Urkullu prefiere al PSE-EE

Por: Juan Mari Gastaca | 10 dic 2014

Urkullu parla
A cinco meses de las elecciones locales y forales, la suerte política de los Presupuestos institucionales proyecta intenciones. En Euskadi, desprende una conclusión inmediata: PNV y PSE-EE se sienten muy cómodos juntos. Por elevación de las voluntades, el lehendakari, Iñigo Urkullu, ha marcado con intención la línea del acuerdo posible en el ecuador de su mandato. El entendimiento entre nacionalistas y socialistas marca una referencia innegable en el imaginario de posibles pactos a partir de mayo de 2015.

Muy por encima de las advertencias iniciales de Idoia Mendia tras suceder a Patxi López -y quizá obligada entonces a tan inevitable discurso rocoso-, el PSE-EE, necesitado de visualidad en las instituciones, ha vuelto por donde solía. Toda una decisión táctica en medio de la búsqueda de su perfil electoral. Desde luego, la prórroga del acuerdo suscrito hace un año para salvar de la encrucijada al PNV y su lehendakari -aislados por el fracaso de su apuesta inicial- se ha solventado mucho más rápido de lo que hicieron creer las admoniciones de la líder socialista.

Trabado este respaldo a la estabilidad que supone encarrilar los Presupuestos autonómicos hacia su aprobación, el PNV ha jugado sus propias cartas políticas en el resto de las instituciones. Los nacionalistas se han vuelto a situar en el centro del tablero para decidir la suerte evidenciando así su condición de primera fuerza y de pieza desequilibrante para el resto.

En Bizkaia, donde dispone de una cómoda ventaja en sus Juntas Generales, al PNV le ha valido que el PP hiciera una apelación al enconado asunto de Pinosolo para despreciar su apoyo y abrazar con rapidez el pacto con el PSE, que siempre entendió menos comprometido. Consolidado por tanto su auténtico nicho electoral, los nacionalistas han evidenciado, a su vez, la soledad de Bildu en Gipuzkoa y de PP en Álava, territorios donde los Presupuestos forales se ven abocados a la siempre desluciada prórroga.

El PNV quiere recuperar el poder perdido en Gipuzkoa y Álava. Hasta ahora no le había importado facilitar puntualmente los Presupuestos de estas instituciones, ejemplarizando la apelación a la estabilidad institucional que siempre sostiene Urkullu. Pero en esta ocasión, con la proximidad electoral tan apremiante, la táctica ha sido muy diferente. El gobierno abertzale de Martin Garitano y el popular de Javier de Andrés no han experimentado cambios sustanciales en la apuesta presupuestaria y de ahí que ambos diputados generales entiendan que el PNV no ha querido aproximarse.

Por encima del proceso negociador, que lo ha habido en todas las instituciones, la resultante supone una apuesta intencionada de voluntades con sensación de futuro. Ante la incógnita de las urnas y de sus posibles pactos, PNV y PSE-EE ya han construido un eje siquiera para la formalidad sustancial que supone el arquetipo económico de los Presupuestos. Algo más que un primer paso para el futuro inmediato.

Alonso, Madrid como objetivo

Por: Juan Mari Gastaca | 03 dic 2014

Alfonso alonso
Alfonso Alonso
siempre tuvo claro que Madrid era el objetivo de su ambición política. Y nunca lo disimuló ni siquiera cuando ejerció en Euskadi. A su alrededor nadie se llamó a engaño desde aquel día que aceptó entrar en una lista municipal al Ayuntamiento de Vitoria, justo en el arranque de una carrera siempre bien cuidada por sus superiores, conscientes de que en plena ola popular se fraguaba una apuesta de futuro. Ahora es ministro pero, en realidad, el premio político a su estrategia de cuidada fidelidad era solo cuestión de tiempo. Sin pedir nada ni levantar la voz, Alonso lo ha puesto todo de su parte para conseguirlo.

Aquel tímido cachorro popular trazó muy rápido su escalada. Le acompañaba, junto a su sólida formación universitaria, un ADN político familiar favorable para disponer, de entrada, del pedigrí suficiente que le confería la necesaria autoridad cuando se trataba de abrirse paso. Lo hacía alentado por el viento de lado que insuflaba el aznarismo dominante para esbozar una controlada renovación interna en el PP alavés, coronada en poco tiempo con la conquista del poder institucional.

Pero el alcalde Alonso nunca se perdió en batallas intestinas de corte alcance. Aceptó también sin intrigas la llegada del vizcaíno Antonio Basagoitia a la presidencia del PP vasco una vez que supo asegurarse la inviolabilidad de su propia cuota. En esta convivencia de partido, no se le recuerdan charcos que le salpicaran a los ojos de Génova. Ni siquiera cuando se enojó vivamente al conocer que Arantza Quiroga había segado a sus espaldas el poder de su amigo y compañero Iñaki Oyarzábal. Bien escierto que no ocultó su malestar, pero supo controlar los decibelios. Su máxima siempre ha sido evitar el desgaste de una exposición a la pelea interna. Estas guerras fratricidas no gustan en Génova, pensó más de una vez.

En su hoja de ruta. Alonso siempre ha huido, sin hacer ruido, de cualquier responsabilidad que le pudiera apuntalar políticamente en Euskadi. La candidatura a lehendakari, para otros. Ninguna estación que le alejara de Madrid, el centro del poder real, su espacio natural en el que se ha sabido desenvolver con soltura y, sobre todo, acertando en sus apuestas de futuro, la razón de toda supervivencia.

Alonso, dotado de un carácter afable que aminora con las críticas, ofrece la garantía de la fidelidad y del diálogo entre diferentes. En su partido, sacudido por una legislatura de zozobra, agradecen sobremanera la garantía de la seguridad de su discurso siempre ortodoxo hasta en las ocasiones más insospechadas, nunca agresivo y que jamás compromete al Gobierno. Se ha ganado el premio, la ilusión de su vida. De momento.

El PNV se expone en Kutxabank

Por: Juan Mari Gastaca | 29 nov 2014

Mario villalabeitia

La despedida, más abrupta que planificada, de Mario Fernández de la presidencia de Kutxabank ha señalado demasiado al PNV por su lógica exposición. Incluso, más de lo necesario y quizá hasta conveniente en un contexto donde se viene procurando mitigar desde la asfixiante reestructuración bancaria el efecto determinante de los partidos polìticos en la suerte de las entidades financieras, o en este caso concreto de las caja de ahorro mayoritaria de los clientes vascos.

A nadie le sorprende que el PNV determina por su evidente peso específico en Euskadi quién dirige Kutxabank, incluso el entramado de las tres cajas fusionadas, Vital incluida. A esta capacidad determinante se ha venido asociando la elección sucesiva de cada uno de los presidentes más significativos desde José Ignacio Berroeta en los tiempos de Xabier Arzalluz hasta el propio Mario Fernández pasando por la incorporación al escenario económico del País Vasco de una figura de referencia estatal como Xabier de Irala. Por eso es asumible por hábito y sin réplica que desde Sabin Etxea se haya señalado con el dedo a Gregorio Villalabeitia para acabar con los quebraderos de cabeza que empezaba a causar Mario Fernández y su permanente posesión de la verdad.

Al pilotar este trasvase, coincidiendo además con un momento financiero de especialidad singularidad en el contexto europeo, el PNV se arriesga. Al relevar a Mario Fernández emite un mensaje al sistema financiero de que no desea por innecesaria la incorporación de inversores a una caja como Kutxabank absolutamente saneada, robustecida por encima de los avatares de la crisis y de las turbulencias de mercado, aunque previsora ante los azotes de una estabilidad a veces volátil.

Al descartar, por tanto, la opción preferida del anterior presidente -a quien a buen seguro le hubiera gustado aplicarla en el último acto de su mandato, el PNV marca con nitidez una posición pero, en paralelo, necesita del refrendo del Banco de España para despejar las incógnitas que habían fundamentado la pretensión de una aireada por necesaria salida a Bolsa.

Si lo consigue, y es muy posible, mientras Gregorio Villalabeitia apuntala sin demasiada dificultad en el desarrollo de su incipiente presidencia una hoja de ruta volcada en la persistencia de un negocio bien estructurado, el PNV habrá salvado la exposición a la que se siente sometido por este relevo en Kutxabank, mucho más inesperado del que se quiere proyectar. Además, lograría aplacar con solvencia y en medio de una precampaña electoral los incesantes llamamientos que desde la izquierda abertzale y desde los sindicatos mayoritarios se van a suceder al calor de un relevo que propicia estas reivindicaciones.

No es una cuestión de revisar la fusión. Es una exigencia de apuntalar un modelo de solvencia en un nuevo marco regulado del que es imposible sustraerse. Vaya, el tiempo oportuno para que los profesionales marquen el rumbo.

El modelo de Urkullu

Por: Juan Mari Gastaca | 22 nov 2014

Urku24


Iñigo Urkullu
ya ha dado un paso más en el objetivo requerido de perfilar los rasgos de su modelo de autogobierno para Euskadi. Lo ha hecho en el marco más mediático, quizá no el de mayor trascendencia efectiva, que supone una audiencia con el Rey Felipe VI, la primera entre ambos.

El lehendakari se ha decantado por facilitar, siempre mediante el diálogo y una acción política sin subordinación alguna, el encaje de las nacionalidades históricas con el Estado español a partir de la superación del actual marco jurídico, considerado ineficaz. Se dispone, por tanto, de un punto de partida. Y al formularlo,el presidente del Gobierno vasco ha aportado una precisión de hondo calado: "no es necesaria una reforma constitucional".

Cuando ahora mismo la única solucion alternativa a la reivindicación soberanista de Cataluña se reduce a la propuesta socialista del federalismo y la previa reforma constitucional, Urkullu no la considera en absoluto como prioritaria en la recomposición del modelo de autogobierno. Curiosamente, este descarte posicional del lehendakari ha coincidido con la visualización del acuerdo presupuestario que sitúa al PSE-EE como aliado preferente. La líder socialista, Idoia Mendia, no ha cejado en el empeño de incorporar a los nacionalistas a la propuesta de la reforma constitucional. Ahora ya sabe que el PNV no lo considera prioritario para alcanzar su propósito.

Urkullu ha radiografiado ante el Rey un postulado político en el que se mantiene imperturbable desde el inicio de la legislatura y sobre la que basa la impronta de su gestión. No por disponer de un mayor calado informativo el lehendakari antepuso la reivindicación del modelo de autogobierno. Volvió a priorizar su preocupación por la salida de la crisis y el mantenimiento de los servicios públicos, coincidiendo con el sentir mayoritario de la sociedad vasca.

Tras el encuentro, Felipe VI ya sabe que Euskadi no desafiará al Estado, pero que tampoco olvide que su mayoría política de hondo calado identitario va a ser implacable en la exigencia de una nueva relación jurídica. Y que, además, inserta en Europa la proyección de sus aspiraciones convencida de que es ahí el nuevo marco para que las autonomías participen de un proyecto político de futuro.

Por tanto, ya hay materia para el debate en la ponencia del autogobierno aunque, de mometo, asome el vértigo cuando se piensa en cómo alcanzar el consenso. Desde la simple reactualización del Estatuto hasta el reconocimiento nacional de Euskal Herria mira que si hay recorrido.

ETA mira a Estrasburgo

Por: Juan Mari Gastaca | 16 nov 2014

Preso6
ETA
ha vuelto a asomar. Lo han hecho sus presos, su auténtica razón de ser. Y al hacerlo se han vuelto a multiplicar con tanto eco las interpretaciones sobre la intención de su gesto que hasta los propios abogados de los internos etarras se han sorprendido. Fuera de las prisiones se entendía con cierto alborozo que el colectivo EPPK se había decantado por las vías judiciales y que así se evitaba la cronificación de su inmovilismo, siempre exasperante. Los letrados ya sabían que en las cárceles no se querían ir tan lejos y de ahí la sorpresa por el alboroto.

Hay un indisimulado deseo de las fuerzas nacionalistas para que ETA no diluya las expectativas sobre la auténtica razón de su rechazo a la violencia. EH Bildu y PNV quieren que la banda terrorista se aproxime a las exigencias que propician la vía Nanclares, la vía Zaballa. Que tome la vía judicial, sí, pero que respete los códigos exigibles para que las peticiones individuales de un acercamiento a las cárceles vascas sean atendidas.

Pero ETA vive en su mundo y sobre esta realidad endogámica ha trazado su estrategia. Quizá en un golpe de candidez se había creído desde que este lado de la orilla democrática que el segundo intento de decenas de presos por acabar con una dispersión -ahora mismo difícil de justificar- conllevaría un ejercicio de la lección aprendida. Craso error.

No habrá ejercicio alguno de resignación ni de reconocimiento del daño causado. Otra oportunidad perdida. En su debate interno, el EPPK y con ellos el colectivo de abogados que pasan a limpio sus reflexiones consideran que ya han hecho esta contricción. Nada mejor que crearte tus propios códigos para cumplirlos con más facilidad. Así se explica más fácilmente que los defensores de muchos presos se sorprendieran por la atención informativa prestada a esta nueva oleada de peticiones individuales.

ETA no piensa en la fase de Instituciones Penitenciarias como una solución viable. Más al contrario, entiende que el Gobierno central ya es una oportunidad agotada para apurar sus exigencias. Por eso, al elegir la vía judicial -que representa todo un ejercicio de reconocimiento del Estado de Derecho- proyecta su auténtica apuesta: mirar al límite, agotar el recorrido que le lleve al Tribunal de Estrasburgo, donde algunas reivindicaciones que no les han sido ajenas han conseguido sacar los colores democráticos a España en más de una ocasión.

Por lo tanto, ETA sigue jugando su propio partido, escenificando su suerte por una vía propia, sin esperar a la suerte del difícil entendimiento entre los Gobierno vasco y central sobre una flexibilización del régimen penitenciario. La banda terrorista lo hace, además, desde una posición de sujeto paciente como evidencian las denuncias que acompañarán a las peticiones individuales del fin de la dispersión. Y en el Parlamento vasco hablando de paz y convivencia.

Sobre el autor

Juan Mari Gastaca

, delegado de El País en Euskadi. Se abre aquí un hueco para intercambiar opiniones sobre la vida política que en esta tierra vasca no deja a nadie indiferente y mucho menos cuando llegan unas elecciones.

Sobre el blog

Hablaremos sobre el día a día de la vida política que afecta a Euskadi, dentro y fuera de la casa común vasca.

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