas de las grandes críticas del SIMO de antaño era su carácter lúdico-festivo en el que sólo se veían estudiantes o curiosos que hacían colecciones de bolsas, pins y camisetas.
Hay que reconocer el gran nivel que han tenido las conferencias de Ficod y Web 2.0, donde ha participado toda la industria y los personajes más relevantes que están construyendo Internet en nuestro país. También, aunque más restringido, la organización la jornada Aprendiendo a Exportar, ha sido de sobresaliente.
Quizás el problema actual es que en vez de una feria, tenemos una gran conferencia tecnológica.
Para dudas, críticas o sugerencias puedes hablar con el director de la feria, Santiago Quiroga, que mañana acude a un encuentro digital de ELPAIS.com.
Desde aquí, nos despedimos. ¡Hasta el año que viene SIMO!









