Bilbao, más que un jarrón chino

Por: Juan Mari Gastaca | 30 sep 2014

23-07-13- J L BILBAO DPUTADO GENERAL DE BIZKAIA  5  FERNANDO DOMINGO-ALDAMA
José Luis Bilbao
se ha asegurado su presencia en las próximas elecciones forales de Bizkaia. Precisamente su significativa ausencia en las listas del PNV por primera vez después de tres legislaturas consecutivas como diputado general le situará durante la campaña en el apetecible blanco de toda la oposición, ávida de pasar factura a quien durante tanto tiempos y más duramente les ha aguijoneado con un verbo afilado y de sencilla comprensión, que siempre encontró el eco que buscaba.

En medio de una creciente ola que amenaza con engullir a quienes han dedicado más de la mitad de su vida a la política, el PNV no ha podido sustraerse a pedir a Bilbao su retirada. Temerosos, quizá, de verse sacudidos en el próximo reto electoral por la infecta acusación de casta, los nacionalistas se sacuden de su principal riesgo convencidos de que a EH Bildu se le sigue atragantando Bizkaia en sus aspiraciones de poder.

Bilbao no se irá nunca. Abandonará, sí, la Diputación de Bizkaia pero le quedará, desde luego, el alma política, la frase ocurrente y, a veces, precipitada. Pero, sobre todo, dejará una estela que inicialmente tendrá que encauzar su propìo partido. A sus 57 años, este afiliado de cuño reconocido y curtida experiencia no puede -ni debería- quedarse relegado a un jarrón chino. Fundamentalmente porque el pragmatismo del PNV es incompatible con el fundado riesgo de verse obligado a sofocar más de un fuego y a pagar un reconocimiento obligado.

Con esta renuncia, el EBB afronta,a su vez, el reto de concurrir a las elecciones del poderoso territorio de Bizkaia con sus principales candidatos inéditos en el Ayuntamiento de Bilbao y en las Juntas Generales. Claro que es un riesgo, pero menos porque el PNV juega con ventaja. Sabe que tiene a su favor la corriente mayoritaria de quienes social y políticamente jamás permitirán entregar ni Bilbao ni la Diputación a la izquierda abertzale.

Olvidada por inalcanzable la mayoría absoluta sin el recordado Iñaki Azkuna, el PNV cuidará con mimo el respaldo de los socialistas, sabedores, a su vez, del frío que a estos les embarga. Y en la Diputación, repetirán la jugadal. Por eso, cuando en junio de 2015 llegue el obligado relevo en la Diputación de Bizkaia, nadie en Sabin Etxea se echará las manos a la cabeza por la marcha de Bilbao. El poder seguirá en manos nacionalistas, aunque haya que recurrir al voto desesperado de los populares.

¿Y Bilbao? Tiempo tiene hasta entonces para ir desvelando un futuro en el que, por supuesto, ha ido pensando durante este verano cuando percibía que llegaba el final de sus días en la Diputación. Nadie se sorprendería, incluso, de que una mínima remodelación del Gobierno Urkullu le podría abrir mucho antes una oportunidad para seguir donde siempre le ha gustado: en la gestión política. Todo menos ser un jarrón chino.

EH Bildu revisa su pasado

Por: Juan Mari Gastaca | 26 sep 2014

EH Bildu ha vuelto a provocar un golpe de efecto cuando apenas se le esperaba. Parecía destinado el pleno de Política General, en el inicio del nuevo curso político, a calibrar cómo templaría el lehendakari, Iñigo Urkullu, las advertencias de Idoia Mendia; incluso, cuál sería el alcance de la apuesta soberanista de los dos partidos mayoritarios al socaire de Escocia y Cataluña. Y en el medio, de repente, el presidente de Sortu anuncia la convicción de la izquierda abertzale de revisar su pasado desde el convencimiento de que no siempre han estado acertados. Un ejercicio de autocrítica sin flagelaciones pero que sacia la demanda quee con tanta insistencia se le venía exigiendo desde el resto de partidos.

La solemnidad de este compromiso en sede parlamentaria obliga a la coalición a cumplirlo sin refugiarse en  esas lecturas enrevesadas por donde más de una vez ha desparramado buena parte de la confianza. Pero si lo explicita con hechos, la acogida por parte de las demás fuerzas democráticas debería ir en consonancia al gesto desvelado por Hasier Arraiz.

Con su disposición a revisar el pasado aunque bajo la clara advertencia de que no se concluya en un relato de vencedores ni vencidos, EH Bildu reactiva la ponencia de Paz y Convivencia que parecía condenada al fracaso. Ahora bien, lo debería hacer cumpliendo los mismos requisitos del resto de grupos representados sobre el reconocimiento explícito de un suelo ético que, en ningún caso, puede ser regateado.

Mientras los presos de ETA siguen sin entender cuáles son las exigencias que deben cumplir para que el Gobierno central acceda a sus peticiones individuales, EH Bildu abraza la autocrítica en un gesto impensable para muchos de quienes durante años entendieron la socialización del sufrimiento como una vía política hacia la liberación de Euskadi. Podría tratarse de otro capítulo en una estrategia calculada, pero quienes lo hacen se exponen. Ahí queda su predisposición que debe pasar ahora la prueba de la autenticidad sin que nadie, acuciado posiblemente por la ansiedad, olvide el pasado.

El paso adelante de EH Bildu deja un poso en el arranque del curso político que no lo ha conseguido el debate sobre el autogobierno, posiblemente porque el horizonte de largo plazo que lleva consigo esta aspiración identitaria fundamentalmente ni conmueve a Mariano Rajoy. En cambio, en Euskadi será imposible desoír el ofrecimiento abertzale que se venía reclamando. Queda por saber la magnitud del paso dado.

 

 

El PNV gana en Escocia

Por: Juan Mari Gastaca | 19 sep 2014

Más allá de sentirse comprometido con la campaña en favor del "sí" y concernido con el resultado, el PNV ha ganado en el referéndum de Escocia. Sin que nadie pueda discutir ni relativizar su identificación plena con la apuesta de Alex Salmond, aunque haya acabado derrotada en las urnas, el nacionalismo vasco ha visto validado su hoja de ruta y, sobre todo y más importante, el ritmo que pretende imprimir a su propia reivindicación.

Con el "no" de Escocia, y especialmente con la celebración del referéndum como consecuencia del diálogo entre gobiernos, el lehendakari, Iñigo Urkullu, reafirma la validez de su reiterada apuesta. Las urnas escocesas, con una masiva participación, consolidan ese modelo del PNV que mira a Edimburgo, por supuesto, pero, además, con el resultado tan diáfano le permite sacudirse de la inevitable presión que le hubiera llegado ya desde EH Bildu ante una victoria independentista.

El PNV gana tiempo con el veredicto de Escocia. Evita así las exigencias de compromisos urgentes y puedo ir cincelando en paralelo su propuesta de autogobierno bajo los parámetros del diálogo y la negociación en los que siempre se ha identificado en su acción política. Y ante quienes le insten a una acción concertada para acumular sensibilidades ya tienen la respuesta: que repasen los resultados del referéndum.

Andoni10s
Pero sería un craso error que entendiera que Urkullu, y con él su partido, va a silenciar su reivindicación de un nuevo modelo de Estado bajo los ecos del resultado de Escocia. Más al contrario, bastará escuchar los mensajes del próximo domingo en el Alderdi Eguna (Día del Partido) para que el presidente del Gobierno central recuerde que sigue teniendo una asignatura cada día más pendiente.

El veredicto de Escocia deja margen para el debate en Escocia. Ahora bien, su enseñanza democrática prende en los partidos nacionalistas una ambición que se instala definitivamente en sus discursos. EH Bildu lo aprovechará de inmediato aunque con unas urgencias nada comparables a la cadencia que marcará el PNV. Eso sí, no sería descartable que los ecos de Cataluña y del derecho escocés a decidir mediante una consulta impregnen el próximo pleno de Política General en el Parlamento vasco.

Tampoco sería justo, ni por supuesto deseable, que las justas aspiraciones soberanistas que tienen un largo camino por recorrer desplacen la búsqueda de soluciones a las preocupaciones reales de una sociedad todavía asustada por el azote económico y la viabilidad futura del estado de Bienestar.

Mendia tiene que arriesgar

Por: Juan Mari Gastaca | 17 sep 2014

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La primera mujer que liderará el socialismo vasco
, Idoia Mendia, arranca su mandato con buena parte del terreno más próximo minado políticamente. Coge la dirección de un partido, el PSE-EE, en una imparable curva electoral descendente desde que abandonó su paso por el Gobierno vasco y sin sacudirse, además, del pernicioso efecto que le ocasiona un PSOE a la búsqueda de su rumpo perdido. Por si fuera poco, siente la amenaza permanente que le supondrá el fenómeno Podemos mientras define su estrategia a partir de la marcha de Patxi López, el referente en la última década.

Y todo ello sin haber arrancado entre su militancia el apoyo suficiente que relance debidamente su figura política con el peso suficiente para acompasar en el tiempo un perfil aún sin acuñar. Con poco más del 60 % de los votos posibles, y tratándose de una única candidata, Idoia Mendia se ha dejado demasiados sufragios en el camino, posiblemente por los efectos colaterales de unas elecciones territoriales en Bizkaia y Álava que siguen causan desgarros internos.

Bien es verdad que el núcleo duro del PSE-EE ha estado hábil en proyectar que la nueva secretaria general reunió en la participativa jornada electoral más del 82% de quienes acudieron a las urnas, pero las lecturas políticas son otras. Claro que ha preocupado en el partido que el respaldo no pase de seis de cada diez afiliados. Pero ahí está precisamente la oportunidad de Mendia para restañar con mano izquierda y efectivos llamamientos a la unidad las heridas de unas primarias y fortalecer, por tanto, la acción desde su nueva ejecutiva.

Ahora bien, quienes han querido castigar a Mendia en Bizkaia y Alava por considerarla un producto natural de la actual dirección tampoco deberían jugar con fuego en favor del partido. El socialismo vasco lleva tiempo buscándose en el diván, rozando peligrosamente el suelo electoral desde que decidió entrar al Gobierno vasco y Rodriguez Zapatero negó la crisis y abrió la puerta a la reforma laboral. Por eso, su endeblez no aguantará una mínima guerra de guerrillas en la inmediata confección de listas para las elecciones locales y forales, siempre una batalla por librar.

Sin peso institucional reconocible, el PSE-EE tiene que preguntarse qué papel quiere jugar en la política vasca. Corresponde a Mendia arriesgarse en un momento adverso. Bien sabe como exconsejera y parlamentaria que los acuerdos con el PNV no aportan rédito alguno a su partido porque no se valora su aportación a la estabilidad, a la lucha contra el fraude o a la reactivación económica. ¿Pero tiene las manos libres para caminar solo?

En la concreción de la apuesta que acometa, bajo los efectos del debate soberanista que se instalará en Euskadi sin retraso para la propia incomodidad socialista, la nueva secretaria general se juega buena parte de su futuro inmediato consciente de que la primera evaluación le llegará en los comicios de 2015. Quizá demasiado pronto para valorar el efecto Mendia.Por primera vez participarán en una votación directa para elegir a los secretarios generales y delegados

Ayudas sociales: un debate

Por: Juan Mari Gastaca | 11 sep 2014

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En época de crisis, sobre todo, las ayudas sociales son gramos de pólvora incendiaria. Y en manos irresponsables, explotan. En Euskadi, la creciente demanda de estas prestaciones ha pulverizado las partidas presupuestarias provocando así un primer escenario de alarma sobre la viabilidad de un modelo que se antoja envidiable en su concepción.

Hasta ahora, la inquietud se venía centrando en las localizaciones de pequeñas bolsas de fraude -las cifras siempre han estado por debajo del 5%- pero que nunca han creado alarma social más allá de la puntual explosión mediática de un tema siempre favorable al bullicio dialéctico. Incluso, las advertencias de algunas instituciones sobre la estrechez galopante de sus recursos tampoco habían movido el árbol del debate con el vigor suficiente.

Pero unas acusatorias declaraciones del alcalde de Vitoria, Javier Maroto (PP), sobre el destino de las ayudas sociales que realizan colectivos de inmigrantes -en especial, magrebíes- han abierto la caja de los truenos. Maroto sostiene que algunos inmigrantes "viven principalmente de las ayudas sociales y no tienen ningún interés en trabajar o integrarse". Y no ha rectificado a pesar de que el resto de partidos y el Gobierno vasco han afeado su irrupción tan estruendosa en un tema tan delicado y de tan arriesgadas repercusiones sociales. Más aún, azuzó el debate al considerar "escandaloso" el caso de los ciudadanos de origen argelino y marroquí que llegan al País Vasco. A tal punto llega la gravedad de la acusación que el fiscal superior del País Vasco, Juan Calparsoro, ha abierto diligencias.

Hay unanimidad en los partidos al advertir "populismo" en los dardos de Maroto. Pero su partido no le ha desautorizado. Muy al contrario, el diputado general de Álava, Javier de Andrés, ha puesto ejemplos, incluso, que le permiten hablar de empadronamientos ilegales de inmigrantes. ¿Quién los permitió? ¿Cómo se pudieron hacer sin que nadie lo denunciara? ¿Es esta la manera elegida por el PP para abrir el melón de las ayudas sociales en Euskadi?

Es muy posible que Maroto hable por casos que conoce en el día a día de su gestión. Y De Andrés, también. Pero la forma elegida para desvelar posibles irregularidades supera el catón de la responsabilidad de un cargo institucional. Nadie duda de que la crisis y el efecto pernicioso de los recortes desbordan el modelo social del que se sirve Euskadi. Es por ello que urge la reflexión serena, no la populista ni la del regate en corto. De estas acusaciones a la xenofobia queda un paso muy corto.

Consciente de la alarma creciente y poco constructiva, ha sido el lehendakari, Iñigo Urkullu, quien ha centrado con acierto la polémica. Es consciente de que el modelo se desborda y por eso pide que se alcance un pacto donde nadie se sienta ajeno. ¿Es posible hacerlo ahora, en el horizonte de las elecciones de 2015? Con responsabilidad, por supuesto; buscando la rentabilidad, imposible.

Sobre el autor

Juan Mari Gastaca

, delegado de El País en Euskadi. Se abre aquí un hueco para intercambiar opiniones sobre la vida política que en esta tierra vasca no deja a nadie indiferente y mucho menos cuando llegan unas elecciones.

Sobre el blog

Hablaremos sobre el día a día de la vida política que afecta a Euskadi, dentro y fuera de la casa común vasca.

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