Aquellas maravillosas cartas

Por: | 19 de julio de 2012

Hugh Hefner
Membrete utilizado por Hugh Hefner en 1955, dos años después del lanzamiento de Playboy.

Ya no escribimos cartas (ni hablemos del telegrama: en 2010 se enviaron en España 2.282). Correos y Telégrafos busca conquistar el mercado asiático para que le salgan las cuentas y los buzones son, desde hace años, aburridos contenedores de publicidad y/o facturas. Pero hay nostálgicos de esas cartas amarillentas, testimonios de felicidad, tristeza, traición o simple rutina que permiten asomarse a otras vidas y otras épocas.

El británico Shaun Usher es uno de ellos. Allá por el 2009 trabajaba en una agencia de publicidad y tenía que escribir un texto para un cliente, una empresa de papelería, así que se lanzó a buscar cartas que le sirvieran de inspiración. En septiembre de ese mismo año estrenaba el proyecto Letters of Note, una web en la que colecciona correspondencia (sólo en inglés) de personajes famosos y anónimos, y que hoy recibe más de 2 millones de visitas al mes. La carta inaugural fue una de rechazo: la señorita Ford se postuló para un puesto de trabajo en el departamento creativo de Walt Disney Productions y la respuesta de la compañía fue que a las mujeres no les estaba permitido hacer ningún tipo de "tarea creativa". Corría 1938. Entre las cartas más populares del archivo, que ya suma más de 750, están la que escribió Iggy Pop a una fan para desearle un feliz (y tardío) cumpleaños y pedirle que fuese fuerte para superar el divorcio de sus padres, o la respuesta de John Steinbeck a su hijo Thom, que le había escrito para contarle que estaba enamorado y pedirle consejo. “A las chicas se les da bien saber o intuir lo que sientes, pero también les suele gustar oírlo”.

Letters of Note ha tenido tanto éxito que Usher publicará un libro-compilación en noviembre y hasta ha lanzado dos spin-offs: Lists of Note, donde almacena listas de personajes célebres, como la enumeración de las condiciones que Albert Einstein le puso a su esposa Mileva Marić para seguir juntos o los diez propósitos de Johnny Cash, “no fumar”, “besar a June”, “no besar a nadie más”, y Letterheady, donde archiva simplemente papeles membretados de empresas y, sobre todo, de famosos. “Ahora nos entusiasma elegir el fondo de nuestro perfil de Twitter”, dice Usher, “pero en otra época se tomaban la molestia de que le diseñasen un membrete”. Que fuese, como pone de manifiesto esta pequeña selección, testimonio de la personalidad del remitente:

Frank Lloyd Wright 

Frank Lloyd Wright

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Whitney Houston

Whitney Houston

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Harpo Marx

Harpo Marx

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
Leonard Cohen

Leonard Cohen

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
Marlene Dietrich

Marlene Dietrich

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ray Charles

Ray Charles

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Ray Bradbury

Ray Bradbury 2

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Charles Schulz

Charles Schulz (Peanuts)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Marcel Marceau

Marcel Marceau


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La "personalización" del papel, pasaba más que nada por los detalles de transmitir o enviar a parte de la propia esencia, más allá de las palabras. Los primeros detalles eran reconocer al sobre por la clase de papel y hasta si tenía algún rastro del perfume personal "inconfundible" de la persona que nos interesaba. Sobre todo, cuando en las guerras mundiales se puso de moda enviar un beso junto a la firma (la huella del mismo con lápiz labial) A lo que luego se agregó el perfume, dibujitos y guardas, al estilo de emoticones actuales, etc.

La gran diferencia de las cartas escritas casi siempre a mano y enviadas por correo humano tenían una gigantesca diferencia con las actuales: Como no podía haber respuesta inmediata, ya que tardaban un mínimo de tres y hasta más de 15 días en llegar, se debían tratar temas a los que el tiempo de demora no arruine, sino que los potencie. Es decir, a cosas realmente trascendentes, tanto para quien escribe como para quien lee.
Además, como no se podía tener certeza de en qué momento la recibiría y leería, sobre todo con qué ánimo y cuánto impactaría cada expresión, se pensaba mucho no sólo qué decir, sino también el cómo, tratando de tener la apariencia de un diálogo tan honesto y natural, como positivo en lo emocional. Sobre todo para que no demore una respuesta favorable, que acreciente la relación haciendo sentir que los vínculos se fortalecían a pesar del tiempo y las distancias.
Hoy, todo es tan visceral y espontáneo, que se reflexiona muy poco qué decir y cómo, ya que llega en seguida y rápidamente se pueden dar o pedir explicaciones a infinidad de intrascendencias que se comentan como "íntimo" o para "fortalecer vínculo".

Ahora las cartas se escriben... desde el ordenador
http://literalmentehoy.wordpress.com/2012/04/20/cartas-desde-el-ordenador/

Mis primeras amistades fueron por correspondencia y aquellos fueron unos años dorados. Luego que si el movil, que si el email, que si el chat, que si el facebook, que si el what'sup...y cuanta más tecnología, menos corazón.

Un placer que palabras amigas me recuerden con gusto e inteligencia cuán valiosas son esas cartas que todavía guardo... Beso, Virgi!

Mis padres y yo nos escribimos cartas mensualmente. El destino ha hecho que vivamos alejados: ellos en Cuba, yo en Chile; diferentes países de esta misma tierra. Tenemos una forma epistolar de contarnos los pequeños detalles de las cosas que vivimos día a día. Es realmente hermoso, lo disfrutamos y guardamos las cartas como un gran tesoro.

Tengo 22 años y escribo alrededor de 100/120 cartas al año, que no es mucho con respecto a lo que se escribía antes, pero que supera con creces lo que se escribe ahora.

Disfrute enormemente de, lo que considero, un enorme placer. Cada una de ellas es única. Y me parece un regalo perfecto.
Yo, como todos eso personajes célebres, tengo mis propias hojas con la Inicial de mi nombre, la C, en el margen izquierdo.
Al igual que Enrique, yo tengo cajas llenas de cartas. Recuerdo, entre otras, unas que se llamaban cartas cadena y que se envían a niños desconocidos de los que aparecían sus direcciones en las cartas que tu escribías. Recibías y escribías cartas de gente que no conocías y, en ocasiones, se entablan amistades.

Mi objetivo es que, a medida que pase el tiempo, escriba más y más.

en tiempos, llegué a recibir una diaria en mi buzón de amigas de toda España y Francia...;

todavía guardo una caja entera de cartas, algunas memorables.

Gracias.

Cierto las cartas han perdido un gran valor con las nuevas tecnologías, pero aún siguen teniendo un valor incalculable y para mi más valiosas que los emails :-)

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Sobre el blog

¿Una imagen vale más que mil palabras? Según investigadores de Harvard, no. Vale muchas más. Algunas hasta 500.000 millones. La cifra no importa: está claro que las imágenes son más poderosas que nunca, y este blog pretende ser un inventario visual de libros de fotografía, arte o diseño, ilustraciones, visualizaciones de datos, infografías…

Sobre la autora

Virginia Collera

es periodista y traductora. Colabora intermitentemente con El País desde 2006 y es compradora confesa de libros por la cubierta y/o las fotografías interiores.

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