La escritora norteamericana Nicole Krauss participó la
semana pasada en el Hay Festival de Segovia y, mientras firmaba libros, en una
conversación con periodistas mostró su preocupación porque la gente, a medida
que se centra en la tecnología y en el libro electrónico, “pierde intensidad al
leer y no profundiza tanto en la lectura”. Krauss, que acaba de publicar en
España “La gran casa”,
explicó su temor a que la gente deje de leer novelas “porque no va a ser capaz
de leer historias largas”.
Es muy posible que, como está sucediendo en los periódicos y en las revistas, cada vez sea más necesario aligerar la extensión de los libros para que los lectores consigan llegar al final. En esta época hasta las películas de cine comienzan a resultar indigestas porque superan los 50 minutos, que es, siguiendo la costumbre de las series de televisión, el tiempo máximo que se puede dedicar a una actividad. Dicen los expertos que las pantallas nos están cambiando los hábitos de lectura a una gran velocidad. Dicen también que cada vez somos menos capaces de profundizar en lo que leemos. Pero si se consulta la lista de los más vendidos de ficción en las librerías, toda una paradoja, ninguno baja de las 300 páginas.
Krauss no sólo se lamenta de que la gente pueda dejar de leer novelas. También experimenta. Como otros autores conocidos -tanto como Margaret Atwood-, ha apostado por el ebook de textos cortos a través de la editorial Byliner.com. La escritora norteamericana ha publicado “An Arrangement of Light”, un libro electrónico de una extensión de alrededor de 18 páginas que cuesta 1,99 dólares.
Además del ebook breve, lo que se está poniendo de moda es aplicar la técnica de las series televisivas y vender los libros electrónicos por entregas. Una estrategia que recuerda a los decimonónicos relatos de ‘fouilleton’. Tal vez pronto veamos a periódicos y editoriales ofreciendo ebooks con folletines semanales, como las novelas gráficas de kiosco de hace unos años que terminaban cuando la historia llegaba a lo mejor con el característico “Continuará…”