Intransigentes, los de siempre

Por: Juan Mari Gastaca | 02 ago 2013

El lehendakari, Iñigo Urkullu, ha sido insultado en plena calle. Ha ocurrido en Azpeitia, en la tierra de San Ignacio de Loyola precisamente en el día de su festividad y cuando la comitiva de autoridades se dirigía hacia la basílica del patrón y muy cerca de donde los emisarios de ETA dinamitaron una vez más las fundades esperanzas de un acuerdo político en favor de la paz.  Le han llamado "fascista" y "payaso".

Pero, esta vez, los insultos sirvieron para encender la mecha. Urkullu, con aplomo, se revolvió contra los agitadores. Les hizo frente en un gesto inusual y lleno de contenido. Durante demasiado tiempo a los radicales se les ha contestado en Euskadi con el silencio del miedo, del temor a la represalia. Ya no. El lehendakari lo ha demostrado sin alardes, defendiendo su honor personal y del cargo que representa.

Con su gesto, digno de reconocimiento, todavía cobra más ridículo el silencio cobarde y comprensivo de quien le acompañaba, el diputado general de Gipuzkoa, Martin Garitano, que dijo entender los insultos. Y lo hizo admitiendo, además, que en el camino hacia la paz "queda mucho recorrido". Es verdad, sobre todo para los intolerantes, para quienes en el ejercicio de su libertad apuestan por denostar al rival. Acostumbrados durante décadas a hostigar, a amedrentar e incluso a situar en la diana a quienes no piensan como ellos, a muchos radicales, entroncados en la izquierda abertzale que amamantó la antigua Batasuna, les queda demasiado trecho para abrazar la convivencia entre diferentes. Donde ha habido fuego siempre quedan cenizas.

En un ejercicio condescendiente hasta es admisible que un joven abertzale de 20 años no haya tenido tiempo suficiente para asumir la catarsis política que supone Sortu. La exigencia más implacable debería queda para enjuiciar comportamientos de cargos públicos como ocurrió en este caso con Martin Garitano. Con su asentimiento, el diputado general da la razón a quienes sostienen con vehemencia que Bildu no supera en demasiadas ocasiones la prueba del algodón democrático. Les supera la costumbre de la intolerancia.

Con su reacción tan impropia, Garitano ha desaprovechado una explícita oportunidad de disipar dudas, de mostrarse como un demócrata convencido, de que es verdad que deplora el insulto como expresión de la diferencia política. Pero no se ha atrevido a ridiculizar al insolente radical de Azpeitia ni a desterrar siquiera el improperio. Posiblemente porque le supone un esfuerzo. O porque todavía le queda mucho camino por recorrer...

Hay 6 Comentarios

No suelo comentar, ni pensaba hacerlo; pero, visto lo que aquí dicen algunos, quiero decir que el sr. Gastaca tiene toda la razón, y que el que a algunos haya que explicárselo muestra lo lejos que están de entender en qué consiste la convivencia democrática. Y que ciertamente Garitano se ha retratado con su actitud (ya lo había hecho, y más de una vez, antes de ahora; ésta es sólo una más).

srSr gastaca que VIEJO esta ud y que mala leche le canta ¿ud periodista?

sr gastaca que VIEJO esta ud,

Una vez más, El País y Gastaca haciendo una montaña de un grano de arena y cogiendo la parte por el todo. Mucho más recorrido democrático les falta a muchos del PP que pasaron de la camisa azul al nuevo régimen de libertades sin despeinarse ni pedir perdón ni arrepentirse de su pasado. Ya me gustaría saber cuántos dirigentes y militantes del PP mayores de 65 años lucharon o hicieron algo contra el franquismo o movieron un dedo por traer la democracia a este país. 2, 1... o ninguno.

Se les puede insultar, pero que los fascistas llamen "fascista" a los demás es llamativo

Va en el sueldo de los politicos que les puedan insultar. es lo unico que nos queda, el derecho al pataleo. Si no hAy daño fisico... no pasa nada. Ellos sueltan salvajadas mil en los mitines y tan panchos se quedan. No nos pasemos Sr Gastaca de buscar 3 pies al gato, que se le ve el plumero

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Sobre el autor

Juan Mari Gastaca

, delegado de El País en Euskadi. Se abre aquí un hueco para intercambiar opiniones sobre la vida política que en esta tierra vasca no deja a nadie indiferente y mucho menos cuando llegan unas elecciones.

Sobre el blog

Hablaremos sobre el día a día de la vida política que afecta a Euskadi, dentro y fuera de la casa común vasca.

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