A perro flaco, todo son pulgas. Mientras el IVA del libro de papel continúa siendo del 4 por ciento, el impuesto del ebook ha pasado del 18 al 21 por ciento. Muchas editoriales han optado por no repercutir en el precio de venta el 3 por ciento de aumento. Echándole algo de morro marketiniano, algunas librerías electrónicas han decidido incluso publicitar que no suben los precios, cuando en realidad quien soporta el aumento no es la librería sino el editor. Amazon e iTunes juegan en otra liga y, como tributan en Luxemburgo al 3 por ciento, estas cosas del IVA no les atañen. Las multinacionales, ya se sabe, no congenian con los países que pretenden cobrarles impuestos.
En España las cifras de venta de libros electrónicos no satisfacen a nadie del sector. Esa premisa no impide que Amazon se esté convirtiendo en el proveedor habitual de la mayoría de los compradores de ebooks. Hace unos días me explicaba un amigo que compra los libros electrónicos en Amazon, aunque los lee en un iPad, porque la experiencia de compra es “estupenda y tan rápida que puedes leer el libro un minuto después de tomar la decisión de adquirirlo”. También compra los libros de papel en la librería electrónica. “Quería leer un par de cómics franceses y los recibí en mi casa en 48 horas sin gastos de envío”. Y hay más: “Miré en una tienda una batidora y en Amazon me costaba 20 euros menos. Me llegó en 24 horas”. Mi amigo, que no está patrocinado por Amazon, está encantado con un proveedor que le proporciona lo que quiere con rapidez y a un precio que él considera razonable.
Los medios de comunicación de todo el planeta han puesto el acento en la presentación de ayer, jueves, de un nuevo lector y una considerable rebaja en los precios del resto de Kindles (el básico pasará a costar 79 euros) para competir con otras tabletas y especialmente con el iPad. La estrategia, que apunta a la que han seguido las compañías telefónicas subvencionando los terminales para conseguir clientes, pasa por explicar que para Amazon, según su patrón Jeff Bezos, el hardware es una parte crítica del servicio. Dicho de otra forma: el lector es un parte del negocio que está en el servicio completo y no sólo en la venta del ‘eReader’.
Bezos explicó más cosas en la presentación. “Os voy a mostrar una gráfica asombrosa”, dijo mientras aparecía una diapositiva donde se apreciaba con mucha claridad que la venta de libros electrónicos en Amazon supera a la de libros de papel desde 2011. Bezos también presumió de los resultados de las ventas de su editorial Kindle Singles (sí, Amazon tiene también una editorial donde publican ensayos y cuentos de entre 5.000 y 30.000 palabras). De estos ebooks breves, según comentó el fundador de Amazon, han conseguido vender 3,5 millones de ejemplares. Además, 35 títulos han llegado a la parte más alta de la lista de los 50 Kindle más vendidos.
Después de la presentación de Bezos, queda claro que por ahora los fabricantes de batidoras no deben preocuparse con la competencia de Amazon. Los editores sí que deberían hacerlo. Tal vez ya estén preocupados, pero de momento lo comentan en voz baja porque lo que presentó ayer Bezos tan solo era hardware.