Las Fallas no traen solo estrépitos de pólvora, barullo y calles cortadas. A su calor también proliferan artículos de exaltación y repudio de la fiesta. Son un clásico. Incluso se diría que es un género literario. Más allá de la heráldica, el nombre del territorio o la filología, los valencianos han extendido a casi todas las manifestaciones su pelotera civil. Y sobre las Fallas se produce cada año un intercambio de electricidad entre quienes consideran, como la alcaldesa Rita Barberá, que son “una expresión y una explosión del ser cultural valenciano” y quienes las ven como un fenómeno atroz, insoportable.
No soy un entusiasta de las Fallas, aunque tampoco un detractor. Me he acostumbrado a esta catástrofe colorista cíclica, quizá porque las bandas de música la hacen más soportable o porque la capacidad de adaptación ha salvado al hombre de la extinción. A atravesar varias veces al día el atolladero humano de la plaza del Ayuntamiento para ir de casa al trabajo o viceversa. A esquivar las trampas de los buhoneros, pajareros, saltimbanquis que se apostan entre la multitud en busca de presas. A sortear los interminables desfiles, los pisotones y empujones de una muchedumbre que, vaya por donde vaya, siempre viene contra mí. Todo lo que me disgusta de las Fallas lo he visto en otras fiestas, por lo que, pese a su especificidad, nada de lo que se les imputa es privativo de ellas.
Puedo vivir con ese fastidio varios días al año, pero hay cosas a las que no me puedo acostumbrar: la desbordante mugre del suelo, los profusos derrames de orina, los artificieros despiadados, los pirómanos inapagables, el imperio del descontrol, el vandalismo. Las Fallas suponen un poderoso atractivo para el turismo y nutren a varios sectores de la economía del área metropolitana, pero son una pésima publicidad para Valencia mientras no se adopten medidas sobre sus efectos secundarios. El turismo se lleva la peor imagen de la ciudad: basura, hedor, mal servicio, precios desorbitados, agobios, ruido exponencial... Pienso en estas cosas ahora que las Fallas optan a la declaración de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, ahora que el Consell las ha distinguido como Bien de Interés Cultural. ¿Qué piensa hacer el Ayuntamiento para compatibilizar lo uno con lo otro, si es que es compatible?
Valencia aspira a obtener reconocimientos culturales para resaltar el atractivo de su fiesta, pero se resiste a racionalizarla, a atajar el cerrilismo que prospera a su alrededor. Es el gran reto al que se enfrentan las Fallas, si quieren ser más que un botellón inacabable, y la mayor parte de la responsabilidad recae en el Ayuntamiento puesto no solo se trata de un problema de orden público. Hasta ahora el Consistorio, más pendiente de exprimirle el jugo al balcón como escaparate político, se ha desentendido del asunto. Detesto el uso político de las Fallas por parte del poder o las imposturas de la oposición, los discursos encendidos a favor y en contra. Prefiero Valencia sin Fallas, pero así la encontré y lo más probable es que así la acabaré dejando.
Hay 8 Comentarios
De regreso a Valencia, he podido comprobar el aroma a pipí que desprende la ciudad. Jon tienes razón, lo más lógico es que los falleros monten las carpas en un espacio adecuado para verbenas y demás.
Para la señorita o señora fallera ,a mi no me representa como valenciana, porque me produce vergüenza ajena , comentarios como el suyo.
Mi abuelo fue presidente de una falla de solera durante la República, y desde luego se respetaba a los vecinos, todo el mundo quería a las fallas.
La fiesta fallera era sinónimo de cultura,armonía y de alegría cuando la gente en aquella época disponía de pocos recursos para entretenerse y gracias a las fallas se llevaba un poco de fiesta y alegría para todos.
La falla me despierta simpatía porque es como ver un cómic en tres dimensiones, y la gracia y el arte del artista fallero acentuando la personalidad de los politiquillos en esos muñecos, no tiene precio. Pero las fallas en general, las aborrezco, gracias a señoras como Vd. que han convertido a la ciudad en un cortijo, con el respaldo de una alcaldesa que Valencia no se merece.
Publicado por: Vivir sin dormir | 19/03/2012 17:17:44
Que hagan como en Andalucía: que abran recintos feriales y las celebren allí.
Publicado por: Jon | 18/03/2012 20:39:08
Demanar una mica de trellat a la gent des de fa anys incitada i acostumada al vandalisme en estes festes, és impossible. Com en tot, la gent incívica, vista la permisivitat, pensa que pot fer el que li done la gana: ara (potser des de fa uns quants anys, no ho sé) s'està estenent la moda d'emborratxar-se en la mascletà, i ja he vist gent que acudeixen disfressats. Hui a una amiga meua, a qui quasi cremen unes criatures que anaven amb els seus pares, se li ha ocorregut protestar i retraure als majors l'acció dels fills, i damunt de disculpar-los, l'han insultada i no l'han agredida de miracle. De tot això de la regulació dels petards etc per als menors, què se n'ha fet, per cert? Finalment, mentre la gent normal protestes (si ens atrevim) de manera civilitzada, mireu el comentari de la "fallera": que ens n'anem. Doncs no, nosaltres tenim el mateix dret a estar ací i sense que ens cremen, ens vomiten el carrer, o tindre fins a les tantes una carpa al costat de casa.
Publicado por: Sensat | 18/03/2012 19:14:30
A quien no le guste que se vaya!Al fin y al cabo esto es para los que somos falleros y les gustan y sienten las fallas.
Publicado por: Fallera | 18/03/2012 15:37:24
Totalmente de acuerdo con tus comentarios . Antes consideraba las fallas como un mal necesario, para mi. Ahora, y ya hace ,claro,muchos años, tenemos que soportar el absolutismo político de los gobernantes de turno, esos mismos que nos han llevado a liderar las miserias del pais.
Publicado por: Rogelio perez | 18/03/2012 11:37:56
Ya solo quedan dos días y medio, ánimo a todos!
Publicado por: ACTIBICI Valencia | 17/03/2012 15:40:14
Atrapados en fallas, cierto. Bajo mis ventanas, la plaza cerrada: Pintor Segrelles. De un lado una falla, del otro el albergue de la comunidad fallera en estos días. Y el sentimiento de impotencia es ineludible: en medio suciedad, abandono, pirotecnia incontrolada... La semana pasada fui testigo del conato de un incendio en los pinos del jardín de la Plaza de Alfonso el Magnánimo. Seguramente como consecuencia de un artefacto pirotécnico lanzado por algún energúmeno. En un escenario bloqueado, que pudo tener consecuencias funestas. Tengo fotos de la imposibilidad de aproximación oportuna de los servicios de bomberos y de las ambulancias. Finalmente, el fuego apagado por los bomberos subidos a una escalera apoyada en las paredes de edificio que hay en el jardín, no tuvo las consecuencias que sin ninguna duda tuvo ocasión de provocar. ¿Necesitamos un gran incendio para reaccionar? Llegará, no lo duden
Publicado por: FRANCESC JOAN | 17/03/2012 13:57:45
Las fallas ya no son de Valencia, son casi del PP.Estas fallas no son las que yo conocí de niña, ni las que conoció mi madre o mi abuela. Aquellas fallas hacían de la sátira un arte, pero ahora no pueden hacelo con la mano que da de comer.Hablar mal de todos los falleros no es justo y tampoco es cierto, pero sí que lo es, que una gran mayoría,más que falleros parecen vándalos ociosos.
Cuando era pequeña me encantaba abrir la puerta el día de l'arreplegá, coger las banderitas y colgarlas en el balcón.Ahora cuando llaman,respondo que no estoy en casa, para que sepan que estoy, pero que no se me antoja colaborar con unos abusones.
La música a toda paleta durante horas, a gusto del DJ fallero, puede ser terrorífico; las calles cortadas por doquier, incluso el carril bici, en definitiva un abuso continuado.
A todo esto hay que unir la falta de limpieza, hay basura por todas partes, los parques se convierten en urinarios improvisados, el suelo pegajoso y el olor rancio de los callejones, dan una imagen lamentable de mi ciudad, que atrae al turista de bajo coste, cuando en realidad hay que atraer a todos.
En definitiva, aborrezco las fallas de ahora y añoro las de antes( y no digo los puestos de churros que no cumplen las medidads de higine obligatorias).
Las fallas ya no son lo que eran, vehículo de transmisión de cultura y tradición, de gracia y de crítica ácida de políticos sinvergüenzas.
Publicado por: Vivir sin dormir. | 16/03/2012 23:19:43